El solitario negro (Entomodestes coracinus) es una especie de ave en la familia Turdidae.
Distribución y hábitat
Se lo encuentra en Colombia y Ecuador. sus hábitats naturales son los bosques bajos húmedos subtropicales o tropicales y los bosques montanos húmedos subtropicales o tropicales.
Su nombre quiere decir devorador de insectos, de las raíces griegas entoma= insecto y edestes, edo= que come. El epiteto viene del greigo y significa semejante a un cuervo. Es una especie local y muy díficil de observar.
Tamaño y Forma
Esta ave mide alrededor de 23cm. Tiene unas características inconfundibles. Por encima de su pico es negro y por debajo color naranja. Sus ojos son rojos y tiene una cola más bien larga. Es de color negro intenso con mejillas blancas, mechones pectorales blancos y amplios ápices blancos en sus rectrices externas. Tiene márgenes internos de rectrices internas blancos que son prominentes en el vuelo.
Especies Similares
Es un ave inconfundible.
Diferencias Regionales
Se considera una especie monotípica.
Distribución
Se encuentra distribuido entre los 400 a 1900m, en la vertiente pacifica desde cabeceras del rio San Juan hasta el sur de Colombia.
Habitat
Es un ave local en la selva muy húmeda musgosa (selva nublada), bordes y monte secundario alto.
Alimentación
Se alimenta de frutas y bayas en pequeños grupos o en bandadas mixtas.
Reproducción
Construyen nidos en forma de copa.
Comportamiento
Se mantiene solitario o en parejas pero pueden seguir bandadas en grupos de 3 a 4 individuos en árboles y arbustos con fruta. Puede ser muy arisco y difícil de ver, usualmente se ve cuando vuela rápidamente a través de pequeños claros.
Foto: Ferney Salgado
Black solitaire
The black solitaire (Entomodestes coracinus) is a species of bird in the family Turdidae. It is found in Colombia and Ecuador. Its natural habitats are subtropical or tropical moist lowland forests and subtropical or tropical moist montane forests.
Fuentes: Wikipedia/xeno-canto/Wikiaves/eBird
Ciencia Pajarera
Primer registro fotográfico de un inmaduro de Entomodestes coracinus
First photographic record of an immature of Black Solitaire
Por: Sebastian Tabares-Segovia
En el 2008, Peter Pyle terminó de publicar su segundo volumen de mudas y plumajes de las aves norteamericanas. Estos dos “ladrilludos” libros, cada uno cuenta con más de 700 páginas, daban un conocimiento amplio de todas las variedades de los plumajes de las aves, bien sea por madurez, la estación del año o incluso el polimorfismo. Un ejemplo clásico son las gaviotas, uno de los dolores de cabezas para nosotros los pajareros, debido a su inmensa variedad de plumajes que una sola especie puede tener, ocasionada por la madurez y el año de vida que tenga un individuo en particular (Figura 1).
Y si esto es así para un territorio con alrededor de 1000 especies, es esperable que en el neotrópico tengamos un compendio, similar a las enciclopedias que antes se tenían en los hogares, de al menos 9 volúmenes para las más de 3000 especies que habitan en Latinoamérica. Desafortunadamente, esto no es así, y a pesar de que recientemente (2016) se han hecho los primeros intentos de compilar la muda de aves neotropicales, Johnson & Wolfe, con su libro para nada despreciable de poco más de 400 páginas, es evidente que aún queda mucho por hacer y por aprender.
Es esto lo que nos trae nuevamente a uno de los mayores hallazgos realizados por los miembros de Guardián de las Aves, en este ultima expedición. El sábado 4 de mayo del 2024, mientras nos estábamos deleitando con algunas especialidades del chocó biogeográfico como Semnornis ramphastinus, Heliodoxa imperatrix o la recientemente registrada en el comedero de Doña Dora Chlorochrysa phoenicotis (Figura 2), un ave en particular captó nuestra atención. Todo el grupo estaba conversando con Gilberto Collazos, un iniciador de la observación de aves en el occidente colombiano, quien, junto con su sobrino los encontramos de sorpresa. De repente, Manuel Martínez me preguntó por el nombre de un ave que recientemente había fotografiado y quería conocer su identidad. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que esa ave, correspondía al siempre enigmático y apetecido por observadores de aves Entomodestes coracinus, un ave de la familia Turdidae (Mirlas y afines) restringida al piedemonte del Chocó biogeográfico y que, según palabras de Gilberto, es un ave que, en otros sitios de observación de aves famosos en Colombia como Tatamá, lo ven a una distancia de 20 metros en el mejor de los casos.
Figura 2. Dos aves restringidas al Chocó biogeográfico y registradas en esta expedición. Izquierda, Heliodoxa imperatrix, fotografía de Marcelo Argel (Guardián d elas Aves de Sucre) Derecha, Semnornis ramphastinus, fotografía de Alejandra González (Guardián de las Aves del Huila).
A los 15 minutos logré avistarlo con rapidez, y tal vez por la euforia del momento y el tono que usé para llamar a los demás, el ave salió volando y no regresó. Resignados, seguimos pajareando ya que el chocó siempre ofrece sorpresas, cuando Gilberto mencionaba que lo estaba viendo en el tercer piso del observatorio de Doña Dora. Al llegar notamos de inmediato al ave que incluso estaba dando unas perchas cercanas para grabarlo con teléfono celular. Un individuo de E. coracinus comiéndose unos frutos de una Rubiaceae (Figura 3) muy cerca a nuestro sitio de observación junto con otras especies de la familia turdidae como Myadestes ralloides (Figura 4).
Figura 3. E. coracinus alimentándose de frutos de la familia Rubiaceae. Fotografías de Jesús Adrián Guevara (Guardián de las Aves Sucre). Figura 4. Esquina superior derecha E. coracinus. Esquina inferior izquierda M. ralloides. Fotografía de Miguel Angel Gómez (Guardián de las Aves Cauca).
Algo que nos llamó la atención es que este individuo, tenia un comportamiento más confiado respecto a sus congéneres, típico de inmaduros, y no poseía la mandíbula (parte de abajo del pico) de color amarillo quemado, un carácter diagnóstico de esta especie. Adicionalmente, parecía tener comisuras -líneas amarillas al final del pico- un tanto marcadas, una característica que comparten casi todas las aves para indicar que son juveniles, y de las cuales se cree tienen una función para indicarles a los padres donde está la boca de sus polluelos a la hora de alimentarlos. Sin embargo, el hecho de que sus parentales no fueran encontrados, nos hacía sospechar de que se trata de un inmaduro.
Con esto en mente, me decidí a averiguar que tanto se habían reportado juveniles y/o inmaduros de E. coracinus, en plataformas como Macaulay Library of All the birds of the World. A 7 de mayo del 2024 de las 498 fotos y 15 videos de la plataforma únicamente mostraban evidencia fotográfica o audiovisual de individuos adultos. También puse tags como juvenil o inmaduro, no obteniendo ninguna respuesta. Por lo tanto, las fotografías que presentamos a continuación corresponden a las primeras fotografías de un inmaduro de E. coracinus (Figura 5).
Figura 5. Izquierda, fotografía de un inmaduro de E. coracinus tomada en el marco de la expedición Bird Camp GA en el Valle del Cauca por Camilo Sanabria (Guardián de las Aves Valle del Cauca). Derecha, fotografía de perfil de un individuo adulto de la misma especie por Jacob Drucker (ML610792641).
A simple vista las diferencias más notables que nos permiten separar a un individuo inmaduro de un individuo adulto es la presencia de comisuras, y la coloración más “negruzca” de la mandíbula. Una coloración del iris diferente y un plumaje más opaco (Figura 6) son caracteres terciarios que también pueden influir (Angela Caguazango, comunicación personal). Respecto a la coloración del iris, Eamon Corbett y colaboradores (2024) publicaron una hermosa revisión sobre este tema en aves, que si bien notorio, es comúnmente pasado por alto a la hora de entender la biología las aves, y que incluso, como en este caso, puede variar de acuerdo a la edad de un individuo.
Figura 6. Otra característica propia de inmaduros es su plumaje más opaco y menos lustroso (brillante) respecto a los adultos. Izquierda de Simón Salazar (Guardián de las Aves Risaralda), avistamiento de aves Doña Dora. Derecha, un individuo adulto de E. coracinus Andres Vasquez Noboa (ML618059177).
Respecto a la literatura, Birds of the world unicamente menciona que los juveniles poseen un plumaje de color más apagado y mayoritariamente marrón, careciente de blanco en las axilas. Estas características no aparecen en el individuo observado, alimentando aún más la hipótesis de que corresponde a un inmaduro.
La ornitología neotropical aún tiene mucho que dar, y los patrones de muda y plumaje en aves son una asignatura pendiente. Registros como estos, alimentan día a día los vacíos de información que tenemos, y es necesario poder tener un lugar a dónde subirlos de una forma más orgánica y sin tantos requerimientos como los solicita una revista indexada. Por tanto, el llamado es a seguir subiendo registros novedosos en material audiovisual y con notas breves pero concisas a plataformas para pajareros como lo es Birds Colombia, y de esta forma lograr un mejor entendimiento de nuestras aves sin importar nuestra formación académica o incluso nuestra edad (Figura 7).
Figura 7. Expedición Valle del Cauca, Guardián de las Aves, 2024. De izquierda a derecha y de arriba a abajo. Sebastian Tabares, Manuel Martínez, Simón Salazar, Camilo Sanabria, Alejandra González, Sara Suarez, Juan Sebastián Ávila, Edwin Benítez, Mauricio Ossa, Élber Sánchez, Niky Carrera, Agustín Rivas, Martin, Gilberto Collazos, Kimi Bañol, Dora Alicia Londoño, Miguel Ángel Gómez, Marcelo Argel, Eva Castrillón, Thiago Rosero y Jesús Adrián Guevara.
Agradecimientos
Mis más sinceros agradecimientos a Dora Alicia Londoño Hoyos (Doña Dora) y a su familia, por ser una inspiración en pos de la conservación, el sentido de pertenencia y la autosuperación. Avistamiento de aves Doña Dora nunca dejará de sorprendernos y de seguir contribuyendo a la investigación. Agradezco también a Nicolás Ramírez por la identificación de la familia de la planta y a Angela Caguazango, quien a mi juicio es una de las autoridades nacionales en temas de plumaje en aves, por sus valiosas recomendaciones y enseñanzas. Agradecemos al principal mecenas de esta expedición Christopher Calonje de Araucana lodge, por hacer posible esta exploración que dio resultados como estos, mil gracias por creer en nosotros y saber que este mundo no lo estamos heredando de nuestros antepasados, sino que se lo estamos pidiendo prestado a futuras generaciones, y el hecho de hacer que gente desde tan tierna edad puedan ser partícipes de estos eventos, me llena de esperezan e ilusión sobre el porvenir. Finalmente agradezco personalmente a nuestro nuevo patrocinador, SONY, por ver el potencial de nuestros futuros fotógrafos de naturaleza y que, de esta manera, podamos seguir alimentando la ciencia y la investigación con material audiovisual.
Bibliografía
Corbett, E. C., Brumfield, R. T., & Faircloth, B. C. (2024). The mechanistic, genetic, and evolutionary causes of birds eye color variation. Ibis, 166(2), 560-589.
Johnson, E. I., & Wolfe, J. D. (2017). Molt in Neotropical birds: life history and aging criteria. CRC Press.
van Els, P. (2020). Black Solitaire (Entomodestes coracinus), version 1.0. In Birds of the World (T. S. Schulenberg, Editor). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. https://doi.org/10.2173/bow.blasol1.01