Pato Rufo/Ruddy Duck/Oxyura jamaicensis

Foto: Mauro Ossa

Nombre en español: Pato Rufo

Nombre cientifico: Oxyura jamaicensis

Nombre en ingles: Ruddy Duck

Familia: Anatidae

El pato zambullidor grande (Oxyura jamaicensis), también conocido como malvasía canela, pato tepalcate (en México) o pato rufo, es una especie de ave anseriforme de la familia Anatidae natural de América. Su distribución natural comprende desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Se ha introducido en Europa Occidental

Características

Los machos pesan de 500 a 800 gramos y las hembras de 300 a 600 gramos. Los machos adultos tienen un cuerpo color óxido-rojo, un pico azul y una cara blanca con el píleo negro. Las hembras adultas tienen el cuerpo color castaño grisáceo, La cabeza y el pico negruzcos, con una lista blanca atravesando horizontalmente la mejilla y la garganta y el cuello blanquecions.

La antigua subespecie Oxyura jamaicensis ferruginea del sur es considerada una especie distinta por muchos autores. Es separable por su cara toda negra y el tamaño más grande. Oxyura jamaicensis andina es una supuesta subespecie que tiene una cantidad variable de coloridos negros en su cara blanca; puede ser, de hecho, nada más que una población híbrida entre el norteamericano y el pato rojo andino.

Reproducción

La nidada consiste de seis a diez huevos. La incubación toma de 23 a 26 días. Los pichones vuelan de 50 a 55 días. La longitud es de 35 a 43 cm.

Hábitat

Su hábitat de la cría son lagos pantanosos y estanques a lo largo de casi toda de América del Norte. Anidan en la vegetación densa del pantano cerca del agua. Las parejas se forman cada año. Son migratorios e invernales en las bahías costeras y lagos descongelados y estanques.

Alimentación

Estos patos bucean y nadan. comen las semillas y raíces de plantas acuáticas, insectos acuáticos y crustáceosprincipalmente.

Subespecies

Se reconocen dos subespecies de Oxyura jamaicensis:

  • Oxyura jamaicensis jamaicensis
  • Oxyura jamaicensis rubida

Carácter invasor en España

Se estableció en Gran Bretaña tras escapar de cotos de caza, desde dónde se han extendido por Europa occidental. Su conducta del cortejo es agresiva y se cruza con la nativa malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala), que habita el sur de Europa y está en peligro de extinción.

Debido a su potencial colonizador y constituir una amenaza grave para la especie autóctona, los hábitats o los ecosistemas, esta especie ha sido clasificada en el catálogo español de especies exóticas invasoras, aprobado por Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, estando prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio. Por la amenaza que supone para la malvasía cabeciblanca hay un programa para erradicarlo de España.

Libro Rojo de las Aves Vol. II

Ecología

O. jamaicensis es un pato zambullidor que se encuentra en el altiplano cundiboyacense y páramos de las tres cordilleras. Habita humedales y lagunas de diversos tamaños con espejos de agua o el fino tapete formado por pequeñas plantas flotantes (Azolla filiculodes, Lemna gibba), hábitats a los que está fuer-temente asociado (Van der Hammen et  ál. 2008). Según los resultados del proyecto “Conservación de las Aves Acuáticas y Migratorias de los Humedales de la Ciudad de Bogotá” (Rosselli et ál. 2010), de los 470 registros de esta especie hechos en 12 meses entre 2009 y 2010, el 74 % fue en espejo de agua y el 24 % en tapete flotante. Se alimenta de semillas, raicillas, insectos, crustáceos y otros invertebrados acuáticos (del Hoyo et ál. 1992) los cuales a veces toma de la superficie. En la Sabana de Bogotá prefiere humedales rurales o semirrurales en donde puede alcanzar altas concentraciones aunque, con disponibilidad del hábitat apropiado, puede llegar a humedales rodeados en gran parte por la ciudad como Jaboque, Juan Amarillo y Santa María del Lago. Allí observamos un individuo en julio del 2009 (Rosselli et ál. 2010). Es interesante el caso de Juan Amarillo en donde entre el 2001 y el 2002 se hizo un gran espejo de agua (aprox. 30 ha) bordeado en parte por cemento y con bordes empinados en el que hubo una buena población de O. jamaicensis hasta el 2006 (Asociación Bogotana de Ornitología, datos no publicados; Stiles y Rosselli, datos no publicados). La especie ha disminuido prácticamente hasta desaparecer en los últimos años (A. Paz com. pers.; Rosselli 2011) aunque H. D. Benítez-Castañeda (obs. pers.) observó un grupo en enero de 2010. Esta disminución puede estar asociada a afloramientos importantes de algas incluyendo Chlorella y de algunas tóxicas investigadas por el departamento de biología de la Universidad Javeriana (L.T. Valderrama com. pers.). En la Conejera, en el año 2007 se habilitaron unas lagunas con amplios espejos de agua en las que se registraron en ese año alrededor de 15 a 20 individuos (H. Benítez-Castañeda, P. Calero y J. Castro obs. pers.). En el mismo humedal, Benítez-Castañeda H. y Calero P. (obs. pers.) hallaron un nido con dos huevos blancuzcos medianamente cubiertos con vegetación, en el borde de una de las lagunas habilitadas.
En febrero de 2007, en una laguna de 1 ha en medio del páramo en Caldas, E. Constantino (com. pers.) observó tres machos y cinco hembras en actividades de cortejo que involucraban a todos los individuos. Castella-nos (en prensa) observó familias en la Laguna El Mosquito, aledaña a la Laguna del Otún, en noviembre de 2007, mayo y noviembre de 2008, y febrero, marzo y agosto del 2009. El mismo autor constató la presencia de familias de todas las edades durante 27 meses continuos (agosto 2007-noviembre 2009) en la Laguna del Otún.
En Tota, J. E. Zuluaga-Bonilla (com. pers.) registró un polluelo nadando cerca del sector de Hatolaguna en el 2006 y dos adultos con tres polluelos cerca de Aquitania en diciembre de 2007. El 8 de octubre de 2009 L. Rosselli (2011) observó una hembra con 5 pichones de pocos días de nacidos en el humedal de Gualí. Junto con los datos presentados por Botero (2002) y las observaciones de Rosselli et ál. (2010) en las que se observaron jóvenes en mayo, octubre y diciembre, estos datos indican que el Pato Andino se reproduce durante todo el año en las diferentes regiones del país.
Según Castellanos, las familias de Pato Andino observadas por él constaban únicamente de los polluelos y la hembra adul-ta, lo cual coincide con lo observado por Rosselli en Gualí y puede indicar que en el cuidado parental en esta subespecie no intervienen los machos como sí lo hacen en otras subespecies (Castellanos en prensa).

Población

Las poblaciones en el Lago de Tota parecen haber disminuido según J. E. Zuluaga-Bonilla y D. C. Macana (datos no publica-dos), pues mientras ellas observa-ron diez individuos en agosto de 2003 en la isla Santo Domingo y Calvachi et ál. (2005) observaron 40 individuos en el sector de Hatolaguna, Macana (2007) solo observó un individuo en todo su estudio de 5 visitas mensuales en que se cubría buena parte del lago en el 2006. En el desarrollo de un estudio de otras especies en el lago, Benítez-Castañeda, H. D., M. Patiño, J. E. Cely, N. Gallego y L.F. Becerra no registraron durante sus des-plazamientos entre el 2004 y el 2005 más de quince individuos en esta localidad.
J. E. Zuluaga-Bonilla contó 3 parejas en la laguna de Siscunsí (páramo de Siscunsí) en agosto de 2009. La Asociación Oxypo-gon en el desarrollo de la caracterización de la avifauna del PNN Cocuy encontró dos poblaciones de O. jamaicensis, una en la laguna de San Paulín de aproximadamente 30 individuos entre los cuales había individuos jóvenes y la otra en la laguna de Pachacual en la zona amortiguadora del parque (J. R. Salamanca-Reyes com. pers.).
La situación en la Laguna de Fúquene también parece ser crítica. Morales-Rozo et ál. (2007) encontraron menos de 10 individuos en observaciones entre el 2000 y el 2005, datos que coin-ciden con las observaciones de H. D. Benítez-Castañeda, M. Pa-tiño, J. E. Cely, N. Gallego y L. F. Becerra (obs. pers.) y Benítez-Castañeda et ál. (2003), quienes registraron de cinco a siete individuos entre el 2003 y el 2005.
La densidad poblacional de O. jamaicensis en la Sabana de Bogotá es más alta en humedales rurales con amplios espejos de agua, no necesariamente asociados a la vegetación acuática. Según Rosselli y Stiles (2012) hay densidades de 17.4 ind/ha en la laguna de la finca La Laguna (Tenjo) y de 1 a 6.5 ind/ha en las gravilleras del río Siecha en Guasca, Ceuta, La Conejera, Tibitoc, Meridor y Hacienda Los Laureles; La Herrera, La Colina, Ceuta, Jaboque, Gualí, Laguna del Salitre y Neuta tienen densidades de entre 0.3 y 0.9 ind/ha. Esto resulta en datos poblacionales de más de 200 individuos para Tibitoc y La Herrera, y entre 47 y 123 en Meridor, La Conejera, La Laguna, Jaboque, gravilleras del río Siecha y Gualí. La población calculada para la Hacienda Los Laureles es de 18 individuos. Neuta, La Colina, Ceuta y La Laguna del Salitre tienen menos de 10 individuos. Benítez-Castañeda et ál. (obs. pers.) contaron entre 15 y 18 individuos en Jaboque en el censo de aves acuáticas de 2009 y una visita en enero de 2010. Según los datos de los conteos navideños de la ABO en Juan Amarillo, después de finalizar la obra de construcción de un lago en el tercio alto del humedal la población ascendió de 10 individuos en el 2003 a 45 en el 2004 y 70 en el 2005. En el 2006 solo se contaron 23 individuos, en el 2009 A. Paz (com. pers.) dice haber visto máximo 5 y L. Rosselli no observó ninguno en varias visitas. Sin embargo, durante una visita realizada en enero de 2010, Benítez-Castañeda (obs. pers.) observó alrededor de 28 individuos en este humedal, lo cual indica que tal vez la especie no permanece en el sitio y es importante monitorear más de cerca su población.
En algunas de las gravilleras del valle del río Siecha en Guasca (Cundinamarca), la población ha disminuido hasta el punto de registrar números menores a diez. Esta situación también se atribuye a la reducción del nivel del agua, a causa del intenso verano causado por el fenómeno del niño en 2009 y en 2010 (Benítez-Castañeda obs. pers). En marzo de 2006 L. Rosselli observó 11 individuos en la Laguna de Suesca.
Durante una visita realizada en noviembre de 2012 a la laguna de La Herrera (Cundinamarca), Benítez-Castañeda, registró tan solo cuatro individuos en uno de los sectores que aún conservaba un pequeño espejo de agua; lo anterior, debido a la fuerte sequía durante ese periodo de tiempo.
En la Laguna del Otún, O. Castellanos (en prensa) observó entre 75 y 156 en 13 censos en-tre el 2001 y el 2010, promedio 129.8 ± 25.6 d.e., algo inferior a lo registrado en 25 censos anteriores (141.6 ± 26.3) Botero (2002).
En 2010 E. Constantino (com. pers.) informó sobre un grupo de más de 10 individuos que se ha establecido y ha permanecido por varios meses en el sector norte de la laguna de La Cocha.

Amenazas

Para esta especie la cacería es un factor de amenaza directa en las lagunas de Fúquene (Morales-Rozo et ál. 2007) y de Tota, en donde es preferida entre los cazadores por su buen sabor y ser una buena fuente de proteína (Macana 2007), La Herrera (S. Maldonado com. pers.) y ocasionalmente en Tibitoc (J.V. Sánchez com. pers.). En Fúquene los pobladores también colectan los huevos (Morales-Rozo et ál. 2007). E. Constantino (com. pers.) también considera la cacería como una posible amenaza para el Pato Andino en el sector del PNN Los Nevados así como la contaminación de lagunas y pozas con pesticidas de los cultivos de papa aledaños, pisoteo de ganado y la presencia de perros de las fincas vecinas (O. Castellanos en prensa).
En la Laguna del Otún los elementos de pesca (nylon y anzuelos) dejados por pescadores presentan un peligro para la especie. O. Castellanos (en prensa) encontró 11 individuos muertos por esta causa entre 2005 y 2010. La presencia de visitantes y pescadores también causan destrucción de huevos y abandono de nidos. En Tota, Macana y Zuluaga-Bonilla (datos no publicados) también mencionan los trasmallos de los pescadores y las basuras que son arrojadas al lago como amenaza para especies como esta que forrajean en agua abierta.
Una buena parte de la población de O. jamaicensis está en estanques de fincas privadas de manera que una amenaza potencial es el manejo que los dueños le den a esos cuerpos de agua. Recientemente (2008) la mayor parte de la Laguna del Salitre (Hacienda Timaná, en el municipio de Guasca) fue secada por los propietarios, lo cual prácticamente acabó con la población de O. jamaicensis, pues en los conteos navideños anuales de la ABO se venía registrando un promedio de 21 ind (± 16 d.e., n=9) entre el 2000 y el 2008, y en el conteo navideño del 2009 no se vio ninguno. Rosselli (2011) observó máximo 2 individuos en varias visitas en el 2009 y ninguno en marzo de 2010; cabe anotar que este pequeño cuerpo de agua fue habilitado para la recreación y pesca deportiva por los propietarios actuales.
La presencia de ratas, así como de perros y gatos en los humedales también representa factores de amenaza para individuos adultos, juveniles y polluelos así como para los huevos. Esta situación es común en humedales del Distrito, en donde en algunos casos, pese a la vigilancia ejercida, se hace difícil el control de este tipo de animales (Benítez-Castañeda obs. pers.).
Se han observado disputas territoriales entre O. jamaicensis y Fulica americana. Esta última intimida constantemente a los individuos de O. jamaicensis, especialmente a las hembras, en humedales como Juan Amarillo, La Conejera en Bogotá, y en Neuta en Soacha. No obstante, pese a que O. jamaicensis res-ponde a las agresiones de F. americana, esta situación puede es-tar generando desplazamientos (Benítez-Castañeda obs. pers.).
La laguna de La Herrera, el humedal más grande de los que quedan en la Sabana (Van der Hammen 2003) y que aloja una importante población de O. jamaicensis además de otras aves acuáticas, está en avanzado grado de deterioro por la destrucción de los cerros aledaños para explotación de canteras y la contaminación de aguas. No hay acciones visibles por parte de las autoridades ambientales para conservarla.

Medidas de conservación tomadas

El conocimiento sobre la ecología de la reproducción de las aves acuáticas en la Laguna del Otún ha llevado a que la administración del PNN Los Nevados haya establecido una serie de normas para controlar adecuadamente la actividad de ecoturismo y cuidar los sectores críticos (Castellanos en prensa). Entre el 2006 y el 2007, el área de Ecosistemas del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial hizo la gestión para proponer esta importante área de humedales como zona Ramsar, designación que fue aprobada en el 2008 (Castellanos en prensa; Galeano 2008). Uno de los argumentos más importantes para la designación de este complejo de humedales como zona de interés ambiental para la humanidad fue precisamente la presencia de la población del Pato Andi-no (Oxyura jamaicensis andina) según el criterio 6: “Un humedal deberá ser considerado de importancia internacional si sustenta de manera regular el 1 % de los individuos de una población de una especie o subespecie de aves acuáticas” (Ramsar 2009). En 2008, según Decreto 233 de enero del 2008 de Minambiente, el complejo de lagunas de Chingaza, en donde está la especie, también fue declarado sitio Ramsar. Otras medidas de conservación tomadas incluyen la prohibición de las actividades de pesca deportiva en esta y otras áreas protegidas a partir del año 2008 con base en la ley segunda de 1959 y el aislamiento, con la colaboración de los propietarios, de ocho humedales habitados por aves acuáticas, con el fin de disminuir el efecto nocivo del pisoteo del ganado y recuperar la vegetación de la ronda de los humedales (Castellanos en prensa).
En la Sabana de Bogotá, el pantano de Tibitoc anexo a la planta de tratamiento Tibitoc de la EAAB está manejado por la Concesionaria Tibitoc S.A. y tiene acceso restringido, lo cual garantiza la conservación de la población de O. jamaicensis en el sitio. La otra población importante de la laguna de La Herrera se ha visto beneficiada por las acciones solitarias y voluntarias de S. Maldonado, un ciudadano conservacionista que recorre continuamente la laguna, con-trola la invasión de la vegetación flotante con remoción manual, crea espejos de agua y diversifica hábitats.
El manejo de los humedales distritales a través de su administración por parte de organizaciones no gubernamentales financiadas por la EAAB, aunque intermitente, ha sido beneficioso mediante la remoción de vegetación para diversificar hábitats y el control de perros en estos eco-sistemas. Un ejemplo ilustrador es el del humedal de Tibanica. Tras meses de ausencia de administración se había perdido todo el espejo de agua por invasión de vegetación acuática en el 2009 y no había ningún Pato Andino. A mediados del 2010 nuevamente fue activado un contrato de administración que empezó a trabajar en la remoción de vegetación acuática y en pocos meses llegaron nuevamente algunos individuos (Rosselli et ál. 2010). En Jaboque la Asociación para el Desarrollo Social y Ambiental ADESSA ha mantenido manualmente espejos de agua en el sector del Brazo de Villa Gladys, gracias a lo cual ha sido posible que allí se concentre y mantenga la principal población de Patos Andinos en este humedal.

Medidas de conservación propuestas

Sería importante que las Corporaciones Autónomas Regionales con autoridad en los sitios don-de se encuentra la especie tuvieran más control e información sobre los cuerpos de agua en sus jurisdicciones e informaran a los finqueros sobre la importancia de las aves presentes en sus pro-piedades. En particular, faltan acciones efectivas en la laguna de La Herrera, el último relicto de humedal de importancia en la Sabana (Van der Hammen 2003) y el humedal de Gualí, en el que no hay medidas visibles de protección de la biota. Los planes de manejo de los humedales distritales deberían tener medidas y objetivos específicos para el aumento y mantenimiento de las poblaciones de especies amenazadas como O. jamaicensis, sin perder de vista las otras. El caso de Juan Amarillo puede proveer una importante lección de manejo; las razones de su falla en lograr el establecimiento de una población del Pato Andino deben ser estudiadas a fondo para no repetir errores.
De otro lado, pese a que O. jamaicensis es una especie exclusiva de aguas abiertas, se hace necesario una estructura compleja de vegetación acuática que sirva como soporte de nidos y refugio para las aves. Se sugiere contemplar amplias zonas de vegetación a manera de islas o parches en riberas y otras zonas de humedales que favorezcan la reproducción de esta y otras especies. El manejo que también se le da a la vegetación acuática en algunos humedales del Distrito, así como en la Laguna de Fúquene, deberá considerar medidas de control para no arrasar con nidos o reducir dicha vegetación con el fin de habilitar grandes espejos de agua que en algunos casos pueden resultar ineficaces para el sostenimiento de aves acuáticas. Un ejemplo de esta situación ocurrió en el humedal La Florida y específicamente en la laguna que queda ubicada en el parque del mismo nombre. Para el año 2000 se estimaba una población de cerca de 30 individuos y posteriormente el número descendió hasta tal punto que no se vol-vieron a registrar individuos en diferentes jornadas de censos, conteos y múltiples visitas realizados en un periodo de alrededor de diez años (Benítez-Castañeda obs. pers.).

Ruddy duck

The ruddy duck (Oxyura jamaicensis) is a duck from North America and the Andes Mountains of South America, one of the stiff-tailed ducks. The genus name is derived from Ancient Greek oxus, «sharp», and oura, «tail», and jamaicensis is Jamaica.

Description

These are small, compact ducks with stout, scoop-shaped bills, and long, stiff tails they often hold cocked upward. They have slightly peaked heads and fairly short, thick necks. Male Ruddy Ducks have blackish caps that contrast with bright white cheeks. In summer, they have rich chestnut bodies with bright blue bills. In winter, they are dull gray-brown above and paler below with dull gray bills. Females and first-year males are brownish, somewhat like winter males but with a blurry stripe across the pale cheek patch. In flight, Ruddy Ducks show solidly dark tops of the wings.

The southern subspecies ferruginea is occasionally considered a distinct species. It is separable by its all-black face and larger size. The subspecies andina has a varying amount of black coloration on its white face; it may in fact be nothing more than a hybrid population between the North American and the Andean ruddy duck. As the Colombian population is becoming scarce, it is necessary to clarify its taxonomic status, because it would be relevant for conservation purposes.

Breeding and habits

Their breeding habitat is marshy lakes and ponds. They nest in dense marsh vegetation near water. The female builds the nest out of grass, locating it in tall vegetation to hide it from predators. A typical brood contains 5 to 15 ducklings. Pairs form each year.

They are migratory and winter in coastal bays and unfrozen lakes and ponds.

These birds dive and swim underwater. They mainly eat seeds and roots of aquatic plants, aquatic insects and crustaceans.

As a result of escapes from wildfowl collections in the late 1950s, they became established in Great Britain, from where they spread into Europe. This duck’s aggressive courting behaviour and willingness to interbreed with the endangerednative white-headed duck (Oxyura leucocephala), of southern Europe, caused concern amongst Spanish conservationists. Due to this, a controversial scheme to extirpate the ruddy duck as a British breeding species started; there have also been culling attempts in other European countries. By early 2014, the cull had reduced the British population to about 20–100, down from a peak of about 5500 in 2000.

Oxyura jamaicensis

Wikipedia/eBird/xeno-canto/Libro Rojo de las Aves de Colombia Vol. II

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