Treinta y cuatro Guacamayos de Spix dieron positivo para circovirus en Brasil. La emergencia sanitaria representa un nuevo desafío para uno de los proyectos de reintroducción de aves más ambiciosos del mundo.
Durante más de dos décadas, verlo volar libre parecía pertenecer al pasado.
El Guacamayo de Spix (Cyanopsitta spixii), conocido en Brasil como ararinha-azul, desapareció de la naturaleza en el año 2000. El último individuo conocido en vida libre fue registrado en octubre de ese año en Curaçá, en el estado de Bahía.
La especie sobrevivió gracias a una población mantenida bajo cuidado humano y a un enorme esfuerzo internacional de reproducción, manejo y conservación.
Veintidós años después de su desaparición de la naturaleza, ocurrió lo que durante mucho tiempo parecía imposible: el Guacamayo de Spix volvió a volar libre en su territorio original.
Ahora ese regreso enfrenta una nueva amenaza.
El Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) confirmó una emergencia sanitaria provocada por circovirus en individuos que forman parte del programa de conservación y reintroducción de la especie.
De los 103 Guacamayos de Spix que permanecían en el criadero de Curaçá, 34 dieron positivo para el virus.
Los otros 69 individuos que dieron negativo, junto con dos guacamayos maracaná también negativos, fueron trasladados al Centro de Conservación y Manejo de Fauna de la Caatinga (Cemafauna), de la Universidad Federal del Valle de São Francisco, en Petrolina.
Allí permanecen en cuarentena, bajo seguimiento técnico y veterinario y sometidos a nuevos ciclos de pruebas.

La alerta comenzó con un polluelo nacido en libertad
Hay un elemento especialmente significativo en esta historia.
La emergencia sanitaria comenzó después de que fueran identificados indicios de circovirus en un polluelo de Guacamayo de Spix nacido en vida libre.
La confirmación llevó al ICMBio a intensificar el monitoreo sanitario y adoptar medidas para investigar y contener la circulación del virus.
Actualmente, los 34 individuos positivos permanecen en Curaçá bajo seguimiento. Las acciones incluyen manejo especializado, alimentación, atención veterinaria, toma de muestras biológicas, nuevas pruebas, aislamiento sanitario, cuarentena y medidas de bioseguridad.
Separar las aves positivas de las negativas es una de las principales medidas adoptadas para disminuir el riesgo de propagación.
Una especie que desapareció de la naturaleza
El Guacamayo de Spix es una especie endémica de la Caatinga brasileña.
Su historia reciente es una de las más dramáticas de la conservación de aves.
En 1986 fueron localizados los últimos tres individuos conocidos en libertad. Para 1990 quedaba solamente uno.
Durante diez años aquel último guacamayo fue monitoreado en la región de Curaçá, hasta que dejó de ser registrado en octubre de 2000.
La captura para el comercio de aves y la degradación de su hábitat contribuyeron a llevar a una especie ya naturalmente rara hasta su desaparición de la naturaleza.
Pero algunos individuos permanecían en cautiverio.
Y allí comenzó otra historia.
El regreso después de 22 años
Durante años, instituciones brasileñas e internacionales trabajaron para aumentar la población bajo cuidado humano con un objetivo extraordinariamente difícil: devolver la especie al lugar del que había desaparecido.
En 2020, 52 Guacamayos de Spix fueron repatriados desde Alemania a Brasil para integrar el programa de reintroducción.
El 11 de junio de 2022 llegó el momento histórico.
Un primer grupo fue liberado en Curaçá, dentro del territorio donde alguna vez había vivido la especie.
Los resultados iniciales fueron alentadores. El ICMBio reportó que, durante los primeros nueve meses después de aquella primera liberación, sobrevivió el 70 % de los individuos liberados —14 de 20—, además de observarse fidelidad al lugar de liberación, cohesión del grupo, formación de parejas y utilización de cajas nido.
En 2023 ocurrió otro acontecimiento que parecía impensable apenas unos años antes:
nacieron los primeros polluelos de Guacamayo de Spix en vida libre.
La especie comenzaba nuevamente a reproducirse en el territorio del que había desaparecido.
El desafío de devolver una especie a la naturaleza
La aparición del circovirus recuerda algo fundamental sobre los programas de reintroducción.
Salvar una especie no termina cuando aumenta su población en cautiverio. Tampoco cuando se abre una jaula y las primeras aves vuelven a volar.
Una reintroducción implica genética, reproducción, comportamiento, disponibilidad de alimento, recuperación del hábitat, adaptación al medio natural, participación de las comunidades, monitoreo permanente y también bioseguridad y manejo sanitario.
En el caso del Guacamayo de Spix, además, el proceso intenta reconstruir una población silvestre después de más de dos décadas de ausencia.
El ICMBio mantiene actualmente las medidas de control sanitario para reducir la propagación del circovirus, proteger tanto a las aves positivas como a las negativas y permitir la continuidad del programa de conservación y reintroducción.
La historia todavía está siendo escrita.
Después de sobrevivir únicamente bajo cuidado humano, regresar a Brasil, volver a volar sobre la Caatinga y reproducirse nuevamente en libertad, el Guacamayo de Spix enfrenta ahora otro desafío.
Conservar una especie puede tomar décadas. Y devolverla a la naturaleza es apenas el comienzo.