Pato Aliverde/Green-winged Teal/Anas crecca

Anas crecca

Nombre en español: Pato Aliverde

Nombre en ingles: Green-winged Teal

Nombre científico: Anas crecca

Familia: Anatidae

Foto: Francisco Piedrahita

Canto:  Stein Ø. Nilsen

La cerceta americana (Anas carolinensis), también denominada pato aliverdepato serrano y cerceta de Carolina,​ es una especie de ave anseriforme de la familia Anatidae que habita en Norteamérica y el Caribe. Anteriormente se consideraba una subespecie de la cerceta común (A. crecca) pero en la actualidad la mayoría de los taxónomos las consideran especies separadas basándose en sus distintos comportamientos,​ morfologías y pruebas genéticas. Este pato de superficie es un ave migratoria que cría en las regiones septentrionales de Norteamérica, salvo las islas Aleutianas, y pasa el invierno en el sur del subcontinente. Es muy gregaria y fuera de la estación de cría forma grandes bandadas.

Es una especie común de los humedales resguardados, como los pantanos de la taiga, y generalmente se alimenta de vegetales en la superficie del agua o pastando. Anida en el suelo en un lugar cerca del agua y escondido entre la vegetación. Aunque por el reciente reconocimiento del taxón su estado de conservación por separado no está evaluado por la UICN, es más abundante que la cerceta común que se clasifica como especie bajo preocupación menor.​ Puede observarse en cantidades ingentes en Marismas Nacionales, al oeste de México, su zona principal de invernada.

Descripción

Se trata del pato de superficie de menor tamaño de Norteamérica. El macho en plumaje nupcial tiene la espalda y los flancos de color gris, con los laterales de la cola amarillos claros y un espejuelo verde enmarcado con una lista blanca en las alas. Su cabeza y cuello son principalmente de color castaño rojizo con una ancha banda verde que cubre los ojos y se prolonga hasta la nuca. Se distingue del macho de la cerceta común de Eurasia por tener una lista blanca vertical en los laterales del pecho, y carece tanto de la lista blanca horizontal a la altura de las escápulas, y las finas líneas de color crema que bordean las bandas verdes de la cabeza son más difusas o están ausentes. Las hembras tienen un plumaje pardo claro veteado similar al de las hembras de ánade real. Se pueden distinguir de las hembras del resto de los patos por su tamaño, forma y espejuelo verde, aunque la diferenciación de la hembra de la cerceta común es problemática. El plumaje del macho fuera de la época de cría (eclipse) se asemeja más al de la hembra.

La franja blanca a los lados del pecho es la principal característica distintiva de los machos de cerceta americana de los de cerceta común.

Es una especie ruidosa. El macho emite un claro silbido, mientras que la hembra produce un cuac débil.

Taxonomía

El plumaje de las hembras es de tonos pardos menos llamativos.

Según el ADN mitocondrial esta especie está más cercanamente emparentada con la cerceta barcina (Anas flavirostris) que con la cerceta común de aspecto más similar y de la que se consideró subespecie.​ Esto implicaría que tras la divergencia entre los dos linajes se habría desarrollado independientemente un dimorfismo sexual de formas casi idénticas en la cerceta americana y la común. Ambas hipótesis parecen poco verosímiles, ya que el plumaje nupcial del macho de la cerceta común es muy complejo y característico, y la tendencia aplastante entre los patos de superficie es adquirir más dimorfismo y no perderlo. Una explicación alternativa es la gran frecuencia con la que se producen hibridaciones entre los patos,​ por lo que el ADN mitocondrial de las actuales cercetas americanas podría proceder de las hembras de la cerceta barcina mediante introgresión, por lo que estos análisis genéticos podrían proporcionar una fotografía distorsionada de las verdaderas relaciones de la especie. Esta hipótesis es apoyada por la observación de que en la hibridación del azulón × ánade sombrío, las hembras de ambas especies prefieren a los machos llamativamente dimórficos por encima de los machos de plumaje apagado del ánade sombrío;​ y que la cerceta americana sea en algunos aspectos, como su plumaje nupcial menos contrastado, intermedia entre la cerceta común y la barcina.

Alternativamente, la cerceta común podría derivar de la cerceta americana, siendo las diferencias genéticas debidas a la deriva genética o al efecto fundador en el primero y posiblemente introgresión de la cerceta barcina en el último. En cualquier caso estas tres cercetas pertenecen a la misma superespecie (“Nettion”). Los ancestros de este grupo probablemente serían formas monomórficas del hemisferio sur (Johnson & Sorenson, 1999)​ ya que entre sus miembros de distribución africana se incluye a la cerceta malgache, que como muchos taxones de Madagascar es de origen indo-australiano.

La otra posibilidad (se descarta el origen sudamericano del taxón) es que el linaje americano derivara de cercetas comunes divagantes, con efecto fundador/deriva genética y/o efecto de introgresión por hibridación aplicado en sentido contrario que en el caso explicado anteriormente. Aunque esto implicaría la pérdida del dimorfismo sexual de los machos de la cerceta barcina, que aunque muy raro entre los patos de superficial, no es per se imposible.

La estrecha relación entre la cerceta barcina y la cerceta americana indicada por los resultados de la comparación del ADN mitocondrial por supuesto se aplica al taxón en su conjunto, aunque el fallo general de Johnson & Sorenson en tomar en cuenta la hibridación y el pequeño tamaño de su muestra de estudio y su obsoleta concepción de la biogeografía del océano Índico no ayudan a resolver el problema, pero para 1999, cuando los estudios genéticos estaban en sus inicios, la metodología y la interpretación fueron razonables, y de hecho fue un estudio pionero en la filogenia del género.

Las exhibiciones tras la cópula de la cerceta común y la americana son idénticas, pero las de la cerceta barcina tienen algunos elementos adicionales. Actualmente no se puede alcanzar una conclusión definitiva, más allá de aparcar provisionalmente la filogenia indicada por los datos de ADN mitocondrial hasta que se disponga de más información sobre las secuencias de ADN nuclear para poder resolver las confusas relaciones del complejo crecca-carolinensis-flavirostris.

Distribución y hábitat

La cerceta americana cría en todas las regiones meridionales de Norteamérica, salvo las islas Aleutianas, donde cría y permanece todo el año Anas crecca nimia, con la que coincide allí en invierno la cerceta americana. Aunque la cerceta común cría en Eurasia, ocasionalmente se avista en las costas atlánticas de Norteamérica en invierno.

Las cercetas americanas habitan en lagos interiores, marismas, lagunas, charcas y arroyos poco profundos con densa vegetación acuática. Prefieren las aguas poco profundas y las pequeñas lagunas y charcas durante la época de cría. Las cercetas americanas descansan con frecuencia sobre bancos de barro o tocones, o encaramadas a ramas bajas de árboles muertos. Esta especie suele anidar en depresiones con suelo seco situadas en la base de un arbusto, bajo un tronco, o entre la hierba densa. El nido suele situarse entre medio y cien metros de distancia del agua. Las cercetas americanas evitan los hábitats sin arbustos o árboles. Las cercetas americanas pasan el invierno en humedales tanto de agua dulce como salobre, charcas, arroyos y estuarios. Como son patos de pequeño tamaño, tienden a permanecer en las aguas más tranquilas.

El área de cría de la cerceta americana se extiende desde el norte de Alaska, el delta del río Mackenzie, el norte de Saskatchewan, Manitoba, Ontario, Quebec y Labrador hasta el centro de California, el centro de Nebraska y Kansas, el sur de Minnesota, Wisconsin, Ontario, Quebec, Newfoundland y las provincias marítimas de Canadá.

La cerceta americana pasa el invierno en la zona comprendida desde el sur de Alaska y el sur de la Columbia Británica hasta Nuevo Brunswick y Nueva Escocia por el este, y el Caribe por el sur. También pasa el invierno en Hawái.​ La cerceta americana es abundante en los humedales de Canadá y los bosques boreales asociados. Se encuentran más a menudo los hábitats mixtos de llanura que en los de hierba corta. También viven en la tundra ártica y en hábitats semidesérticos. Generalmente la cerceta americana habita en humedales dominados por totoras (Scirpus spp.), espadañas (Typha spp.), juncos (Carex spp.), espigas de agua (Potamogeton spp.) y otra vegetación acuática. Con frecuencia las cercetas americanas anidan en los prados de hierba o juncos en las laderas de colinas secas con arbustos o álamos (Populus spp.) cover.​ Cerca de Brooks, Alberta, esta especie anida principalmente en los lechos de juncos (Juncus spp.), y al oeste de Montana la mayoría de los nidos se localizan bajo arbustos de palo graso (Sarcobatus spp.).​ Las cercetas americanas generalmente anidan cubiertas tanto por los laterales como por arriba por densas hierbas, juncos o arbustos.​ Las totoras, las espadañas, las parras rusas (Polygonum spp.) y otra vegetación acuática les proporcionan parapeto y escondite mientras están en el agua.

Comportamiento

Alimentación

La cerceta americana prefiere, más que otras especies de patos, buscar su alimento en los lodazales. Donde no hay barro prefieren los pantanos poco profundos y los campos agrícolas temporalmente inundados. Generalmente se alimentan de materia vegetal como las semillas, tallos y hojas de la vegetación acuática. La cerceta parece preferir las pequeñas semillas de las plantas de los géneros Cyperus y Panicum, además de las de los juncos y semillas más grandes, aunque también consumen maíz, trigo, cebada y semillas de arbustos Cephalanthus.​ En los pantanos, ciénagas y charcas la cerceta americana elige las semillas de las espadañas, lilas de agua y juncos (Eleocharis). En menor medida, también se alimentan de las partes de algas del género Chara spp., espigas de agua, Ruppia maritime y lentejas de agua (Lemna). Ocasionalmente comen insectos, moluscos y crustáceos. En primavera a veces se atiborran de gusanos y pescado en descomposición que encuentran alrededor de las charcas.

Reproducción

La época de anidamiento varía geográficamente. En Dakota del Norte la cerceta americana generalmente empieza a anidar a finales de abril. En los Territorios del Noroeste, Canadá, empieza a anidar entre el final de mayo y el comienzo de julio. Y en los lagos de Minto (Alaska) la cerceta americana comienza el anidamiento entre el inicio de junio y el 20 de julio.

Las cercetas americanas alcanzan la madurez sexual en su primer invierno.​ Suelen poner entre 5 y 16 huevos. El periodo de incubación dura entre 21 y 23 días.

Los polluelos de cerceta americana suelen desarrollarse en 34 o 35 días tras la eclosión, o bien antes de las 6 semanas.​ Los polluelos de cerceta americana presentan la tasa de crecimiento más rápida de todos los patos.

Los machos de cerceta americana dejan a las hembras al inicio de la incubación y se congregan en aguas seguras para la muda. Algunas poblaciones se desplazan a gran distancia para realizar la muda, mientras que otras permanecen en sus cuarteles de cría o sus cercanías. Las hembras mudan en los cuarteles de cría.

Las cercetas americanas se encuentran entre los primeros migradores primaverales. Llegan a sus zonas de anidamiento apenas cuando se han derretido las nieves.​ A principios de febrero las primeras cercetas americanas empiezan a salir de sus cuarteles de invierno, y las últimas los abandonan en abril. En las regiones centrales las cercetas empiezan a llegar a comienzos de marzo, aunque la mayoría llega a principios de abril.

En las zonas del norte de Estados Unidos las cercenas americanas migran hacia el sur entre septiembre y mediados de diciembre. Empiezan la migración en las regiones del interior en septiembre y con frecuencia permanecen algunas hasta diciembre. Las cercetas empiezan a llegar a sus zonas de invernada meridionales a finales de septiembre, pero la mayoría no llega hasta finales de noviembre.

Depredadores

Entre los depredadores comunes de la cerceta americana, además de los humanos y las rapaces, se incluyen las mofetas (Mephitis y Spilogale spp.), los zorros (Vulpes vulpes), los mapaches (Procyon lotor), los cuervoss y urracas (Pica spp.).

Green-winged teal

The green-winged teal  is a common and widespread duck that breeds in the northern areas of North America except on the Aleutian Islands. It was considered conspecific with the common teal (A. crecca) for some time but the issue is still being reviewed by the American Ornithologists’ Union; based on this the IUCN and BirdLife International do not accept it as a separate species at present. However, nearly all other authorities consider it distinct based on behavioral, morphological, and molecular evidence. The scientific name is from Latin Anas, “duck” and carolinensis, “of Carolina”.

This dabbling duck is strongly migratory and winters far south of its breeding range. It is highly gregarious outside of the breeding season and will form large flocks. In flight, the fast, twisting flocks resemble waders.

This is the smallest North American dabbling duck. The breeding male has grey flanks and back, with a yellow rear end and a white-edged green speculum, obvious in flight or at rest. It has a chestnut head with a green eye patch. It is distinguished from drake common teals (the Eurasian relative of this bird) by a vertical white stripe on side of breast, the lack of both a horizontal white scapular stripe and the lack of thin buff lines on its head.

The females are light brown, with plumage much like a female mallard. They can be distinguished from most ducks on size, shape, and the speculum. Separation from female common teal is problematic.

In non-breeding (eclipse) plumage, the drake looks more like the female.

It is a common duck of sheltered wetlands, such as taiga bogs, and usually feeds by dabbling for plant food or grazing. It nests on the ground, near water and under cover. While its conservation status is not evaluated by IUCN at present due to non-recognition of the taxon, it is plentiful enough to make it a species of Least Concern if it were; it is far more plentiful than the common teal. It can be seen in vast numbers in the Marismas Nacionales of western Mexico, a main wintering area.

This is a noisy species. The male has a clear whistle, whereas the female has a feeble quack.

Distribution

All three green-winged teal subspecies occur in the northern hemisphere during summer and in winter extend to northern South America, central Africa, southern India, Burma, and the Philippines. In North America, ssp. carolinensis occurs across the continent and is joined in the Aleutian Islands by ssp. nimia, which remains there throughout the year. Anas crecca breeds in Iceland, Europe, and Asia. It is also seen occasionally during the winter in North America along the Atlantic Coast.

The American green-winged teal breeds from the Aleutian Islands, northern Alaska, Mackenzie River delta, northern Saskatchewan, Manitoba, Ontario, Quebec, and Labrador south to central California, central Nebraska, central Kansas, southern Minnesota, Wisconsin, Ontario, Quebec, Newfoundland, and the Maritime Provinces.

The American green-winged teal winters from southern Alaska and southern British Columbia east to New Brunswick and Nova Scotia and south to Central America. It also winters in Hawaii. There is a single photographic record from South America.

Habitat

Green-winged teal are abundant in wetlands of the Canadian parkland and northern boreal forest associations. They occur more often in mixed-prairie associations than in shortgrass associations. They also inhabit arctic tundra and semidesert communities.

Within the above associations, green-winged teal commonly inhabit wetland communities dominated by bulrushes (Scirpus spp.), cattails (Typha spp.), sedges (Carexspp.), pondweeds (Potamogeton spp.) and other emergent and aquatic vegetation. Green-winged teal frequently nest in grasses, sedge meadows, or on dry hillsides having brush or aspen (Populus spp.) cover. Near Brooks, Alberta, green-winged teal nests were found most often in beds of rushes (Juncus spp.), and in western Montana most nests were located under greasewood (Sarcobatus spp.).

Phenology

Nesting chronology varies geographically. In North Dakota, green-winged teal generally begin nesting in late April. In the Northwest Territories, Canada, green-winged teal begin nesting between late May and early July. At Minto Lakes, Alaska, green-winged teal initiate nesting as early as June 1 and as late as July 20.

Green-winged teal become sexually mature their first winter. They lay 5 to 16 eggs. The incubation period is 21 to 23 days.

Green-winged teals often fledge 34 to 35 days after hatching or usually before 6 weeks of age. Young green-winged teal have the fastest growth rate of all ducks.

Male green-winged teal leave females at the start of incubation and congregate on safe waters to molt. Some populations undergo an extensive molt migration while others remain on or near breeding grounds. Females molt on breeding grounds.

Green-winged teal are among the earliest spring migrants. They arrive on nesting areas almost as soon as the snow melts. In early February, green-winged teal begin to depart their winter grounds, and continue through April. In central regions green-winged teal begin to arrive early in March with peak numbers in early April.

In northern areas of the United States, green-winged teal migrating to wintering grounds appear in early September through mid-December. They begin migrating into most central regions during September and often remain through December. On their more southerly winter areas, green-winged teal arrive as early as late September, but most do not appear until late November.

Preferred habitat

Green-winged teal inhabit inland lakes, marshes, ponds, pools, and shallow streams with dense emergent and aquatic vegetation. They prefer shallow waters and small ponds and pools during the breeding season. Green-winged teal are often found resting on mudbanks or stumps, or perching on low limbs of dead trees. These ducks nest in depressions on dry ground located at the base of shrubs, under a log, or in dense grass. The nests are usually 2 to 300 ft (0.61 to 91.44 m) from water. Green-winged teal avoid treeless or brushless habitats. Green-winged teal winter in both freshwater or brackish marshes, ponds, streams, and estuaries. As they are smaller birds, they tend to stay in the calmer water.

Cover requirements

Green-winged teal nests are usually concealed both from the side and from above in heavy grass, weeds, or brushy cover. Cattails, bulrushes, smartweeds (Polygonum spp.), and other emergent vegetation provide hiding cover for ducks on water.

Food habits

Green-winged teal, more than any other species of duck, prefer to seek food on mud flats. Where mud flats are lacking, they prefer shallow marshes or temporarily flooded agricultural lands. They usually eat vegetative matter consisting of seeds, stems, and leaves of aquatic and emergent vegetation. Green-winged teal appear to prefer the small seeds of nutgrasses (Cyperus spp.), millets (Panicum spp.), and sedges to larger seeds, but they also consume corn, wheat, barley, and buttonbush (Cephalanthus spp.) seeds. In marshes, sloughs, and ponds, green-winged teal select the seeds of bulrushes, pondweeds, and spikerushes (Eleocharis spp.). To a lesser extent they feed upon the vegetative parts of muskgrass (Chara spp.), pondweeds, widgeongrass (Ruppia maritima), and duckweeds (Lemna spp.). They will occasionally eat insects, mollusks, and crustaceans. Occasionally during spring months, green-winged teal will gorge on maggots of decaying fish which are found around ponds.

Predators

Common predators of green-winged teal include humans, skunks (Mephitis and Spilogale spp.), red foxes (Vulpes vulpes), raccoons (Procyon lotor), crows, and magpies(Pica spp.).

Relationships

mtDNA data-wise, this species is more closely related to the speckled teal than to the common teal. This would require that sexual dimorphism either was lost in the speckled teal or that it evolved in near-identical forms in the green-winged and common teal after the divergence of the green-winged and speckled teal lineages.

Both hypotheses seem rather spurious initially, with the green-winged teal and common teal’s male nuptial plumage being unique and very complex, and the tendency to gain, not lose, strong sexual dimorphism overwhelming in the dabbling ducks. An alternative explanation given the high frequency of hybridisation in ducks would be that the mtDNA of the present-day green-winged teal is originally derived from spotted teal females by introgression and thus the molecular data gives a misleading picture of the species’ true relationships. This is supported by the observation that in mallard × American black duck hybrids, females of both taxa prefer the sexually dimorphic mallard drakes over the dull-plumaged black duck drakes; that the green-winged teal is in some aspects—such as the less contrasting nuptial plumage—intermediate between the common and speckled teal is also interesting to note.

Alternatively, the common teal might be derived from the green-winged teal, with the molecular difference being due to genetic drift or a founder effect in the latter and possibly speckled teal introgression in the former. The three teals certainly belong to a superspecies in the teals (“Nettion”); the ancestors of this group were most likely sexually monomorphic Southern Hemisphere forms (Johnson & Sorenson, 1999; note that their “African” distribution includes Bernier’s teal taxa which like many Madagascar taxa is of Indo-Australian origin).

Another possibility is that the American lineage is derived from stray common teals, with the founder effect/genetic drift and/or hybrid introgression phenomena applying as above, only in the reverse direction for the former two. Still, this would require loss of sexual dimorphism in the ancestors of the speckled teal, but while extremely rare in dabbling ducks, it is not per se impossible.

The close relationship of speckeld and green-winged teals suggested by mtDNA data could of course still apply to the taxa in general, not just to sequences in 2 maternally inherited genes in a few individual ducks (for which it without doubt does apply), but the overall failure of Johnson & Sorenson to seriously take hybridization into account and their small sample sizes and obsolete conceptions of Indian Ocean biogeography do not help at all to resolve the issue, but in 1999, the methodology and interpretation were reasonable enough and in fact, the study was pioneering in many respects due to dense taxon-level sampling and still represents one of the default references for interpreting the pyhlogeny of the genus.

The post-copulatory displays of the common and green-winged teal are identical, but those of the speckled teal have some additional elements.

A firm conclusion cannot be reached at present beyond a tentative rejection of the phylogeny suggested by the mtDNA data. Nuclear DNA sequence information is required, but may not be sufficient, to resolve the puzzling relationships in the crecca-carolinensis-flavirostris complex of teals.

Anas crecca

Wikipedia/eBird/xeno-canto

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