Pardela Pintada/Manx Shearwater/Puffinus puffinus

Foto: Francisco Piedrahita

Nombre en inglés: Pardela Pintada

Nombre en inglés: Manx Shearwater

Nombre científico: Puffinus puffinus

Familia: Procellariidae

Canto: Andrew Harrop

La pardela pichoneta (Puffinus puffinus)​ es una especie de ave procelariforme de la familia Procellariidae propia del Atlántico. Es un ave marina de dorso negro y partes inferiores blancas, con alas largas y estrechas. Suele volar a baja altura sobre el mar, con rápidos aleteos alternados con planeos cortos, a menudo en posición ladeada. Se alimenta de pequeños peces, calamares y crustáceos que suele pescar en la superficie del agua. Se reproduce principalmente en las islas del Atlántico norte, y anida en el interior de madrigueras escavadas en montes isleños cercanos a la costa.

Descripción

La pardela pichoneta mide entre 30–38 cm de largo, tiene una envergadura alar de 76–89 cm y pesa entre 350–575 g.3​ Su silueta en vuelo es la típica de su género, con secuencias aleteos rápidos altenando con planeos cortos rígidos inclinándose de lado a lado, justo al ras de las superficie del agua. El plumaje de sus partes superiores es negro, en contraste con el de las inferiores que es blanco.

Taxonomía y etimología

La pardela pichoneta es la especie tipo del género Puffinus, que pertenece a la familia de las pardelas y petreles (Procellariidae). Procellariidae es una de las cuatro familias principales del orden Procellariiformes, junto a Diomedeidae (albatros), Hydrobatidae (paíños) y Pelecanoididae (poyuncos).​ Los procelariformes son aves marinas que se caracterizan por tener picos con tubos nasales sobresalientes y alas largas y estrechas,​ que les permiten surcar los vientos planeando sobre el mar largas distancias.

La pardela pichoneta fue descrita científicamente por el zoólogo danés Morten Thrane Brünnich en 1764,​ con el nombre de Procellaria puffinus.​ Pero posteriormente fue trasladada al género Puffinus, creado por el francés Mathurin Jacques Brisson en 1760. Aunque no se reconocían subespecies diferenciadas de pardela pichoneta,​ recientemente se ha propuesto la separación de la población canaria como P. puffinus canariensis.​ Anteriormente se consideraban subespecies de la pardela pichoneta otros miembros del género Puffinus que ahora se consideran especies separadas como: la pardela mediterránea, la pardela balear, la pardela de Hutton, la pardela culinegra, la pardela gavia,​ la pardela de Townsend y la pardela de Newell.​ De todas ellas el pariente más cercano de la pardela pichoneta es la pardela de Newell, endémica de Hawái, y también posiblemente la pardela de Townsend.​

El nombre del género y su especie, Puffinus, es la latinización del término inglés «puffin», usado para designar a los cuerpos curados de los polluelos gordos de las pardelas que se consumían como delicatesen hasta el siglo XVIII.​

Distribución y hábitat

La pardela pichoneta es un ave totalmente marina propia del Atlántico, que suele volar a menos de 10 metros de la superficie del agua. Sus colonias de cría están en el Atlántico norte distribuidas por Reino Unido, Irlanda, Francia, las islas Feroe, las islas del Canal, Azores, Madeira y Canarias. Las colonias más importantes, con más de 300.000 parejas, están en islas cercanas a la costa de Gales, Escocia e Irlanda. Tres cuartas partes de las pardelas de las islas Británicas crían en tres islas: Skomer, Skokholm y Rùm. Entre 7000–9000 parejas crían en Irlanda y al menos 15.000 parejas lo hacen en las Feroes. Anida en madrigueras en pequeñas islas que visita solo de noche.​

El noreste de Norteamérica ha sido colonizado recientemente, desde Terranova y Labrador a Massachusetts, pero esta nueva población de cría registrada por primera vez en 1973 sigue siendo pequeña. Los avistamientos en el noreste del Pacífico están aumentando, y se sospecha que pueda criar en la Columbia Británica y Alaska.​

Las colonias de cría están desiertas de julio a marzo, cuando las pardelas pichonetas migran al sur del Atlántico, donde pasan el invierno principalmente alrededor a Brasil y Argentina, y en menor cantidad en Sudáfrica. ​El viaje al sur puede llegar a 10000 km,​ así que una pardela en sus 50 años de vida probablemente ha recorrido más de cinco millones de kilómetros en migración solitaria.​ Al parecer la migración es bastante compleja e incluye muchas escalas y zonas de alimentación por todo el océano Atlántico.​

La pardela pichoneta es capaz de volar directamente a su nido después de alejarse cientos de kilómetros.​ Son capaces de detectar el campo magnético terrestre y usarlo para guiarse a sus colonias de cría. Los detalles de cómo interpretan los datos del campo magnético no se conocen completamente, pero se sabe que tienen pequeños cristales de magnetita alrededor de los ojos que están involucrados en la detección del campo.​

Foto: Felipe Estela

Comportamiento

La pardela pichoneta es una especie gregaria, que puede avistarse en grandes cantidades desde los barcos o cabos apropiados, especialmente durante su migración otoñal. En el mar es un ave silenciosa. pero por la noche cuando regresa a sus colonias de cría emite llamadas estridentes.

Las pardelas pichonetas son aves muy longevas, como muchos de los miembros de su orden. Una pardela pichoneta que criaba en la isla Copeland, Irlanda del Norte, en 2003 se convirtió en el ave silvestre viva más longeva del mundo. Fue anillada siendo adulto (al menos con 5 años) en julio de 1953, y fue recapturada en 2013, con una edad de al menos 55 años.​

Alimentación

La pardela pichoneta se alimenta de peces pequeños (sardinas, espadines o lanzones), calamares, crustáceos y carroñas flotantes. Se alimenta en la superficie o efectuando zambullidas poco profundas, y suele buscar alimento sola o en pequeñas bandadas. A veces se sienten atraídas por la presencia de cetáceos, pero rara vez siguen a los barcos o se asocian con otras especies de pardelas.​

Como otros procelariformes puede detectar alimentos a grandes distancias, incluso decenas de kilómetros, gracias a su fino olfato, que puede detectar el olor de la carroña y compuestos como dimetilsulfóxido que se producen cuando el fitoplancton es consumido por el krill. Las pardelas siguen el rastro de olor llevado por el viento hasta su origen.​

Reproducción

Aunque las pardelas pichonetas regresan a sus colonias de cría a partir de marzo, las hembras a veces vuelven a dejarlas de nueve durante dos o tres semanas antes de realizar la puesta a principios de mayo. Los machos regresan a la colonia en la que nacieron, pero casi la mitad de las hembras se van a otro sitio a criar. Anida en colonias en islas montañosas a poca distancia del litoral, donde sitúan su nido en el interior madrigueras, generalmente escavadas por los conejos, aunque las pardelas también son capaces de cavar sus propios hoyos. También usan los huecos bajo las rocas. Las madrigueras pueden ser reutilizadas en años sucesivos.8

Suelen poner un único huevo de color blanco, con una media de 61 x 42 mm y un peso de 57 g, de los cuales el 7% corresponde a la cáscara.​ Visitan su nido solo de noche para evitar el ataque de las gaviotas y otros depredadores.

Vista

La retina de la pardela pichoneta tiene una fóvea y una franja alargada de alta densidad fotorreceptora. El pecten tiene muchos vasos sanguíneos suministrar a la retena de suficientes nutrientes.​

La vista de la pardela pichoneta posee varias adaptaciones a su forma de vida. Como otras aves procelariformes tiene un área de sensibilidad visual larga y estrecha que contiene la fóvea cruzando la retina del ojo.​ Esta región se caracteriza po la presencia de células ganglionares que están dispuestas regularmente y son mayores que las del resto de la retina. Esta característica ayuda a la detección de objetos en un área que se proyecta por debajo y alrededor del pico. Esto puede ayudarle en la detección de presas cerca de la superficie del agua ya que suele volar a poca altura de ella.​

Como se acerca a sus colonias de cría de noche, las pardelas también tienen adaptaciones a la visión nocturna. En los ojos de la pardela el cristalino produce la mayor parte de la curvatura de la luz que se necesita para focalizar la imagen en la retina. La córnea, la capa exterior del ojo, es relativamente plana por lo que tiene una capacidad refractora baja. En un ave diurna como la paloma, es al contrario, la córnea está muy curvada y es el principal componente de la refracción. La tasa de refracción entre el cristalino y la córnea es de 1,6 en el caso de la pardela y 0,4 para la paloma. La distancia focal más corta de los ojos de la pardela les proporcionan una imagen más pequeña pero más luminosa, en comparación con la paloma. Aunque las pardelas pichonetas tienen adaptaciones para la visión nocturna, su efecto es pequeño, por lo que es probable que estas aves también usen el olfato y el oído para localizar sus nidos de noche.​

Depredadores y parásitos

A causa de sus dificultades para movese en tierra las padelas pichonetas son vulnerables a los ataques de las grande gaviotas como el gavión atlántico,​ y el págalo grande.​ También se registran ataques a las pardelas adultas de rapazes como el halcón peregrino y el águila real.​

Las ratas y los gatos también representan un gran problema donde están presentes. La gran colonia de pardelas pichonetas de Calf of Man fue destruida por las ratas que llegaron por un naufragio.​ European hedgehogs eat the eggs of nesting seabirds where they have been introduced.​ También se han avistado a ciervos matando y comendose a polluelos de pardela, al menos en las islas de Foula, Skokholm y Rùm; en la última isla, el 4 percent son matados por los ciervos, y las ovejas también contribuyen a su muerte. The reason for the carnivorous behaviour is thought to be a need for extra calcium.​

Las pardelas pichonetas con frecuencia albergan piojos de las plumas (Mallophaga), la mayoría de ellos comedores de plumas del grupo ischnocera, o Amblycera que se alimentan de sangre. los más comunes son los ischnóceros Halipeurus diversus y Trabeculus aviator. El nido de estas aves con frecuencia contiene pulgas Ornithopsylla laetitiae, que tienen un ancestro común con las pulgas de los conejos nortemericanos.​ Donde sus madrigueras están cerca de las del frailecillo atlántico es común la garrapata Ixodes uriae.​ El ácaro Neotrombicula autumnalis también está presente con frecuencia, y está implicado en la extensión de la puffinosis.​ La puffinosis es una enfermedad viral que provoca que los polluelos de estas aves tengan ampollas en las patas, conjuntivitis y problemas de movilidad. La tasa de moralidad puede alcanzar el 70% de las aves infectadas. Entre sus parásitos internos se puede citar a los gusanos cestodos Tetrabothrius cylindricus.​

Conservación

La población europea de pardela pichoneta se estima en 350.000–390.000 parejas reproductoras o 1.050.000–1.700.000 individuos, que suponen el 95% de la población mundial. Aunque la población de la especie actualmente está en declive, el descenso no es tan rápido ni de tal magnitud que supere los criterios de conservación para alcanzar la vulnerabilidad. Dada su gran población, la pardela pichoneta es clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como especie bajo preocupación menor.​

En el norte de su área de distribución su población es estable y área de distribución está expandiéndose, pero las actividades de los humanos están afectando a las poblaciones de las islas de la Macaronesia. Entre las perturbaciones se incluyen los accidentes que sufren por quedar deslumbradas por las luces artificiales.7​ Entre 1000–5000 polluelos son legalmente cazados cada año en las islas Feroes para ser comidos. Los mamíferos introducidos en las islas son un problema,7​ aunque las poblaciones pueden recuperarse cuando los gatos y las ratas son eliminados de ellas. Los conejos pueden intentar ocupar sus madrigueras, pero también cavan nuevos túneles que las pardelas aprovechan.

​Manx shearwater

The Manx shearwater (Puffinus puffinus) is a medium-sized shearwater in the seabird family Procellariidae. The scientific name of this species records a name shift: Manx shearwaters were called Manks puffins in the 17th century. Puffin is an Anglo-Norman word (Middle English pophyn) for the cured carcasses of nestling shearwaters. The Atlantic puffin acquired the name much later, possibly because of its similar nesting habits.

Taxonomy

The shearwaters form part of the family Procellariidae, a widespread group containing nearly 100 species of medium to large seabirds. They have long, narrow wings and the characteristic “tube nose”. Although it was considered a monotypic species, recently an endemic subspecies for the Canary Islands has been proposed P. puffinus canariensis. The large genus Puffinus includes several species formerly considered to be subspecies of the Manx shearwater, including the yelkouan shearwater, Balearic shearwater, Hutton’s shearwater, black-vented shearwater, fluttering shearwater, Townsend’s shearwater and the Hawaiian shearwater. Of these, the Hawaiian and possibly Townsend’s shearwaters seem to be most closely related to the Manx shearwater.

Three extinct species appear to be closely related to the Manx shearwater, the lava shearwater, the dune shearwater and Scarlett’s shearwater. DNA recovered from the lava shearwater of the Canary Islands suggests that it is the Manx shearwater’s sister species despite being significantly smaller.[

The Manx shearwater was first described by Danish zoologist Morten Thrane Brünnich as Procellaria puffinus in 1764. The current scientific name Puffinus derives from «puffin» and its variants, such as poffin, pophyn, and puffing, which referred to the cured carcass of the fat nestling of the shearwater, a former delicacy. The original usage dates from at least 1337, but from as early as 1678, the term gradually came to be used for another seabird, the Atlantic puffin. The current English name was first recorded in 1835 and refers to the former nesting of this species on the Isle of Man.

Description

The Manx shearwater is 30–38 cm (12–15 in) with a 76–89 cm (30–35 in) wingspan and weighs 350–575 g (12+12–20+12 oz).[4] It has the typically «shearing» flight of the genus, dipping from side to side on stiff wings with few wingbeats, the wingtips almost touching the water. This bird looks like a flying cross, with its wings held at right angles to the body, and it changes from black to white as the black upper parts and white under sides are alternately exposed as it travels low over the sea.

Voice

This shearwater is mainly silent at sea, even when birds are gathered off the breeding colonies. It calls on its nocturnal visits to the nesting burrows in flight, on the ground, and in the burrows, although moonlight depresses the amount of calling. The vocalisations largely consists of a raucous series of croons, howls, and screams, typically in groups of a few syllables, which become weaker and throatier. The male has some clear ringing and shrieking tones absent from the harsher repertoire of the female, the difference being obvious when a pair duets.

The nocturnal vocalisations of Manx shearwater are notorious for their eerie character and the alarm they might arouse in uniniated hearers. Anecdotally: «the diabolical shrieks and cackles of this species have earned it, in various parts of the world and various languages, the local nickname ‘Devil Bird’».

Females can recognise the voice of their mates, but not of their young. They do not provide postnesting care, and a chick in their burrow is likely their own, so voice identification is not needed.

Vision

Each retina of the Manx shearwater has one fovea and an elongated strip of high photoreceptor density. The pecten has many blood vessels and appears to keep the retina supplied with nutrients.

The vision of the Manx shearwater has a number of adaptations to its way of life. Like other tube-nosed seabirds, it has a long, narrow area of visual sensitivity containing the fovea across the retina of the eye. This region is characterised by the presence of ganglion cells that are regularly arrayed and larger than those found in the rest of the retina. This feature helps in the detection of items in a small area projecting below and around the bill. It may assist in the detection of prey near the sea surface as a bird flies low over it.

Since it visits its breeding colony at night, a shearwater has adaptations for nocturnal vision, too. In the shearwater’s eyes, the lens does most of the bending of light necessary to produce a focused image on the retina. The cornea, the outer covering of the eye, is relatively flat, so of low refractive power. In a diurnal bird like a pigeon, the reverse is true; the cornea is highly curved and is the principal refractive component. The ratio of refraction by the lens to that by the cornea is 1.6 for the shearwater and 0.4 for the pigeon. The shorter focal length of shearwater eyes give them a smaller, but brighter, image than is the case for pigeons. Although the Manx shearwater has adaptations for night vision, the effect is small, and these birds likely also use smell and hearing to locate their nests.

Distribution and habitat

The Manx shearwater is entirely marine, typically flying within 10 m (30 ft) of the sea surface. It nests in burrows on small islands, which it visits only at night. Its nesting colonies are in the north Atlantic Ocean in the United Kingdom, Ireland, Iceland, the Faroe Islands, France, the Isle of Man, the Channel Islands, the Azores, Canary Islands, and Madeira. The most important colonies, with a total of more than 300,000 pairs, are on islands off Wales, Scotland, and Northern Ireland. Three-quarters of the British and Irish birds breed on just three islands; Skomer, Skokholm, and Rùm. Around 7000–9000 pairs breed in Iceland, with at least 15,000 pairs on the Faeroes. Other populations are of at most a few hundred pairs. The northeast of North America has recently been colonised from Newfoundland and Labrador to Massachusetts; although breeding was first recorded in 1973, populations remain small. Records in the northeast Pacific are increasing, and breeding has been suspected in British Columbia and Alaska.

During the breeding season birds regularly commute between their colony and offshore feeding grounds that can be up to 1,500 km away. For example, adult Manx shearwaters rearing their chick on the west coast of Ireland have been observed to travel all the way to the Mid-Atlantic Ridge to feed when the conditions are right.

The breeding colonies are deserted from July to March, when the birds migrate to the South Atlantic, wintering mainly off Brazil and Argentina, with smaller numbers off southwest South Africa. The journey south can be over 10,000 km (6,000 mi), so a 50-year-old bird has probably covered over a million km (600,000 mi) on migration alone. The migration also appears to be quite complex, containing many stopovers and foraging zones throughout the Atlantic Ocean. Ornithologist Chris Mead estimated that a bird ringed in 1957 when aged about 5 years and still breeding on Bardsey Island off Wales in April 2002 had flown over 8 million km (5 million mi) in total during its 50-year life.

Manx shearwaters are able to fly directly back to their burrows when released hundreds of kilometres away, even inland.

Behaviour

Manx shearwaters are long-lived birds. A Manx shearwater breeding on Copeland Island, Northern Ireland, was as of 2003/04, the oldest known living wild bird in the world: ringed as an adult (at least 5 years old) in July 1953, it was retrapped in July 2003, at least 55 years old.

This is a gregarious species, which can be seen in large numbers from boats or headlands, especially on migration in autumn. It is silent at sea, but at night, the breeding colonies are alive with raucous cackling calls.

Breeding

Although shearwaters return to the breeding colonies from March onwards, the females often then leave again for 2–3 weeks before egg-laying in early May. Males return to the colonies in which they were hatched, but up to half of females may move elsewhere. The nest is a burrow, often previously excavated by a European rabbit, although shearwaters can dig their own holes. Suitable holes under rocks may also be used. The burrows may be reused in subsequent years.

The single white egg averages 61 mm × 42 mm (2+12 in × 1+34 in) and weighs 57 g (2 oz), of which 7% is shell.

Food and feeding

The Manx shearwater feeds on small fish (herrings, sprats, and sand eels), crustaceans, cephalopods, and surface offal. The bird catches food off the surface or by pursuit diving, and forages alone or in small flocks. It can be attracted by feeding cetaceans, but rarely follows boats or associates with other shearwater species.

Tube-nosed seabirds can detect food items at a distance of several tens of kilometres using their sense of smell to detect offal and compounds such as dimethyl sulfoxide produced when phytoplankton is consumed by krill. They track across the wind until they find a scent and then follow it upwind to its origin.

Rafting

Manx shearwaters engage in a behaviour termed «rafting», where birds sit, often in large groups of more than 10,000, on the water adjacent to their Skomer Island breeding colony before and after visiting their chicks. Rafts move closer to the island during the night and further away in the morning which produces a «halo» effect – where no birds are found close to the island during daylight. These day-night cycles of rafting distributions are prominent for Manx shearwaters around Skomer Island and might provide a way of waiting for dusk that reduces predation risk.

Predators and parasites

Because of their lack of mobility on land, Manx shearwaters are vulnerable to attack by large gulls, such as the great black-backed gull, and great skua. Birds of prey such as the peregrine falcon and golden eagle are also recorded as killing adult birds.

Rats and cats are a serious problem where they are present; the large shearwater colony on the Calf of Man was destroyed by rats that arrived from a shipwreck in the late 18th century. European hedgehogs eat the eggs of nesting seabirds where they have been introduced. Red deer have been recorded killing and eating young shearwaters on at least Foula, Skokholm, and Rùm; on the latter island, 4% of the chicks are killed by deer, and sheep have also been involved. The reason for the carnivorous behaviour is thought to be a need for extra calcium.

Manx shearwaters frequently carry feather lice (Mallophaga) most of which are either the feather-eaters in the groups Ischnocera, or Amblycera, which also consume blood. The most common are the ischnocerans Halipeurus diversus and Trabeculus aviator. The nests of breeding birds frequently contain the shearwater flea; Ornithopsylla laetitiae is also commonly present, which shares a common ancestry with North American rabbit fleas. Where their burrows are near those of Atlantic puffins, the tick Ixodes uriae is common. The mite Neotrombicula autumnalis is often present, and has been implicated in spreading puffinosis. Puffinosis is a viral disease of in which young birds get blisters on their feet, conjunctivitis, and problems with movement. The death rate can reach 70% in infected birds. Internal parasites include the tapeworm Tetrabothrius cylindricus.

Status

The European population of the Manx shearwater has been estimated at 350,000–390,000 breeding pairs or 1,050,000–1,700,000 individual birds, and makes up 95% of the world total numbers. Although this species’ population now appears to be declining, the decrease is not rapid or large enough to trigger conservation vulnerability criteria. Given its high numbers, this shearwater is therefore classified by the International Union for Conservation of Nature as being of least concern.

In the north of its range, numbers are stable and the range is expanding, but human activities are affecting populations in the Macaronesian islands in the eastern Atlantic Ocean. These include birds stranded when dazzled by artificial lighting. As with other shearwaters and petrels, newly fledged Manx shearwaters are susceptible to grounding in built-up areas due to artificial light. The moon cycle and strong onshore winds largely influence grounding events in west Scotland, and visibility conditions to a lesser extent. Around 1000–5000 chicks a year are legally taken for food in the Faroes. Introduced mammals are a problem, although populations can recover when rats and cats are removed from islands. Rabbits may try to occupy burrows, but also dig new tunnels.

In culture

The large chicks of the Manx shearwater are very rich in oil from their fish diet and have been eaten since prehistoric times. They are easily extricated from their burrows, and the annual crop from the Calf of Man may have been as high as 10,000 birds per year in the 17th century. The young birds were also eaten in Ireland, Scotland, and the Scottish islands.

The eerie, nocturnal cries of nesting shearwaters and petrels has led to associations with the supernatural. The breeding colonies at Trollaval on Rùm and Trøllanes and Trøllhøvdi in the Faroe Islands are believed to have acquired their troll associations from the night-time clamour.

Fuentes: Wikipedia/eBird/xeno-canto

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