Tordo Montañero/Mountain Grackle/Macroagelaius subalaris [e]

Foto: Trevor Ellery

Nombre en español: Tordo Montañero

Nombre en inglés: Mountain Grackle

Nombre científico: Macroagelaius subalaris

Familia: Icteridae

Canto: Peter Boesman

La cocha de Soatá​ (Macroagelaius subalaris), también denominada chango colombiano,​ chango de montaña,​ tordo montañero o moriche montañés,​ es una especie de ave paseriforme de la familia Icteridae endémica de los Andes colombianos

Distribución y hábitat

Es endémico de la cordillera oriental de los Andes de Colombia. Vive en el bosque de montaña con abundancia de robles (Quercus humboldtii),​ en elevaciones entre los 2.500 y 2.900 m de altitud. Recientemente solamente ha sido observado en áreas restringidas de los departamentos de Santander y Boyacá, aunque anteriormente estaba presente también en Norte de Santander y Cundinamarca.

Descripción

Mide 30 cm de longitud. Su plumaje es negro azulado opaco con las terciarias por el lado posterior de las alas o zona axilar de color castaño rufo. Pico cónico negro. Su canto suena tirititiuu, tirititiuu, tirititiuu, con un rango de frecuencia entre 8 y 10 kHz.

Alimentación

Se alimenta principalmente insectos, más frecuentemente ortópteros y coleópteros y, ocasionalmente, también consume algunas bayas, por ejemplo las de Oreopanax y Hedyosmum.

Foto: Nick Athanas

Libro Rojo de las Aves Vol. I

Ecología

Esta especie se distribuye en la vertiente occidental de la cordillera Oriental en los departamentos de Norte de Santander, Santander y Boyacá. Existen registros históricos al suroeste de Cundinamarca (Hilty y Brown 2001) pero no ha sido registrada en exploraciones recientes (J. O. Cortés-Herrera obs. pers. 2009). Se encuentra entre 1950 y 3100 m (Hilty y Brown 2001), con algunas observaciones a mayores elevaciones en asocio con el límite al-titudinal superior del roble (Quercus humboldtii) (A. Hernández-Jaramillo obs. pers. 2006, 2007; J.O. Cortés-Herrera obs. pers. 2009).
Se encuentra principalmente en bosques andinos y subandinos con dosel cerrado pero frecuenta bosques secundarios en buen estado y de áreas mayores a 300 ha (A. Hernández-Jaramillo obs. pers. 2008). Ha sido observa-da en bosques de roble y en bosques mixtos (Córdoba-Córdoba et ál. 2002; Cortés-He-rrera y Hernández-Jaramillo 2007; Huertas y Donegan 2006). Se le observa principalmente en grupos pequeños de 3 a 6 individuos pero ocasionalmente forma bandadas de 30 a 40 individuos (Cortés-Herrera et ál. 2006; Cortés-Herrera y Hernández-Jaramillo 2007; Donegan et ál. 2007). Estos grupos grandes se han observado en julio y agosto en la región de Soatá (Boyacá) y en dormideros comunales especialmente en los filos de las montañas (S. Alarcón obs. pers. 2009). Los grupos a ve-ces integran bandadas mixtas en las cuales M. subalaris actúa como especie nuclear (Cortés-Herrera et ál. 2006).
Se alimenta de frutos e insectos. Se han registrado nidos activos en Encino, Santander, en la Reserva Biológica Cachalú (Cadena et ál. 2002; Velásquez-Tibatá et ál. 2005) y en Soatá, Boyacá (Cortés-Herrera y Hernández-Jaramillo 2007) en los meses de junio, julio y agosto; y en Cucutilla, Norte de Santander, en el mes de abril (Córdoba-Córdoba et ál. 2002).
En nidos activos entre julio y agosto, en Soatá, se encontraron grupos de 5 individuos que estuvieron atentos a la alimentación de los polluelos, lo que indica un sistema de cría cooperativa (Cadena et ál. 2002, Cortés-Herrera y Hernández-Jaramillo 2007). Durante la década de los sesenta (siglo XX) era abundante en los municipios de Silvania y Fusagasugá, Cundinamarca, en cercanías al río Chocho (Olivares 1969; J.E. Morales com. pers. 2010), pero desde la década de los seten-ta (siglo XX) no hay registros en estas zonas (J. O. Cortés-Herre-ra obs. pers. 2010). En Santan-der, en algunas localidades como la quebrada Minas en el Santuario de Flora y Fauna Guanentá-Alto Río Fonce, en el filo Lucha-ta en la serranía de los Yariguíes y el cerro de la Judía, no se han registrado más de 6 individuos (Amaya-Espinel y Renjifo 2002; Briceño y Avendaño 2004; Donegan y Briceño 2005), pero en filo Pamplona, vereda San Isidro en la serranía de los Yariguíes se han observado bandadas de 10 a 25 individuos (T. Donegan com. pers. 2009). En el sector Susacón-Soatá-Tipacoque, en el departamento de Boyacá, es fácil registrar dos o tres grupos de 3 a 5 individuos entre febrero y mayo y ocasionalmente grupos de hasta 70 individuos el resto del año (Hernández-Jaramillo y Cortes-Herrera obs. pers. 2006, 2008). En Sisavita, municipio de Cucutilla, Norte de Santander, se observaron dos grupos de 5 y 7 individuos en abril, en la quebrada Salinas durante dos días de un total de 23 días en la zona (S. Córdoba-Córdoba obs. pers. 2002).

Amenazas

En los municipios de Silvania y Fusagasugá, Cundinamarca, los bosques de roble y bosque andino han sido remplazados por ganadería y agricultura. Los fragmentos remanentes de vegetación secundaria de menos de 50 ha persisten en las laderas empinadas y se encuentran bastante aislados unos de otros. Las búsquedas de la especie en esta región han sido infructuosas (Cortés-Herrera y Hernández-Jaramillo 2007). Igualmente, en el departamento de Santander (municipios de California, Angostura, Páramo de Romeral y Suratá) las amenazas son la deforestación y la minería, principalmente de oro (S. Córdoba-Córdoba obs. pers. 2002).
Las poblaciones de M. subalaris en Soatá y en la zona de amortiguación del SFF Guanentá-Alto Río Fonce se encuentran amenazadas por la destrucción del bosque para cultivo y pastoreo. La producción de carbón vegetal a partir de madera de ro-ble, causa la fragmentación del bosque; en los últimos años esta actividad ha disminuido pero no ha desaparecido (Hernández-Jaramillo y Cortés-Herrera obs. pers. 2007, 2009). La carretera Duitama-Soatá, que atraviesa los bosques de roble del páramo de La Rusia, pudo haber afectado las poblaciones que allí existían (O. Cortés-Herrera obs. pers. 2009).
En Soatá hay cacería de esta especie principalmente en los meses de julio y agosto, cuando inicia la temporada reproductiva, dado que son más numerosos en estos meses (Cortés-Herrera y Hernández-Jaramillo 2007). Las poblaciones presentes en el páramo de Santurbán están perdiendo la cobertura de robledales debido a la intensa actividad minera, por las cante-ras, el uso de madera, la contaminación de los cuerpos de agua con azufre y la minería a cielo abierto. Además, la especie es blanco de cacería deportiva por parte de los mineros (Cortés obs. pers. 2013).

Medidas de conservación tomadas

La especie se encuentra en va-rias áreas protegidas del departamento de Santander, en el SFF Guanentá-Alto Río Fonce (10 429 ha), en el PNN Serranía de los Yariguíes (78 800 ha), en la RN Cachalú y en el Cerro de La Judía. En el departamento de Boyacá se encuentra en la Reserva Municipal de Tipacoque y en la reserva forestal comunitaria de la vereda Molinos en el municipio de Soatá (aproximadamente 700 ha); en este último sitio des-de el 2005 se están adelantando censos, investigación, aviturismo y programas de educación ambiental para la conservación y protección de la especie y la avi-fauna en general.

Foto: Trevor Ellery

Colombian mountain grackle

The Colombian mountain grackle (Macroagelaius subalaris), is a species of bird in the family Icteridae.

Distribution and habitat

It is endemic to Colombia where its natural habitat is subtropical or tropical moist montane forests.

Conservation

It is threatened by habitat loss and declining in numbers. It was uplisted from Near Threatened to Critically Endangered status in 2000, due to fears of a collapse of the presumably tiny population. As the species, while still severely declining, has turned out to be more widespread than believed, it was downlisted to Endangered in the 2007 IUCN Red List.

Also known as the Colombian Mountain Grackle, this species is currently treated as Endangered by BirdLife International on accounts of its tiny range and heavily fragmented habitat. The Mountain Grackle is a slim-bodied and exceptionally long-tailed icterid, entirely black with a purple-blue iridescence, except for the dark chestnut axillaries and epaulets, which are only likely to be obvious in very good views. It occurs mainly along the western slope of the East Andes, where the species inhabits subtropical and temperate forests (especially of oak) at elevations of 2400–2900 m, and the Mountain Grackle is suspected to be most common in the Yariguíes mountains. This species is usually found in small groups, and it is suspected to be a cooperative breeder.

Identification

Male 29–30 cm, female 27–28 cm. Slender and long-tailed icterid. Plumage is almost entirely black with blue gloss; axillaries and most of underwing-coverts dark chestnut (almost invisible in field); iris dark brown; bill and legs black. Differs from similar M. imthurni mainly in having chestnut in wing, no yellow pectoral tufts, slightly thicker bill  , slimmer body. Sexes similar. Juvenile is less glossy and more dusky brown, particularly in flight-feathers, than adult, and with reduced chestnut in wing.

Systematics History

Sometimes regarded as conspecific with M. imthurni, but they differ appreciably in body and bill proportions, plumage and vocalizations, as well as genetically. Monotypic.

Subspecies

Monotypic.

Distribution

E Andes of Colombia from Norte de Santander and Santander (including Serranía de los Yariguíes) S on W slope to Boyacá (formerly also Cundinamarca).

Habitat

Humid upper montane forest rich in epiphytes, particularly oak forest (Quercus humboldtii), up to páramo; 1900–3100 m.

Diet and Foraging

Feeds on insects and other arthropods, particularly weevils (Curculio­nidae), Orthoptera, bugs (Hemiptera), hymenopterans and spiders (Araneae); takes berries of Oreopanax floribundum (Araliaceae) and Hedyosmum bonplandianum (Chlorantha­ceae). Forages mostly at height of 15–30 m, searching for food items among leaves  , inflorescences and epiphytes. Drinks from water stored in tank bromeliads. Found in groups of up to 40 individuals; sometimes in mixed-species foraging flocks with Acorn Woodpecker (Melanerpes formicivorus), Green Jay (Cyano­co­rax yncas), Great Thrush (Turdus fuscater), Hooded Mountain-tanager (Buthraupis montana), Icterus nigrogularis and Cacicus leucoramphus.

Sounds and Vocal Behavior

Song  variable, sometimes starting with low clicks and buzzing notes, followed by series of different warbled or whistled motifs, each one usually repeated 2–4 times; repetitive pattern makes song somewhat reminiscent of that of a mockingbird (Mimus). Calls include sharp “check” and “chuip” notes for contact.

Breeding

Season May–Sept. Nests solitarily. Co-operative breeder, groups of 4–5 individuals attending nest or fledglings; also one adult, perhaps a breeding female, was fed by other adults from a nesting group. Nest built by several members of group, described as an open cup made from diverse plant material, two built mostly with dry leaves and branchlets of Chusquea tesellata bamboo, stems of Pennisetum clandestinum grass and dry branchlets of Miconia, external walls may include Usnea lichens, lining materials included thin fern stems and palm or bromeliad fibres, external nest diameter 25–30 cm, depth 16·5 cm, internal diameter 10–11 cm; placed mostly in oak, sometimes in Escallonia paniculata or Clethra, usually 5–10 m above ground, often on inaccessible external branch or above steep slope, some nests more or less camouflaged by arboreal leaf litter. No information on clutch size, eggshell fragments were pale blue with reddish-brown marks; no information on incubation and nestling periods; chicks fed by several group-members.

Conservation Status

ENDANGERED. Restricted-range species: present in Colombian East Andes EBA. Rare and extremely local. Estimates of global population range from 1000 to 3000 individuals. Range formerly much wider, probably extending also to E slope. During 20th century this species was extirpated from many areas, and now has a patchy distribution. Habitat loss the main threat, as at least 80% of montane oak forests have been logged or converted to pasture. In recent surveys recorded at 22 localities, from Suratá (in Santander) S to La Aguadita (Cundinamarca), but follow-up surveys revealed that many of these were suffering rapid deforestation. During surveys in 2003–2006 in Serranía de los Yariguíes (a spur extending from main E Andean range in Santander) found at three sites, at one of which considered abundant. Yariguíes massif, a steep, forested range c. 100 km in length, still retains considerable amount of forest at elevations suitable for this icterid, and in Jan 2011 new population discovered at Reserva Páramo La Floresta (privately owned reserve administered by municipality of Zapatoca); this site, at elevation of c. 2600 m, includes second growth, sub-páramo, fragments of oak forest and, importantly, a humedal (marshy wetland), around which this icterid was the most conspicuous (and possibly most numerous) bird species. Very similar habitats exist elsewhere in Yariguíes range, but on isolated plateaux of steep forested mountains, and thus very difficult to reach; likely that these, too, support significant populations of this species. It is suggested that the Yariguíes population may comprise more than 800 individuals. In rest of this species’ range, population small and severely fragmented, and prospects for survival uncertain. Total population estimated at fewer than 2500 mature individuals. Conservation efforts and ecological studies at Guanentá–Alto Río Fonce Fauna and Flora Sanctuary, in Santander, and at Soatá  and Tipacoque, in Boyacá, appear to have had some success and are continuing. In addition to Reserva Páramo La Floresta and Serranía de los Yariguíes National Park, reported from Las Orquídeas, Cueva de los Guácharos and Tatamá National Park, and from Ucumarí Regional Park. In Colombia, formerly considered Critically Endangered, but now assessed as Endangered at the national level.

Fuentes: Wikipedia/eBird/xeno-canto/Birds of the world/Libro Rojo de las Aves de Colombia Vol. I

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