Editorial

Un espacio para reflexionar sobre el presente y el futuro de las aves, la conservación y el aviturismo en Colombia.

En esta sección compartimos ideas, historias, análisis y conversaciones que nacen desde los territorios, las experiencias en campo y las personas que han construido el camino del aviturismo colombiano.

Aquí hablamos de conservación, comunidades, ética, fotografía, cultura, turismo de naturaleza y los retos que enfrenta hoy el país como una de las grandes potencias mundiales de aves.

Porque Birds Colombia no solo busca mostrar aves.

También busca abrir conversaciones sobre el país que estamos construyendo alrededor de ellas.


Colombia, las aves y el reto de crecer bien

Editorial Birds Colombia

El crecimiento internacional del Aviturismo abre oportunidades históricas para el país, pero también plantea preguntas urgentes sobre formalización, sostenibilidad y futuro.

Colombia vive uno de los momentos más importantes en la historia del Aviturismo, durante los últimos años, el país pasó de ser un destino emergente para observadores de aves a convertirse en uno de los lugares más deseados del mundo para birdwatchers, fotógrafos, tour leaders y viajeros de naturaleza, y no es casualidad.

Somos el país con mayor diversidad de aves del planeta, tenemos ecosistemas únicos, una riqueza cultural enorme y comunidades que han encontrado en las aves una oportunidad para transformar sus territorios y sus vidas, en muchas regiones, el Aviturismo ya no es solo turismo: es conservación, empleo, educación ambiental, recuperación del orgullo local y una nueva forma de relacionarse con la naturaleza.

Miles de familias dependen hoy, directa o indirectamente, de esta industria que Colombia tardó décadas en construir.

Además, el interés internacional por el Aviturismo Colombiano nunca había sido tan visible como ahora, en los últimos meses, Colombia ha sido protagonista de importantes medios internacionales como The New York Times y el programa 60 Minutes de CBS, que destacaron al país como uno de los grandes destinos mundiales para la observación de aves y mostraron historias donde conservación, comunidades y reconciliación se conectan a través de la naturaleza.

El mensaje es claro: Colombia entró definitivamente en el radar global del Aviturismo.

Y precisamente por eso, el país enfrenta ahora uno de sus mayores desafíos: cómo crecer de manera organizada, responsable y sostenible, Porque todo crecimiento trae retos.

Mientras Colombia sigue posicionándose internacionalmente como una potencia mundial de naturaleza, también empiezan a aparecer tensiones y problemáticas que el sector no puede seguir ignorando.

Cada vez es más común encontrar empresas o guías extranjeros ofreciendo tours y experiencias en Colombia sin cumplir con los requisitos legales establecidos para operar turismo en el país.

En muchos casos, estas operaciones se realizan sin Registro Nacional de Turismo (RNT), sin alianzas formales con operadores colombianos, sin contratación de guías certificados o sin estructuras empresariales legalmente constituidas en Colombia. También empiezan a aparecer dinámicas donde los servicios son vendidos directamente desde el exterior, reduciendo la participación de actores locales y dejando por fuera a quienes han sostenido históricamente el desarrollo del Aviturismo en los territorios.

Y aunque para muchos viajeros esto puede pasar desapercibido, en las regiones el impacto sí empieza a sentirse, guías locales perdiendo oportunidades en sus propias zonas, empresas colombianas que cumplen la ley enfrentando competencia desigual.

Reservas y comunidades que quedan relegadas dentro de la cadena de valor, operaciones que no dejan capacidades instaladas en el territorio.

Y una creciente sensación de informalidad en un sector que justamente logró crecer gracias al trabajo serio y articulado de muchísimas personas.

Detrás de cada operación formal en Colombia existen además obligaciones que muchas veces pasan desapercibidas: Registro Nacional de Turismo (RNT), impuestos, IVA, aportes laborales, seguros, contribuciones parafiscales y estructuras legales que sostienen empleo y desarrollo local en distintas regiones del país.

Lo más preocupante es que esta situación empieza lentamente a normalizarse, y cuando la informalidad se normaliza, el riesgo no es solo económico, también se debilita la confianza entre actores, se deteriora la relación con las comunidades, se generan tensiones en los destinos y se pone en riesgo la reputación internacional del Aviturismo colombiano.

En un ejercicio realizado por Birds Colombia, se identificaron al menos 127 empresas internacionales ofreciendo Aviturismo en Colombia, además de 75 operadores nacionales y más de 40 operadores locales y regionales vinculados al sector.

Más allá del crecimiento evidente del mercado, esta cifra también plantea preguntas importantes:

¿Cuántas de estas operaciones internacionales cuentan realmente con alianzas formales en Colombia?

¿Cuántas cumplen con el Registro Nacional de Turismo?

¿Cuántas contratan guías certificados o trabajan articuladamente con actores locales?

¿Y está preparado el país para ordenar y acompañar este crecimiento?

Personalmente, el año pasado vivimos una situación que nos hizo reflexionar profundamente sobre este tema.

Durante una salida de Aviturismo nos encontramos con un operador extranjero acompañado por dos guías de su mismo país y un cliente internacional, movilizándose en un vehículo con placas extranjeras mientras realizaban una ruta de observación de aves en Colombia.

Más allá de la anécdota, la situación nos dejó varias preguntas difíciles de ignorar:

¿Estaban operando a través de una empresa legalmente constituida en Colombia?

¿Contaban con Registro Nacional de Turismo?

¿Tenían alianzas con operadores colombianos?

¿Por qué no había guías profesionales locales vinculados a la experiencia?

¿El tipo de visa que tenían les permitía trabajar en Colombia?

¿Ese vehículo extranjero tenía autorización para operar servicios turísticos en el país?

Y quizás la pregunta más preocupante:

¿Qué institución está verificando hoy este tipo de situaciones?

Lo más complejo es que este ya no parece ser un caso aislado, cada vez más operadores, guías y actores regionales empiezan a reportar dinámicas similares en distintos territorios del país.

Algunos operadores locales incluso empiezan a expresar preocupación frente a dinámicas donde empresas internacionales inicialmente trabajan con operadores colombianos, aprenden rutas, logística y contactos locales, y posteriormente comienzan a operar directamente sin aliados en el país.

Otros reportan grupos internacionales llegando a destinos de Aviturismo sin contratación de guías locales, porque después de varias visitas ya conocen las rutas y los sitios estratégicos.

Todo esto abre una conversación incómoda, pero necesaria:

¿Cómo proteger y fortalecer una industria que Colombia tardó décadas en construir?

Porque el Aviturismo no funciona únicamente por las aves, funciona porque detrás existe una red enorme de personas y procesos que sostienen la experiencia: guías, conductores, reservas naturales, hoteles, cocineras, propietarios de fincas, asociaciones, investigadores, líderes comunitarios y operadores locales que durante años han abierto caminos en territorios donde antes no existía turismo.

Muchos de esos actores apostaron por el Aviturismo cuando nadie creía en él, construyeron senderos, protegieron bosques, aprendieron idiomas, adaptaron sus fincas, capacitaron comunidades y ayudaron a posicionar a Colombia como potencia mundial de aves.

En muchos territorios, además, el trabajo ha ido mucho más allá de recibir turistas, hoy existen procesos de turismo comunitario, experiencias lideradas por víctimas del conflicto, rutas de observación adaptadas para personas con discapacidad y proyectos donde la conservación se convirtió también en una herramienta de inclusión y transformación social.

Por eso este debate no puede reducirse únicamente a un tema comercial, también es una conversación sobre sostenibilidad, equidad y futuro.

Este debate además no aparece en el vacío. En 2024, Colombia dio un paso histórico con la aprobación de la Ley 2373, conocida como la Ley de Aviturismo, una norma que reconoce el Avistamiento de aves como una actividad estratégica para el turismo, la conservación y el desarrollo regional del país.

Entre sus principales objetivos, la ley plantea fortalecer la formalización, la capacitación, el desarrollo responsable de los territorios y la articulación institucional alrededor del Aviturismo., precisamente por eso, el crecimiento de operaciones informales o desconectadas de la normativa nacional representa hoy uno de los grandes retos para el sector.

Pero la ley por sí sola no transforma una industria, también es fundamental que el Gobierno Nacional avance en su implementación, fortalezca los procesos de control y formalización, y construya una articulación real con los actores del sector que llevan años trabajando en los territorios.

El Aviturismo colombiano necesita reglas claras, necesita instituciones presentes, necesita control, pedagogía y acompañamiento, pero también necesita escuchar a quienes están viviendo esta transformación directamente en campo.

Y aquí es importante decir algo con claridad: esto no se trata de cerrar las puertas al mundo, gran parte del crecimiento del Aviturismo en Colombia ha sido posible gracias a la cooperación internacional, al intercambio de conocimiento, a la promoción global y al trabajo conjunto entre personas de distintos países que aman las aves y creen en el potencial de Colombia.

La conversación nunca debería ser “turismo nacional contra turismo extranjero”

El verdadero reto es otro: ¿Cómo lograr que Colombia crezca sin debilitar a quienes construyeron esta industria desde los territorios?

Porque crecer sin reglas claras puede terminar afectando justamente aquello que hoy hace especial a Colombia.

El riesgo no es únicamente económico o normativo, también existe el peligro de que Colombia pierda aquello que hoy hace única su experiencia de Aviturismo: la conexión con las comunidades, la diversidad cultural de los territorios y el conocimiento construido localmente durante años.

El reto ya no es solamente atraer más turistas, el verdadero reto es construir una industria sólida, ética y sostenible en el tiempo, una industria donde el crecimiento internacional vaya de la mano con la formalización, capacitación, el respeto por la legislación colombiana, las alianzas transparentes, el fortalecimiento de capacidades locales y la protección de las comunidades que sostienen esta experiencia.

El mundo ya puso sus ojos sobre Colombia, la pregunta ya no es si el Aviturismo va a seguir creciendo, va a crecer.

La verdadera pregunta es qué tipo de industria queremos construir antes de que ese crecimiento termine definiéndose solo, porque todavía estamos a tiempo.

Todavía estamos a tiempo de construir un modelo donde el éxito internacional vaya de la mano con la formalización, el respeto por las comunidades, la conservación de los territorios, el fortalecimiento de los actores locales y el cumplimiento de las reglas que Colombia ha comenzado a establecer para esta industria.

Pero eso requiere acciones reales, requiere que el Gobierno avance en la implementación de la Ley de Aviturismo y fortalezca los mecanismos de control, formalización y articulación institucional, requiere que el sector turístico asuma también la responsabilidad de construir alianzas transparentes, prácticas éticas y relaciones más justas con los territorios, requiere que operadores, guías, reservas, comunidades y viajeros entiendan que el futuro del Aviturismo colombiano no depende únicamente de atraer más visitantes, sino de proteger aquello que hizo posible este crecimiento, porque el verdadero valor de Colombia no está solo en sus aves, 

está en las personas que durante años cuidaron los bosques, abrieron caminos, construyeron senderos, protegieron especies y transformaron sus territorios alrededor de la naturaleza.

El mundo hoy admira a Colombia por sus aves, ahora Colombia tiene el reto de demostrar que también puede convertirse en un ejemplo mundial de cómo construir un Aviturismo responsable, ético, inclusivo y sostenible.

La oportunidad está sobre la mesa, la pregunta es; ¿Seremos capaces de construir juntos el país de las aves que soñamos antes de que otros terminen definiéndolo por nosotros?


Pacho Piedrahita: un pajarero sin fronteras

Por: Niky & Mauro

Hace apenas unos días, Francisco “Pacho” Piedrahita estaba en Japón recorriendo senderos en busca de aves. Había viajado hasta allá, como tantas otras veces lo hizo por el mundo, siguiendo la emoción de encontrar una especie nueva y fotografiarla.

Hace poco, uno de sus amigos pajareros contaba que Pacho estaba feliz en Japón: había logrado ver un águila que llevaba tiempo buscando.

Quienes somos pajareros sabemos bien lo que significa ese momento: la paciencia, la espera y la sorpresa cuando finalmente aparece el ave.

Así era Pacho.

Muchos lo conocieron por su trayectoria profesional y su liderazgo en el mundo empresarial y académico en Colombia. Pero quienes compartimos con él senderos, humedales y bosques lo recordaremos sobre todo por otra faceta: la del pajarero curioso, el fotógrafo paciente, el hombre que disfrutaba hablar durante horas sobre aves.

Yo lo conocí por allá en 2018, cuando me fui a vivir a Cali para manejar la agencia de publicidad Próxima Havas en la regional occidente. Un día, alguien de un medio en la ciudad me dijo algo que todavía recuerdo: Vos que sos pajarero tenés que conocer a Francisco Piedrahita, me dieron su teléfono y le escribí un mensaje: “Hola Francisco, un saludo. Soy Mauricio Ossa. Me vine a vivir a Cali a trabajar con una oficina de publicidad y me gustaría invitarte a tomarnos un café”, su respuesta fue tan cálida como inesperada: Hombre Mauricio, sí sé quién sos vos. He visto el trabajo que han hecho con el Global Big Day y lo que han construido desde Birds Colombia, nos tomamos ese café y después de ese café comenzó una bonita amistad.

Casualmente, poco tiempo después la Universidad Icesi se convirtió en cliente de la agencia, así que muchas de mis visitas al campus terminaban de la misma manera: después de reuniones con el área de mercadeo, subía a la rectoría a tomar un café con Francisco para hablar de aves, lo hicimos muchas veces y eran momentos muy bonitos.

Con el tiempo, cuando Niky y yo empezamos a desarrollar Guardián de las Aves, Francisco se convirtió en un gran apoyo para nosotros. Fue jurado en la primera versión del proyecto y de una conversación con él nació algo que hoy es muy importante.

Después de escuchar a muchos de los niños participantes, nos dijo algo que se nos quedó grabado: que había chicos con un conocimiento impresionante y que era importante hacer algo para que siguieran creciendo, incluso si no ganaban el kit pajarero.

De esa reflexión nació el Comité Educativo de Guardián de las Aves.Francisco Piedrahita hablando del comité educativo

Francisco también apoyó el proyecto de otras maneras. En varias ocasiones hizo donaciones anónimas que ayudaron a financiar los kits pajareros que entregamos cada año.

Y durante nuestro Big Year Colombia, cuando pasamos por Cali, nos abrió las puertas de su casa en Pance. Esa noche compartimos una cena con Claudia y él, hablando de la vida y, por supuesto, de aves.

Al día siguiente nos fuimos a pajarear juntos, así era él, un hombre generoso, curioso y siempre dispuesto a compartir su pasión por las aves.

Esa pasión también quedó registrada en Charlas Pajareras, el podcast en el que tuvimos la oportunidad de conversar con él. Allí, en su propia voz, Pacho cuenta su historia completa: cómo descubrió el mundo de las aves y lo que significaban para él observarlas y fotografiarlas.

Este registro se convierte hoy en un testimonio invaluable, porque es él mismo quien narra su camino en el mundo de las aves.

Escuchar la charla aquí:

Su historia con las aves incluso lo llevó a vivir una experiencia extraordinaria años atrás, cuando durante un viaje a Nueva Orleans se internó en una reserva natural buscando aves y terminó perdido varios días en un pantano antes de ser rescatado.

Era, literalmente, alguien capaz de perderse en la naturaleza siguiendo un ave.

Tal vez por eso su partida duele tanto en la comunidad pajarera, porque Pacho no era solo un líder o un académico reconocido, era también uno de los nuestros, un pajarero feliz cuando aparecía una especie nueva, un hombre que podía quedarse en silencio escuchando un canto en el bosque o esperando el momento exacto para una fotografía.

Esa pasión por las aves lo llevó también a construir un archivo impresionante. Como lo compartió su hijo Esteban: “Se consideraba más pajarero que fotógrafo; pero sí fotografió más de 4.200 especies. Decía que necesitaba vivir hasta los 120 para fotografiar las más de 10.000 que hay en el planeta… No publicó libros, aunque sus fotos están en algunos como este.”

En Birds Colombia, por ejemplo, muchas especies están acompañadas por sus fotografías. Desde el 13 de octubre de 2016, cuando nos compartió su primera imagen del Tiranuelo Silbador/Southern Beardless-Tyrannulet/Camptostoma obsoletumen en los inicios de #UnAvePorDía, Pacho se convirtió en un colaborador constante.

Hoy 166 especies en nuestra plataforma llevan su mirada, convirtiéndose en parte de esa memoria colectiva que hemos construido alrededor de las aves, quizás por eso nunca dejó de viajar… porque siempre había un ave más por descubrir, y aunque no publicó libros propios, su mirada quedó en muchos lugares.

En Birds Colombia, por ejemplo, muchas especies están acompañadas por sus fotografías, que hoy hacen parte de esa memoria colectiva que hemos construido alrededor de las aves.

Quizás por eso nunca dejó de viajar… porque siempre había un ave más por descubrir, una frase que lo describe muy bien: alguien que, más allá de las cifras, encontraba en cada ave una experiencia, una historia y una razón para seguir explorando el mundo, hace apenas unos días estaba en Japón, recorriendo senderos en busca de aves, había logrado ver un águila, y esa emoción, la de encontrar un ave después de buscarla con paciencia, es algo que todos los pajareros entendemos.Steller’s Sea Eagle (Haliaeetus pelagicus) Fofo: Francisco Piedrahita (Tomada del Twitter de Esteban Piedrahita)

Hoy queda su legado en las personas que inspiró, en los proyectos que apoyó, en los jóvenes que motivó… y también en los senderos donde caminó con binoculares al cuello y cámara en mano.

Tal vez así sea bonito recordarlo:

Siguiendo aves por el mundo, con su cámara en mano,
sabiendo que aquí queda una nueva generación de Guardianes de las Aves
que él ayudó a inspirar
, Buen viento y buenos cielos, Pacho.

Una mirada de Niky

Para mí, hablar de Francisco también es hablar de gratitud.

Desde el primer momento en que le contamos sobre Guardián de las Aves, creyó en nosotros. Pero más que creer, hizo algo aún más poderoso: llevó la bandera de este proyecto a muchos lugares, con un orgullo que siempre me sorprendía y me conmovía. Hablaba de los niños con una admiración profunda, como si supiera que allí estaba naciendo algo importante para el futuro de las aves en Colombia.

Recuerdo con mucho cariño cada encuentro con él y con Claudia. Siempre había un abrazo sincero, una conversación larga y ese saludo profundo que solo ocurre cuando dos personas comparten un mismo amor: las aves, pero hay un momento que marcó mi vida, en el primer concurso de Guardián de las Aves en 2019, cuando empezamos a recibir los primeros videos de los niños participantes, Francisco nos escribió un correo. Era un correo lleno de curiosidad, de preguntas, de atención verdadera y entre todas esas preguntas hubo una que me atravesó el corazón: “¿Qué van a hacer con tanto talento?” Recuerdo perfectamente ese instante. Cuando leí esa pregunta, algo se me abrió por dentro. Fue como si alguien encendiera una luz que yo todavía no sabía que estaba buscando, las aves ya me habían cambiado la vida. Ya habían despertado en mí el deseo profundo de vivir con propósito. Pero fue Francisco quien me ayudó a ver con claridad que ese propósito también estaba en los niños.

Que había que cuidarlo.
Que había que acompañarlo.
Que había que hacerlo crecer.

De esa pregunta nació el Comité Educativo, ese mismo que hoy cumple siete años y que sigue con el mismo propósito con el que empezó: inspirar, aprender, observar y compartir conocimiento de manera generosa, nuestro comité existe porque queremos que más personas entiendan lo importantes que son las aves para la vida. Y lo estamos logrando, esa curiosidad que Francisco despertó en mí rompió esquemas, ideas y límites. Me llevó a hacer cosas que jamás imaginé posibles. Incluso algo que hoy veo con claridad: cambiar la mirada de muchos adultos a través de los niños, desde ese día no hemos dejado de hacernos preguntas, porque así funcionan las aves: despertando curiosidad, abriendo caminos, mostrando el vuelo antes de que sepamos que podemos volar, Francisco llegó a nuestras vidas para recordarnos eso y para mostrarnos que, cuando alguien cree en una idea en el momento correcto, esa idea puede crecer mucho más allá de lo que imaginábamos, Francisco, desde lo más profundo de mi corazón: gracias. Gracias por tu generosidad, por tu curiosidad y por creer en nosotros cuando todo apenas comenzaba, hoy, desde mi ventana, las aves siguen llevando mensajes de gratitud por ti, que las aves te acompañen siempre, allá nos veremos.

Gracias.
Gracias.
Gracias.

Buen viento y buenos cielos, Pacho.

Un legado que seguirá volando

Francisco creyó profundamente en los jóvenes de Guardián de las Aves.

Por eso, como una forma de honrar su memoria y su inspiración, el Comité Educativo de Guardián de las Aves llevará desde ahora su nombre:

Comité Educativo Pacho Piedrahita

Un reconocimiento a un pajarero generoso que creyó en el talento, la curiosidad y el futuro de una nueva generación de Guardianes de las Aves.


Colombia, El País de las Aves — Liderazgo mundial en Aviturismo

Nota editorial — Birds Colombia
Este artículo fue escrito por Mauricio Ossa Aristizábal, fundador de Birds Colombia.
Surge a partir del estudio científico publicado por Natalia Ocampo-Peñuela en People & Nature (2025) y del análisis de información recopilada por Birds Colombia sobre la evolución del aviturismo en el país.
El objetivo es conectar la evidencia científica con la realidad de los territorios, los guías y las comunidades que están haciendo posible que Colombia sea reconocida como El País de las Aves.

La ciencia detrás del vuelo

Un equipo internacional de investigadores liderado por la científica colombiana Natalia Ocampo-Peñuela, de la Universidad de California en Santa Cruz, publicó recientemente un estudio en la revista People & Nature que analiza el comportamiento del turismo de observación de aves a nivel mundial entre 2010 y 2022.

El artículo, titulado “Human development, societal stability and bird capital predict global tourist eBirding activity”, evaluó información de 155 países utilizando la base de datos de eBird, la plataforma global de ciencia ciudadana que reúne millones de registros de observadores.

Los investigadores identificaron cuatro factores que explican el éxito del turismo ornitológico:

  • la riqueza total de especies,
  • la cantidad de especies de rango restringido¹,
  • el Índice de Desarrollo Humano (HDI),
  • y el Índice Global de Paz (GPI).

El objetivo fue entender por qué algunos países con alta biodiversidad logran atraer observadores internacionales, mientras otros no consiguen convertir su riqueza natural en actividad turística sostenible.

El despegue de Colombia

Los resultados son contundentes: Colombia es el país con el crecimiento más rápido del turismo ornitológico en el planeta.
Entre 2010 y 2022, la actividad registrada en eBird por turistas extranjeros creció más de 40 veces, un salto sin precedentes entre los países tropicales.

Fuente: Ocampo-Peñuela, N. et al. (2025). Human development, societal stability and bird capital predict global tourist eBirding activity. People and Nature.

El país lidera el mundo en riqueza total de aves —2.000 especies— y ocupa el tercer lugar global en especies de rango restringido, aquellas con distribuciones geográficas muy limitadas.
En el ranking general, Colombia se ubica en el octavo lugar entre los destinos más visitados por observadores de aves, superando a naciones con mayor desarrollo económico.

El estudio también destaca que el auge colombiano no depende solo de la biodiversidad, sino de una combinación de estabilidad social, desarrollo humano e infraestructura turística, factores que se consolidaron después del Acuerdo de Paz firmado en 2016, un hecho histórico que marcó el inicio de una nueva era para el turismo de naturaleza en el país.

En la edición 2025 del Global Big Day, Colombia volvió a ocupar el primer lugar mundial, registrando 1.560 especies en un solo día y reafirmando su liderazgo global en la observación de aves.

Mapa de la riqueza relativa de aves de rango pequeño y los días de observación turística en eBird.
Los tonos rosados muestran el número relativo de aves de rango pequeño —o la riqueza de especies de rango pequeño corregida por tendencia (dtSRR)— en cada país, mientras que los tonos azules representan el número acumulado de días de observación turística en eBird entre 2010 y 2022. Un día de observación turística en eBird se define como una fecha única con una o más listas registradas por un observador único con cuenta en eBird clasificada como “turista”. Los tonos púrpura oscuro o azul oscuro indican países con aviturismo realizado en alto grado, evidenciado por un número elevado de especies de rango pequeño y alta actividad turística en eBird. Los países en rosado brillante tienen alto potencial aviturístico pero baja actividad observada en eBird, mientras que los países en azul claro presentan alta actividad en eBird pero baja riqueza relativa de especies de rango pequeño. Rusia aparece con un patrón punteado, ya que fue excluida del análisis por falta de datos. Las categorías de la leyenda bivariada se determinaron mediante rupturas naturales (Jenks) —los puntos de corte del eje azul fueron: 0, −12 342, −39 082, −84 025 y −285 364 días turísticos en eBird. Las líneas grises marcan el Ecuador, el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio.
Fuente: Ocampo-Peñuela, N. et al. (2025). Human development, societal stability and bird capital predict global tourist eBirding activity. People and Nature.

Más allá de los números

El impacto del proceso de paz se refleja también en las cifras generales del turismo internacional:
según datos de ANATO y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Colombia pasó de recibir 2,6 millones de visitantes extranjeros en 2016, año de la firma del Acuerdo de Paz con las FARC, a una proyección de 7,2 millones de visitantes para 2025.
Este crecimiento acelerado coincide con el aumento de registros de observadores en eBird y con la expansión de rutas de naturaleza y aviturismo en todo el territorio.

Tras el Acuerdo de Paz, muchas regiones antes inaccesibles se abrieron al turismo.
En esos mismos años, comenzaron a fortalecerse las rutas de observación de aves, las iniciativas de conservación comunitaria y la formación de guías locales.

Algunos estudios académicos desarrollados en los años posteriores al acuerdo analizaron el potencial económico del turismo de observación de aves en regiones emergentes del conflicto.
Uno de ellos estimó que esta actividad podría llegar a generar alrededor de 7.500 empleos y aportar unos USD 9 millones a economías rurales si se implementaba de manera sostenible.
Sin embargo, estas cifras deben entenderse como proyecciones teóricas, elaboradas bajo condiciones muy distintas a las actuales, que más que resultados concretos, muestran el potencial transformador del aviturismo para comunidades locales cuando se combina con conservación y planificación territorial.

El auge del aviturismo colombiano no puede atribuirse a una sola organización o evento.
Ha sido el resultado del trabajo articulado entre comunidades rurales, operadores locales, festivales regionales, proyectos educativos, campañas institucionales y medios especializados que, desde distintos territorios, están contribuyendo a posicionar a Colombia como El País de las Aves.

Una industria en expansión

Este crecimiento científico y turístico también se refleja en la consolidación de una industria nacional y regional.
En 2020, cuando desde Birds Colombia se impulsó la campaña #BirdersTogether, apenas se registraban 22 operadores nacionales dedicados al aviturismo, y no existía un censo claro de empresas internacionales que ofrecieran el destino.

Hoy, en 2025, la base de datos que estamos construyendo desde Birds Colombia contabiliza 62 operadores nacionales, 38 empresas locales que operan en regiones y municipios del país, y 103 empresas internacionales que incluyen a Colombia en sus catálogos de observación de aves.
Este aumento evidencia que el Aviturismo no es solo una tendencia de observadores, sino una transformación económica, profesional y social del sector, impulsada por el trabajo colectivo de comunidades, guías, organizaciones y emprendimientos locales.

El impacto también se refleja en la movilización cultural: en 2024 se realizaron 61 ferias y festivales de aves en Colombia, desde la Alta Guajira hasta el Amazonas, fortaleciendo la educación ambiental, la identidad regional y el turismo responsable en todo el territorio.

Territorios que florecen con el aviturismo

Hace apenas una década, la oferta de sitios especializados para la observación de aves en Colombia era limitada y concentrada en unos pocos destinos.
En 2013, por ejemplo, los visitantes que llegaban a Manizales solían quedarse una sola noche para visitar la Reserva Río Blanco y el Parque Nacional Natural Los Nevados.
Hoy, un tour que recorre los alrededores de la ciudad puede extenderse hasta seis noches, visitando una red creciente de alojamientos y reservas que han convertido la región en un referente nacional del aviturismo: Tinamu Birding, Hacienda El Bosque, El Color de mis Reves, El Nido del Cóndor, Owls Watch, Paraíso Verde, Kairi Lodge, Tominejo Ecolodge, Bosques de la Pradera, La Romelia, Demostrativa Don Miguel, entre muchas otras.

Además, Manizales se ha consolidado como epicentro de eventos internacionales de observación de aves.
Allí se realizaron en 2018 y 2021 las dos ediciones de la Feria de Aves de Sudamérica, fortaleciendo el posicionamiento del Eje Cafetero como territorio líder del turismo de naturaleza en Colombia.

Un proceso similar ha ocurrido en el Valle del Cauca, especialmente en los alrededores del km 18 de Cali, donde hace catorce años solo existía Alejandría, el Paraíso de los Colibríes.
Hoy, ese corredor natural se ha consolidado como uno de los destinos más visitados del país, con nuevas propuestas como La Conchita, La Florida el Bosque de las Aves, Bosque de Niebla, San Felipe Birding y Araucana Lodge, un hotel con altos estándares creado especialmente para el aviturismo y la fotografía de naturaleza.
Y será precisamente en la ciudad de Cali, donde se realizará la Feria Mundial de las Aves 2027, en el marco de la Colombia BirdFair, un anuncio que marca un nuevo hito para el país en la escena internacional.

Estos ejemplos demuestran que el aviturismo está generando nuevas economías rurales, empleo local, infraestructura turística y orgullo territorial.
La expansión de la oferta se refleja también en la evolución del Congreso de Aviturismo, que en su primera edición en 2009 contaba con apenas dos rutas oficiales, mientras que en 2025 ofrece diecinueve rutas en distintos puntos alrededor de la ciudad, demostrando cómo la infraestructura turística, la articulación regional y la experiencia de los guías han madurado al ritmo del vuelo de las aves.

Hacia una nueva etapa para el aviturismo colombiano

El reconocimiento internacional y el fortalecimiento territorial del aviturismo en Colombia han venido acompañados de avances institucionales.
En el año 2024 se aprobó la Ley de Aviturismo, una normativa que busca promover la competitividad, la sostenibilidad y la formalización del sector, estableciendo herramientas para fortalecer la capacitación de guías, la articulación regional y la protección de los destinos naturales.

Esta ley representa un paso clave hacia la consolidación del aviturismo como política pública de conservación y desarrollo, alineada con la creciente demanda mundial por experiencias de naturaleza responsables y con el liderazgo que Colombia ha construido durante la última década.

Otro aspecto clave ha sido la creciente participación de operadores colombianos en ferias internacionales, lo que ha fortalecido la visibilidad del país como destino de clase mundial.
Colombia ha tenido representación en eventos de alto nivel como The Birding Expo y la American Birding Association Fair en Estados Unidos, la Global BirdFair en el Reino Unido, Avistar Brasil, y este año, en la Feria Mundial de las Aves en Taiwán, donde el país participó por primera vez con una delegación oficial.
Estas participaciones reflejan el compromiso del sector privado y de los promotores del aviturismo nacional por posicionar a Colombia como un referente global en turismo de observación de aves.

De forma paralela, el perfil de los visitantes también ha evolucionado significativamente.
Hace quince años, la mayoría de los grupos que llegaban al país provenían del Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, conformados principalmente por pajareros interesados en completar sus listas de vida con las especies endémicas y casi endémicas de Colombia.
Hoy, ese perfil ha cambiado: es común ver en las rutas a los fotógrafos de aves, equipados con sus grandes lentes, y a nuevos mercados que se suman desde Asia (China, Japón, India), junto con Europa (Francia, Alemania, Austria, Holanda, España) y países de la región como México, Chile y Brasil.
Esta diversificación de públicos y motivaciones demuestra que el aviturismo colombiano ya no es solo una experiencia para coleccionistas de especies, sino una vivencia estética, cultural y emocional que conecta con distintas audiencias alrededor del mundo.

El reto de mantener el vuelo

Aunque el estudio celebra los avances, también advierte sobre los desafíos.
El crecimiento debe acompañarse de planificación, sostenibilidad y equidad territorial, para que el turismo beneficie a las comunidades locales y no afecte los ecosistemas que lo hacen posible.

Persisten brechas en infraestructura, conectividad y capacitación, especialmente en regiones con altísimo potencial, como el Pacífico, la Orinoquia y la Amazonia.
Consolidar un modelo de aviturismo responsable y ético es el gran reto de la próxima década.

Desde Birds Colombia

Desde Birds Colombia celebramos que la ciencia confirme lo que sentimos en el campo:
que las aves están transformando la historia del país.

Cada registro en eBird, cada guía formado, cada club que nace, cada operador que se suma y cada turista que nos visita, hacen parte de un mismo vuelo colectivo que conecta ciencia, conservación y desarrollo.

Este reconocimiento internacional valida el esfuerzo de miles de personas que, desde sus territorios, han convertido a Colombia en un ejemplo mundial de turismo de naturaleza y esperanza.

Porque sí, somos El País de las Aves,
pero también el país donde la conservación se construye desde la gente.

¹ El estudio define las especies de rango restringido como aquellas cuyas áreas de distribución global son menores a 50 000 km² (Ocampo-Peñuela et al., 2025). Estas especies suelen concentrarse en regiones con alto endemismo, lo que las hace especialmente relevantes para el turismo ornitológico.

Referencia:
Ocampo-Peñuela, N. et al. (2025). Human development, societal stability and bird capital predict global tourist eBirding activity. People and Nature. https://doi.org/10.1002/pan3.70105


La era de las aves imaginarias

Entre la belleza del engaño y la erosión de la confianza

Por Niky Carrera Levy

Angel Gorgiturmalina/Tourmaline Sunangel/Heliangelus Exortis (CE) https://birdscolombia.com/2016/04/12/angel-gorgiturmalina/

“Quizá me pasa porque llevo años trabajando con aves. He recorrido el país, escuchado a sus comunidades, caminado trochas hechas a pico y pala. He visto cómo las aves tejen procesos de transformación. Por eso me duele ver titulares vacíos que reducen todo ese esfuerzo a un slogan de temporada.”

Al principio pensé que era una sensación extraña, pero pronto entendí que lo que me invadía era indignación: el cansancio que me producen los titulares que prometen demasiado y no cumplen nada. Es como si cada día nos ofrecieran una verdad envuelta en papel brillante, pero al abrirla no encontramos más que vacío. Quizá me pasa porque llevo años trabajando con aves, años recorriendo el país y sus realidades, horas acumuladas de historias de transformación gracias a las aves, horas acumuladas de trochas recónditas hechas a pico y pala por los locales, oídos sensibles por las realidades que se tejen en cada rincón de esa Colombia que para mucho es lejana, minutos y horas de historias de vida reales donde se han tejido procesos de perdón, ojos de ilusión a lugares donde antes no podíamos asomarnos y que ahora son reservas para la conservación de las aves, pero cuando hablamos de favorecer a las aves, lo que no entiende el citadino es que nos favorecemos todos los humanos que habitamos la tierra. He sido testigo del proceso de las comunidades, de la paciencia de los guías para entender a profundidad las problemáticas locales, de lo largo que es tejer este camino, todo lo que envuelve hacer el trabajo desde la solidaridad en conveniencia de la comunidad, horas de trabajo, capacitaciones y horas de campo para poder acumular bitácoras que les puedan hablar del bosque y el comportamiento de las aves; tengo profundo respeto y admiración por los que entregan horas de su vida a la conservación.

Ahora, hablando de la rigurosidad de la información, y como dice el refrán, “al César lo que es del César”, vemos a muchas personas creando contenido sin tener idea real de lo que están comunicando. Y debo decirlo con orgullo: hemos abierto el camino para que muchos brillen. Cuando digo “hemos”, hablo de una comunidad enorme: guías, fotógrafos, naturalistas, biólogos, ecólogos, videógrafos, médicos pajareros, abogados pajareros, publicistas pajareros… cientos de profesionales y aficionados que amamos la naturaleza desde lo más profundo de nuestras entrañas.

Pero me pregunto: detrás de todo ese contenido, muchas veces impulsado por el mal uso de la inteligencia artificial, ¿hay realmente un propósito? ¿existe un sentido profundo? ¿se generan acciones en cadena que aporten a la evolución de la humanidad? O, más bien, ¿se hace solo por acumular likes y obtener retribución económica?

Porque hay una diferencia abismal entre quienes hacemos contenido para conectar e inspirar, y quienes lo hacen únicamente para monetizar y ganar seguidores. Es aquí donde empieza la verdadera desviación de la coherencia.

“Cuando las aves que nunca existieron vuelan en redes: la verdad detrás del espejismo digital”

En febrero del 2024 circulo en redes un video que mostraba aves con plumajes de colores tan intensos que parecían salidas de un sueño. En cuestión de horas, un video de la artista Kelly Boesch desató una ola de fascinación en redes sociales: aves creadas con inteligencia artificial que jamás han existido en nuestro planeta se compartieron miles de veces, como si fueran descubrimientos reales. Muchos, sin detenerse a pensar, reaccionaron con asombro y admiración.

El material se volvió viral, “la belleza de la naturaleza”. Sin embargo, una verificación de Factly reveló que esas aves no existen: fueron creadas con inteligencia artificial por la artista Kelly Boesch a través de una publicación en Tik Tok el 20 de enero de 2024 con mas de 24 millones de visualizaciones, pero una de las cosas mas tristes es la pereza mental de los que ven videos es redes sociales, queremos que nos den todo masticado para no leer: en el texto que acompaña este video dice claramente: » Hice algunos pájaros hermosos AI, intente hacer algunos que no existen, pero quien sabe, si existen. Hay tantos tipos diferentes de pájaros. Supongo que podría preguntarle a David Attenborough jajajaja, el color y el detalle de estos son una locura, y la profundidad de enfoque es hermosa» adicional con comentarios como por ejemplo: «Dios mio, que es esa hermosura, nunca en mi vida había visto tanta belleza de aves, todo lo que hace Dios, siempre me sorprende». Definitivamente; su difusión masiva expone cómo lo visual, cuando es emocionalmente impactante, puede propagarse rápidamente y contribuir a la normalización de lo ficticio como si fuera real. Este episodio ilustra un fenómeno inquietante: lo falso viaja más rápido que la verdad. La emoción del asombro pesa más que la verificación, y terminamos celebrando una ilusión mientras nuestra confianza en la realidad se erosiona poco a poco.

Pero, ¿qué hay detrás de este espejismo digital?

Las noticias falsas y las imágenes sensacionalistas ya se difunden hasta diez veces más rápido que los contenidos reales y verificados. Y aunque parezcan inofensivas, generan confusión, erosionan la confianza pública y, en este caso, hacen que personas cercanas a nosotros celebren como cierto algo que nunca existió. Esa sensación, ver a amigos y familiares compartir con emoción lo que sabemos que es falso, no solo preocupa, sino que duele.

La paradoja es evidente: mientras fotógrafos, científicos y observadores de aves dedican años de trabajo a documentar la riqueza real de la biodiversidad, una imagen generada en segundos puede opacar esa labor y volverse viral. Y no hablamos solo de aves inventadas: hace poco circularon “búhos gigantes” falsos, polillas fluorescentes que parecían sacados de un cuento de ciencia ficción y hasta paisajes imposibles que engañaron a millones.

Por eso, más allá de la anécdota, este episodio revela un desafío urgente: aprender a mirar con ojos críticos. Ver no siempre es creer. En un mundo donde la IA puede fabricar realidades alternas con un par de clics, necesitamos recuperar la pausa, el cuestionamiento y la verificación.

Los que amamos las aves sabemos que no necesitamos inventarlas para maravillarnos: las reales son infinitamente más hermosas, sorprendentes y frágiles. Y ahí radica nuestra responsabilidad: ser guardianes de la verdad tanto como de la naturaleza.

La pregunta que queda en el aire es inevitable:
¿Seguiremos celebrando lo ficticio como si fuera real, o seremos capaces de detenernos a mirar con conciencia aquello que compartimos?

Visuals of colourful AI-generated birds are being shared as real birds.

No se trata de un caso aislado: el titular reciclado que circula por las redes en este momento es una muestra más de cómo noticias viejas se disfrazan de novedades, cuando en realidad son periódico de ayer.

Por ejemplo, EL TIEMPO publicó el 18 de agosto de este año: “Colombia, destino líder en avistamiento de aves”. Lo mismo ocurrió con la historia del Global Big Day, que reapareció con otro titular: “¡El país de la belleza! Colombia lidera el avistamiento mundial de aves con 1.560 especies registradas”. Esta nota, publicada en la semana del 17 de agosto en múltiples medios digitales, desató una ola mediática entre portales locales y nacionales, cuando en realidad hacía eco de una noticia de mayo de 2025.

Por fortuna, cada año este evento vuelve a escribir la historia: una celebración nacida de la pasión de miles de pajareros que han logrado posicionar a Colombia como líder mundial en el conteo de aves.

Así nació el Global Big Day Colombia: La historia del movimiento que unió al país en torno a sus aves: aqui te dejo la historia que merece ser contada: https://birdscolombia.com/cronicas-de-viaje/#asi-nacio-el-global-big-day-colombia-la-historia-del-movimiento-que-unio-al-pais-en-torno-a-sus-aves

Esa historia, en lugar de contarse con todo su trasfondo y valor, suele quedar reducida a frases vacías que se repiten año tras año. Detrás de este acontecimiento hay un verdadero milagro: la organización minuciosa, el compromiso de las comunidades, la unión de personas en torno a la conservación y el esfuerzo silencioso de quienes trabajan entre bastidores para que Colombia brille cada año en el escenario mundial. Todo eso rara vez aparece en los titulares. Lo que casi nunca se muestra son las realidades detrás de los resultados, ni lo que este evento significa realmente para la conservación. Una de las cosas más valiosas es que se ha convertido en una estrategia para sumar cada vez más personas conectadas con la naturaleza, más pajareros conscientes y coherentes con el planeta.

Por otro lado, lo único que parece crecer en las noticias, con titulares que parecen de ayer, es la admiración por “el país de la belleza”. Leo comentarios de personas que expresan orgullo por la tierra que tenemos, y aunque parezca pequeño, eso para mí es una gota de esperanza. Porque la educación pública no nos enseña quiénes somos, de dónde venimos, por qué somos uno de los países más biodiversos del planeta, qué significa el endemismo, ni nos conecta con nuestras aves, nuestras comunidades, sus costumbres, lenguas y raíces. En cambio, nos “educan” con historias europeas, religiones e ideales que poco tienen que ver con el verdadero sentido de pertenencia a esta Colombia herida. Por eso, si algo rescatable tienen esos titulares superficiales y alarmistas, es que al menos despiertan en los colombianos una valoración más genuina por su tierra.

Ahora hablemos de la inteligencia artificial, que parece estar superando la inteligencia natural del ser humano. El uso excesivo de los celulares ha debilitado nuestra materia gris: esa que nos permite diferenciar la realidad de la ficción, formar criterio propio y pensar con autonomía. El daño comenzó desde la academia, cuando se empezó a restringir nuestra capacidad de pensamiento crítico y cognitivo. Quienes nacimos en los 70 y 80 vivimos una transición profunda: pasamos de un mundo analógico a uno digital, y aunque hemos sido testigos privilegiados de este cambio, también comprendimos desde el primer día que la humanidad no estaba preparada para semejante salto tecnológico. Y ahora, con la inteligencia artificial avanzando a pasos agigantados, pareciera que estamos en un punto de quiebre: auxilio… ¡sálvese quien pueda!

Empecemos con este video de la «Tangara Multicolor» https://www.instagram.com/reel/DMVe0DxRvnp/?igsh=Z3didm9sOWowcWxo

Sinceramente, esto es un insulto a la biodiversidad y a la ciencia. Los científicos dedican años de su vida a estudiar las aves para generar conocimiento que nos permita proteger los ecosistemas y la flora nativa de la cual dependen. La Tangara Multicolor, una de las aves más emblemáticas y endémicas de Colombia, fue distorsionada con colores que no le pertenecen y con características que no son suyas. Alterarla de esa manera es irrespetar su esencia. Eso sí, hay que reconocer algo: sigue siendo, sin lugar a dudas, una de las aves más hermosas del mundo.

Aquí te dejo información de esta especie, que todos los Colombianos debériamos identificar reconocer y sentirnos privilegiados de tener una especie de estas en nuestros bosques, Esta es la verdadera Tángara multicolor: https://birdscolombia.com/2025/02/01/tangara-multicolor-multicolored-tanager-chlorochrysa-nitidissima-e/
Tangará Multicolor/Multicolored Tanager/Chlorochrysa nitidissima [E]

La tángara multicolor solía ser común, pero sus poblaciones han disminuido en los últimos años debido a la destrucción de su hábitat, y ahora sólo se registra en fragmentos de bosque remanentes.​ Pérdida y fragmentación del hábitat son las amenazas principales de la especie: aproximadamente 81% de su hábitat se ha perdido hasta la fecha.

¿Tan fàcil caer?

Casos documentados de engaños visuales

En redes sociales circulan constantemente videos de supuestas aves sorprendentes. Uno de los más comentados fue el del Giga Owl: un búho ficticio, del tamaño de un oso, que según el video alcanzaba una envergadura de más de seis metros. La imagen se viralizó rápidamente, pero en realidad era un montaje creado con inteligencia artificial y animación digital, sin ningún sustento científico., tanto así que ante estas olas de desinformación, Diego Calderón Biólogo, guía de aves y host de The Birders Show, ha sido una voz clave. Con humor y claridad, nos recuerda la importancia del sentido común y de verificar antes de compartir. Su mensaje es contundente: no existen búhos de ese tamaño, y detrás de estas piezas virales se esconde un peligro mayor, pues lo ficticio está ganando terreno frente a lo real. Como él lo señala, la pausa crítica que exige la ciencia es cada vez menos practicada en nuestras redes sociales.”

Video Aqui:https://www.instagram.com/reel/DA1uVxGRVBS/?igsh=OXI0aWt3aHBjczE3

No hay búhos tan grandes, es Inteligencia artificial. Ese instante fragmentado en nuestras redes, revela el peligro real: lo ficticio gana terreno. Lo real necesita una pausa, que no estamos practicando.”

El tamaño real de los cóndores

Casos recientes en redes mostraron aves enormes en Perú, presentadas como cóndores del tamaño de un humano. En realidad, este tipo de imágenes suelen ser desinformación visual o montajes digitales, no aves reales

La realidad es otra: el cóndor andino puede tener una envergadura de hasta 3.3 metros y pesar entre 10 y 12 kg en promedio, lo cual es impresionante, pero nada fuera de lo plausible. https://birdscolombia.com/2016/04/25/condor-andino/

Estos videos virales nos recuerdan lo fácil que es confundir ficción con realidad en la era digital. Si compartimos sin verificar, estamos alentando una cultura visual que prefiere el impacto inmediato a la verdad. Y aunque la imaginación es maravillosa, necesitamos cultivar la mirada crítica para no perder el asombro auténtico por lo que realmente sí existe.

La inteligencia artificial se ha colado en la narrativa visual. Hoy circulan sin control fotografías que jamás existieron, incluidas aves creadas por algoritmos que no habitan ni en el paraíso más exuberante ni en el supuesto “edén” digital. Lo más preocupante es que estas imágenes falsas acumulan miles de likes y comentarios, como si fueran auténticas. Mientras tanto, quienes hacemos fotografía de naturaleza pasamos horas, días, incluso años, esperando pacientemente una sola toma real. Nuestro trabajo muchas veces queda invisible o relegado, a menos que tengamos conexiones en redes o medios que decidan impulsarlo. Porque la fotografía no es “mostrar por mostrar”: detrás hay sentido, historia, fondo y narrativa. Sin embargo, todo eso suele quedar enterrado bajo el asfalto de un ecosistema mediático dominado por el clickbait y lo sensacionalista.

(Explicación del clickbait) La palabra viene de dos términos en inglés:

  • Click = clic.
  • Bait = carnada.

Es decir, “carnada para el clic”. Se refiere a los títulos, imágenes o frases diseñados para generar curiosidad extrema y hacer que las personas entren a un enlace, video o publicación, incluso si el contenido no cumple lo prometido.

Ejemplos típicos

“Mira este video antes de que lo borren…”

“No vas a creer lo que hizo esta celebridad…”

“El secreto que nadie quiere que sepas sobre …”

El patrón común es exagerar, ocultar información o generar morbo para que el usuario no resista la tentación de hacer clic.

¿Por qué funciona?

Activa la curiosidad → juega con el llamado “gap de información”: nuestro cerebro odia quedarse con una duda y busca completarla.

Apela a emociones fuertes → sorpresa, miedo, indignación, morbo o esperanza.

Promete exclusividad o urgencia → “solo hoy”, “nadie te lo contó”, “última oportunidad”

El problema del clickbait

Muchas veces no cumple lo prometido: el contenido es pobre, engañoso o irrelevante. genera pérdida de confianza en los medios y creadores. Favorece la desinformación y la viralización de noticias falsas, porque lo importante no es la verdad, sino el clic.

Diferencia con un buen título atractivo: no todo título llamativo es clickbait. Un buen titular puede ser creativo, intrigante y emocional siempre que cumpla con lo que promete.
El clickbait, en cambio, es cuando el titular traiciona la expectativa del lector

Diferencia con un buen título atractivo Me pregunto: ¿qué estamos valorando como sociedad? ¿La perfección artificial que engaña o la autenticidad imperfecta que nos conecta?

En una frase:
El clickbait es como un anzuelo brillante que parece comida… pero al morderlo, descubres que no hay nada nutritivo detrás.

No escribo esto desde la nostalgia ni desde el rechazo absoluto a la tecnología. La Inteligencia artificial tiene potencial para muchas cosas, incluso para la educación y la ciencia. Pero también creo que estamos en una línea peligrosa cuando dejamos de preguntarnos si lo que vemos es real, si perdemos la capacidad de dudar, de indagar, de reconocer, de preguntar , de pensar si hago bien en compartir, la diferencia entre un ave inventada y una que realmente habita nuestros bosques, nos hace ceder un terreno irremplazable: la confianza.

De hecho me paso escribiendo este articulo, cuando vi una imagen de un pàjaro carpintero Colaptes melanochloros del Brasil, donde con manchas en forma de Corazón en su plumaje, mi primera impresión fue decir esto es photoshop y es aqui el punto de la desconfinza que ya me creo la intelgencia artificial y los clickbait, asi y aproveche las guias de aves de mi biblioteca para buscar en el libro Aves Do Brasil y no era muy clara la imagen de los corazones, asì que, me fui wikiaves Brasil y oh sorpresa, era real, eso me dio la satisfacción de haber hecho la tarea de manera correcta, aprendi sobre esta especie y volvi a ese lugar que me llevan las aves y por que la mayoría nos quedamos: Asombro y contemplación, eso mismo que se pierde cuando con la irrealidad.

Colaptes melanochloroshttps://www.wikiaves.com.br/wiki/pica-pau-verde-barrado

Al final, me aferro a una certeza: la vida real siempre supera la ficción. La historia de las aves de Colombia, con toda su diversidad, sus retos y su belleza, la resiliencia de un paisaje que años atrás no veía a las aves, y es infinitamente más poderosa que cualquier imagen generada por una máquina.

¿Y dónde quedan los titulares que hablen de lo verdaderamente transformador? De las comunidades que protegen su territorio, de los niños que madrugan para contar aves y de los Guardianes de las Aves que dedican su tiempo a la conservación a través de charlas, salidas al campo, juegos creativos y acciones invisibles que sostienen un cambio profundo. De esos mismos niños que dejaron atrás juegos vacíos para sumarse a la ciencia participativa, enriqueciéndose intelectualmente. De los clubes infantiles, las fundaciones, las sociedades ornitológicas, los grupos y parches pajareros que logran registrar especies que hacía años no se veían. De quienes lo hacen por hobbie, buscando bienestar y calidad de vida, y de aquellos a quienes las aves les revelaron un propósito de vida, como a mi, rescatándonos incluso de la sensación de que la existencia no tenía valor.

¿Dónde están los titulares para los investigadores y biólogos que, con sacrificio y amor, descubren nuevas especies en rincones apartados? Para los ilustradores científicos que están marcando historia al tender puentes entre el conocimiento y las narrativas que nos conectan con las aves. Para las comunidades que transformaron su cotidianidad en torno a ellas, creando economías circulares que sostienen guías, artesanos, cocineras y familias enteras, mientras los abuelos observan en su mecedora cómo sus nietos crecen alrededor de las aves, asegurando un futuro más luminoso en un país donde, de otro modo, la minería y la explotación serían vistas como las únicas opciones para sobrevivir.

Hoy digo: esos biólogos que hoy se han convertido en influenciadores, en voces que inspiran y speakers que comparten conocimiento verdadero… esas son las narrativas que merecen titulares.

Barranquero Pechicastaño/Rufous Motmot/Baryphthengus martii

Aquí voy a tocar algunas fibras, pero alguien tiene que decirlo: ahora todos “somos expertos” y, en ese afán, nos estamos saltando lo esencial: la experiencia, el monte, las charlas largas con la comunidad, las historias compartidas alrededor del fogón, las horas de escucha paciente. Nos saltamos ese camino que implica llegar a un territorio, ganarse la confianza de la gente, explicar con calma la importancia de las aves que habitan allí. He sido testigo de procesos pedagógicos que toman meses, donde guías, fotógrafos y pajareros nos sentamos por horas con las comunidades para mostrar que detrás de una fotografía no hay solo un ave bonita, sino oportunidades de ingreso, de conservación y de orgullo local.

Un ejemplo claro de esa dedicación es el del guía y naturalista Diego Espitia, a quien nombro como representante de tantos procesos y guías de Colombia que han dejado el lomo en el campo y que han hecho de las aves una escuela de vida. Conocí a Diego hace más de diez años, cuando aún cultivaba café y realizaba diferentes labores para sostenerse. Ernesto Obando, oriundo de Anaime (Tolima), Gran amigo y Fotografo de Naturaleza, supo reconocer en él, un potencial enorme: convertir ese territorio en un destino de Aviturismo. Desde entonces fuimos testigos de su evolución, primero con el conocimiento profundo del Loro Orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis) y, sobre todo, con su pasión por el Loro Coroniazul (Hapalopsittaca fuertesi), especie endémica y en peligro crítico, que hoy es un emblema de la conservación en Colombia.

Con los años, esa dedicación se transformó en un proyecto inspirador: “El Retorno de los Colibríes”, un lugar que combina fotografía de aves, Observación de aves, historia y gastronomía. Allí, la sazón de doña Martha, madre de Diego, se volvió parte de la experiencia, al igual que la hospitalidad de don Fernando y el trabajo en familia. Hoy los Espitia viven del aviturismo, recibiendo observadores de todos los niveles, de todas partes del mundo, fotógrafos profesionales y aficionados, y compartiendo con ellos no solo especies, sino también historias y resistencias.

Porque no se puede hablar de Anaime sin mencionar que este territorio fue escenario de una lucha ejemplar: la resistencia campesina que expulsó a la multinacional AngloGold Ashanti y que convirtió a Cajamarca en símbolo de defensa del territorio. Sin embargo, hoy enfrentan otro desafío: el llamado “oro verde”. La expansión del aguacate Hass ha arrasado con miles de palmas de cera (Ceroxylon quindiuense), nuestro árbol nacional y especie endémica de los Andes, vital para el ecosistema y para aves emblemáticas como el Loro Orejiamarillo. La palma de cera, de crecimiento lento y con graves problemas de regeneración, está en riesgo crítico debido a la deforestación, la agricultura extensiva, la ganadería y la extracción ilegal para ramos en Semana Santa.

La historia de Diego Espitia no es solo la de un guía de aves. Es la muestra de lo que significa construir con paciencia, con amor por la naturaleza y con un compromiso real hacia las comunidades. Es también un espejo de las tensiones que vivimos como país: entre conservación y destrucción, entre narrativas vacías y procesos reales que merecen ser contados.

Esta breve historia es apenas una chispa dentro del gran fuego que el aviturismo ha encendido en Colombia. Nuestro país está tejido de relatos de reconciliación, resiliencia y paz; de comunidades que encontraron en las aves un motivo para sanar, convivir en armonía y liderar procesos transformadores. Son historias habitadas por hombres, mujeres y niños que, en silencio y con una entrega inmensa, han dedicado su vida a proteger lo que nos pertenece a todos. Y es allí donde insisto: son esas historias auténticas, humanas y trascendentes, las que merecen ser contadas y compartidas.

Loro Orejiamarillo/Yellow-eared Parrot/Ognorhynchus icterotis (CE)
https://birdscolombia.com/2019/04/14/loro-orejiamarillo-yellow-eared-parrot-ognorhynchus-icterotis/

Por eso, mi invitación es simple pero urgente: aprendamos a elegir lo que creemos y lo que compartimos. Demos valor al periodismo con propósito, a los titulares responsables, a las imágenes auténticas. Valoremos también a las personas que trabajan desde el corazón, desde el propósito y el altruismo, construyendo una sociedad más equilibrada y armónica con el planeta. Porque detrás de cada historia real late un pulso vivo que ninguna ilusión puede imitar.

La verdad, aunque a veces no grite tan fuerte como lo falso, tiene una fuerza que permanece, una fuerza que nos conecta. Y hoy, más que nunca, necesitamos sostenerla.

Como observadores de aves, fotógrafos o simplemente amantes de la naturaleza, también llevamos una responsabilidad: ser guardianes de la verdad, no solo de las aves. Porque lo que compartimos en redes tiene el poder de construir o de confundir, de sumar luz o de sembrar sombras.

Y ahora te pregunto:
¿Eres consciente de lo que compartes?
¿Qué tan seguido verificas antes de dar clic en “reenviar”?

«Escribo para recordar que la vida, como las aves, se sostiene en la coherencia»
Niky Carrera Levy


Phoebe Snetsinger: la mujer que hizo de las aves su forma de vencer la muerte

Por Niky & Mauro

Cuando conocimos la historia de Phoebe Snetsinger, algo en nosotros cambio. Como publicistas, sabemos que una gran historia tiene el poder de movernos, de quedarse a vivir en la memoria. Pero esta no es una historia cualquiera. Es la de una mujer que, cuando le dijeron que iba a morir, decidió vivir con una intensidad descomunal, guiada por alas, cantos y selvas remotas.

Lo que más nos impactó fue descubrir que Phoebe era la hija de Leo Burnett, el legendario publicista que creó personajes como Tony el Tigre de Kellogg’s, el Hombre Marlboro. Un genio que creía en lo esencial, en conectar con lo humano. Pero su hija no siguió el camino de los anuncios. Eligió las aves. Y en ese vuelo distinto, creó una de las historias más increíbles que haya dado la ornitología mundial.

Una segunda vida que comenzó a los 50

Phoebe nació en 1931 en una familia de privilegios. Estudió literatura alemana, se casó con David Snetsinger, un químico, y tuvo cuatro hijos. Vivió durante años una vida tradicional como ama de casa en los suburbios de St. Louis, Missouri. Pero en sus ratos libres, comenzó a observar aves. Sin obsesión. Sin urgencia. Hasta que, a los 50 años, todo cambió.

(foto: libro Life list)

En 1981, recibió un diagnóstico brutal: melanoma metastásico, con una expectativa de vida de seis meses.
Cualquier otra persona habría comenzado a despedirse. Ella no.

Phoebe empacó sus binoculares, una libreta de campo, y se fue a Alaska a buscar aves. Ese fue el inicio de una expedición que no se detendría por casi dos décadas. Viajó a América Latina, África, Asia, Oceanía. Lo hizo sola, en una época en la que pocas mujeres lo hacían, menos aún con cáncer.

Y cada especie nueva que veía era un acto de resistencia.

(foto: libro Life list)

Aunque al principio su familia —especialmente sus hijos— tuvo dificultades para entender sus largas ausencias, David, su esposo, la apoyó con respeto y le dio la libertad para seguir su pasión. Desde casa, supo acompañarla en silencio, mientras ella se enfrentaba a selvas, tormentas, enfermedades y caminos desconocidos. Y cada especie nueva que veía era un acto de resistencia.

La lista de vida más impresionante del planeta

Phoebe documentó su viaje como si fuera una misión científica: anotaba todo. El clima. El plumaje. El canto. La emoción.
No tomaba fotos: confiaba en su memoria, que era prodigiosa, y en sus cuadernos escritos con una letra diminuta y obsesiva.

(foto: libro Birding on Borrowed Time)

Al momento de su muerte, había registrado 8.398 especies de aves, un récord mundial para su época. Fue la primera persona en superar las 8.000 especies, algo que muchos creían imposible.

Pero su viaje fue mucho más que números. En el libro Life List de Olivia Gentile, que recoge su historia con profundidad y humanidad, se revelan detalles que nos acercan a la verdadera Phoebe:
Una mujer brillante, obsesiva, profundamente sensible, que vivía para lo que otros apenas notaban.
Observar aves era su forma de vencer la muerte.

Aventuras y riesgos extremos

La historia de Phoebe está llena de anécdotas al borde de lo creíble:

  • Fue secuestrada en Papúa Nueva Guinea por un grupo armado.
  • Naufragó en Filipinas durante una expedición remota.
  • En Perú, se cayó por un barranco y siguió observando aves en muletas.
  • Contrajo enfermedades tropicales. Durmió en canoas, en carpas mojadas, en cuevas.
  • En Sudán, observó un ave desde un camello.
  • En Venezuela, corrigió públicamente a un guía que le mintió sobre una especie vista. Ella tenía la evidencia. Y la memoria.

Phoebe no se rendía. Cada día que vivía, era prestado. Y ella lo invertía en sumar alas.

Foto: libro Birding on Borrowed Time

Su paso por Colombia: un país de aves y riesgos

Colombia también fue parte de su historia. Según Life List, Phoebe visitó el país a finales de los años 80, cuando pocos birders extranjeros se atrevían a venir por los conflictos armados.

Ella lo hizo igual.

Sabía que Colombia era una mina de oro ornitológica: el país más biodiverso del mundo en aves. Su visita fue breve, pero significativa. Aunque no se especifican las especies observadas, su lista de vida incluye registros confirmados en Colombia.

(foto: libro Life list)

Gentile describe cómo Phoebe sentía ansiedad por la situación, pero la posibilidad de ver nuevas especies podía más que el miedo. Fue otro ejemplo de su determinación: incluso en la incertidumbre, ella seguía el canto.

El Red‑shouldered Vanga: su último vuelo

En noviembre de 1999, Phoebe se encontraba en Madagascar, buscando una de las especies más raras y recién descritas del mundo: el Red-shouldered Vanga (Calicalicus rufocarpalis), un ave endémica del suroeste de la isla, con hombros rojizos, plumaje claro y comportamiento esquivo.

Ese fue el último ave que vio, y el número final en su lista: 8.398 especies registradas en vida. Horas después, mientras su grupo se trasladaba por una carretera rural en una camioneta Mitsubishi Pajero, el vehículo volcó en una curva. Phoebe, que iba sentada del lado derecho, salió despedida del vehículo y murió en el acto, debido a un fuerte golpe en la cabeza. Tenía 68 años.

Sus compañeros sobrevivieron con heridas menores. Su cuerpo fue repatriado desde Antananarivo, la capital de Madagascar, y despedido en silencio por la comunidad ornitológica global.

(foto: libro Birding on Borrowed Time)

Una imagen para la memoria

El Red‑shouldered Vanga Calicalicus rufocarpalis, se convirtió en el símbolo final de su travesía: una vida vivida intensamente, con los ojos abiertos y el alma lista para volar.

Más que un retrato, esta imagen es un acto de memoria:
porque cada ave tiene una historia, y algunas vidas se convierten en alas.

“Ni la agencia más grande del mundo, ni siquiera la de su padre, habría podido contar una historia tan poderosa como la que ella vivió.”

¿Una tragedia… o un final perfecto?

Quienes la conocieron dicen que Phoebe jamás habría querido morir en una cama de hospital.
Y aunque su muerte fue trágica, muchos la sienten como simbólicamente perfecta: murió haciendo lo que amaba, justo después de ver una especie única que había soñado durante años.
Con sus binoculares al cuello, su libreta al día y su alma despierta.

“Murió en el sendero, con las botas puestas.” — dijo un amigo cercano.
“Y nos dejó una historia que no necesita marketing, porque vuela sola.”

Desde entonces, el Red-shouldered Vanga se ha convertido en símbolo de su legado:
un ave difícil de ver, hermoso como un milagro, y tan fugaz como la vida misma.

(Foto: George Chapman -CC)

Google la celebró con un Doodle

El 12 de junio de 2023, Google le dedicó a Phoebe Snetsinger uno de sus emblemáticos Doodles, visible en varios países. En la ilustración, creada por la artista Devon Holzwarth, Phoebe aparece rodeada de aves tropicales con una expresión de alegría serena, binoculares en mano y una mirada que lo abarca todo.

El Doodle fue un reconocimiento global a su legado como mujer científica, exploradora y símbolo de resiliencia.

«Su historia es una inspiración para las personas que desean seguir su curiosidad más allá de los límites que les impone la vida.» — Google Doodle Archive

Aunque no fue el día de su nacimiento ni de su muerte, Google eligió esa fecha para conmemorar el inicio de su transformación, de ama de casa a leyenda de las aves.

El legado de una vida distinta

Phoebe nunca quiso ser famosa. Ni escribir un libro. Solo quería seguir viendo aves.
Pero dejó una historia que nos confronta:
¿Qué haríamos si supiéramos que nos queda poco tiempo?

Ella eligió mirar al cielo. Escuchar. Anotar.
Cada especie nueva era un día más. Un suspiro más. Una victoria más.

Y aunque no siguió los pasos de su padre en el mundo de la publicidad, sí honró su filosofía:
Leo Burnett decía que la publicidad debía conectar con lo esencial.
Phoebe lo encontró en los árboles. En los cantos. En el silencio.

«Cada especie nueva me recordaba que todavía estaba viva. Que todavía podía maravillarme.»
— Phoebe Snetsinger

Lo que nos deja Phoebe

Palabras de Niky | Desde el corazón de una mujer que también eligió las aves

Yo también creo que cada especie que vemos, cada niño que sonríe, cada montaña que cruzamos, es una forma de decir que estamos vivas.

Phoebe no solo observó aves. Se observó a sí misma en ellas. Y ese espejo sigue brillando en cada niña que empieza a usar binoculares, en cada mujer que se lanza sola a una montaña a escuchar cantos invisibles.

Cuando preparé mi primera charla dirigida a mujeres, con el deseo profundo de inspirarlas a creer en su propia fuerza, encontré la historia de Phoebe Snetsinger… y algo en mí se transformó. Su historia me flechó. Me conmovió. Me recordó que cada mujer tiene derecho a elegir su brújula, su forma de volar. Que cada vida puede ser reescrita cuando dejamos de vivir desde el miedo y empezamos a habitar lo que nos apasiona.

Lo que me tocó aún más fue descubrir que Phoebe era hija de Leo Burnett, uno de los publicistas más grandes del mundo. El padre de los íconos publicitarios que marcaron generaciones. Siendo publicista, ese dato me cautivó. Porque, en lugar de seguir los pasos de su padre en la industria de la comunicación masiva, Phoebe eligió otro camino: uno más íntimo, silencioso y sagrado. Eligió a las aves. Y en ese vuelo personal, tejió una historia aún más poderosa que cualquier campaña: su vida misma.

Cuando llegó a mis manos el libro Birding on Borrowed Time, sentí una conexión aún más profunda. Descubrí que el prólogo lo escribió Peter Kaestner, a quien tuve el honor de conocer personalmente cuando dio una charla para nuestros Guardianes de las Aves. Leer cómo Phoebe inspiró a Peter a seguir su propia brújula fue revelador. Ella no solo anotaba especies. Educaba, compartía, contagiaba amor por lo que otros apenas notaban.

Phoebe no necesitó una audiencia masiva, ni un eslogan. Su libreta y sus binoculares bastaron. Para muchos pajareros, su partida fue una tragedia comparable a las grandes pérdidas colectivas. Para mí, su historia es un legado luminoso. Me enseñó que si algún día he de partir, que sea haciendo lo que amo: rodeada de niños, de cantos, de selvas, de alas. Que mi última huella en esta tierra sea la de haber vivido inspirando desde lo que me hace feliz.

Porque Phoebe no solo venció al cáncer. Venció al olvido.
Y su legado sigue volando… cada vez que alguien, como tú o como yo, elige mirar al cielo y decir:
“Esta también puede ser mi forma de vivir.”
— Niky

Para Mauro, que viene del mundo de la publicidad, Phoebe es un recordatorio de lo esencial.
En una época saturada de ruido, ella eligió el silencio del bosque. En un mundo de campañas, ella tejió una historia sin público, pero con propósito.
Y como pajarero, su vida demuestra que cada especie vista no es un trofeo, sino una prueba de que estamos vivos, atentos, presentes.

“En publicidad siempre buscamos contar grandes historias. Su padre, Leo Burnett, fundó una de las agencias más influyentes del mundo. Pero ni siquiera una agencia tan grande como la de su padre habría podido crear una historia como la que ella vivió. Phoebe no necesitó un slogan: convirtió cada ave en un acto de libertad, cada viaje en un mensaje, y su vida entera en una campaña que aún hoy nos conmueve.” — Mauro

En lo profundo, Phoebe nos recordó que contar historias no es solo hablar:
es mirar con otros ojos, caminar con otros pies, y saber que en cada ala que vuela hay una historia que merece ser vivida… y contada.

Epílogo

Phoebe no solo venció al cáncer. Venció al olvido.
Y hoy, cada vez que alguien escucha su historia, ella vuelve a vivir.
Una historia que no se vende, pero que vale más que cualquier campaña.
Porque nos recuerda que la libertad también tiene alas.
Y que a veces, lo más valiente no es gritar, sino observar.

Libros recomendados

Autora: Olivia Gentile
Publicado en: 2009
Título completo: Life List: A Woman’s Quest for the World’s Most Amazing Birds

Es la biografía definitiva de Phoebe Snetsinger, basada en entrevistas con su familia, amigos, guías de aves, y en el acceso a sus cuadernos personales, diarios de viaje y correspondencia. No es solo un recuento de aves, sino un retrato emocional, psicológico y social de una mujer que encontró su voz a través de las alas de los pájaros.

Algunas frases destacadas del libro

“She watched birds the way others try to outwit death.”
(Observaba aves como otros intentan vencer a la muerte.)

“It was not a list. It was a life.”
(No era una lista. Era una vida.)

“In the field, with binoculars around her neck and a notebook in her hand, she felt not like a mother or a wife or a patient — but like herself.”
(En el campo, con binoculares y libreta en mano, no era madre, ni esposa, ni paciente: era ella misma.)

Birding on Borrowed Time

Autora: Phoebe Snetsinger
Publicado por: American Birding Association (ABA), 2003
Idioma: Inglés
Formato: Edición limitada en tapa blanda y PDF (disponible para miembros ABA)
Ilustraciones: Incluye fotografías, mapas, listas de aves y citas personales

Es la autobiografía personal que Phoebe Snetsinger escribió antes de morir, centrada casi exclusivamente en sus experiencias como birdwatcher. A diferencia de Life List, que tiene una narrativa emocional y biográfica contada por Olivia Gentile, Birding on Borrowed Time es más técnica, detallada y enfocada en los viajes, escrita con su propio estilo riguroso, casi científico.

Es un libro de observadora para observadores. Pero en cada página se filtra su carácter fuerte, su necesidad de precisión, su determinación.

Frases importantes del libro

«I was living not in spite of the cancer, but because of it.»
(No vivía a pesar del cáncer, sino gracias a él.)

«A new bird was never just a check mark. It was a triumph.»
(Un ave nueva no era solo una marca. Era un triunfo.)

«Borrowed time is a gift you don’t waste.»
(El tiempo prestado es un regalo que no se desperdicia.)


Así nació el Global Big Day Colombia: La historia del movimiento que unió al país en torno a sus aves

Por: Mauricio Ossa

Soy Mauricio Ossa, publicista con más de 30 años de experiencia en el mundo de la Publicidad, la estrategia y el branding. Desde que llegué a este maravilloso mundo de las aves, he aportado mi conocimiento al sector, convencido de que la comunicación es clave para generar conciencia y fortalecer la comunidad pajarera.

Recuerdo que durante la creación del Comité Nacional, recibí una llamada de Daniel Uribe, un gran hombre del aviturismo en Colombia, quien me contó la historia detrás de la iniciativa y me invitó a sumarme. Sin pensarlo le respondí: “Yo apenas llevo un poco más de un año en este mundo maravilloso de las aves, donde obviamente no soy experto en identificación ni en cantos, pero si es para aportar en la estrategia y el pensamiento, acá estoy disponible y listo para ayudar”.

Así comenzó mi participación en este sueño colectivo que transformó la forma en que Colombia vive el Global Big Day.

Los primeros pasos: 2015 y 2016

En 2015 y 2016, Colombia participó en el GBD sin una estrategia nacional. Aun así, los resultados mostraban el enorme potencial del país:

2015: 851 especies, 3er lugar detrás de Perú y Brasil.

2016: 951 especies, nuevamente 3er lugar.

Pero los esfuerzos estaban dispersos y se necesitaba unir a la comunidad.

2017: el año que cambió la historia

En enero de 2017, en un chat de empresas de aviturismo, Luis Urueña preguntó:

“¿No les gustaría romper el récord del Global Big Day este año y que sea Colombia el ganador?”…

Así nació el Comité Nacional, integrado inicialmente por Ana María Castaño, Luis Urueña, Daniel Uribe, Andrés Cuervo, Diego Calderón y yo. Creamos un chat nacional que crecía como una bola de nieve, organizamos rutas por regiones y lanzamos la campaña “La pajareada más importante del año”, junto al listado “Se busca”, con especies no registradas el año anterior.

El entusiasmo explotó y el 13 de mayo, día del GBD, vivimos una fiesta pajarera. Al final, Colombia logró el 1er lugar con 1.487 especies. Esa noche creé un afiche especial: un mapa de Colombia hecho con 177 fotos de pajareros, que Cornell usó como imagen oficial.

2018: nace el G32

En 2018 nos reunimos en Torrelavega Wildlife para reflexionar y definir un código de ética que priorizara la unión y la conservación. Proponemos crear el G32, con un representante en cada departamento

Propuse la idea del logo oficial: un ave con la silueta de Colombia, que diseñó y donó Mauricio Aristizábal.

La campaña fue “Estamos listos para volver a volar”, utilizando las fotos del año anterior.

logramos el 1er lugar con 1.546 especies. El afiche de ese año fue la silueta de un cóndor hecho con 659 fotos.

2019: Super Amigos y homenaje a Rossy

Nació el grupo Super Amigos, expertos que, con apoyo de Satena, viajaron a sitios remotos para sumar especies clave

En febrero hicimos el 1er Encuentro del G32 con 21 representantes en Torrelavega.

La campaña de este año fue “Cada día tenemos más alas”

Días antes del GBD en una tragedia falleció Rossy Muñoz, pajarera muy querida por la comunidad.

Le rendimos homenaje con el afiche “Cada día tenemos más alas en el cielo”, con su silueta de Rossy hecha con 708 fotos. Resultado: 1er lugar con 1.590 especies.

2020: pajarear en pandemia

La campaña “Cuidemos nuestra casa” invitó a pajarear desde casa, cuidando nuestra salud. A pesar del confinamiento, Colombia logró el 1er lugar con 1.441 especies.

2021: duelo y polarización

El año comenzó con el asesinato de Gonzalo Cardona, protector del loro orejiamarillo. La campaña fue “Alas para la vida” en su honor.

Todas las piezas le hicieron homenaje a Gonzalo Cardona

Pero las protestas sociales polarizaron la comunidad, y algunos llamaron a no subir listas sin consultar al Comité. Emitimos un comunicado invitando a decidir libremente. Resultado: Colombia 2do lugar con 1.232 especies, detrás de Perú con 1.241.

Este año es el único que no se ha realizado el mosaico con las fotos debido a la situación de polarización, la pieza en honor a Gonzalo quedo en el archivo.

2022: las aves nos unen

Con “Las aves nos unen” invitamos a sanar las divisiones, recordando que las aves no saben de política.

Logramos el 1er lugar con 1.538 especies. El afiche mostró un grupo de pajareros unidos, creado con 676 fotos.

2023: los niños por las aves

La campaña “Los niños por las aves” celebró el entusiasmo infantil, logrando el 1er lugar con 1.532 especies. El afiche mostró la silueta de niños hecha con 760 fotos, trabajo que contó con el apoyo de Julián López.

2024: endémicas y el cucarachero que canta

La campaña “Vamos por las endémicas de Colombia” motivó a registrar nuestras especies únicas. Logramos el 1er lugar con 1.558 especies. El afiche fue la silueta de un cucarachero cantando, con apoyo de Julián López.

2025: el canto de Colombia

Quisimos celebrar el sonido de nuestras aves con la campaña “El canto de Colombia”, impulsando la subida de cantos a eBird. El 10 de mayo registramos 1.560 especies, 12.266 listas y 1.207 cantos, un eco colectivo que refleja a una comunidad viva que observa, escucha y protege.

El afiche reunió 842 fotos de pajareros de todo el país, formando un ave que canta. En la barra de sonido del afiche destacamos los rostros de Mauricio Álvarez Rebolledo, maestro del canto; Humberto Álvarez López, pionero de la ornitología; y Diana Balcázar, alma del aviturismo colombiano. Así cantó Colombia. Y seguirá cantando.

Mejorando la calidad de las listas

Durante estos años, hemos trabajado para que nuestras listas en eBird sean cada vez más precisas, con recorridos más cortos y georreferenciados, elevando el valor científico del GBD en Colombia.

Comité Nacional y G32

Actualmente, el Comité Nacional está conformado por:

  • Ana María Castaño – Presidente de la Sociedad Antioqueña de Ornitología
  • Luis Urueña – Director Manakín Nature Tours
  • Jorge Muñoz – Director Sociedad Ornitológica del Caqueta SOC
  • Hugo Herrera – Director Sociedad Ornitológica de Córdoba
  • Carlos Mario Wagner – Director Colombia BirdFair
  • Mauricio Ossa – Director de Birds Colombia/Lider del Capitulo aviturismo de Acotur


Cada uno con un rol específico que fortalece el trabajo en estrategia, alianzas, coordinación, ética, manejo de datos, formación y comunidad.

El GBD Colombia también cuenta con el G32, una red de representantes por departamento que hacen posible la implementación en cada región.

Un movimiento que sigue inspirando

Hoy, más que nunca, puedo decir que el GBD en Colombia es mucho más que un conteo: es un movimiento que une, educa e inspira. Gracias al trabajo del Comité Nacional, el G32, aliados y miles de pajareros, demostramos que el esfuerzo colectivo es la clave para proteger nuestra biodiversidad y ser el verdadero #PaísDeLasAves.

Este es un homenaje a cada persona, club, organización y guardián que hace posible que nuestras aves sigan cantando y que Colombia siga mostrándole al mundo su increíble diversidad.

¡Gracias por ser parte de esta historia!


Aves en Peligro Silencioso

Más de 28 millones de aves mueren cada año en Colombia por causas humanas

Por Birds Colombia & Guardián de las Aves
Con base en estudios científicos internacionales y datos locales

Colombia: el país de las aves… y de amenazas invisibles

Colombia alberga la mayor diversidad de aves del mundo. Pero esa riqueza está en riesgo. Aunque solemos hablar de pérdida de hábitat y cambio climático —impactos reales, pero difíciles de cuantificar año a año—, existen causas humanas directas que sí podemos estimar con más precisión.

¿Cómo y por qué mueren tantas aves?

A partir de estudios científicos globales y datos específicos de Colombia, se estima que más de 28 millones de aves mueren cada año en el país por causas humanas directas. Esta cifra no incluye alteraciones indirectas como deforestación o calentamiento global, sino acciones concretas, prevenibles y visibles.

Presentamos las principales causas, ordenadas por su impacto estimado anual:

1. Depredación por gatos domésticos y ferales

18.720.000 aves/año
Más de 2 millones de gatos con acceso libre al exterior cazan un promedio de 9 aves al año. Aunque son mascotas queridas, representan la mayor amenaza directa para las aves silvestres urbanas y rurales.

2. Envenenamiento por pesticidas, plomo y minería

4.500.000 aves/año
El uso de agroquímicos tóxicos y la contaminación minera afectan directamente a millones de aves que consumen semillas tratadas, insectos contaminados o agua envenenada.

3. Colisiones con ventanas y vidrios

2.300.000 aves/año (estimado)
En un estudio realizado en la reserva natural Kaliawirinae (Meta), se registraron 90 colisiones en 3 años en una sola vivienda rural. El 52 % fueron fatales. Proyectando esta tasa de forma conservadora a apenas el 1 % de los hogares colombianos, se estima que al menos 2,3 millones de aves mueren al año por esta causa.
Tras instalar calcomanías UV, las colisiones se redujeron en un 84 %, demostrando que la prevención funciona.

Fuente: Ocampo-Peñuela et al., 2016. Ornitología Colombiana N°15.

4. Caza, tráfico y violencia cotidiana contra las aves

1.000.000 aves/año (estimado)
Muchas aves mueren durante la captura y el comercio ilegal, o en prácticas de caza local.
En varias regiones del país, la costumbre de matar aves con caucheras o tirarles piedras sigue presente, especialmente entre niños y adolescentes.
Aunque no siempre es con fines de consumo o tráfico, el daño es grave y culturalmente arraigado.

Combatir estas prácticas requiere educación, acceso a experiencias de contacto positivo con la naturaleza y fortalecer el vínculo entre niños y la biodiversidad.

“Una cauchera en manos de un niño puede silenciar el canto de una generación entera de aves.”

5. Electrocución y colisiones con redes eléctricas

750.000 aves/año
Las líneas eléctricas, especialmente sin señalización o aislantes, provocan colisiones fatales y electrocuciones, afectando a especies como rapaces, garzas y buitres.

6. Atropellamientos vehiculares

750.000 aves/año
Según datos de Cornare, en el oriente de Antioquia mueren al menos 300.000 animales silvestres por atropellamientos. Proyectando de forma conservadora al contexto nacional, se calcula una mortalidad cercana a las 750.000 aves por esta causa.

7. Colisiones con torres de comunicación

425.000 aves/año
Durante la noche, muchas aves migratorias se desorientan por las luces de antenas, torres y repetidoras, lo que provoca colisiones masivas en ciertas épocas del año.

8. Colisiones con turbinas eólicas

100 aves/año
Aunque la infraestructura eólica aún es limitada en Colombia, esta cifra aumentará si no se planifica adecuadamente la ubicación de los futuros parques.

Total estimado actualizado:

28.445.100 aves mueren cada año en Colombia por causas humanas directas.

¿Qué representa esta cifra?

Colombia tiene una población estimada de 900 millones de aves individuales (residentes y migratorias). Esto significa que:

Más del 3 % de las aves del país mueren cada año por causas humanas.

Es decir: una de cada 32 aves podría no sobrevivir el año por culpa directa de nuestras acciones.

Un problema global que también nos afecta

Aunque este análisis se enfoca en Colombia, los datos están alineados con una tendencia mundial.

Un informe reciente de la National Audubon Society muestra que, en Estados Unidos, las aves siguen perdiendo terreno en casi todos los hábitats. Pastizales, humedales y zonas costeras enfrentan reducciones dramáticas, y muchas especies han disminuido más del 50 % en las últimas décadas.

Las causas son las mismas: pérdida de hábitat, cambio climático, contaminación, colisiones e infraestructura sin regulación ambiental.

Esto confirma que las más de 28 millones de muertes directas anuales en Colombia representan solo una fracción visible de una crisis global que también nos toca profundamente.

¿Qué podemos hacer?

Aunque esta realidad es abrumadora, hay muchas acciones concretas que pueden marcar la diferencia:

  • Apoyar a quienes protegen: guardaparques, comunidades locales, educadores y niños guardianes.
  • No dejar gatos sueltos.
  • Señalizar ventanas con adhesivos visibles.
  • Usar alternativas a pesticidas tóxicos.
  • Denunciar el tráfico de fauna.
  • Exigir políticas públicas de infraestructura responsable.

Sobre los datos

Estas cifras son estimaciones conservadoras, construidas con base en investigaciones científicas internacionales, estudios locales y análisis comparativos. No representan un censo exacto, pero sí ofrecen un panorama confiable y útil para tomar conciencia y actuar.

Publicamos esta información no para generar miedo, sino para impulsar el cambio.
Son aproximaciones basadas en datos reales, y las compartimos con transparencia para motivar la conservación y la acción colectiva.

Más que cifras…

Más que una suma de millones, estamos perdiendo equilibrio, cantos, polinizadores, controladores de insectos, belleza. Estamos perdiendo conexión con la vida silvestre.

Cada ave que muere afecta el equilibrio de un ecosistema y el futuro de muchas otras especies —incluyendo la nuestra.

Por eso no se trata solo de contar cuántas mueren, sino de actuar para que sigan volando, cantando y cumpliendo su rol en la naturaleza.

Una comparación que duele… y despierta

En 2023, Colombia registró cerca de 35.000 muertes violentas de personas, incluyendo homicidios, suicidios y accidentes de tránsito, según datos oficiales del Instituto Nacional de Medicina Legal.

Esa cifra es una tragedia humana. Pero hay otra tragedia que pasa casi en silencio.

Cada año, más de 28 millones de aves mueren en Colombia por culpa directa de nuestras acciones: envenenamientos, atropellos, ventanas, cables, tráfico, gatos sueltos…

Eso significa que:

Una ave muere cada 1,1 segundos.

Casi 800 aves mueren por cada persona que muere violentamente.

¿Por qué importa?

Porque la violencia no solo destruye vidas humanas. También destruye la naturaleza que nos sostiene.

No podemos hablar de paz, ni de armonía,
mientras silenciamos la vida que canta, vuela y poliniza nuestros territorios.

Colombia es el país de las aves.

Que también sea el país que las protege.

Birds Colombia
#GuardianesDeLasAves #LaVozDeLasAves #BirdsColombia

Nota bibliográfica – Fuentes y metodología

Este artículo se basa en una revisión de literatura científica, informes técnicos y datos públicos adaptados al contexto colombiano. Las cifras son estimaciones conservadoras construidas a partir de tasas documentadas y extrapolaciones prudentes.

Fuentes principales:

  • Loss, S. R. et al. (2013, 2014). Estimaciones globales de mortalidad de aves por gatos y colisiones. Nature Communications, The Condor.
  • Ocampo-Peñuela, N. et al. (2016). Decals prevent bird-window collisions at residences: a successful case study from Colombia. Ornitología Colombiana N°15.
  • Avian Conservation and Ecology (2022). Estimaciones de mortalidad por gatos en Colombia.
  • Cornare (2023). Estimación de mortalidad por atropellamientos en fauna silvestre del oriente antioqueño.
  • National Audubon Society (2024). Informe sobre declive poblacional de aves en América del Norte.
  • Comparativos adicionales con datos nacionales de Argentina, Brasil y Canadá sobre colisiones e infraestructura.

¿Qué es realmente una fotografía?

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Por Mauricio Ossa Aristizábal

Ha muerto Sebastião Salgado . Uno de mis grandes referentes. Desde que vi su documental y conocí el poder de su obra fotográfica, cambió mi mirada sobre la fotografía y sobre el poder que tiene una imagen. Salgado no solo dedicó su vida a captar imágenes, sino a narrar, a incomodar, a conmover. Si no conocen su historia, les recomiendo ver el documental La sal de la tierra. Ahí entenderán que la fotografía puede ser mucho más que estética: puede ser memoria, denuncia, testimonio, poesía.

Pensando en su legado, hoy me hice una pregunta incómoda qué hace múcho ronda en mi cabeza:

¿Qué estamos haciendo hoy los fotógrafos de aves?

Y más aún, ¿quiénes son realmente fotógrafos?

Hoy cualquiera con una cámara —o incluso con un celular— se autoproclama fotógrafo. En el mundo de la fotografía de aves, esta tendencia se ha multiplicado. Vemos imágenes técnicamente perfectas, con aves hermosas congeladas en vuelos, perchas limpias, fondos cremosos. Son bellas, sí. Pero muchas veces no cuentan nada más. Son retratos de seres hermosos, y no mucho más.

Me he preguntado si acaso nos hemos convertido en retratadores de aves más que en fotógrafos. ¿Dónde están las historias detrás de esas especies? ¿Dónde está el mensaje? ¿Dónde está el alma?

Crear una composición en una fotografía de un ave es mucho más que tener un buen equipo; es un verdadero arte que requiere conocimiento, sensibilidad y un entendimiento profundo de la fotografía como lenguaje.

En la era digital, donde la tecnología avanza rápidamente y el acceso a cámaras y equipos de alta gama está al alcance de muchos, a veces se olvida que la esencia de una fotografía no está solo en la nitidez, la velocidad o el tamaño del sensor. La fotografía es una forma de comunicación visual que debe ser estudiada, practicada y sentida.

La composición es la base de esta comunicación. No es solo encuadrar un ave bonita en un fondo difuminado o capturar un instante congelado en vuelo. Es organizar los elementos dentro del cuadro para guiar la mirada del espectador, transmitir emociones y, sobre todo, contar una historia.

Esto implica comprender la luz, el color, las líneas, los contrastes, el espacio y el momento. También implica paciencia y observación para esperar ese instante en que el sujeto y el entorno dialogan, en que la imagen trasciende la belleza y se convierte en una experiencia para quien la ve.

Entender qué es la fotografía implica saber que cada imagen lleva una intención, un mensaje, una voz. Cuando esa intención está clara, la composición deja de ser una simple técnica para convertirse en un vehículo de conexión y significado.

Vivimos en un mundo donde está primando lo estético, lo rápido, lo superficial. Todo se vuelve contenido inmediato. Scroll infinito. Reacciones fáciles. Pero yo soy de los que prefiere andar despacio, sin prisa. Donde el camino hace parte del viaje. Buscando siempre más tiempo de valor: tiempo para detenernos, para observar con atención, para contar historias, para la narrativa y la profundidad. Porque lo que permanece no siempre es lo más impactante, sino lo más verdadero. Eso es lo que le enseñamos a nuestros guardianes de las aves que se están formando como fotógrafos.

Hace poco, con mi amigo Martín y con Niky, fuimos a Anaime, Tolima, a buscar al loro orejiamarillo. Una especie amenazada porque le han destruido su hábitat: las palmas de cera. Esas mismas que son nuestro árbol nacional y que también están desapareciendo. En el camino, le íbamos contando a Martín la historia del loro y cómo su hogar está en riesgo. Porque mirar a un ave también es contarle a alguien lo que estamos perdiendo.

Estuvimos en un lugar donde se posaban decenas de loros. Era el paraíso para cualquier fotógrafo. Todos buscábamos la mejor foto. Pero Martín, al mostrarme su imagen, me dijo:

“En esta foto quise mostrar cómo las palmas de cera y los loros están desapareciendo.”

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Ahí entendí. Eso es una gran fotografía. Una imagen que no solo muestra, sino que dice. Que habla de un problema, que toca una fibra. Que no se queda en la belleza del sujeto, sino que propone una mirada.

Yo mismo he estado en conflicto con mi fotografía de aves. Vengo de una mirada más reporteril. Me gustaba salir a la calle y buscar instantes que contaran historias cotidianas. Esa primera etapa aún vive en los comienzos de mi perfil de Instagram. Luego llegaron las aves. Y me deslumbraron. Como a todos, su rareza, sus colores, su belleza me atraparon.

He tomado miles de fotos. He buscado la esencia. Pero muchas veces, después de subirlas, las bajo. Porque me doy cuenta de que, más allá de lo bonito, no me dicen nada. No hay un relato. No hay una emoción. Y eso me inquieta.

Realmente no soy el mejor fotógrafo de aves. Cada que salgo a fotografiarlas, busco mi esencia. Ese es el gran reto. Sigo en la búsqueda. Porque más allá del ave, busco lo que hay detrás: la historia, la emoción, la verdad que muchas veces no se ve, pero se siente.

Últimamente, me siento peleado con mi fotografía de aves. Como si me faltara algo. Tal vez por eso he volteado la mirada hacia lo diminuto. Como quien hace una pausa. Como quien necesita reaprender a ver.

Cada vez quedan menos fotos de aves en mi perfil.

Seguiré en la búsqueda de cuáles son las historias que quisiera contar con mi lente.

A veces me pregunto cuándo fue que empecé a amar la fotografía. Y siempre vuelvo a esos días en la universidad, cuando recibí mis primeras clases, cuando entrábamos al cuarto oscuro a revelar. Eran momentos mágicos. Había algo ritual, casi místico, en ver cómo, después del proceso químico, comenzaban a emerger las imágenes. Era como si las historias salieran de la nada, como si lo invisible cobrara forma.

Tuve grandes maestros. Uno de ellos fue Rodrigo Grajales, quien alguna vez nos dijo:

“Si la fotografía que hago no le sirve a la comunidad, tampoco me puede servir a mí.”

Foto: mauroossa

Esa frase me marcó. Con él entendí que la cámara no es solo una herramienta para capturar el mundo, sino para transformarlo. Que la imagen, por muy personal que sea, cobra sentido cuando se convierte en un aporte colectivo.

También quiero rendir homenaje a otro gran maestro en mi camino: Luis Carlos Ayala. Fotógrafo que ha dedicado su vida a documentar las realidades más crudas y auténticas de Colombia, especialmente en las calles de Bogotá. Su trabajo no busca generar lástima, sino provocar reflexión. Como él mismo ha dicho:

“Lograr mostrar algo tan visceral y que la gente no sienta compasión ni pesar, sino solidaridad y que logre entender esas decisiones de vida.”

Foto: mauroossa

Luis Carlos ha retratado la protesta social, los barrios invisibles, las injusticias que muchos prefieren no ver. Pero lo hace desde la empatía, desde la humanidad, sin explotar el dolor, sino tratando de comprenderlo. Su mirada es valiente, honesta y profundamente humana.

Ellos me enseñaron que una fotografía no es solo lo que se ve. Es lo que se quiere decir.

Es la intención detrás del obturador. Es la historia antes y después del clic.

Hoy, en medio de la avalancha de imágenes, quiero seguir buscando las que de verdad significan algo. Las que provocan, las que cuentan, las que resisten.

Porque, al final, eso es realmente una fotografía:

Una forma de mirar el mundo, y de invitar a otros a mirarlo también.

Fotos de aves hermosas hay millones. ¿Cuántas cuentan una historia? ¿Cuántas invitan a la reflexión? ¿Cuántas transforman un territorio? ¿Cuántas le suman a la conservación? ¿Y cuántas son solo retratos?


Un ave por día desde 2016: Todas las aves de Colombia en un solo lugar. 

Birds Colombia acaba de completar en su portal el álbum de fotografía con todas las especies de aves de Colombia, esta idea nace en cabeza de dos publicistas Mauricio Ossa y Niky Carrera Levy, cuando en 2015 se preguntaron, como hacer visible al país con mas aves del mundo y mostrar la belleza de todas las aves de Colombia, comenzaron con la meta de compartir todos los días una especie, #UnAvePorDía, bautizaron la campaña y así fue como publicaron la primera especie el 18 de Marzo de 2016, el Barranquero andino fue el elegido. 


Barranquero andino (Momotus aequatorialis) fue la primera especie publicada el 18 de marzo de 2016 (foto Leandro Vargas)

Colombia, 7 de septiembre de 2023.- Birds Colombia, es el primer medio de comunicación del aviturismo en Colombia, “La Voz de las Aves” desde su creación en 2016 tiene el propósito de promover el amor por las aves contribuyendo al desarrollo del Aviturismo y aportar en la construcción de un mejor país. 

“UnAvePorDía» llamaron la estrategia creada desde marzo de 2016, compartir un ave diferente cada día con la meta de algún día agrupar en una sola pagina web, todas las aves de Colombia. 

Entrando a la pagina http://www.birdscolombia.com se van desplegando todas las fotografías de las aves, haciendo click en la fotografía se encuentra toda la información de cada especie, acompañada de su canto, información en ingles y español, mapa de ubicación geográfica de los lugares donde se observa y algunos datos de interés, para que todos conozcamos la belleza de nuestras aves y contar que somos el país con más aves del planeta, 1966 especies registradas que representan cerca del 20% de las especies que existen. 

Durante estos 7 años de compartir un ave todos los días han sido muy estrictos cumpliendo esta meta diaria, solo dejaron de subir en el año 2021 cuando Niky y Mauro se fueron durante ese año a recorrer los 32 departamentos de Colombia en 365 días y se dieron cuenta que subir la especie de cada día sería imposible, después de terminar este increíble viaje continuaron subiendo la especie día por día. 

El 7 de septiembre de 2023 se publica la última especie, han seleccionado para terminar una especie muy significativa, el Zambullidor Colombiano (Podices andinus), esta es la única especie de ave extinta en Colombia, fue vista por última vez en el Lago de Tota en Boyacá en el año 1.977, su extinción ocurrió por causa de la cacería, el deterioro de su hábitat, deforestación, sequía de humedales, uso de pesticidas y la introducción de trucha arcoíris, esta especie esta representada en la letra S de Birds Colombia, han convertido su imagen como un símbolo para crear conciencia de la importancia de las aves para los ecosistemas y la vida y en un mensaje contundente para que no se repita esta historia con las otras especies que tiene Colombia en Peligro critico como el Cóndor de los Andes, el Cucarachero de pantano, el Pato negro, el Águila solitaria, el Guardabosque antioqueño, el Montañerito paisa, el Doradito lagunero, el Paujil piquiazul ó el Loro coroniazul, entre otras. 


Podices Andinus (ilustración Paula Romero Arte y Conservación) 

En la página web de Birds Colombia encontraran un total de 2054 especies de aves, de las cuales 1.966 están registradas en Colombia más 88 especies hipotéticas, aves que tienen distribución potencial para el país sin registros confirmados como una base de información para que los observadores de aves estén atentos a nuevos registros, 125 especies migratorias, 235 especies amenazadas, 87 especies endémicas, 170 especies de colibríes, 28 especies de búhos y una infinidad de datos que se pueden extraer del portal, pues la página cuenta con un buscador dónde se pueden hacer consultas agrupando por diferentes tipos de categorías como: grados de amenaza, temas asociados a endemismo, migratorias, aves emblemáticas, especies hipotéticas ó erráticas para Colombia, por géneros y familias. 

Este trabajo se pudo completar gracias al apoyo de 134 fotógrafos que han autorizado el uso de sus imágenes a Birds Colombia. Birds Colombia es un proyecto creado por Niky Carrera Levy y Mauricio Ossa: Niky&Mauro, una pareja de publicistas y fotógrafos que en 2021 hicieron el primer Big Year en Colombia recorrieron los 32 departamentos de Colombia en 365 días. 

“A través de Birds Colombia anhelamos crear conciencia de la importancia de las aves para los ecosistemas y la vida, también queremos que los Colombianos se sientan orgullosos de ser “el país de las aves”. Destacó Niky Carrera Levy – Fundadora de Birds Colombia 

El portal de Birds Colombia esta cumpliendo su objetivo, ya tiene a la fecha más de 1 millón 300 mil visitas de 650 mil visitantes de 205 países, los países con más visitas son USA, México, Perú, Ecuador, España, la especie con mayor número de vistas es el Cóndor Andino con más de 22 mil entradas. 

Mauricio Ossa, Co-Fundador de Birds Colombia, comenta: “Ha sido un trabajado increíble, durante todos estos años levantarse a primera hora de la mañana para subir #UnAvePorDía, un buen ejemplo de como de gota en gota se llena el vaso, estamos felices y orgullosos de mostrar el País de la belleza, el país con mas aves del planeta» 

Todos los que quieran disfrutar de nuestras aves pueden ingresar a http:// http://www.birdscolombia.com y conocer más de cada una de las aves de Colombia. 


Vuelo a Tierra

Colombia, junio 12 de 2022

Por Niky Carrera Levy

La tierra y las aves me llevan a muchas reflexiones, preguntas con y sin respuestas, a inmersas  vivencias que se quedaron en la memoria de un recorrido por la vida que adorna los paisajes con alas de la tierra que nos vio nacer.  

Con las lluvias que acompañan este 2022 y una taza de Café cultivado en Planadas Tolima,  en compañía de un jazz de Sant Germain que inspira, empiezo mi retrospección; hace un tiempo entendí que la mejor auto sicología es la escritura como proceso de fortalecimineto.

¿Hay qué encajar? desconozco este sentimiento nuevo que me acompaña, y espero tener la respuesta al final de estas letras.

Luego de conocer con profundidad la esencia de la vida, metida en la piel, es imposible volver a una normalidad después de tener el cuero en Colombia y vivir  365 días inmersa en la naturaleza y en las realidades que normalmente no se ven.  Es casi imposible tener un dialogo tranquilo, cuando no se habla el mismo idioma de la tierra, del olor, de las fibras que mueven el campo, de la memoria, de las secuelas del país, del odio, del perdón, y es aquí donde hago mas énfasis, no se puede hablar en paz sin procesos de regeneración y reconciliación con la naturaleza, con la vida, con nosotros mismos, con Colombia, con nuestros errores como  sociedad, como país y con nuestras realidades. 

La decisión: Dejarlo todo para recorrer Colombia en un año, 365 días conociendo los 32 departamentos de Colombia a través de las aves. Una determinación que implico una mezcla de aceptaciones y de oídos sordos, pues estamos acostumbrados a opinar todo, a cuestionar, a juzgar y señalar las decisiones o acciones de otros; esto implico entender que el peso de una decisión como esta, origino un mundo nuevo, por que como en el amor, nadie te enseña las consecuencias de dejarlo todo, y tampoco había un manual de dos personas que renunciaron a su vida cotidiana para recorrer el país de las aves,  y empezar a romper los esquemas de nuestro circulo cotidiano enseñando con el ejemplo lo que es vivir la vida buscando ser feliz día por día, por eso el día que renuncie a mi trabajo para irme a recorrer Colombia «buscando aves», algo se rompió para siempre,  nunca olvidare lo que  sentí  cuando entregue mi carta de renuncia, esa liberación cargada de adrenalina fue la respuesta que nunca quise aceptar por mis inseguridades,  por no creer en mi, por el detestable que dirán, esta decisión fue el dictamen final, fue el punto seguido de una circunstancia que postergue por años, pues dure mas de 18 años intentando durar mas de 2 años en una oficina y no lo lograba, tuve que vivir un «Big Year» para  afirmar el alma libre y autónoma con la que nací.

El vacío se apropia de mi mente y los miedos salen a flote,  la incertidumbre se apodera del tiempo y llegan los dolores físicos, 3 días con un espasmo que no me dejo mover, entendí que el miedo era mas grande que yo, y que uno de los días mas importantes de mi vida, los celebre postrada en una cama, sin poder moverme. Entre médicos, recetas  caseras y pensamientos recupere mi falta de confianza y faltando 21 días para recorrer Colombia en 1 año calendario,  y asimilar que ya era un hecho, empece a desafiarme como si mi mente supiera que 21 amaneceres fueran suficientes para la preparación de la mejor experiencia de mi vida. 

Con una lista enorme, durmiendo poco, pensando mucho, explicándole a mi familia que no me había enloquecido por la decisión que tome, deduje que el tiempo no iba ser suficiente para hacerle entender a los que me rodean que no estaba lunática, que iba tras un sueño mancomunado, y que lo hechos  a través del tiempo iban a explicar las decisiones, y que la única que tenia que creer en mi, era yo. 

Revisando el listado y despejando punto por punto llego la hora de empacar, ¿Qué vamos a llevar? y empieza la odisea, de escoger seleccionar y ser prácticos, solo en ese instante empece a entender la magnitud de mi decisión y de lo que se venia, muy conmocionada de darme cuenta que tenia muchas cosas que llevaba años sin usar, empaque bolsas  para regalar y hacer felices a otras personas, siempre he creído en la ley de la compensación, así que  empezamos hacer cosas que nunca había pensado que encajaran en nuestra sociedad (como si el manual de la vida exigiera hacerlo de alguna manera).  Cuando empezamos a contar la decisión, muchas personas alucinaban con la causa y nos decían palabras que nos motivaban a seguir, teníamos una tarea tremenda, el reto de conseguir una persona que arrendara el apartamento para cederle el contrato y no pagar multa, había que reducir costos por todos los lados posibles, así que nos conquistamos al señor de la portería y el nos ayudo a poner un mensaje en la entrada,  que nos ayudo a cumplir exactamente la necesidad que teníamos,  a cambio le dimos una cama sencilla con nido y el microondas, muy agradecido nos siguió ayudando en todo, el reto siguiente era entregar el apartamento pintado a bajo costo, así que hablamos con el señor de mantenimiento del edificio, compramos la pintura y a cambio le dimos la nevera, reto superado, cada cosa que iba pasando afirmaba nuestro sueño. La tarea siguiente, encontrar un proveedor económico en pleno 24 de diciembre para viajar, Pereira – Manizales, entre llamadas y preguntas un primo de Mauro le dice llame a Orejas y dígale que va de mi parte, al otro día Orejas llego muy puntual, cuando yo vi el «camión» decidí  huir, solo le dije a Mauro ¿como va hacer orejas para meter todo en ese carrito? Orejas ya había dicho frescos que eso lo hacemos caber, en resumen, ese día entendí que la magia existe, es creer, poder y contemplar que si es posible, el precio lo ameritaba.  Muy a las 3 de la tarde del 24 de diciembre de 2020 ya estábamos en Manizales con trasteo a bordo y una nueva vida. 

El desprendimiento y las artes marciales mentales 

Soy mujer de 41 años, con síndrome de ovarios poliquísticos y también hipotiroidismo con una cereza en el pastel que da como resultado hirsutismo, (una afección muy incomoda para vivir en sociedad)  un 3×1 que no tiene cura, solo un control excesivo con alta dosis de positivismo, alimentación sana, y mucho deporte, este mix son las secuelas de mi Bulimia en los años 90´s (capitulo pendiente por escribir) una de las épocas mas difíciles de mi vida.

Mi preocupación mayor era:  la alimentación, el deporte y los controles cada 6 meses, ¿Cómo me iba a enfrentar a esto?cerré mis ojos, respire profundo y entendí que iba ser una prueba más de la vida para terminar de conocer mi cuerpo, mi alma  y mi espíritu, que no podía dejar de vivir una experiencia por el miedo que invadió mi cerebro, de algo que no sabia como iba ser. Prepare mis medicamentos, investigue un poco, pero tampoco sabia como hacerlo, así que  decidí  vivir el día a día con todos sus matices y lo mas importante estar en el hoy, no en el ayer y no el mañana, esa fue una de las tareas mas duras al principio, cuando me di cuenta cuanto tiempo invierto pensando en el mañana, entendí que vivir el hoy hace mas liviano el andar y ayuda a equilibrar los pensamientos para vivir el presente.

Y fue así como empece a empoderar mi rol, la mente estaba tan ocupada que no había tiempo, ni espacio para pensar, con el control en la mano como mujer, esposa, como hija, tía, sobrina, como líder de proyecto y lo mas importante como ser humano, empece a sentir que llevaba muchos años preparándome para vivir esta historia, esta versión de mi, poniendo a prueba mis habilidades, valores y todo lo que mi familia sembró en mi. 

Era el momento de sacar el oro, ponerlo a brillar, entender la ley de la fluidez, aprender a entender los sentimientos para equilibrar la mente  y racionalizar rápidamente, fue mi momento para curar, depurar, circular y surcar por mi patria. 

Conexión

Pensar en pajarear 365 días seguidos, era una locura, entre el trasteo, las maletas del viaje, contar la historia de dejarlo todo y ver las caras de asombro,  celebrar navidad y un año nuevo anticipado, entender la dinámica de algo inexplorado, con sentimientos de asombro, en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en el primer día del año mas maravilloso de mi vida, llegamos a mi ciudad natal, para así luego trasladarnos, a Honda pueblo patrimonio de Colombia al barrio; Arrancaplumas donde empezamos el *Big Year, con una pajareada mágica a orillas del rio Magdalena, ese que conecta el corazón del país con la esencia de la historia, allí, sentada en el mismo lugar donde había tirado las cenizas de mi abuelita meses atrás,  empezó una leyenda de esa mejor versión de mi en la mas profunda libertad de mi ser. 

Si contara el día a día de esta travesía me quedaría escribiendo un año entero, con el pasar de los días, en silencios profundos, en conexión recóndita conmigo misma y con la naturaleza,  en una meditación trascendental. logrando poner mi mente en blanco a través de las aves, pude tener alcances inimaginables de autoconexión, reflexión, autoperdón, aceptación y hasta lenguaje de señas con mi esposo,  una nutrición absoluta de crecimiento personal y espiritual increíble, como el mejor curso coaching de evolución del ser humano.

Mientras pasaban los días y con una mirada en retrospectiva para tener el hallazgo de que estaba inmersa en el consumismo, pero no a profundidad, me hizo deducir la gran ventaja de mi posición en la que estar maquillada o no, tener las uñas pintadas o no, paso a ser irrelevante, aquí entendí que tan ciegos estamos como sociedad, en las prioridades dentro de la escala de valores de la vida, la convivencia y la comunidad.

El poder de las aves

Ya perdí la cuenta de todos los ejemplos de vida, reinserción, reconciliación, perdón, evolución y paz que encontramos en el camino, donde las aves son las protagonistas, las aves tienen el poder de curación, esto no lo digo yo, esto lo experimente y lo comprobé, como dice el parcero Diego Calderón, las aves nos conectan, y es que ellas fueron las excusa para rodar por toda Colombia, ellas nos llevaron a los rincones mas increíbles donde siempre había alguien encargado de cuidar un territorio para la conservación de ellas, las aves fueron las mensajes de nuestro legado,  ellas nos llevaron desde Leticia hasta Punta Gallinas, nos trasladaron, desde Guainia a Chocó, ellas nos hicieron cruzar fronteras y aprender de aves divisorias, nos pusieron alas para creer en nosotros, nos dieron la libertad para alzar el vuelo y mostrarle a Colombia la cara positiva y solidaria de nuestro país, gracias a las aves, conozco el territorio, su gente, sus colores, la herencia cultural, la bondad de los pueblos, la clemencia, la lejanía, sus fronteras, sus entrañas, las historias no contadas, sus ríos, sus mares, sus conexiones y la tierra. 

Gracias  a las aves conocí el amor verdadero, cuando empece a pajarear lo menos que me imagine fue encontrar un compañero de vida para la vida, el complemento, el compinche y amigo con el que un día soñamos algo grande y hoy ya estoy contando como fue hacerlo realidad, y para l@s que me han preguntado como fue viajar 24/7 con mi esposo, pues la respuesta es: fue volver a reafirmar los votos, como renovar un contrato y afirmar que ese si era, fue la prueba de vida más bonita, todo era nuevo, para los dos fueron 365 conociendo nuevas personas, aprendiendo nuestro propio lenguaje,  hablando con los ojos, riéndonos de nosotros mismos, y encajando todas fichas del ajedrez de la vida.

La tierra 

Nada más con mirar la tierra para cruzar las fronteras entre departamentos, es posible entender los parecidos, las raíces, la tierra a través de sus colores característicos logra tener distinción y reconocimiento, los rojos entre Santanderes, que se vuelven a encontrar en el Cesar y entre más se sube las montañas más cruces de fronteras culturales se encuentran, es el campesino el que cuenta la historia, el que mezcla la raza y sigue trabajando la tierra, es el o ella los que nos cuentan la historia verdadera de la Colombia intensa, los colores afirman tradiciones, la tierra narra, los cultivos característicos de cada región cuentan relatos, el color de la tierra simboliza la región, el estilo de vida, el carácter, la vida, las aves, el patrón, el clima, la gama de verdes, el endemismo, las costumbres, los platos típicos, los destinos, los parques protegidos, los bosques, las texturas y los ancestros. 

El suelo habla por cada departamento, la tierra nos acopla, nos vio nacer, nos alimenta, nos conecta, nos enseña, nos narra historias, se recupera, florece, se extiende, cuenta leyendas, la tierra, nace, vive, sobrevive, nos sustenta y muere. 

Si todavía no crees que somos de la tierra, no encontraría mejor argumento que; ella fue la que te vio nacer a ti y a mi, por qué estés donde estés, estás pisando tierra. 

Lo material 

Saber vivir con 5000 pesos en el bolsillo rendirlos, multiplicarlos y no angustiarse por el mañana, ha sido una de las lecciones más grandes, a pesar que ya pase la época de arroz con huevo por muchos días, tener la angustia de un sueño que necesita dinero para llevarse a cabo hacia que la maleta pesara más, pero con los días aprendi a pensar en el hoy y entender que el dinero es una manera y un modo, que también hace parte del mercantilismo en el que estamos inmersos por inercia,  hubo días que odie el dinero, muchos momentos tuve mucha rabia de no tenerlo para poder ayudar a tantas personas en el camino, si pudiera devolverme a la era del trueque me encantaría saber como era la vida en ese entonces. 

El Big Year se hizo con bajo presupuesto, entregamos nuestras liquidaciones de trabajo, y desde el día uno sabíamos que el presupuesto nos alcanzaba para máximo 6 meses, y aun así nos lanzamos con mucha fé. Finalmente nunca llego el patrocinio ideal, llegaron ayudas de marcas, trueques de publicaciones, pero el gran año fue posible gracias al trabajo sembrado con Birds Colombia y Guardián de las aves durante 7 años y muchas gracias a la solidaridad de la comunidad pajarera, nuestra familia y las personas que nos recibieron sin conocernos. 

Muchas cosas cambiaron, de afuera hacia adentro, nuevos retos llegaron, cuando acabe el Big year y después de unos días, tuve la oportunidad de mirarme desnuda a frente a un espejo, vi un cuerpo con mas de 10 kilos encima, me probé alguna ropa y no cabía, hoy puedo decir que tuve la madurez y la calma, de enfrentar un reto mas, en 365 días aprendi a escuchar mi cuerpo, asimile que eran kilos momentáneos y que tenia un compromiso conmigo misma, confieso que me sorprendió mi serenidad para enfrentar una rutina rígida, en 3 meses ya había perdido esos 10 kilos de mas, una vez más, me demostré a mi misma de lo que soy capaz, pero lo mejor es que miro atrás y tengo la capacidad de entender que fueron 10 kilos de amor, bondad, y solidaridad, que mi cuerpo hizo lo que pudo bajo sus propias condiciones

Las Respuestas 

Todas las respuestas empiezan a salir en el camino, pues siempre hay un antes y un después, y aquí es cuando empiezo a entender  lo que si es relevante en la vida, una canción te conmueve, un atardecer es la serotonina perfecta, repetir un ave llena de colores es el mejor regalo del día, respirar aire puro en plena pandemia no tiene precio, contemplar amaneceres en compañía de un paisaje sonoro es único, abrazar sin conocer, te devuelve la credibilidad, abrazar el dolor me ha hecho asimilar el enternecimiento, estrechar la mano del acuerdo de paz, enciende la luz de la esperanza, enseñarle a pajarear a niños y niñas hace que esta vida valga la pena.

Una de las mejores respuestas es comprender  que tuve que viajar por toda Colombia, para descifrar que puedo vivir ligera de equipaje, liviana de pensamientos destructivos, con la certeza que acumular riquezas no es mi finalidad, descubrí que mi mayor patrimonio es la tranquilidad,  que el dinero desafortunadamente es importante pero la lucha para conseguirlo se hace desde la autodeterminación,  por eso tomar el mando de la vida sin maquillaje, sin esmaltes, no incrementa mi autovalor  y percepción,  al que miro mis canas y se angustio le digo que: mis canas no son dejadez, y que las manchas de mi cara son las huellas del sol Colombiano que toco mi alma, pues hoy mas que nunca descifro mi patria, la entiendo, la sufro, la huelo, la siento, me duele, pero perdone la memoria de ese pasado y presente que padecemos.

Hoy

Hoy vivo la vida ligeramente libre, feliz, sin remordimientos, sin apegos y prejuicios,  el exceso de vanidad paso a un segundo plano, cada día me preocupó mas por la huella de carbono que cada ser humano estamos dejando en el planeta, me inquieta el cambio climático, me quita el sueño las personas que viven en zonas de riesgo, me decepciona la apatía,  me invade la zozobra las imágenes de deforestación, me retumba en los oídos las historias de los campesinos que nunca tuvieron respuesta de una promesa, me conmocionan las historias del perdón y de la memoria reconstruida, me inquieta la desinformación, ver como estamos de sesgados y aturdidos de comunicación segmentada, definitivamente la ciudad no entiende el campo,  constantemente me pasan imágenes en serie de la ausencia de gobierno en los rincones de Colombia, me arde el alma haber evidenciado la perdida del patrimonio cultural y la influencia del reguetón en las comunidades indigenas, me desvela las aves en Jaula y los cormoranes asados a la venta en la Mojana, en compañía de las tortugas morrocoy patas arriba esperando su comprador,  hay cosas que antes para mi eran muy relevantes y que hoy las miro como insignificantes, haber vivido la realidad de mi país me hizo cambiar mis prioridades de vida.

Hoy, hay muchas preguntas que ya tienen sus respuestas, vivi la carencia de amor que esta invadiendo el mundo, y la falta de cercanía hacia el calor humano, por todo lo anterior quiero compartir esta vivencia, este sentimiento que habita en mi, estas letras no tienen sesgos, son simplemente los 365 días de mi vida mas felices dentro de todos los matices de la tierra, fueron la verdad absoluta, la realidad detrás y adelante de las aves. 

Hoy después de un punto y coma,  de un aterrizaje en picada a la realidad de la ciudad, luego de muchas conversaciones y pensamientos sigo en la lucha de la independencia, sobreviviendo y con la disposición absoluta para poder seguir volando con la autonomía de unas alas fuera de oficinas, dandole secuencia a la felicidad del día a día.