
Una fotografía de Mauricio Ossa Aristizábal que conecta la presencia de las aves con el paisaje cafetero fue elegida ganadora del Concurso de Fotografía de Café Fest 2026. La imagen, titulada “Los ojos del cafetal”, propone detener la mirada en esas pequeñas historias de biodiversidad que suceden todos los días entre los cultivos de café.
Un ave entre frutos de café. Una mirada que aparece en medio del cafetal. Un instante sencillo que termina contando una historia mucho más amplia sobre biodiversidad, paisaje y territorio.
“Los ojos del cafetal”, fotografía de Mauricio Ossa Aristizábal, director de Birds Colombia, fue elegida como la imagen ganadora del Concurso de Fotografía de Café Fest Manizales 2026, entre 120 fotografías participantes, después de haber sido seleccionada previamente entre las diez imágenes finalistas.
Más allá del reconocimiento, la imagen pone sobre la mesa una relación que forma parte cotidiana del paisaje colombiano: la convivencia entre las aves y los territorios donde se cultiva café.
Los ojos que aparecen entre el café
La fotografía construye su historia a partir de pocos elementos: el ave, los frutos de café y la vegetación que la rodea.
Pero precisamente allí está su fuerza.
En lugar de aislar al ave de su entorno, la imagen permite que el cafetal haga parte de la composición y de la historia. El resultado es una fotografía en la que la especie no aparece solamente como protagonista, sino como habitante de un paisaje.
Esa mirada coincide con una búsqueda que desde Birds Colombia hemos venido planteando alrededor de la fotografía de naturaleza: una fotografía de aves puede contar mucho más que la historia del ave fotografiada.
Puede hablar del bosque, de una montaña, de una comunidad, de una amenaza, de una tradición o, como en este caso, de uno de los paisajes culturales y productivos más representativos de Colombia.
Las aves también cuentan el territorio
Los paisajes cafeteros son escenarios donde se encuentran actividades humanas y biodiversidad. Para quienes recorren estos territorios observando o fotografiando aves, los cafetales, árboles de sombrío, cercas vivas, jardines, fragmentos de bosque y otras coberturas del paisaje pueden revelar constantemente pequeñas escenas de esa convivencia.
“Los ojos del cafetal” nació precisamente de uno de esos encuentros.
La fotografía invita a mirar más despacio: detrás de una escena aparentemente cotidiana puede existir una historia sobre la manera como compartimos el territorio con otras especies.
Y esa posibilidad de observar antes de fotografiar transforma también la manera de construir una imagen.
De fotografiar aves a contar historias
El reconocimiento llega además en un momento de reflexión sobre la fotografía dentro del ecosistema Birds Colombia.
Durante años, buena parte de la fotografía de aves ha buscado acercarse cada vez más al sujeto: conseguir detalle, nitidez, buenos fondos y retratos capaces de mostrar la belleza de cada especie.
Todo eso continúa teniendo valor.
Pero existe también otro camino: alejar un poco la mirada para descubrir qué está sucediendo alrededor del ave.
El paisaje donde vive, las personas que comparten ese territorio, los procesos de conservación que permiten su permanencia y las historias humanas que aparecen alrededor de su observación pueden convertirse también en parte de la fotografía.
Es una búsqueda que podría resumirse en una frase que hemos repetido muchas veces desde Birds Colombia:
Las aves cuentan historias.
Una fotografía, un reconocimiento y una invitación a mirar
Que “Los ojos del cafetal” haya sido reconocida en Café Fest 2026 permite justamente conectar esos dos universos: el café como parte fundamental de nuestra cultura y nuestro territorio, y las aves como habitantes de esos mismos paisajes.

La fotografía fue realizada con una Sony α6700 y un lente FE 200–600 mm, un equipo pensado para acercarse a las aves, pero que en esta ocasión sirvió también para contar todo aquello que estaba sucediendo alrededor de una de ellas.
El premio celebra una imagen, pero deja también una invitación.
La próxima vez que caminemos por un cafetal quizás valga la pena detenernos unos segundos, escuchar y mirar con atención.
Puede que entre las ramas, las hojas y los frutos haya unos ojos observándonos.
Y detrás de ellos, una historia esperando ser contada.