Editorial por: Niky & Mauro
Hace apenas unos días, Francisco “Pacho” Piedrahita estaba en Japón recorriendo senderos en busca de aves. Había viajado hasta allá, como tantas otras veces lo hizo por el mundo, siguiendo la emoción de encontrar una especie nueva y fotografiarla.
Hace poco, uno de sus amigos pajareros contaba que Pacho estaba feliz en Japón: había logrado ver un águila que llevaba tiempo buscando.
Quienes somos pajareros sabemos bien lo que significa ese momento: la paciencia, la espera y la sorpresa cuando finalmente aparece el ave.
Así era Pacho.
Muchos lo conocieron por su trayectoria profesional y su liderazgo en el mundo empresarial y académico en Colombia. Pero quienes compartimos con él senderos, humedales y bosques lo recordaremos sobre todo por otra faceta: la del pajarero curioso, el fotógrafo paciente, el hombre que disfrutaba hablar durante horas sobre aves.

Yo lo conocí por allá en 2018, cuando me fui a vivir a Cali para manejar la agencia de publicidad Próxima Havas en la regional occidente. Un día, alguien de un medio en la ciudad me dijo algo que todavía recuerdo: Vos que sos pajarero tenés que conocer a Francisco Piedrahita, me dieron su teléfono y le escribí un mensaje: “Hola Francisco, un saludo. Soy Mauricio Ossa. Me vine a vivir a Cali a trabajar con una oficina de publicidad y me gustaría invitarte a tomarnos un café”, su respuesta fue tan cálida como inesperada: Hombre Mauricio, sí sé quién sos vos. He visto el trabajo que han hecho con el Global Big Day y lo que han construido desde Birds Colombia, nos tomamos ese café y después de ese café comenzó una bonita amistad.
Casualmente, poco tiempo después la Universidad Icesi se convirtió en cliente de la agencia, así que muchas de mis visitas al campus terminaban de la misma manera: después de reuniones con el área de mercadeo, subía a la rectoría a tomar un café con Francisco para hablar de aves, lo hicimos muchas veces y eran momentos muy bonitos.

Con el tiempo, cuando Niky y yo empezamos a desarrollar Guardián de las Aves, Francisco se convirtió en un gran apoyo para nosotros. Fue jurado en la primera versión del proyecto y de una conversación con él nació algo que hoy es muy importante.
Después de escuchar a muchos de los niños participantes, nos dijo algo que se nos quedó grabado: que había chicos con un conocimiento impresionante y que era importante hacer algo para que siguieran creciendo, incluso si no ganaban el kit pajarero.
De esa reflexión nació el Comité Educativo de Guardián de las Aves.Francisco Piedrahita hablando del comité educativo
Francisco también apoyó el proyecto de otras maneras. En varias ocasiones hizo donaciones anónimas que ayudaron a financiar los kits pajareros que entregamos cada año.
Y durante nuestro Big Year Colombia, cuando pasamos por Cali, nos abrió las puertas de su casa en Pance. Esa noche compartimos una cena con Claudia y él, hablando de la vida y, por supuesto, de aves.
Al día siguiente nos fuimos a pajarear juntos, así era él, un hombre generoso, curioso y siempre dispuesto a compartir su pasión por las aves.

Esa pasión también quedó registrada en Charlas Pajareras, el podcast en el que tuvimos la oportunidad de conversar con él. Allí, en su propia voz, Pacho cuenta su historia completa: cómo descubrió el mundo de las aves y lo que significaban para él observarlas y fotografiarlas.
Este registro se convierte hoy en un testimonio invaluable, porque es él mismo quien narra su camino en el mundo de las aves.
Escuchar la charla aquí:
Su historia con las aves incluso lo llevó a vivir una experiencia extraordinaria años atrás, cuando durante un viaje a Nueva Orleans se internó en una reserva natural buscando aves y terminó perdido varios días en un pantano antes de ser rescatado.
Era, literalmente, alguien capaz de perderse en la naturaleza siguiendo un ave.

Tal vez por eso su partida duele tanto en la comunidad pajarera, porque Pacho no era solo un líder o un académico reconocido, era también uno de los nuestros, un pajarero feliz cuando aparecía una especie nueva, un hombre que podía quedarse en silencio escuchando un canto en el bosque o esperando el momento exacto para una fotografía.
Esa pasión por las aves lo llevó también a construir un archivo impresionante. Como lo compartió su hijo Esteban: “Se consideraba más pajarero que fotógrafo; pero sí fotografió más de 4.200 especies. Decía que necesitaba vivir hasta los 120 para fotografiar las más de 10.000 que hay en el planeta… No publicó libros, aunque sus fotos están en algunos como este.”
En Birds Colombia, por ejemplo, muchas especies están acompañadas por sus fotografías. Desde el 13 de octubre de 2016, cuando nos compartió su primera imagen del Tiranuelo Silbador/Southern Beardless-Tyrannulet/Camptostoma obsoletumen en los inicios de #UnAvePorDía, Pacho se convirtió en un colaborador constante.
Hoy 166 especies en nuestra plataforma llevan su mirada, convirtiéndose en parte de esa memoria colectiva que hemos construido alrededor de las aves, quizás por eso nunca dejó de viajar… porque siempre había un ave más por descubrir, y aunque no publicó libros propios, su mirada quedó en muchos lugares.
En Birds Colombia, por ejemplo, muchas especies están acompañadas por sus fotografías, que hoy hacen parte de esa memoria colectiva que hemos construido alrededor de las aves.
Quizás por eso nunca dejó de viajar… porque siempre había un ave más por descubrir, una frase que lo describe muy bien: alguien que, más allá de las cifras, encontraba en cada ave una experiencia, una historia y una razón para seguir explorando el mundo, hace apenas unos días estaba en Japón, recorriendo senderos en busca de aves, había logrado ver un águila, y esa emoción, la de encontrar un ave después de buscarla con paciencia, es algo que todos los pajareros entendemos.Steller’s Sea Eagle (Haliaeetus pelagicus) Fofo: Francisco Piedrahita (Tomada del Twitter de Esteban Piedrahita)
Hoy queda su legado en las personas que inspiró, en los proyectos que apoyó, en los jóvenes que motivó… y también en los senderos donde caminó con binoculares al cuello y cámara en mano.
Tal vez así sea bonito recordarlo:
Siguiendo aves por el mundo, con su cámara en mano,
sabiendo que aquí queda una nueva generación de Guardianes de las Aves
que él ayudó a inspirar, Buen viento y buenos cielos, Pacho.
Una mirada de Niky
Para mí, hablar de Francisco también es hablar de gratitud.
Desde el primer momento en que le contamos sobre Guardián de las Aves, creyó en nosotros. Pero más que creer, hizo algo aún más poderoso: llevó la bandera de este proyecto a muchos lugares, con un orgullo que siempre me sorprendía y me conmovía. Hablaba de los niños con una admiración profunda, como si supiera que allí estaba naciendo algo importante para el futuro de las aves en Colombia.
Recuerdo con mucho cariño cada encuentro con él y con Claudia. Siempre había un abrazo sincero, una conversación larga y ese saludo profundo que solo ocurre cuando dos personas comparten un mismo amor: las aves, pero hay un momento que marcó mi vida, en el primer concurso de Guardián de las Aves en 2019, cuando empezamos a recibir los primeros videos de los niños participantes, Francisco nos escribió un correo. Era un correo lleno de curiosidad, de preguntas, de atención verdadera y entre todas esas preguntas hubo una que me atravesó el corazón: “¿Qué van a hacer con tanto talento?” Recuerdo perfectamente ese instante. Cuando leí esa pregunta, algo se me abrió por dentro. Fue como si alguien encendiera una luz que yo todavía no sabía que estaba buscando, las aves ya me habían cambiado la vida. Ya habían despertado en mí el deseo profundo de vivir con propósito. Pero fue Francisco quien me ayudó a ver con claridad que ese propósito también estaba en los niños.
Que había que cuidarlo.
Que había que acompañarlo.
Que había que hacerlo crecer.
De esa pregunta nació el Comité Educativo, ese mismo que hoy cumple siete años y que sigue con el mismo propósito con el que empezó: inspirar, aprender, observar y compartir conocimiento de manera generosa, nuestro comité existe porque queremos que más personas entiendan lo importantes que son las aves para la vida. Y lo estamos logrando, esa curiosidad que Francisco despertó en mí rompió esquemas, ideas y límites. Me llevó a hacer cosas que jamás imaginé posibles. Incluso algo que hoy veo con claridad: cambiar la mirada de muchos adultos a través de los niños, desde ese día no hemos dejado de hacernos preguntas, porque así funcionan las aves: despertando curiosidad, abriendo caminos, mostrando el vuelo antes de que sepamos que podemos volar, Francisco llegó a nuestras vidas para recordarnos eso y para mostrarnos que, cuando alguien cree en una idea en el momento correcto, esa idea puede crecer mucho más allá de lo que imaginábamos, Francisco, desde lo más profundo de mi corazón: gracias. Gracias por tu generosidad, por tu curiosidad y por creer en nosotros cuando todo apenas comenzaba, hoy, desde mi ventana, las aves siguen llevando mensajes de gratitud por ti, que las aves te acompañen siempre, allá nos veremos.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Buen viento y buenos cielos, Pacho.
Un legado que seguirá volando
Francisco creyó profundamente en los jóvenes de Guardián de las Aves.
Por eso, como una forma de honrar su memoria y su inspiración, el Comité Educativo de Guardián de las Aves llevará desde ahora su nombre:
Comité Educativo Pacho Piedrahita
Un reconocimiento a un pajarero generoso que creyó en el talento, la curiosidad y el futuro de una nueva generación de Guardianes de las Aves.