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Colombia, El País de las Aves — Liderazgo mundial en Aviturismo
Nota editorial — Birds Colombia
Este artículo fue escrito por Mauricio Ossa Aristizábal, fundador de Birds Colombia.
Surge a partir del estudio científico publicado por Natalia Ocampo-Peñuela en People & Nature (2025) y del análisis de información recopilada por Birds Colombia sobre la evolución del aviturismo en el país.
El objetivo es conectar la evidencia científica con la realidad de los territorios, los guías y las comunidades que están haciendo posible que Colombia sea reconocida como El País de las Aves.
La ciencia detrás del vuelo
Un equipo internacional de investigadores liderado por la científica colombiana Natalia Ocampo-Peñuela, de la Universidad de California en Santa Cruz, publicó recientemente un estudio en la revista People & Nature que analiza el comportamiento del turismo de observación de aves a nivel mundial entre 2010 y 2022.
El artículo, titulado “Human development, societal stability and bird capital predict global tourist eBirding activity”, evaluó información de 155 países utilizando la base de datos de eBird, la plataforma global de ciencia ciudadana que reúne millones de registros de observadores.
Los investigadores identificaron cuatro factores que explican el éxito del turismo ornitológico:
- la riqueza total de especies,
- la cantidad de especies de rango restringido¹,
- el Índice de Desarrollo Humano (HDI),
- y el Índice Global de Paz (GPI).
El objetivo fue entender por qué algunos países con alta biodiversidad logran atraer observadores internacionales, mientras otros no consiguen convertir su riqueza natural en actividad turística sostenible.
El despegue de Colombia
Los resultados son contundentes: Colombia es el país con el crecimiento más rápido del turismo ornitológico en el planeta.
Entre 2010 y 2022, la actividad registrada en eBird por turistas extranjeros creció más de 40 veces, un salto sin precedentes entre los países tropicales.









Fuente: Ocampo-Peñuela, N. et al. (2025). Human development, societal stability and bird capital predict global tourist eBirding activity. People and Nature.
El país lidera el mundo en riqueza total de aves —2.000 especies— y ocupa el tercer lugar global en especies de rango restringido, aquellas con distribuciones geográficas muy limitadas.
En el ranking general, Colombia se ubica en el octavo lugar entre los destinos más visitados por observadores de aves, superando a naciones con mayor desarrollo económico.
El estudio también destaca que el auge colombiano no depende solo de la biodiversidad, sino de una combinación de estabilidad social, desarrollo humano e infraestructura turística, factores que se consolidaron después del Acuerdo de Paz firmado en 2016, un hecho histórico que marcó el inicio de una nueva era para el turismo de naturaleza en el país.
En la edición 2025 del Global Big Day, Colombia volvió a ocupar el primer lugar mundial, registrando 1.560 especies en un solo día y reafirmando su liderazgo global en la observación de aves.

Mapa de la riqueza relativa de aves de rango pequeño y los días de observación turística en eBird.
Los tonos rosados muestran el número relativo de aves de rango pequeño —o la riqueza de especies de rango pequeño corregida por tendencia (dtSRR)— en cada país, mientras que los tonos azules representan el número acumulado de días de observación turística en eBird entre 2010 y 2022. Un día de observación turística en eBird se define como una fecha única con una o más listas registradas por un observador único con cuenta en eBird clasificada como “turista”. Los tonos púrpura oscuro o azul oscuro indican países con aviturismo realizado en alto grado, evidenciado por un número elevado de especies de rango pequeño y alta actividad turística en eBird. Los países en rosado brillante tienen alto potencial aviturístico pero baja actividad observada en eBird, mientras que los países en azul claro presentan alta actividad en eBird pero baja riqueza relativa de especies de rango pequeño. Rusia aparece con un patrón punteado, ya que fue excluida del análisis por falta de datos. Las categorías de la leyenda bivariada se determinaron mediante rupturas naturales (Jenks) —los puntos de corte del eje azul fueron: 0, −12 342, −39 082, −84 025 y −285 364 días turísticos en eBird. Las líneas grises marcan el Ecuador, el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio. Fuente: Ocampo-Peñuela, N. et al. (2025). Human development, societal stability and bird capital predict global tourist eBirding activity. People and Nature.
Más allá de los números
El impacto del proceso de paz se refleja también en las cifras generales del turismo internacional:
según datos de ANATO y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Colombia pasó de recibir 2,6 millones de visitantes extranjeros en 2016, año de la firma del Acuerdo de Paz con las FARC, a una proyección de 7,2 millones de visitantes para 2025.
Este crecimiento acelerado coincide con el aumento de registros de observadores en eBird y con la expansión de rutas de naturaleza y aviturismo en todo el territorio.

Tras el Acuerdo de Paz, muchas regiones antes inaccesibles se abrieron al turismo.
En esos mismos años, comenzaron a fortalecerse las rutas de observación de aves, las iniciativas de conservación comunitaria y la formación de guías locales.
Algunos estudios académicos desarrollados en los años posteriores al acuerdo analizaron el potencial económico del turismo de observación de aves en regiones emergentes del conflicto.
Uno de ellos estimó que esta actividad podría llegar a generar alrededor de 7.500 empleos y aportar unos USD 9 millones a economías rurales si se implementaba de manera sostenible.
Sin embargo, estas cifras deben entenderse como proyecciones teóricas, elaboradas bajo condiciones muy distintas a las actuales, que más que resultados concretos, muestran el potencial transformador del aviturismo para comunidades locales cuando se combina con conservación y planificación territorial.
El auge del aviturismo colombiano no puede atribuirse a una sola organización o evento.
Ha sido el resultado del trabajo articulado entre comunidades rurales, operadores locales, festivales regionales, proyectos educativos, campañas institucionales y medios especializados que, desde distintos territorios, están contribuyendo a posicionar a Colombia como El País de las Aves.
Una industria en expansión
Este crecimiento científico y turístico también se refleja en la consolidación de una industria nacional y regional.
En 2020, cuando desde Birds Colombia se impulsó la campaña #BirdersTogether, apenas se registraban 22 operadores nacionales dedicados al aviturismo, y no existía un censo claro de empresas internacionales que ofrecieran el destino.
Hoy, en 2025, la base de datos que estamos construyendo desde Birds Colombia contabiliza 62 operadores nacionales, 38 empresas locales que operan en regiones y municipios del país, y 103 empresas internacionales que incluyen a Colombia en sus catálogos de observación de aves.
Este aumento evidencia que el Aviturismo no es solo una tendencia de observadores, sino una transformación económica, profesional y social del sector, impulsada por el trabajo colectivo de comunidades, guías, organizaciones y emprendimientos locales.
El impacto también se refleja en la movilización cultural: en 2024 se realizaron 61 ferias y festivales de aves en Colombia, desde la Alta Guajira hasta el Amazonas, fortaleciendo la educación ambiental, la identidad regional y el turismo responsable en todo el territorio.
Territorios que florecen con el aviturismo
Hace apenas una década, la oferta de sitios especializados para la observación de aves en Colombia era limitada y concentrada en unos pocos destinos.
En 2013, por ejemplo, los visitantes que llegaban a Manizales solían quedarse una sola noche para visitar la Reserva Río Blanco y el Parque Nacional Natural Los Nevados.
Hoy, un tour que recorre los alrededores de la ciudad puede extenderse hasta seis noches, visitando una red creciente de alojamientos y reservas que han convertido la región en un referente nacional del aviturismo: Tinamu Birding, Hacienda El Bosque, El Color de mis Reves, El Nido del Cóndor, Owls Watch, Paraíso Verde, Kairi Lodge, Tominejo Ecolodge, Bosques de la Pradera, La Romelia, Demostrativa Don Miguel, entre muchas otras.
Además, Manizales se ha consolidado como epicentro de eventos internacionales de observación de aves.
Allí se realizaron en 2018 y 2021 las dos ediciones de la Feria de Aves de Sudamérica, fortaleciendo el posicionamiento del Eje Cafetero como territorio líder del turismo de naturaleza en Colombia.
Un proceso similar ha ocurrido en el Valle del Cauca, especialmente en los alrededores del km 18 de Cali, donde hace catorce años solo existía Alejandría, el Paraíso de los Colibríes.
Hoy, ese corredor natural se ha consolidado como uno de los destinos más visitados del país, con nuevas propuestas como La Conchita, La Florida el Bosque de las Aves, Bosque de Niebla, San Felipe Birding y Araucana Lodge, un hotel con altos estándares creado especialmente para el aviturismo y la fotografía de naturaleza.
Y será precisamente en la ciudad de Cali, donde se realizará la Feria Mundial de las Aves 2027, en el marco de la Colombia BirdFair, un anuncio que marca un nuevo hito para el país en la escena internacional.
Estos ejemplos demuestran que el aviturismo está generando nuevas economías rurales, empleo local, infraestructura turística y orgullo territorial.
La expansión de la oferta se refleja también en la evolución del Congreso de Aviturismo, que en su primera edición en 2009 contaba con apenas dos rutas oficiales, mientras que en 2025 ofrece diecinueve rutas en distintos puntos alrededor de la ciudad, demostrando cómo la infraestructura turística, la articulación regional y la experiencia de los guías han madurado al ritmo del vuelo de las aves.
Hacia una nueva etapa para el aviturismo colombiano
El reconocimiento internacional y el fortalecimiento territorial del aviturismo en Colombia han venido acompañados de avances institucionales.
En el año 2024 se aprobó la Ley de Aviturismo, una normativa que busca promover la competitividad, la sostenibilidad y la formalización del sector, estableciendo herramientas para fortalecer la capacitación de guías, la articulación regional y la protección de los destinos naturales.
Esta ley representa un paso clave hacia la consolidación del aviturismo como política pública de conservación y desarrollo, alineada con la creciente demanda mundial por experiencias de naturaleza responsables y con el liderazgo que Colombia ha construido durante la última década.
Otro aspecto clave ha sido la creciente participación de operadores colombianos en ferias internacionales, lo que ha fortalecido la visibilidad del país como destino de clase mundial.
Colombia ha tenido representación en eventos de alto nivel como The Birding Expo y la American Birding Association Fair en Estados Unidos, la Global BirdFair en el Reino Unido, Avistar Brasil, y este año, en la Feria Mundial de las Aves en Taiwán, donde el país participó por primera vez con una delegación oficial.
Estas participaciones reflejan el compromiso del sector privado y de los promotores del aviturismo nacional por posicionar a Colombia como un referente global en turismo de observación de aves.


De forma paralela, el perfil de los visitantes también ha evolucionado significativamente.
Hace quince años, la mayoría de los grupos que llegaban al país provenían del Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, conformados principalmente por pajareros interesados en completar sus listas de vida con las especies endémicas y casi endémicas de Colombia.
Hoy, ese perfil ha cambiado: es común ver en las rutas a los fotógrafos de aves, equipados con sus grandes lentes, y a nuevos mercados que se suman desde Asia (China, Japón, India), junto con Europa (Francia, Alemania, Austria, Holanda, España) y países de la región como México, Chile y Brasil.
Esta diversificación de públicos y motivaciones demuestra que el aviturismo colombiano ya no es solo una experiencia para coleccionistas de especies, sino una vivencia estética, cultural y emocional que conecta con distintas audiencias alrededor del mundo.




El reto de mantener el vuelo
Aunque el estudio celebra los avances, también advierte sobre los desafíos.
El crecimiento debe acompañarse de planificación, sostenibilidad y equidad territorial, para que el turismo beneficie a las comunidades locales y no afecte los ecosistemas que lo hacen posible.
Persisten brechas en infraestructura, conectividad y capacitación, especialmente en regiones con altísimo potencial, como el Pacífico, la Orinoquia y la Amazonia.
Consolidar un modelo de aviturismo responsable y ético es el gran reto de la próxima década.
Desde Birds Colombia
Desde Birds Colombia celebramos que la ciencia confirme lo que sentimos en el campo:
que las aves están transformando la historia del país.
Cada registro en eBird, cada guía formado, cada club que nace, cada operador que se suma y cada turista que nos visita, hacen parte de un mismo vuelo colectivo que conecta ciencia, conservación y desarrollo.
Este reconocimiento internacional valida el esfuerzo de miles de personas que, desde sus territorios, han convertido a Colombia en un ejemplo mundial de turismo de naturaleza y esperanza.
Porque sí, somos El País de las Aves,
pero también el país donde la conservación se construye desde la gente.
¹ El estudio define las especies de rango restringido como aquellas cuyas áreas de distribución global son menores a 50 000 km² (Ocampo-Peñuela et al., 2025). Estas especies suelen concentrarse en regiones con alto endemismo, lo que las hace especialmente relevantes para el turismo ornitológico.
Referencia:
Ocampo-Peñuela, N. et al. (2025). Human development, societal stability and bird capital predict global tourist eBirding activity. People and Nature. https://doi.org/10.1002/pan3.70105
Migración Boreal: seguir las aves en tiempo real con BirdCast

Cada noche, millones de aves levantan vuelo en silencio, atravesando cielos, mares y montañas. Este fenómeno, conocido como Migración Boreal, es uno de los movimientos más impresionantes de la naturaleza: aves que se reproducen en el norte del continente y viajan hacia el sur en busca de alimento y refugio.
Hasta hace pocos años, estos viajes eran invisibles para la mayoría. Hoy, gracias a la ciencia y la tecnología, podemos observarlos en tiempo real a través de BirdCast, una plataforma desarrollada por el Cornell Lab of Ornithology que utiliza radares meteorológicos para mostrar el movimiento nocturno de las aves.
¿Qué nos muestra BirdCast?
El sistema analiza continuamente los radares y transforma la información en mapas interactivos. Allí podemos ver:
- Intensidad de la migración: zonas con mayor o menor densidad de aves en vuelo.
- Dirección del movimiento: representada con flechas que señalan hacia dónde viajan las aves.
- Horarios de actividad: una línea roja marca el avance del atardecer y una amarilla señala el amanecer.
Estos mapas se actualizan durante la noche y nos permiten dimensionar cómo, mientras dormimos, millones de alas llenan el cielo.
Explora el mapa en vivo aquí: BirdCast Live Migration Map
Más herramientas para explorar la migración
BirdCast no solo ofrece mapas en vivo. También cuenta con recursos complementarios que enriquecen la experiencia:
- Mapas de pronóstico (Forecast Maps): estimaciones de migración para cada noche, actualizadas cada 6 horas.
- Migration Dashboard: resúmenes detallados que muestran el número de aves migrando, su dirección, velocidad y altitud, disponibles por ciudad o estado en EE. UU.
- Alertas locales: notificaciones que indican si la migración en determinada ciudad será baja, media o alta.

¿Por qué es importante para Colombia?
Aunque BirdCast está enfocado en Estados Unidos, nos recuerda algo esencial: las aves no conocen fronteras. Los movimientos que vemos en estos mapas están directamente conectados con lo que sucederá en Centro y Sudamérica durante los próximos meses, incluyendo Colombia, un país clave en las rutas migratorias del continente.
Observar la migración en tiempo real nos ayuda a valorar la magnitud de este fenómeno y a prepararnos para recibir a las aves que pronto llenarán nuestros bosques, humedales y montañas.
Un cielo compartido
La Migración Boreal nos une bajo un mismo cielo. Lo que comienza en el norte resuena en nuestras tierras, recordándonos que la conservación es una responsabilidad compartida.
Cada vez que revisamos BirdCast y vemos esos mapas llenos de movimiento, estamos presenciando uno de los espectáculos más grandes del planeta: el viaje eterno de las aves.
Dokter, A. M. Year/s of live migration map image. BirdCast, live migration map; date and time (most easily accessible from image file name/s). Cornell Lab of Ornithology. https://birdcast.info/migration-tools/migration-forecast-maps. Date/s of access or download.
La era de las aves imaginarias
Entre la belleza del engaño y la erosión de la confianza
Por Niky Carrera Levy

“Quizá me pasa porque llevo años trabajando con aves. He recorrido el país, escuchado a sus comunidades, caminado trochas hechas a pico y pala. He visto cómo las aves tejen procesos de transformación. Por eso me duele ver titulares vacíos que reducen todo ese esfuerzo a un slogan de temporada.”
Al principio pensé que era una sensación extraña, pero pronto entendí que lo que me invadía era indignación: el cansancio que me producen los titulares que prometen demasiado y no cumplen nada. Es como si cada día nos ofrecieran una verdad envuelta en papel brillante, pero al abrirla no encontramos más que vacío. Quizá me pasa porque llevo años trabajando con aves, años recorriendo el país y sus realidades, horas acumuladas de historias de transformación gracias a las aves, horas acumuladas de trochas recónditas hechas a pico y pala por los locales, oídos sensibles por las realidades que se tejen en cada rincón de esa Colombia que para mucho es lejana, minutos y horas de historias de vida reales donde se han tejido procesos de perdón, ojos de ilusión a lugares donde antes no podíamos asomarnos y que ahora son reservas para la conservación de las aves, pero cuando hablamos de favorecer a las aves, lo que no entiende el citadino es que nos favorecemos todos los humanos que habitamos la tierra. He sido testigo del proceso de las comunidades, de la paciencia de los guías para entender a profundidad las problemáticas locales, de lo largo que es tejer este camino, todo lo que envuelve hacer el trabajo desde la solidaridad en conveniencia de la comunidad, horas de trabajo, capacitaciones y horas de campo para poder acumular bitácoras que les puedan hablar del bosque y el comportamiento de las aves; tengo profundo respeto y admiración por los que entregan horas de su vida a la conservación.
Ahora, hablando de la rigurosidad de la información, y como dice el refrán, “al César lo que es del César”, vemos a muchas personas creando contenido sin tener idea real de lo que están comunicando. Y debo decirlo con orgullo: hemos abierto el camino para que muchos brillen. Cuando digo “hemos”, hablo de una comunidad enorme: guías, fotógrafos, naturalistas, biólogos, ecólogos, videógrafos, médicos pajareros, abogados pajareros, publicistas pajareros… cientos de profesionales y aficionados que amamos la naturaleza desde lo más profundo de nuestras entrañas.
Pero me pregunto: detrás de todo ese contenido, muchas veces impulsado por el mal uso de la inteligencia artificial, ¿hay realmente un propósito? ¿existe un sentido profundo? ¿se generan acciones en cadena que aporten a la evolución de la humanidad? O, más bien, ¿se hace solo por acumular likes y obtener retribución económica?
Porque hay una diferencia abismal entre quienes hacemos contenido para conectar e inspirar, y quienes lo hacen únicamente para monetizar y ganar seguidores. Es aquí donde empieza la verdadera desviación de la coherencia.
“Cuando las aves que nunca existieron vuelan en redes: la verdad detrás del espejismo digital”
En febrero del 2024 circulo en redes un video que mostraba aves con plumajes de colores tan intensos que parecían salidas de un sueño. En cuestión de horas, un video de la artista Kelly Boesch desató una ola de fascinación en redes sociales: aves creadas con inteligencia artificial que jamás han existido en nuestro planeta se compartieron miles de veces, como si fueran descubrimientos reales. Muchos, sin detenerse a pensar, reaccionaron con asombro y admiración.
El material se volvió viral, “la belleza de la naturaleza”. Sin embargo, una verificación de Factly reveló que esas aves no existen: fueron creadas con inteligencia artificial por la artista Kelly Boesch a través de una publicación en Tik Tok el 20 de enero de 2024 con mas de 24 millones de visualizaciones, pero una de las cosas mas tristes es la pereza mental de los que ven videos es redes sociales, queremos que nos den todo masticado para no leer: en el texto que acompaña este video dice claramente: » Hice algunos pájaros hermosos AI, intente hacer algunos que no existen, pero quien sabe, si existen. Hay tantos tipos diferentes de pájaros. Supongo que podría preguntarle a David Attenborough jajajaja, el color y el detalle de estos son una locura, y la profundidad de enfoque es hermosa» adicional con comentarios como por ejemplo: «Dios mio, que es esa hermosura, nunca en mi vida había visto tanta belleza de aves, todo lo que hace Dios, siempre me sorprende». Definitivamente; su difusión masiva expone cómo lo visual, cuando es emocionalmente impactante, puede propagarse rápidamente y contribuir a la normalización de lo ficticio como si fuera real. Este episodio ilustra un fenómeno inquietante: lo falso viaja más rápido que la verdad. La emoción del asombro pesa más que la verificación, y terminamos celebrando una ilusión mientras nuestra confianza en la realidad se erosiona poco a poco.
Pero, ¿qué hay detrás de este espejismo digital?
Las noticias falsas y las imágenes sensacionalistas ya se difunden hasta diez veces más rápido que los contenidos reales y verificados. Y aunque parezcan inofensivas, generan confusión, erosionan la confianza pública y, en este caso, hacen que personas cercanas a nosotros celebren como cierto algo que nunca existió. Esa sensación, ver a amigos y familiares compartir con emoción lo que sabemos que es falso, no solo preocupa, sino que duele.
La paradoja es evidente: mientras fotógrafos, científicos y observadores de aves dedican años de trabajo a documentar la riqueza real de la biodiversidad, una imagen generada en segundos puede opacar esa labor y volverse viral. Y no hablamos solo de aves inventadas: hace poco circularon “búhos gigantes” falsos, polillas fluorescentes que parecían sacados de un cuento de ciencia ficción y hasta paisajes imposibles que engañaron a millones.
Por eso, más allá de la anécdota, este episodio revela un desafío urgente: aprender a mirar con ojos críticos. Ver no siempre es creer. En un mundo donde la IA puede fabricar realidades alternas con un par de clics, necesitamos recuperar la pausa, el cuestionamiento y la verificación.
Los que amamos las aves sabemos que no necesitamos inventarlas para maravillarnos: las reales son infinitamente más hermosas, sorprendentes y frágiles. Y ahí radica nuestra responsabilidad: ser guardianes de la verdad tanto como de la naturaleza.
La pregunta que queda en el aire es inevitable:
¿Seguiremos celebrando lo ficticio como si fuera real, o seremos capaces de detenernos a mirar con conciencia aquello que compartimos?
Visuals of colourful AI-generated birds are being shared as real birds.
No se trata de un caso aislado: el titular reciclado que circula por las redes en este momento es una muestra más de cómo noticias viejas se disfrazan de novedades, cuando en realidad son periódico de ayer.
Por ejemplo, EL TIEMPO publicó el 18 de agosto de este año: “Colombia, destino líder en avistamiento de aves”. Lo mismo ocurrió con la historia del Global Big Day, que reapareció con otro titular: “¡El país de la belleza! Colombia lidera el avistamiento mundial de aves con 1.560 especies registradas”. Esta nota, publicada en la semana del 17 de agosto en múltiples medios digitales, desató una ola mediática entre portales locales y nacionales, cuando en realidad hacía eco de una noticia de mayo de 2025.
Por fortuna, cada año este evento vuelve a escribir la historia: una celebración nacida de la pasión de miles de pajareros que han logrado posicionar a Colombia como líder mundial en el conteo de aves.

Esa historia, en lugar de contarse con todo su trasfondo y valor, suele quedar reducida a frases vacías que se repiten año tras año. Detrás de este acontecimiento hay un verdadero milagro: la organización minuciosa, el compromiso de las comunidades, la unión de personas en torno a la conservación y el esfuerzo silencioso de quienes trabajan entre bastidores para que Colombia brille cada año en el escenario mundial. Todo eso rara vez aparece en los titulares. Lo que casi nunca se muestra son las realidades detrás de los resultados, ni lo que este evento significa realmente para la conservación. Una de las cosas más valiosas es que se ha convertido en una estrategia para sumar cada vez más personas conectadas con la naturaleza, más pajareros conscientes y coherentes con el planeta.
Por otro lado, lo único que parece crecer en las noticias, con titulares que parecen de ayer, es la admiración por “el país de la belleza”. Leo comentarios de personas que expresan orgullo por la tierra que tenemos, y aunque parezca pequeño, eso para mí es una gota de esperanza. Porque la educación pública no nos enseña quiénes somos, de dónde venimos, por qué somos uno de los países más biodiversos del planeta, qué significa el endemismo, ni nos conecta con nuestras aves, nuestras comunidades, sus costumbres, lenguas y raíces. En cambio, nos “educan” con historias europeas, religiones e ideales que poco tienen que ver con el verdadero sentido de pertenencia a esta Colombia herida. Por eso, si algo rescatable tienen esos titulares superficiales y alarmistas, es que al menos despiertan en los colombianos una valoración más genuina por su tierra.
Ahora hablemos de la inteligencia artificial, que parece estar superando la inteligencia natural del ser humano. El uso excesivo de los celulares ha debilitado nuestra materia gris: esa que nos permite diferenciar la realidad de la ficción, formar criterio propio y pensar con autonomía. El daño comenzó desde la academia, cuando se empezó a restringir nuestra capacidad de pensamiento crítico y cognitivo. Quienes nacimos en los 70 y 80 vivimos una transición profunda: pasamos de un mundo analógico a uno digital, y aunque hemos sido testigos privilegiados de este cambio, también comprendimos desde el primer día que la humanidad no estaba preparada para semejante salto tecnológico. Y ahora, con la inteligencia artificial avanzando a pasos agigantados, pareciera que estamos en un punto de quiebre: auxilio… ¡sálvese quien pueda!
Empecemos con este video de la «Tangara Multicolor» https://www.instagram.com/reel/DMVe0DxRvnp/?igsh=Z3didm9sOWowcWxo
Sinceramente, esto es un insulto a la biodiversidad y a la ciencia. Los científicos dedican años de su vida a estudiar las aves para generar conocimiento que nos permita proteger los ecosistemas y la flora nativa de la cual dependen. La Tangara Multicolor, una de las aves más emblemáticas y endémicas de Colombia, fue distorsionada con colores que no le pertenecen y con características que no son suyas. Alterarla de esa manera es irrespetar su esencia. Eso sí, hay que reconocer algo: sigue siendo, sin lugar a dudas, una de las aves más hermosas del mundo.


La tángara multicolor solía ser común, pero sus poblaciones han disminuido en los últimos años debido a la destrucción de su hábitat, y ahora sólo se registra en fragmentos de bosque remanentes. Pérdida y fragmentación del hábitat son las amenazas principales de la especie: aproximadamente 81% de su hábitat se ha perdido hasta la fecha.
¿Tan fàcil caer?
Casos documentados de engaños visuales
En redes sociales circulan constantemente videos de supuestas aves sorprendentes. Uno de los más comentados fue el del Giga Owl: un búho ficticio, del tamaño de un oso, que según el video alcanzaba una envergadura de más de seis metros. La imagen se viralizó rápidamente, pero en realidad era un montaje creado con inteligencia artificial y animación digital, sin ningún sustento científico., tanto así que ante estas olas de desinformación, Diego Calderón Biólogo, guía de aves y host de The Birders Show, ha sido una voz clave. Con humor y claridad, nos recuerda la importancia del sentido común y de verificar antes de compartir. Su mensaje es contundente: no existen búhos de ese tamaño, y detrás de estas piezas virales se esconde un peligro mayor, pues lo ficticio está ganando terreno frente a lo real. Como él lo señala, la pausa crítica que exige la ciencia es cada vez menos practicada en nuestras redes sociales.”
Video Aqui:https://www.instagram.com/reel/DA1uVxGRVBS/?igsh=OXI0aWt3aHBjczE3
No hay búhos tan grandes, es Inteligencia artificial. Ese instante fragmentado en nuestras redes, revela el peligro real: lo ficticio gana terreno. Lo real necesita una pausa, que no estamos practicando.”
El tamaño real de los cóndores
Casos recientes en redes mostraron aves enormes en Perú, presentadas como cóndores del tamaño de un humano. En realidad, este tipo de imágenes suelen ser desinformación visual o montajes digitales, no aves reales
La realidad es otra: el cóndor andino puede tener una envergadura de hasta 3.3 metros y pesar entre 10 y 12 kg en promedio, lo cual es impresionante, pero nada fuera de lo plausible. https://birdscolombia.com/2016/04/25/condor-andino/
Estos videos virales nos recuerdan lo fácil que es confundir ficción con realidad en la era digital. Si compartimos sin verificar, estamos alentando una cultura visual que prefiere el impacto inmediato a la verdad. Y aunque la imaginación es maravillosa, necesitamos cultivar la mirada crítica para no perder el asombro auténtico por lo que realmente sí existe.
La inteligencia artificial se ha colado en la narrativa visual. Hoy circulan sin control fotografías que jamás existieron, incluidas aves creadas por algoritmos que no habitan ni en el paraíso más exuberante ni en el supuesto “edén” digital. Lo más preocupante es que estas imágenes falsas acumulan miles de likes y comentarios, como si fueran auténticas. Mientras tanto, quienes hacemos fotografía de naturaleza pasamos horas, días, incluso años, esperando pacientemente una sola toma real. Nuestro trabajo muchas veces queda invisible o relegado, a menos que tengamos conexiones en redes o medios que decidan impulsarlo. Porque la fotografía no es “mostrar por mostrar”: detrás hay sentido, historia, fondo y narrativa. Sin embargo, todo eso suele quedar enterrado bajo el asfalto de un ecosistema mediático dominado por el clickbait y lo sensacionalista.
(Explicación del clickbait) La palabra viene de dos términos en inglés:
- Click = clic.
- Bait = carnada.
Es decir, “carnada para el clic”. Se refiere a los títulos, imágenes o frases diseñados para generar curiosidad extrema y hacer que las personas entren a un enlace, video o publicación, incluso si el contenido no cumple lo prometido.
Ejemplos típicos
“Mira este video antes de que lo borren…”
“No vas a creer lo que hizo esta celebridad…”
“El secreto que nadie quiere que sepas sobre …”
El patrón común es exagerar, ocultar información o generar morbo para que el usuario no resista la tentación de hacer clic.
¿Por qué funciona?
Activa la curiosidad → juega con el llamado “gap de información”: nuestro cerebro odia quedarse con una duda y busca completarla.
Apela a emociones fuertes → sorpresa, miedo, indignación, morbo o esperanza.
Promete exclusividad o urgencia → “solo hoy”, “nadie te lo contó”, “última oportunidad”
El problema del clickbait
Muchas veces no cumple lo prometido: el contenido es pobre, engañoso o irrelevante. genera pérdida de confianza en los medios y creadores. Favorece la desinformación y la viralización de noticias falsas, porque lo importante no es la verdad, sino el clic.
Diferencia con un buen título atractivo: no todo título llamativo es clickbait. Un buen titular puede ser creativo, intrigante y emocional siempre que cumpla con lo que promete.
El clickbait, en cambio, es cuando el titular traiciona la expectativa del lector
Diferencia con un buen título atractivo Me pregunto: ¿qué estamos valorando como sociedad? ¿La perfección artificial que engaña o la autenticidad imperfecta que nos conecta?
En una frase:
El clickbait es como un anzuelo brillante que parece comida… pero al morderlo, descubres que no hay nada nutritivo detrás.
No escribo esto desde la nostalgia ni desde el rechazo absoluto a la tecnología. La Inteligencia artificial tiene potencial para muchas cosas, incluso para la educación y la ciencia. Pero también creo que estamos en una línea peligrosa cuando dejamos de preguntarnos si lo que vemos es real, si perdemos la capacidad de dudar, de indagar, de reconocer, de preguntar , de pensar si hago bien en compartir, la diferencia entre un ave inventada y una que realmente habita nuestros bosques, nos hace ceder un terreno irremplazable: la confianza.
De hecho me paso escribiendo este articulo, cuando vi una imagen de un pàjaro carpintero Colaptes melanochloros del Brasil, donde con manchas en forma de Corazón en su plumaje, mi primera impresión fue decir esto es photoshop y es aqui el punto de la desconfinza que ya me creo la intelgencia artificial y los clickbait, asi y aproveche las guias de aves de mi biblioteca para buscar en el libro Aves Do Brasil y no era muy clara la imagen de los corazones, asì que, me fui wikiaves Brasil y oh sorpresa, era real, eso me dio la satisfacción de haber hecho la tarea de manera correcta, aprendi sobre esta especie y volvi a ese lugar que me llevan las aves y por que la mayoría nos quedamos: Asombro y contemplación, eso mismo que se pierde cuando con la irrealidad.
Colaptes melanochloros: https://www.wikiaves.com.br/wiki/pica-pau-verde-barrado
Al final, me aferro a una certeza: la vida real siempre supera la ficción. La historia de las aves de Colombia, con toda su diversidad, sus retos y su belleza, la resiliencia de un paisaje que años atrás no veía a las aves, y es infinitamente más poderosa que cualquier imagen generada por una máquina.
¿Y dónde quedan los titulares que hablen de lo verdaderamente transformador? De las comunidades que protegen su territorio, de los niños que madrugan para contar aves y de los Guardianes de las Aves que dedican su tiempo a la conservación a través de charlas, salidas al campo, juegos creativos y acciones invisibles que sostienen un cambio profundo. De esos mismos niños que dejaron atrás juegos vacíos para sumarse a la ciencia participativa, enriqueciéndose intelectualmente. De los clubes infantiles, las fundaciones, las sociedades ornitológicas, los grupos y parches pajareros que logran registrar especies que hacía años no se veían. De quienes lo hacen por hobbie, buscando bienestar y calidad de vida, y de aquellos a quienes las aves les revelaron un propósito de vida, como a mi, rescatándonos incluso de la sensación de que la existencia no tenía valor.
¿Dónde están los titulares para los investigadores y biólogos que, con sacrificio y amor, descubren nuevas especies en rincones apartados? Para los ilustradores científicos que están marcando historia al tender puentes entre el conocimiento y las narrativas que nos conectan con las aves. Para las comunidades que transformaron su cotidianidad en torno a ellas, creando economías circulares que sostienen guías, artesanos, cocineras y familias enteras, mientras los abuelos observan en su mecedora cómo sus nietos crecen alrededor de las aves, asegurando un futuro más luminoso en un país donde, de otro modo, la minería y la explotación serían vistas como las únicas opciones para sobrevivir.
Hoy digo: esos biólogos que hoy se han convertido en influenciadores, en voces que inspiran y speakers que comparten conocimiento verdadero… esas son las narrativas que merecen titulares.

Aquí voy a tocar algunas fibras, pero alguien tiene que decirlo: ahora todos “somos expertos” y, en ese afán, nos estamos saltando lo esencial: la experiencia, el monte, las charlas largas con la comunidad, las historias compartidas alrededor del fogón, las horas de escucha paciente. Nos saltamos ese camino que implica llegar a un territorio, ganarse la confianza de la gente, explicar con calma la importancia de las aves que habitan allí. He sido testigo de procesos pedagógicos que toman meses, donde guías, fotógrafos y pajareros nos sentamos por horas con las comunidades para mostrar que detrás de una fotografía no hay solo un ave bonita, sino oportunidades de ingreso, de conservación y de orgullo local.
Un ejemplo claro de esa dedicación es el del guía y naturalista Diego Espitia, a quien nombro como representante de tantos procesos y guías de Colombia que han dejado el lomo en el campo y que han hecho de las aves una escuela de vida. Conocí a Diego hace más de diez años, cuando aún cultivaba café y realizaba diferentes labores para sostenerse. Ernesto Obando, oriundo de Anaime (Tolima), Gran amigo y Fotografo de Naturaleza, supo reconocer en él, un potencial enorme: convertir ese territorio en un destino de Aviturismo. Desde entonces fuimos testigos de su evolución, primero con el conocimiento profundo del Loro Orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis) y, sobre todo, con su pasión por el Loro Coroniazul (Hapalopsittaca fuertesi), especie endémica y en peligro crítico, que hoy es un emblema de la conservación en Colombia.
Con los años, esa dedicación se transformó en un proyecto inspirador: “El Retorno de los Colibríes”, un lugar que combina fotografía de aves, Observación de aves, historia y gastronomía. Allí, la sazón de doña Martha, madre de Diego, se volvió parte de la experiencia, al igual que la hospitalidad de don Fernando y el trabajo en familia. Hoy los Espitia viven del aviturismo, recibiendo observadores de todos los niveles, de todas partes del mundo, fotógrafos profesionales y aficionados, y compartiendo con ellos no solo especies, sino también historias y resistencias.
Porque no se puede hablar de Anaime sin mencionar que este territorio fue escenario de una lucha ejemplar: la resistencia campesina que expulsó a la multinacional AngloGold Ashanti y que convirtió a Cajamarca en símbolo de defensa del territorio. Sin embargo, hoy enfrentan otro desafío: el llamado “oro verde”. La expansión del aguacate Hass ha arrasado con miles de palmas de cera (Ceroxylon quindiuense), nuestro árbol nacional y especie endémica de los Andes, vital para el ecosistema y para aves emblemáticas como el Loro Orejiamarillo. La palma de cera, de crecimiento lento y con graves problemas de regeneración, está en riesgo crítico debido a la deforestación, la agricultura extensiva, la ganadería y la extracción ilegal para ramos en Semana Santa.
La historia de Diego Espitia no es solo la de un guía de aves. Es la muestra de lo que significa construir con paciencia, con amor por la naturaleza y con un compromiso real hacia las comunidades. Es también un espejo de las tensiones que vivimos como país: entre conservación y destrucción, entre narrativas vacías y procesos reales que merecen ser contados.
Esta breve historia es apenas una chispa dentro del gran fuego que el aviturismo ha encendido en Colombia. Nuestro país está tejido de relatos de reconciliación, resiliencia y paz; de comunidades que encontraron en las aves un motivo para sanar, convivir en armonía y liderar procesos transformadores. Son historias habitadas por hombres, mujeres y niños que, en silencio y con una entrega inmensa, han dedicado su vida a proteger lo que nos pertenece a todos. Y es allí donde insisto: son esas historias auténticas, humanas y trascendentes, las que merecen ser contadas y compartidas.

Loro Orejiamarillo/Yellow-eared Parrot/Ognorhynchus icterotis (CE)
https://birdscolombia.com/2019/04/14/loro-orejiamarillo-yellow-eared-parrot-ognorhynchus-icterotis/
Por eso, mi invitación es simple pero urgente: aprendamos a elegir lo que creemos y lo que compartimos. Demos valor al periodismo con propósito, a los titulares responsables, a las imágenes auténticas. Valoremos también a las personas que trabajan desde el corazón, desde el propósito y el altruismo, construyendo una sociedad más equilibrada y armónica con el planeta. Porque detrás de cada historia real late un pulso vivo que ninguna ilusión puede imitar.
La verdad, aunque a veces no grite tan fuerte como lo falso, tiene una fuerza que permanece, una fuerza que nos conecta. Y hoy, más que nunca, necesitamos sostenerla.
Como observadores de aves, fotógrafos o simplemente amantes de la naturaleza, también llevamos una responsabilidad: ser guardianes de la verdad, no solo de las aves. Porque lo que compartimos en redes tiene el poder de construir o de confundir, de sumar luz o de sembrar sombras.
Y ahora te pregunto:
¿Eres consciente de lo que compartes?
¿Qué tan seguido verificas antes de dar clic en “reenviar”?
«Escribo para recordar que la vida, como las aves, se sostiene en la coherencia»
Niky Carrera Levy
Phoebe Snetsinger: la mujer que hizo de las aves su forma de vencer la muerte
Por Niky & Mauro
Cuando conocimos la historia de Phoebe Snetsinger, algo en nosotros cambio. Como publicistas, sabemos que una gran historia tiene el poder de movernos, de quedarse a vivir en la memoria. Pero esta no es una historia cualquiera. Es la de una mujer que, cuando le dijeron que iba a morir, decidió vivir con una intensidad descomunal, guiada por alas, cantos y selvas remotas.


Lo que más nos impactó fue descubrir que Phoebe era la hija de Leo Burnett, el legendario publicista que creó personajes como Tony el Tigre de Kellogg’s, el Hombre Marlboro. Un genio que creía en lo esencial, en conectar con lo humano. Pero su hija no siguió el camino de los anuncios. Eligió las aves. Y en ese vuelo distinto, creó una de las historias más increíbles que haya dado la ornitología mundial.
Una segunda vida que comenzó a los 50
Phoebe nació en 1931 en una familia de privilegios. Estudió literatura alemana, se casó con David Snetsinger, un químico, y tuvo cuatro hijos. Vivió durante años una vida tradicional como ama de casa en los suburbios de St. Louis, Missouri. Pero en sus ratos libres, comenzó a observar aves. Sin obsesión. Sin urgencia. Hasta que, a los 50 años, todo cambió.
(foto: libro Life list)

En 1981, recibió un diagnóstico brutal: melanoma metastásico, con una expectativa de vida de seis meses.
Cualquier otra persona habría comenzado a despedirse. Ella no.

Phoebe empacó sus binoculares, una libreta de campo, y se fue a Alaska a buscar aves. Ese fue el inicio de una expedición que no se detendría por casi dos décadas. Viajó a América Latina, África, Asia, Oceanía. Lo hizo sola, en una época en la que pocas mujeres lo hacían, menos aún con cáncer.
Y cada especie nueva que veía era un acto de resistencia.
(foto: libro Life list)
Aunque al principio su familia —especialmente sus hijos— tuvo dificultades para entender sus largas ausencias, David, su esposo, la apoyó con respeto y le dio la libertad para seguir su pasión. Desde casa, supo acompañarla en silencio, mientras ella se enfrentaba a selvas, tormentas, enfermedades y caminos desconocidos. Y cada especie nueva que veía era un acto de resistencia.
La lista de vida más impresionante del planeta
Phoebe documentó su viaje como si fuera una misión científica: anotaba todo. El clima. El plumaje. El canto. La emoción.
No tomaba fotos: confiaba en su memoria, que era prodigiosa, y en sus cuadernos escritos con una letra diminuta y obsesiva.
(foto: libro Birding on Borrowed Time)

Al momento de su muerte, había registrado 8.398 especies de aves, un récord mundial para su época. Fue la primera persona en superar las 8.000 especies, algo que muchos creían imposible.
Pero su viaje fue mucho más que números. En el libro Life List de Olivia Gentile, que recoge su historia con profundidad y humanidad, se revelan detalles que nos acercan a la verdadera Phoebe:
Una mujer brillante, obsesiva, profundamente sensible, que vivía para lo que otros apenas notaban.
Observar aves era su forma de vencer la muerte.
Aventuras y riesgos extremos
La historia de Phoebe está llena de anécdotas al borde de lo creíble:
- Fue secuestrada en Papúa Nueva Guinea por un grupo armado.
- Naufragó en Filipinas durante una expedición remota.
- En Perú, se cayó por un barranco y siguió observando aves en muletas.
- Contrajo enfermedades tropicales. Durmió en canoas, en carpas mojadas, en cuevas.
- En Sudán, observó un ave desde un camello.
- En Venezuela, corrigió públicamente a un guía que le mintió sobre una especie vista. Ella tenía la evidencia. Y la memoria.
Phoebe no se rendía. Cada día que vivía, era prestado. Y ella lo invertía en sumar alas.

Su paso por Colombia: un país de aves y riesgos

Colombia también fue parte de su historia. Según Life List, Phoebe visitó el país a finales de los años 80, cuando pocos birders extranjeros se atrevían a venir por los conflictos armados.
Ella lo hizo igual.
Sabía que Colombia era una mina de oro ornitológica: el país más biodiverso del mundo en aves. Su visita fue breve, pero significativa. Aunque no se especifican las especies observadas, su lista de vida incluye registros confirmados en Colombia.
(foto: libro Life list)
Gentile describe cómo Phoebe sentía ansiedad por la situación, pero la posibilidad de ver nuevas especies podía más que el miedo. Fue otro ejemplo de su determinación: incluso en la incertidumbre, ella seguía el canto.
El Red‑shouldered Vanga: su último vuelo
En noviembre de 1999, Phoebe se encontraba en Madagascar, buscando una de las especies más raras y recién descritas del mundo: el Red-shouldered Vanga (Calicalicus rufocarpalis), un ave endémica del suroeste de la isla, con hombros rojizos, plumaje claro y comportamiento esquivo.
Ese fue el último ave que vio, y el número final en su lista: 8.398 especies registradas en vida. Horas después, mientras su grupo se trasladaba por una carretera rural en una camioneta Mitsubishi Pajero, el vehículo volcó en una curva. Phoebe, que iba sentada del lado derecho, salió despedida del vehículo y murió en el acto, debido a un fuerte golpe en la cabeza. Tenía 68 años.
Sus compañeros sobrevivieron con heridas menores. Su cuerpo fue repatriado desde Antananarivo, la capital de Madagascar, y despedido en silencio por la comunidad ornitológica global.
(foto: libro Birding on Borrowed Time)


Una imagen para la memoria
El Red‑shouldered Vanga Calicalicus rufocarpalis, se convirtió en el símbolo final de su travesía: una vida vivida intensamente, con los ojos abiertos y el alma lista para volar.
Más que un retrato, esta imagen es un acto de memoria:
porque cada ave tiene una historia, y algunas vidas se convierten en alas.
“Ni la agencia más grande del mundo, ni siquiera la de su padre, habría podido contar una historia tan poderosa como la que ella vivió.”
¿Una tragedia… o un final perfecto?
Quienes la conocieron dicen que Phoebe jamás habría querido morir en una cama de hospital.
Y aunque su muerte fue trágica, muchos la sienten como simbólicamente perfecta: murió haciendo lo que amaba, justo después de ver una especie única que había soñado durante años.
Con sus binoculares al cuello, su libreta al día y su alma despierta.
“Murió en el sendero, con las botas puestas.” — dijo un amigo cercano.
“Y nos dejó una historia que no necesita marketing, porque vuela sola.”
Desde entonces, el Red-shouldered Vanga se ha convertido en símbolo de su legado:
un ave difícil de ver, hermoso como un milagro, y tan fugaz como la vida misma.
(Foto: George Chapman -CC)

Google la celebró con un Doodle
El 12 de junio de 2023, Google le dedicó a Phoebe Snetsinger uno de sus emblemáticos Doodles, visible en varios países. En la ilustración, creada por la artista Devon Holzwarth, Phoebe aparece rodeada de aves tropicales con una expresión de alegría serena, binoculares en mano y una mirada que lo abarca todo.

El Doodle fue un reconocimiento global a su legado como mujer científica, exploradora y símbolo de resiliencia.
«Su historia es una inspiración para las personas que desean seguir su curiosidad más allá de los límites que les impone la vida.» — Google Doodle Archive
Aunque no fue el día de su nacimiento ni de su muerte, Google eligió esa fecha para conmemorar el inicio de su transformación, de ama de casa a leyenda de las aves.
El legado de una vida distinta
Phoebe nunca quiso ser famosa. Ni escribir un libro. Solo quería seguir viendo aves.
Pero dejó una historia que nos confronta:
¿Qué haríamos si supiéramos que nos queda poco tiempo?
Ella eligió mirar al cielo. Escuchar. Anotar.
Cada especie nueva era un día más. Un suspiro más. Una victoria más.
Y aunque no siguió los pasos de su padre en el mundo de la publicidad, sí honró su filosofía:
Leo Burnett decía que la publicidad debía conectar con lo esencial.
Phoebe lo encontró en los árboles. En los cantos. En el silencio.
«Cada especie nueva me recordaba que todavía estaba viva. Que todavía podía maravillarme.»
— Phoebe Snetsinger
Lo que nos deja Phoebe
Palabras de Niky | Desde el corazón de una mujer que también eligió las aves
Yo también creo que cada especie que vemos, cada niño que sonríe, cada montaña que cruzamos, es una forma de decir que estamos vivas.
Phoebe no solo observó aves. Se observó a sí misma en ellas. Y ese espejo sigue brillando en cada niña que empieza a usar binoculares, en cada mujer que se lanza sola a una montaña a escuchar cantos invisibles.
Cuando preparé mi primera charla dirigida a mujeres, con el deseo profundo de inspirarlas a creer en su propia fuerza, encontré la historia de Phoebe Snetsinger… y algo en mí se transformó. Su historia me flechó. Me conmovió. Me recordó que cada mujer tiene derecho a elegir su brújula, su forma de volar. Que cada vida puede ser reescrita cuando dejamos de vivir desde el miedo y empezamos a habitar lo que nos apasiona.
Lo que me tocó aún más fue descubrir que Phoebe era hija de Leo Burnett, uno de los publicistas más grandes del mundo. El padre de los íconos publicitarios que marcaron generaciones. Siendo publicista, ese dato me cautivó. Porque, en lugar de seguir los pasos de su padre en la industria de la comunicación masiva, Phoebe eligió otro camino: uno más íntimo, silencioso y sagrado. Eligió a las aves. Y en ese vuelo personal, tejió una historia aún más poderosa que cualquier campaña: su vida misma.
Cuando llegó a mis manos el libro Birding on Borrowed Time, sentí una conexión aún más profunda. Descubrí que el prólogo lo escribió Peter Kaestner, a quien tuve el honor de conocer personalmente cuando dio una charla para nuestros Guardianes de las Aves. Leer cómo Phoebe inspiró a Peter a seguir su propia brújula fue revelador. Ella no solo anotaba especies. Educaba, compartía, contagiaba amor por lo que otros apenas notaban.
Phoebe no necesitó una audiencia masiva, ni un eslogan. Su libreta y sus binoculares bastaron. Para muchos pajareros, su partida fue una tragedia comparable a las grandes pérdidas colectivas. Para mí, su historia es un legado luminoso. Me enseñó que si algún día he de partir, que sea haciendo lo que amo: rodeada de niños, de cantos, de selvas, de alas. Que mi última huella en esta tierra sea la de haber vivido inspirando desde lo que me hace feliz.
Porque Phoebe no solo venció al cáncer. Venció al olvido.
Y su legado sigue volando… cada vez que alguien, como tú o como yo, elige mirar al cielo y decir:
“Esta también puede ser mi forma de vivir.” — Niky
Para Mauro, que viene del mundo de la publicidad, Phoebe es un recordatorio de lo esencial.
En una época saturada de ruido, ella eligió el silencio del bosque. En un mundo de campañas, ella tejió una historia sin público, pero con propósito.
Y como pajarero, su vida demuestra que cada especie vista no es un trofeo, sino una prueba de que estamos vivos, atentos, presentes.
“En publicidad siempre buscamos contar grandes historias. Su padre, Leo Burnett, fundó una de las agencias más influyentes del mundo. Pero ni siquiera una agencia tan grande como la de su padre habría podido crear una historia como la que ella vivió. Phoebe no necesitó un slogan: convirtió cada ave en un acto de libertad, cada viaje en un mensaje, y su vida entera en una campaña que aún hoy nos conmueve.” — Mauro
En lo profundo, Phoebe nos recordó que contar historias no es solo hablar:
es mirar con otros ojos, caminar con otros pies, y saber que en cada ala que vuela hay una historia que merece ser vivida… y contada.
Epílogo
Phoebe no solo venció al cáncer. Venció al olvido.
Y hoy, cada vez que alguien escucha su historia, ella vuelve a vivir.
Una historia que no se vende, pero que vale más que cualquier campaña.
Porque nos recuerda que la libertad también tiene alas.
Y que a veces, lo más valiente no es gritar, sino observar.
Libros recomendados

Autora: Olivia Gentile
Publicado en: 2009
Título completo: Life List: A Woman’s Quest for the World’s Most Amazing Birds
Es la biografía definitiva de Phoebe Snetsinger, basada en entrevistas con su familia, amigos, guías de aves, y en el acceso a sus cuadernos personales, diarios de viaje y correspondencia. No es solo un recuento de aves, sino un retrato emocional, psicológico y social de una mujer que encontró su voz a través de las alas de los pájaros.
Algunas frases destacadas del libro
“She watched birds the way others try to outwit death.”
(Observaba aves como otros intentan vencer a la muerte.)
“It was not a list. It was a life.”
(No era una lista. Era una vida.)
“In the field, with binoculars around her neck and a notebook in her hand, she felt not like a mother or a wife or a patient — but like herself.”
(En el campo, con binoculares y libreta en mano, no era madre, ni esposa, ni paciente: era ella misma.)
Birding on Borrowed Time
Autora: Phoebe Snetsinger
Publicado por: American Birding Association (ABA), 2003
Idioma: Inglés
Formato: Edición limitada en tapa blanda y PDF (disponible para miembros ABA)
Ilustraciones: Incluye fotografías, mapas, listas de aves y citas personales
Es la autobiografía personal que Phoebe Snetsinger escribió antes de morir, centrada casi exclusivamente en sus experiencias como birdwatcher. A diferencia de Life List, que tiene una narrativa emocional y biográfica contada por Olivia Gentile, Birding on Borrowed Time es más técnica, detallada y enfocada en los viajes, escrita con su propio estilo riguroso, casi científico.
Es un libro de observadora para observadores. Pero en cada página se filtra su carácter fuerte, su necesidad de precisión, su determinación.

Frases importantes del libro
«I was living not in spite of the cancer, but because of it.»
(No vivía a pesar del cáncer, sino gracias a él.)
«A new bird was never just a check mark. It was a triumph.»
(Un ave nueva no era solo una marca. Era un triunfo.)
«Borrowed time is a gift you don’t waste.»
(El tiempo prestado es un regalo que no se desperdicia.)
Así nació el Global Big Day Colombia: La historia del movimiento que unió al país en torno a sus aves

Por: Mauricio Ossa
Soy Mauricio Ossa, publicista con más de 30 años de experiencia en el mundo de la Publicidad, la estrategia y el branding. Desde que llegué a este maravilloso mundo de las aves, he aportado mi conocimiento al sector, convencido de que la comunicación es clave para generar conciencia y fortalecer la comunidad pajarera.
Recuerdo que durante la creación del Comité Nacional, recibí una llamada de Daniel Uribe, un gran hombre del aviturismo en Colombia, quien me contó la historia detrás de la iniciativa y me invitó a sumarme. Sin pensarlo le respondí: “Yo apenas llevo un poco más de un año en este mundo maravilloso de las aves, donde obviamente no soy experto en identificación ni en cantos, pero si es para aportar en la estrategia y el pensamiento, acá estoy disponible y listo para ayudar”.
Así comenzó mi participación en este sueño colectivo que transformó la forma en que Colombia vive el Global Big Day.
Los primeros pasos: 2015 y 2016

En 2015 y 2016, Colombia participó en el GBD sin una estrategia nacional. Aun así, los resultados mostraban el enorme potencial del país:
2015: 851 especies, 3er lugar detrás de Perú y Brasil.
2016: 951 especies, nuevamente 3er lugar.
Pero los esfuerzos estaban dispersos y se necesitaba unir a la comunidad.
2017: el año que cambió la historia
En enero de 2017, en un chat de empresas de aviturismo, Luis Urueña preguntó:
“¿No les gustaría romper el récord del Global Big Day este año y que sea Colombia el ganador?”…


Así nació el Comité Nacional, integrado inicialmente por Ana María Castaño, Luis Urueña, Daniel Uribe, Andrés Cuervo, Diego Calderón y yo. Creamos un chat nacional que crecía como una bola de nieve, organizamos rutas por regiones y lanzamos la campaña “La pajareada más importante del año”, junto al listado “Se busca”, con especies no registradas el año anterior.
El entusiasmo explotó y el 13 de mayo, día del GBD, vivimos una fiesta pajarera. Al final, Colombia logró el 1er lugar con 1.487 especies. Esa noche creé un afiche especial: un mapa de Colombia hecho con 177 fotos de pajareros, que Cornell usó como imagen oficial.

2018: nace el G32

En 2018 nos reunimos en Torrelavega Wildlife para reflexionar y definir un código de ética que priorizara la unión y la conservación. Proponemos crear el G32, con un representante en cada departamento
Propuse la idea del logo oficial: un ave con la silueta de Colombia, que diseñó y donó Mauricio Aristizábal.


La campaña fue “Estamos listos para volver a volar”, utilizando las fotos del año anterior.
logramos el 1er lugar con 1.546 especies. El afiche de ese año fue la silueta de un cóndor hecho con 659 fotos.

2019: Super Amigos y homenaje a Rossy

Nació el grupo Super Amigos, expertos que, con apoyo de Satena, viajaron a sitios remotos para sumar especies clave
En febrero hicimos el 1er Encuentro del G32 con 21 representantes en Torrelavega.


La campaña de este año fue “Cada día tenemos más alas”
Días antes del GBD en una tragedia falleció Rossy Muñoz, pajarera muy querida por la comunidad.


Le rendimos homenaje con el afiche “Cada día tenemos más alas en el cielo”, con su silueta de Rossy hecha con 708 fotos. Resultado: 1er lugar con 1.590 especies.
2020: pajarear en pandemia
La campaña “Cuidemos nuestra casa” invitó a pajarear desde casa, cuidando nuestra salud. A pesar del confinamiento, Colombia logró el 1er lugar con 1.441 especies.

2021: duelo y polarización

El año comenzó con el asesinato de Gonzalo Cardona, protector del loro orejiamarillo. La campaña fue “Alas para la vida” en su honor.
Todas las piezas le hicieron homenaje a Gonzalo Cardona


Pero las protestas sociales polarizaron la comunidad, y algunos llamaron a no subir listas sin consultar al Comité. Emitimos un comunicado invitando a decidir libremente. Resultado: Colombia 2do lugar con 1.232 especies, detrás de Perú con 1.241.
Este año es el único que no se ha realizado el mosaico con las fotos debido a la situación de polarización, la pieza en honor a Gonzalo quedo en el archivo.

2022: las aves nos unen

Con “Las aves nos unen” invitamos a sanar las divisiones, recordando que las aves no saben de política.
Logramos el 1er lugar con 1.538 especies. El afiche mostró un grupo de pajareros unidos, creado con 676 fotos.

2023: los niños por las aves

La campaña “Los niños por las aves” celebró el entusiasmo infantil, logrando el 1er lugar con 1.532 especies. El afiche mostró la silueta de niños hecha con 760 fotos, trabajo que contó con el apoyo de Julián López.
2024: endémicas y el cucarachero que canta
La campaña “Vamos por las endémicas de Colombia” motivó a registrar nuestras especies únicas. Logramos el 1er lugar con 1.558 especies. El afiche fue la silueta de un cucarachero cantando, con apoyo de Julián López.

2025: el canto de Colombia

Quisimos celebrar el sonido de nuestras aves con la campaña “El canto de Colombia”, impulsando la subida de cantos a eBird. El 10 de mayo registramos 1.560 especies, 12.266 listas y 1.207 cantos, un eco colectivo que refleja a una comunidad viva que observa, escucha y protege.
El afiche reunió 842 fotos de pajareros de todo el país, formando un ave que canta. En la barra de sonido del afiche destacamos los rostros de Mauricio Álvarez Rebolledo, maestro del canto; Humberto Álvarez López, pionero de la ornitología; y Diana Balcázar, alma del aviturismo colombiano. Así cantó Colombia. Y seguirá cantando.

Mejorando la calidad de las listas
Durante estos años, hemos trabajado para que nuestras listas en eBird sean cada vez más precisas, con recorridos más cortos y georreferenciados, elevando el valor científico del GBD en Colombia.
Comité Nacional y G32

Actualmente, el Comité Nacional está conformado por:
- Ana María Castaño – Presidente de la Sociedad Antioqueña de Ornitología
- Luis Urueña – Director Manakín Nature Tours
- Jorge Muñoz – Director Sociedad Ornitológica del Caqueta SOC
- Hugo Herrera – Director Sociedad Ornitológica de Córdoba
- Carlos Mario Wagner – Director Colombia BirdFair
- Mauricio Ossa – Director de Birds Colombia/Lider del Capitulo aviturismo de Acotur
Cada uno con un rol específico que fortalece el trabajo en estrategia, alianzas, coordinación, ética, manejo de datos, formación y comunidad.
El GBD Colombia también cuenta con el G32, una red de representantes por departamento que hacen posible la implementación en cada región. Estos son los actuales coordinadores del G32, quienes mantienen viva la energía del pajareo en todo el país:
G32 – Coordinadores por departamento:
- AMAZONAS: Robert Díaz
- ANTIOQUIA: Federico Rodríguez
- ARAUCA: Brayan Giraldo
- ATLÁNTICO: John Jairo Gómez
- BOGOTÁ: Johan Moreno
- BOLÍVAR: Jorge Enrique Alcalá
- BOYACÁ: Alcibiades Escárraga
- CALDAS: Juan Manuel Arbeláez
- CAQUETÁ: Jorge Muñoz
- CASANARE: Laura Miranda
- CAUCA: Nicolás Diago Muñoz
- CESAR: Jaider Carrillo
- CHOCÓ: Julián Parra
- CÓRDOBA: Angi Almanza
- CUNDINAMARCA: Rafael González
- GUAINÍA: Daniel Camilo Orjuela
- LA GUAJIRA: Lenix José Lázaro
- GUAVIARE: César Arredondo
- HUILA: Óscar Meneses
- MAGDALENA: Carlos Villa
- META: Roggers Palacios
- N. DE SANTANDER: Alberto Peña
- NARIÑO: Cristian Flórez-Paí
- PUTUMAYO: Mónica Lombana
- QUINDÍO: Alejandro Bayer
- RISARALDA: Juan Carlos Noreña
- SAN ANDRÉS: Andrea Pacheco
- VALLE DEL CAUCA: Juan Pablo Arboleda
- SANTANDER: Daniel Badillo Mojica
- SUCRE: Liliana Solano
- TOLIMA: Yair Guillermo Molina
- VAUPÉS: Sebastián Guerrero Peláez
- VICHADA: Sebastián Guerrero Peláez
Un movimiento que sigue inspirando
Hoy, más que nunca, puedo decir que el GBD en Colombia es mucho más que un conteo: es un movimiento que une, educa e inspira. Gracias al trabajo del Comité Nacional, el G32, aliados y miles de pajareros, demostramos que el esfuerzo colectivo es la clave para proteger nuestra biodiversidad y ser el verdadero #PaísDeLasAves.
Este es un homenaje a cada persona, club, organización y guardián que hace posible que nuestras aves sigan cantando y que Colombia siga mostrándole al mundo su increíble diversidad.
¡Gracias por ser parte de esta historia!
Aves en Peligro Silencioso
Más de 28 millones de aves mueren cada año en Colombia por causas humanas
Por Birds Colombia & Guardián de las Aves
Con base en estudios científicos internacionales y datos locales
Colombia: el país de las aves… y de amenazas invisibles
Colombia alberga la mayor diversidad de aves del mundo. Pero esa riqueza está en riesgo. Aunque solemos hablar de pérdida de hábitat y cambio climático —impactos reales, pero difíciles de cuantificar año a año—, existen causas humanas directas que sí podemos estimar con más precisión.

¿Cómo y por qué mueren tantas aves?
A partir de estudios científicos globales y datos específicos de Colombia, se estima que más de 28 millones de aves mueren cada año en el país por causas humanas directas. Esta cifra no incluye alteraciones indirectas como deforestación o calentamiento global, sino acciones concretas, prevenibles y visibles.

Presentamos las principales causas, ordenadas por su impacto estimado anual:

1. Depredación por gatos domésticos y ferales
→ 18.720.000 aves/año
Más de 2 millones de gatos con acceso libre al exterior cazan un promedio de 9 aves al año. Aunque son mascotas queridas, representan la mayor amenaza directa para las aves silvestres urbanas y rurales.
2. Envenenamiento por pesticidas, plomo y minería
→ 4.500.000 aves/año
El uso de agroquímicos tóxicos y la contaminación minera afectan directamente a millones de aves que consumen semillas tratadas, insectos contaminados o agua envenenada.


3. Colisiones con ventanas y vidrios
→ 2.300.000 aves/año (estimado)
En un estudio realizado en la reserva natural Kaliawirinae (Meta), se registraron 90 colisiones en 3 años en una sola vivienda rural. El 52 % fueron fatales. Proyectando esta tasa de forma conservadora a apenas el 1 % de los hogares colombianos, se estima que al menos 2,3 millones de aves mueren al año por esta causa.
Tras instalar calcomanías UV, las colisiones se redujeron en un 84 %, demostrando que la prevención funciona.
Fuente: Ocampo-Peñuela et al., 2016. Ornitología Colombiana N°15.
4. Caza, tráfico y violencia cotidiana contra las aves
→ 1.000.000 aves/año (estimado)
Muchas aves mueren durante la captura y el comercio ilegal, o en prácticas de caza local.
En varias regiones del país, la costumbre de matar aves con caucheras o tirarles piedras sigue presente, especialmente entre niños y adolescentes.
Aunque no siempre es con fines de consumo o tráfico, el daño es grave y culturalmente arraigado.
Combatir estas prácticas requiere educación, acceso a experiencias de contacto positivo con la naturaleza y fortalecer el vínculo entre niños y la biodiversidad.
“Una cauchera en manos de un niño puede silenciar el canto de una generación entera de aves.”


5. Electrocución y colisiones con redes eléctricas
→ 750.000 aves/año
Las líneas eléctricas, especialmente sin señalización o aislantes, provocan colisiones fatales y electrocuciones, afectando a especies como rapaces, garzas y buitres.
6. Atropellamientos vehiculares
→ 750.000 aves/año
Según datos de Cornare, en el oriente de Antioquia mueren al menos 300.000 animales silvestres por atropellamientos. Proyectando de forma conservadora al contexto nacional, se calcula una mortalidad cercana a las 750.000 aves por esta causa.
7. Colisiones con torres de comunicación
→ 425.000 aves/año
Durante la noche, muchas aves migratorias se desorientan por las luces de antenas, torres y repetidoras, lo que provoca colisiones masivas en ciertas épocas del año.
8. Colisiones con turbinas eólicas
→ 100 aves/año
Aunque la infraestructura eólica aún es limitada en Colombia, esta cifra aumentará si no se planifica adecuadamente la ubicación de los futuros parques.
Total estimado actualizado:
28.445.100 aves mueren cada año en Colombia por causas humanas directas.
¿Qué representa esta cifra?
Colombia tiene una población estimada de 900 millones de aves individuales (residentes y migratorias). Esto significa que:
Más del 3 % de las aves del país mueren cada año por causas humanas.
Es decir: una de cada 32 aves podría no sobrevivir el año por culpa directa de nuestras acciones.

Un problema global que también nos afecta
Aunque este análisis se enfoca en Colombia, los datos están alineados con una tendencia mundial.
Un informe reciente de la National Audubon Society muestra que, en Estados Unidos, las aves siguen perdiendo terreno en casi todos los hábitats. Pastizales, humedales y zonas costeras enfrentan reducciones dramáticas, y muchas especies han disminuido más del 50 % en las últimas décadas.
Las causas son las mismas: pérdida de hábitat, cambio climático, contaminación, colisiones e infraestructura sin regulación ambiental.
Esto confirma que las más de 28 millones de muertes directas anuales en Colombia representan solo una fracción visible de una crisis global que también nos toca profundamente.

¿Qué podemos hacer?
Aunque esta realidad es abrumadora, hay muchas acciones concretas que pueden marcar la diferencia:
- Apoyar a quienes protegen: guardaparques, comunidades locales, educadores y niños guardianes.
- No dejar gatos sueltos.
- Señalizar ventanas con adhesivos visibles.
- Usar alternativas a pesticidas tóxicos.
- Denunciar el tráfico de fauna.
- Exigir políticas públicas de infraestructura responsable.
Sobre los datos
Estas cifras son estimaciones conservadoras, construidas con base en investigaciones científicas internacionales, estudios locales y análisis comparativos. No representan un censo exacto, pero sí ofrecen un panorama confiable y útil para tomar conciencia y actuar.
Publicamos esta información no para generar miedo, sino para impulsar el cambio.
Son aproximaciones basadas en datos reales, y las compartimos con transparencia para motivar la conservación y la acción colectiva.
Más que cifras…
Más que una suma de millones, estamos perdiendo equilibrio, cantos, polinizadores, controladores de insectos, belleza. Estamos perdiendo conexión con la vida silvestre.
Cada ave que muere afecta el equilibrio de un ecosistema y el futuro de muchas otras especies —incluyendo la nuestra.
Por eso no se trata solo de contar cuántas mueren, sino de actuar para que sigan volando, cantando y cumpliendo su rol en la naturaleza.
Una comparación que duele… y despierta
En 2023, Colombia registró cerca de 35.000 muertes violentas de personas, incluyendo homicidios, suicidios y accidentes de tránsito, según datos oficiales del Instituto Nacional de Medicina Legal.
Esa cifra es una tragedia humana. Pero hay otra tragedia que pasa casi en silencio.
Cada año, más de 28 millones de aves mueren en Colombia por culpa directa de nuestras acciones: envenenamientos, atropellos, ventanas, cables, tráfico, gatos sueltos…
Eso significa que:
Una ave muere cada 1,1 segundos.
Casi 800 aves mueren por cada persona que muere violentamente.
¿Por qué importa?
Porque la violencia no solo destruye vidas humanas. También destruye la naturaleza que nos sostiene.
No podemos hablar de paz, ni de armonía,
mientras silenciamos la vida que canta, vuela y poliniza nuestros territorios.
Colombia es el país de las aves.
Que también sea el país que las protege.
Birds Colombia
#GuardianesDeLasAves #LaVozDeLasAves #BirdsColombia

Nota bibliográfica – Fuentes y metodología
Este artículo se basa en una revisión de literatura científica, informes técnicos y datos públicos adaptados al contexto colombiano. Las cifras son estimaciones conservadoras construidas a partir de tasas documentadas y extrapolaciones prudentes.
Fuentes principales:
- Loss, S. R. et al. (2013, 2014). Estimaciones globales de mortalidad de aves por gatos y colisiones. Nature Communications, The Condor.
- Ocampo-Peñuela, N. et al. (2016). Decals prevent bird-window collisions at residences: a successful case study from Colombia. Ornitología Colombiana N°15.
- Avian Conservation and Ecology (2022). Estimaciones de mortalidad por gatos en Colombia.
- Cornare (2023). Estimación de mortalidad por atropellamientos en fauna silvestre del oriente antioqueño.
- National Audubon Society (2024). Informe sobre declive poblacional de aves en América del Norte.
- Comparativos adicionales con datos nacionales de Argentina, Brasil y Canadá sobre colisiones e infraestructura.
Explorando Antioquia

Fecha: del 28 de mayo al 18 de junio
Ruta: Jericó – Jardín – Santa Rosa de Osos – San Pedro de los milagros – Yarumal – Marinilla – El Retiro – Guatape – San Rafael – Cocorna – Doraldal
Por Niky & Mauro
Así empieza esta historia
Con cada kilómetro recorrido y cada puerta que se abre, descubrimos que Antioquia no solo tiene una riqueza natural inmensa, sino personas que la cuidan, la celebran y la comparten. Esta expedición no es solo para registrar aves, sino para visibilizar los esfuerzos comunitarios por conservarlas.
Día 1/2 | Rumbo a Jericó
El 28 de mayo comenzó nuestra aventura por los paisajes, aves y destinos que están transformando el aviturismo en Antioquia. Salimos del Eje Cafetero rumbo al suroeste antioqueño. Al mediodía llegamos a Jericó y nuestra primera parada fue en Ecoland, un lugar desde donde también se practica parapente. Desde allí, la vista panorámica es impresionante: montañas que rodean el municipio como murallas naturales, origen del nombre «Jericó», inspirado en la antigua ciudad amurallada.
Luego nos fuimos al Mirador del Cristo Salvador, donde se ve todo el pueblo. Recorremos sus calles coloridas, visitamos varias iglesias, algunas salas del Museo MAJA, y descubrimos la fuerte presencia de la Santa Madre Laura en cada rincón. Probamos el famoso postre jericoano, una mezcla deliciosa de varios postres típicos de la región, y disfrutamos un café en el parque central.
Al final de la tarde llegamos a Finca Alejandría, hogar de Alejandro Alzate y la fotógrafa Luz Beatriz Múnera. En la noche compartimos una tertulia con vino junto a la familia, y al amanecer del siguiente día, pajareamos en sus jardines con el sol acompañando un desayuno típico.
📍 Contacto Finca Alejandría: +57 310 8239859
Día 2/3 | Jardín, aves y comunidad
Después del almuerzo en Finca Alejandría, salimos rumbo a Jardín. Como la vía principal estaba cerrada por un derrumbe, tomamos una ruta alterna por la vereda Buenos Aires, cruzando caminos destapados hasta llegar al municipio de Andes y, desde allí, a Jardín en la tarde noche.
Nos hospedamos en la encantadora Cabaña Manantial del Turpial, ubicada en la Reserva Natural Los Guácharos. Arley, su anfitrión, nos recibió en esta acogedora cabaña en guadua, rodeada de naturaleza. Al amanecer del tercer día, compartimos con su vecino y gran pajarero Luis Germán Olarte, disfrutando los comederos y observando aves en el entorno.
A media mañana bajamos al cañón del río, donde registramos más de 20 guácharos (oil birds) en su cueva natural. También vimos una hembra de gallito de roca, caciques candela (Hypopyrrhus pyrohypogaster) y otras especies ribereñas. El regreso fue tranquilo, subiendo entre el verde del bosque.
De vuelta a Jardín, almorzamos en Raíces, un lugar recomendado por los locales, y para cerrar el día hicimos una ruta muy especial por la comunidad:
Tomamos un café con nuestros amigos Alejandro y Viviana de Kamarijá Coffee, productores comprometidos con el café y la biodiversidad.
Visitamos a José Castaño y su mamá, doña Piedad, en Bambusa Birding, donde el cacique candela nos sorprendió en los comederos.
Cerramos la jornada en Finca Monteser, donde nos recibieron con un delicioso café geisha y la calidez de quienes aman lo que hacen.
📍 Contacto Reserva Los Guacharos +57 310 5553188
Día 3/4: | Café, colibríes y sueños cumplidos en la Finca Monteser
Hoy amanecimos en la finca Monteser, en la vereda La Salada, muy cerca al municipio de Andes. Nos recibió Alejandra, y desde temprano el equipo ya nos tenía todo listo. El desayuno buffet que nos preparó Jessica fue un detalle muy especial para nosotros. Comenzar el día con ese cariño nos recordó por qué estos lugares marcan la diferencia: no es solo el paisaje, sino la calidez de la gente.
Dormimos muy bien. Las habitaciones de Monteser son muy cómodas, con camas grandes, buena iluminación y todo impecable. Se nota el esmero en los detalles y el deseo de que uno se sienta en casa. Después del desayuno fuimos al área de los bebederos y comederos de aves, ubicada entre cafetales. Un rincón mágico. Ahí cumplimos un sueño que teníamos desde hace mucho tiempo: tomarle una foto a un ave posada en medio de granos de café.
Usamos un banano especial y lo ubicamos estratégicamente entre las ramas del cafetal. Las tangaras y otras especies llegaban como si ya supieran el camino. Fue una sesión de fotografía increíble, rodeados del sonido del viento y el aroma del café.
Durante nuestra visita también hablamos a distancia con Carlos Montero, el propietario de la finca, quien nos dio la bienvenida. Su hijo, René Montero, nos ayudó a abrir las puertas del lugar y facilitar la logística. Más tarde tuvimos una conversación muy especial con Alejandra, Juan y Blanca, donde compartimos nuestras impresiones, sugerencias y algunas ideas sobre cómo seguir fortaleciendo el aviturismo en Monteser. Fue una charla sincera, bonita, llena de oportunidades y de sueños compartidos.
Después de esa experiencia, seguimos nuestra ruta hacia el municipio de Jardín. Allí almorzamos en el restaurante Bon Apetit, un lugar recomendado por nuestro amigo José Castaño, y como todo lo que viene de él, fue un gran acierto. Comida deliciosa, ambiente tranquilo y una atención amable.
📍 Contacto Finca Monteser +57 304 3955906
Día 4/5 | La Esperanza
De allí partimos hacia la Reserva La Esperanza, donde nos estaban esperando Edwin y Douglas, el propietario de la reserva. Douglas es un biólogo y ecólogo estadounidense que llegó a Colombia hace 14 años. Vivió en Bogotá, fue profesor, hizo publicaciones científicas, y luego decidió comprar un terreno en Jardín que en ese momento eran solo potreros. Hoy, ese lugar es una reserva natural con senderos, alojamiento y una visión clara de conservación.
Compartimos una conversación muy enriquecedora con él. Nos contó su historia, y también nos escuchó a nosotros. Hablamos sobre el aviturismo, sobre cómo fortalecer la experiencia para los visitantes, sobre la posibilidad de crear comederos diseñados especialmente para fotógrafos de aves. Fue un intercambio muy constructivo, y sentimos que quedó sembrada una semilla.
Dormimos esa noche en una de las cabañas de la reserva. Muy bien montadas, cómodas, amplias y pensadas con ese estilo funcional que uno ve en muchos alojamientos rurales de Estados Unidos. A la mañana siguiente, desayunamos de nuevo en la cabaña principal, conversamos otro rato con Douglas y nos despedimos con el corazón lleno.
Así cerramos nuestra ruta por Jardín, un municipio realmente encantador. Está pasando por un momento complejo: hace unos días un gran derrumbe bloqueó la vía principal, y eso ha disminuido significativamente la llegada de turistas. Pero también ha sido un momento de reflexión. Como nos contó nuestro amigo Luis Germán Olarte, este tiempo ha servido para que la comunidad se cuestione hacia dónde quiere ir, qué tipo de turismo quiere impulsar, y cómo puede hacerlo de manera más consciente y sostenible.
Para nosotros, Jardín fue una mezcla de belleza natural, gente buena y oportunidades para seguir construyendo un aviturismo más fuerte y humano. Nos vamos con el corazón contento y muchas ideas para seguir compartiendo el mensaje de conservación a través de las aves.
📍 Contacto La Esperanza Andres Uribe +57 315 5411652
Día 5/6 | Rumbo Norte en busca del Montañerito Paisa
Después de despedirnos de la Reserva La Esperanza en Jardín, tomamos rumbo al norte de Antioquia. Pasamos por Medellín y seguimos hasta Santa Rosa de Osos, donde pasamos la noche en el hotel Vive San José, un lugar que honra al montañerito paisa, tanto en nombre como en espíritu.
Allí nos encontramos con Santiago “Chiquito” y su esposa Angie. En la noche compartimos una charla amena —como no podía ser de otra forma— sobre aves y conservación. Al amanecer, partimos hacia el altiplano norte en busca de uno de nuestros lifers. Es un ecosistema de subpáramo fascinante, con presencia de varias especies emblemáticas, entre ellas el montañerito paisa.
📍 Contacto Santiago Chiquito +57 317 5165493
En el camino nos encontramos con Alex, un joven de la zona que lleva años trabajando por la conservación. Junto a él exploramos un bosque donde habita una Antpitta aún sin describir oficialmente para la ciencia. Aunque la escuchamos, no pudimos verla, pero vivir esa búsqueda en su hábitat fue ya un privilegio.
Día 6/7 | Balcón de los Colibries
Desde allí emprendimos camino hacia Yarumal, con destino al Paraíso de los Quetzales, un lugar que sueña y actúa por la conservación gracias al amor y compromiso de Luz Dary. Sin embargo, por las fuertes lluvias un tramo de la vía se volvió intransitable para nuestro carro Andinus, y con el corazón apretado decidimos regresar a Yarumal. Hablamos con Luz Dary y le pedimos que nos enviara un video para conocer su historia y la de su reserva.
Adelantamos entonces nuestra visita al Balcón de los Colibríes, donde Yovani Ochoa nos recibió con la calidez que caracteriza a este lugar. Pasamos la noche en una cabaña llena de detalles bonitos y, al amanecer, disfrutamos de un desayuno delicioso preparado por la Vecina, quien se encarga de la cocina en el lugar. El espectáculo de los colibríes en el balcón fue el broche de oro antes de continuar nuestra ruta hacia el oriente antioqueño.
📍 Contacto Luz Dary +57 320 6279805
Balcon de los colibríes +57 313 6886757
Día 7/8 | Cannúa Ecolodge: Permacultura, conservación y hospitalidad en las montañas de Antioquia
Después de nuestra estadía en Yarumal, emprendimos el viaje hacia el oriente antioqueño con destino a Marinilla. Durante el trayecto, Niky avistó un Carpintero de Rivoli (Colaptes rivoli) trabajando en su nido al borde de la carretera. Nos detuvimos a verlo martillar el tronco y expulsar aserrín, un momento mágico que nos recordó la importancia de detenernos para contemplar la vida silvestre en acción.
Al llegar a Cannúa Ecolodge, fuimos recibidos con un cóctel delicioso y conducidos a nuestra cabaña en la montaña, desde donde tuvimos una vista extraordinaria del Valle de San Nicolás. A la mañana siguiente, nos sorprendieron con un desayuno servido en varios tiempos, cuidadosamente preparado con ingredientes locales: una verdadera experiencia sensorial.
Cannúa es un ecolodge pionero en sostenibilidad, construido con ladrillos de tierra comprimida hechos in situ, que respetan el entorno natural y rinden homenaje al conocimiento ancestral. El proyecto está fundamentado en principios de permacultura, con jardines orgánicos, bosques alimentarios y una cocina que rescata los sabores tradicionales de Colombia.
Durante nuestra visita, compartimos una enriquecedora conversación con Santiago Giraldo, gerente y cofundador del proyecto. Nos habló de la visión de Cannúa como un espacio de conservación, regeneración y hospitalidad, donde el turismo se convierte en una herramienta para el desarrollo local y la protección del territorio. Cannúa hace parte de la red de hoteles boutique Secretos de Colombia, que reúne experiencias auténticas y transformadoras en diferentes regiones del país.
También exploramos parte de los antiguos caminos prehispánicos que cruzan la reserva, vestigios de rutas comerciales utilizadas por pueblos indígenas y, más tarde, por colonizadores. Hoy, esos senderos conectan visitantes con la historia, la biodiversidad y el espíritu del lugar. En sus bosques se han registrado más de 100 especies de aves, lo que convierte a Cannúa en un lugar con gran potencial para el aviturismo en esta región de Antioquia.
Al despedirnos, grabamos un pequeño video junto a Santiago con un mensaje de esperanza y compromiso por seguir construyendo una Colombia donde la conservación sea parte integral del turismo y la vida cotidiana.
Con el corazón lleno, partimos rumbo a El Retiro, donde nos esperaba otro encuentro especial: visitar a nuestro gran amigo y referente de la fotografía de aves en Colombia, Rodrigo Gaviria.
📍 Contacto Cannúa Ecolodge +57 311 6099237
Día 8/9 | Entre aves y orquídeas: El Retiro y La Ceja
Desde la Reserva Cannúa, en Marinilla, emprendimos camino hacia El Retiro, donde nos recibió nuestro gran amigo Rodrigo Gaviria Obregón, fotógrafo de aves, naturalista y uno de los impulsores más comprometidos del aviturismo en Antioquia. Rodrigo, además de ser un gran anfitrión, ha dedicado años a explorar, registrar y compartir la belleza de las aves de la región. En su casa pasamos la noche, conversando sobre los caminos de la conservación, la fotografía y los sueños compartidos por un país que protege su biodiversidad.
A la mañana siguiente, Rodrigo nos llevó a una finca cercana en la parcelación Bosques de la Cristalina, donde viven Teresita Varón Palacio y León Morales Soto, reconocidos expertos colombianos en botánica urbana, especialmente en el estudio y manejo de árboles y palmas en entornos urbanos. Allí compartimos un café y su pasión por los árboles, mientras intentábamos fotografiar colibríes en un entorno silencioso y mágico.
Luego nos dirigimos a La Ceja, al encuentro con otro personaje extraordinario: Daniel Piedrahita, el creador de Alma del Bosque.
Con Daniel recorrimos el nuevo espacio que está construyendo: un santuario para su invaluable colección de orquídeas. Nos mostró cómo está diseñando el lugar para replicar las condiciones naturales de cada especie, con la visión de abrirlo al público próximamente. Su pasión se siente en cada palabra, en cada piedra puesta para sostener la vida de estas joyas vegetales.
Después, en compañía de Rodrigo, visitamos la finca donde actualmente se encuentra la colección. Allí nos recibió Graciela, una de las personas que trabaja con Daniel, quien nos guió en un recorrido impresionante por un mundo de formas y colores. Más de 25.000 ejemplares de unas 5.000 especies de orquídeas, cada una con una historia, un origen, una fragilidad y una belleza únicas.
Daniel no solo colecciona, sino que también investiga, preserva y multiplica especies en peligro, como la Anguloa brevilabris y la Dracula nosferatu. Incluso una especie descubierta en Colombia lleva su nombre: la Sobralia piedrahitae. Su trabajo es un ejemplo vivo de cómo la ciencia, el arte y el amor por la naturaleza pueden convivir y florecer.
Después del recorrido por el mundo de las orquídeas en Alma del Bosque, salimos a almorzar a Cantarana, un lugar rodeado de naturaleza donde recargamos energías con buena comida y una mejor conversación.
Desde allí fuimos a la casa de Juan Carlos Vélez, reconocido pajarero y amante de la conservación en Antioquia, quien nos abrió las puertas de su hogar junto a su esposa María Adelaida. Allí, entre risas, historias de campo y buena compañía, intentamos observar al escurridizo Hypopyrrhus pyrohypogaster, conocido como cacique candela, una de esas aves que encienden la emoción de cualquier observador. Compartir con ellos fue cerrar el día con gratitud, sintiendo nuevamente que en esta ruta no solo encontramos aves, sino también personas que viven para protegerlas.
📍 Contacto alma del bosque +57 315 7200869
Día 10/11 | Guatapé y San Rafael: Entre piedra, aves y comunidad
Salimos temprano de El Retiro rumbo a Guatapé, donde la majestuosa Piedra del Peñol nos dio la bienvenida. Llegamos al pueblo, vibrante y colorido, con sus característicos zócalos en cada fachada, reflejo de identidad y tradición. Disfrutamos de un delicioso almuerzo en Guatacreps, recargando energías para continuar la ruta.
Seguimos hacia San Rafael, donde nos esperaba nuestro primer anfitrión: Winston, de la Posada de las Aves. Allí pasamos la noche y escuchamos su historia: cómo las aves le cambiaron la vida y lo motivaron a estudiar, validar su bachillerato y profesionalizarse como guía. Es uno de los pioneros del aviturismo en la región y lo habíamos conocido años atrás en el Congreso de Aviturismo en Manizales.
Al amanecer siguiente, nos quedamos en los comederos de la reserva, donde no solo vimos colibríes como el Heliotrix barroti y la Polyerata amabilis, sino también al tití gris (Saguinus leucopus), un primate endémico de Colombia y actualmente en peligro de extinción . Observamos a estos pequeños monitos grises moverse en los árboles y compartir el mismo ecosistema que las aves.
Luego salimos a conocer la Cascada La Cacerola, uno de los atractivos naturales de San Rafael. El paisaje era increíble: agua, verde y silencio.
Desde allí, llegamos a Palagua Lodge, ubicado junto al río Bizcocho y rodeado de montañas. Este hotel boutique combina confort y sostenibilidad, con actividades como senderismo, paseos en bicicleta y conexión con la naturaleza . Nos recibió Juan Esteban Vergara y, siguiendo su recomendación, fuimos a almorzar en Bendito Restobar, otro acierto culinario.
Para finalizar el día, pasamos por la Finca El Toche, donde nos esperaba John Rendón, cerrando así una jornada cargada de encuentros y buen ambiente.
📍 Contacto La Posada de las aves +57 312 6778753
Día 11/12 | Chocolate, aves y ranas en Toche
Llegamos a la Finca El Toche, donde nos recibió John Rendón junto a su familia, guardianes de un proyecto hermoso que integra la conservación con el cultivo responsable del cacao. Allí el chocolate no solo se saborea, se vive.
Apenas llegamos fuimos directo a las perchas, y como si supieran que los esperábamos, aparecieron dos joyas aladas: el batara carcajada (Thamnophilus multistriatus) y el cucarachero buchinegro (Pheugopedius fasciatoventris), dos especies que siempre nos emocionan. Más tarde visitamos la estación de colibríes, donde pudimos ver al maravilloso Heliomaster longirostris, un destello entre las sombras del bosque.
En la noche nos fuimos en búsqueda de ranas, una de las actividades más emocionantes del recorrido. Tuvimos la fortuna de encontrar varias especies, entre ellas la delicada rana de cristal, una especie que parece sacada de un cuento mágico por su transparencia.
Esa noche dormimos allí mismo, mientras la lluvia caía sin parar sobre el techo de la finca, arrullándonos como si el bosque nos abrazara. Al día siguiente, nos quedamos disfrutando en los comederos, con aves y buenos momentos acompañados por un desayuno delicioso, que incluía, por supuesto, el chocolate producido en la misma finca: cálido, espeso y con el sabor de lo hecho con amor.
De allí partimos a almorzar a otro lugar recomendado en la zona: Perla Negra, una parada que nos sorprendió con su buena sazón, antes de seguir camino hacia nuestro siguiente destino: Manantiales del Campo.
📍 Contacto Finca El Toche +57 300 5750117
Día 12 | Manantiales del Campo: entre cascadas, cabañas y zarigüeyas
Gracias a la recomendación de nuestro amigo Rodrigo Gaviria, llegamos a Manantiales del Campo, un lugar mágico en San Rafael que nació del sueño y la visión de Leonel Giraldo, su propietario. Nos recibió con toda la amabilidad del mundo y nos sentamos a conversar. Leonel es un hombre de mil historias, que nos contó cómo este lugar fue tomando forma: comprando poco a poco predios que antes eran potreros, y transformándolos en un paraíso natural lleno de manantiales, cascadas, charcos cristalinos y senderos que invitan a desconectarse.
El lugar es como salido de un cuento. Leonel ha construido cabañas únicas con su gran imaginación: algunas con techos móviles para ver las estrellas, otras como islas en medio de la quebrada. Hicimos un recorrido por las instalaciones y terminamos en un jacuzzi al lado del río, rodeados por el sonido del agua y la vegetación.
Más tarde llegó Rodrigo, quien nos acompañará en la siguiente travesía por San Rafael. Compartimos la cena bajo el canto de los grillos y las estrellas, en compañía de zarigüeyas y un mapache que cada noche llegan a buscar el banano que queda en los comederos de aves. Cerramos el día con la gratitud de haber conocido otro lugar donde la naturaleza y la creatividad se encuentran para ofrecer una experiencia inolvidable.
📍 Contacto Manantiales del Campo +573192417694
Día 13 | La Posada del Nyctibius y las cascadas de San Rafael
A las 5:30 a.m. nos encontramos con Rodrigo para partir rumbo a la vereda La Florida, en el sector de La Pola, donde nos esperaba una nueva joya para el aviturismo en San Rafael: La Posada del Nyctibius. Allí nos recibió Santiago Giraldo, un joven biólogo apasionado por las aves, quien este año lanzó este proyecto con el sueño de conectar a más personas con la naturaleza.
A nuestra llegada, Santiago nos preparó un delicioso café en aeropress, mientras nos acomodábamos en el comedero de aves. Allí mismo desayunamos, rodeados del canto y el ir y venir de las especies. Nos acompañaron aves como el Pinzón piquidorado (Arremon aurantiirostris) y el siempre llamativo Barranquero pechicastaño (Baryphthengus martii), entre otras.
Después de una mañana tranquila entre aves, nos fuimos a almorzar a Los Lagos. En la tarde, de regreso a Manantiales del Campo, nos unimos a Sergio, sobrino de don Leo, para guiarnos hasta una de las joyas escondidas de San Rafael: las cascadas.
El lugar es simplemente increíble. Dos caídas de agua, una de ellas de más de 120 metros, crean un paisaje imponente. Y como si fuera poco, en una percha con vista a la cascada, nos recibió una sorpresa: el imponente Gavilán Príncipe (Morphnarchus princeps), una especie que nos dejó sin palabras.
Regresamos al hotel cansados pero felices, con el corazón lleno de naturaleza y la gratitud por otro día perfecto en esta travesía que sigue regalándonos encuentros inolvidables.
📍 Contacto La Posada del Nyctibius +57 304 4412530
Día 14 | San Rafael, Antioquia
Este ha sido el destino que más nos ha abrazado en la ruta. Hoy visitamos La Isabela, el paraíso que Andrés Álvarez ha construido con paciencia, observación y amor por las aves.
Don Álvaro, su padre, nos dio la bienvenida y nos guió hasta el hide, donde Andrés ya nos esperaba. No tuvimos que esperar mucho: la Polluela Cabecirrufa (Rufirallus viridis) apareció como un regalo silencioso entre las sombras. Un instante mágico, difícil de lograr, que nos dejó el corazón acelerado.
Luego conocimos a Memo Ossa, reconocido fotógrafo de naturaleza, con quien compartimos una mañana llena de observaciones:
Chilacoa Colinegra, Pinzón Piquidorado, y un visitante inesperado: el Cuco Ardilla, que baja en busca de gusanos a una percha… ¡increíble comportamiento!
Pero lo más enigmático del día fue un colibrí misterioso, con una línea blanca en la frente que aún no logramos identificar. Lo fotografió Germán Vásquez, y ahora estamos en contacto con expertos para descifrar esta visita inusual. ¿Una nueva especie para el lugar? Pronto lo sabremos.
Cerramos la jornada con la visita de los monos tití gris (Saguinus leucopus) y un encuentro muy especial con Mathew y su hijo Mateo Perrot, dos grandes amigos de esta causa, junto a José Iván Cano. Vienen soñando un proyecto documental inspirado en Guardián de las Aves.
San Rafael nos sigue demostrando que es un territorio vivo, diverso y lleno de historias por contar.
📍 Contacto La Isabela +57 310 5470213
Día 15 | Nidos, despedidas y nuevos caminos
La jornada comenzó con una hermosa invitación: Don Leo nos recibió en su casa con un desayuno delicioso y lleno de cariño. Mientras compartíamos la mesa, algo nos dejó maravillados: una Tangara Enmascarada (Stilpnia nigrocincta) había hecho su nido en una de las materas de la finca, y los padres llegaban una y otra vez a alimentar a su pichoncito. Un momento mágico que resumió lo que ha sido este viaje: aves, esperanza y conexión.
Después de despedirnos de Don Leo y de Rodrigo Gaviria, retomamos la ruta en compañía de Mathew, su hijo Mateo y José Iván Cano. Hicimos una parada en Guatapé para revisar detalles del proyecto documental inspirado en Guardián de las Aves. Fue un espacio para compartir ideas, soñar en voz alta y reafirmar el poder de las historias bien contadas.
Tras el almuerzo, seguimos rumbo a Cocorná, donde nos esperaban María Dolly y Eliecer en el Refugio de las Aves. Nos recibieron con un delicioso café, una conversación llena de sabiduría y una cena que cerró el día con la calidez de hogar.
Día 16 | Refugio, aves y caminos: Cocorná nos abraza
Amanecimos en el Refugio de las Aves, un lugar que lleva bien su nombre. Allí nos recibieron María Dolly y Eliecer, una pareja de maestros que encontró en el campo su hogar, y en las aves, su nueva vocación.
El día comenzó con un delicioso desayuno: arepitas campesinas y huevitos de finca, mientras a pocos metros, en el comedero, empezaban a llegar las visitas aladas. Nos acompañaron los Periquitos Bronceados (Brotogeris jugularis), el canto constante del Tres pies (Tapera naevia) y el inquieto Hormiguerito del Pacífico (Myrmotherula pacifica).
Luego salimos a caminar por el sendero, donde la selva nos regaló nuevas joyas: el Carpintero Bonito (Melanerpes pulcher), el Saltarín Rayado (Machaeropterus striolatus), y muchos otros cantos que aún resuenan en nuestros oídos.
Regresamos al refugio para un almuerzo casero lleno de sabor y gratitud. Con el corazón contento, partimos rumbo a nuestro siguiente destino: la Reserva Margay de Juanda Ramírez, donde nos esperan nuevas historias por descubrir.
📍 Contacto Refugio de las aves +57 317 8288905
Día 17 | Reserva Margay — Entre aves, cámaras trampa y selva viva
Nuestra travesía nos llevó a la Reserva Margay, llamada así en honor al Margay, una especie de tigrillo que habita el territorio y que ha sido registrado allí, nos recibio Juan David Ramírez, más conocido como Juanda, un pajarero apasionado que lleva más de 30 años fotografiando aves en Colombia, pionero en la técnica del digiscoping y uno de los observadores con más especies registradas en el país.
Juanda nos compartió la historia reciente de uno de sus registros más emocionantes: el Campanero Barbudo (Procnias averano), una especie que no se registraba en Colombia desde hace más de 80 años y que él logró documentar, generando gran emoción en la comunidad ornitológica.
Después de un desayuno casero en familia, nos internamos con él en el bosque para ayudarle a instalar cámaras trampa, parte de su monitoreo continuo de la fauna de la reserva. Allí han sido registrados tigrillos, jaguarundis, nutrias y otras especies emblemáticas. La caminata fue una lección viva de biodiversidad: hongos, insectos, bromelias y árboles que reflejan la influencia del Chocó biogeográfico, a pesar de estar en la cordillera central.

En uno de los puntos clave instalamos la primera cámara, y la noche anterior habíamos podido ver los impresionantes videos de lo que camina silenciosamente por esos mismos senderos cuando nadie mira.
Nosotros debíamos continuar la ruta, así que Alex, quien trabaja en la finca y apoya a Juan David en todo este proceso, nos acompañó de regreso mientras Juanda seguía su misión de instalar las otras seis cámaras.
Nos despedimos con gratitud de su familia, que nos recibió con cariño y calor humano. En el camino hicimos una parada obligada sobre la vía antes de llegar a Doradal, en Los Aragones, para seguir la recomendación de Rodrigo y probar la legendaria casuela de frijoles.
Ya en la tarde llegamos a Torrelavega, nuestro nuevo punto de descanso, con el corazón lleno de historias y la certeza de que la conservación también se camina, cámara tras cámara, día tras día.
Día 18/19 | Torrelavega y Secretos del Bosque
Amanecimos en Torrelavega, un lugar que siempre nos abre las puertas con cariño. Fue un día para descansar y ponernos al día con los pendientes, mientras el canto de las guacamayas, loros y pisingos nos recordaba que aquí la naturaleza nunca se detiene. Un espacio maravilloso para recargar el cuerpo y el alma.
Al día siguiente, nuestra última cita en Antioquia fue en Secretos del Bosque, a solo 30 minutos de distancia. Allí nos recibieron Vania Ronderos y Michel Varón, una pareja inspiradora que decidió convertir un antiguo potrero ganadero en un bosque vivo. Cuando llegaron, hace apenas cuatro años, registraban unas 50 especies de aves. Hoy, gracias a la restauración del hábitat y el cuidado constante, ya han contado cerca de 200 especies.
Compartimos historias, aprendizajes y sueños, y luego fuimos juntos a almorzar a EntreAguas, un lodge a solo 10 minutos de la reserva que les brinda alojamiento y alimentación a sus visitantes. Allí celebramos el cumpleaños de Michel, y con esa alegría nos despedimos de Antioquia, agradecidos por cada encuentro, cada ave y cada abrazo en el camino.
En ruta hacia nuestra casa, hicimos una parada especial en Victoria, Caldas, para conocer La Camelia, gracias a la invitación de Arturo Parra y Juan, quienes nos abrieron generosamente las puertas. Nos encontramos con ellos en el parque principal, compartimos un tamarindo michelado, compramos algunas cosas y luego nos fuimos a descansar a la reserva, donde la noche nos sorprendió con la visita de una parejita de monos nocturnos.
📍 Contacto Secreto del Bosque +57 302 2642464
Día 20 | Reserva Las Camelias (Victoria, Caldas)
En la ruta de regreso a casa, amanecimos en la Reserva Las Camelias, un nuevo destino para el aviturismo en el departamento de Caldas, gracias a la invitación de Juan Salazar y Arturo Parra.
Aquí se nota el trabajo constante que vienen realizando desde hace más de un año: escenarios bien pensados, respeto por las aves y una experiencia lista para recibir a los fotógrafos que buscan capturar belleza en estado puro.
Un lugar que suma y que abre sus puertas con la certeza de que el aviturismo también puede florecer en nuevas regiones.
📍 Contacto Las Camelias +57 316 8237015
Explorando Antioquia | Ruta de 20 días
Durante 20 días recorrimos Antioquia con el corazón abierto, la mirada atenta y la cámara lista para registrar no solo aves, sino personas, historias, esfuerzos de conservación, memorias del territorio y sueños que crecen como los bosques que muchos están sembrando.
Fueron 1.699 kilómetros, 25 listas en eBird y 225 especies registradas, pero lo más valioso no cabe en cifras: lo llevamos en el alma. Cada lugar que visitamos nos mostró una forma distinta de habitar el campo, de relacionarse con las aves y de apostarle a un futuro más armonioso entre naturaleza y comunidad.
En cada parada nos recibieron con cariño, café recién hecho, comidas caseras, y la voluntad de compartir lo que han construido con tanto esfuerzo. Este viaje fue un homenaje al aviturismo que se hace con sentido, con raíces, con historias que inspiran.
Galeria Aves



























Esta fue nuestra ruta, paso a paso:
📍 Finca Alejandría (Jericó)
📍 Reserva Los Guácharos (Jardín)
📍 Finca Monteser (Jardín)
📍 Kamarijá (Jardín)
📍 Bambusa (Jardín)
📍 Reserva La Esperanza (Jardín)
📍 Cannúa Ecolodge (Marinilla)
📍 Posada de las Aves (San Rafael)
📍 Palagua Lodge (San Rafael)
📍 Finca El Toche (San Rafael)
📍 Manantiales del Campo (San Rafael)
📍 Posada del Nyctibius (San Rafael)
📍 La Isabela (San Rafael)
📍 Refugio de las Aves (Cocorná)
📍 Reserva Margay (San Francisco)
📍 Secreto del Bosque (Doradal)
📍 Entreaguas Lodge (Doradal)
📍 Torrelavega (Doradal)
📍 La Camelia (Victoria, Caldas)
Gracias a cada anfitrión que nos abrió sus puertas, a quienes nos contaron sus historias frente a la cámara o entre caminos de tierra, a quienes sembraron árboles, pusieron bebederos, construyeron senderos o simplemente se detuvieron a conversar.
Este viaje reafirma lo que creemos:
El aviturismo es una oportunidad para sanar territorios, fortalecer comunidades y sembrar esperanza.
Colombia es el país de las aves, sí… pero también es el país de la gente que las protege, que las observa, que las vive.
Gracias por tanto, Antioquia. Nos vamos con el corazón lleno.
Con gratitud y alas abiertas,
Niky & Mauro
@birdscolombia @birdscolombiaexperience
Aquí pueden explorar el trip report completo en eBird
🔗 https://ebird.org/tripreport/378752
¿Qué es realmente una fotografía?

Por Mauricio Ossa Aristizábal
Ha muerto Sebastião Salgado . Uno de mis grandes referentes. Desde que vi su documental y conocí el poder de su obra fotográfica, cambió mi mirada sobre la fotografía y sobre el poder que tiene una imagen. Salgado no solo dedicó su vida a captar imágenes, sino a narrar, a incomodar, a conmover. Si no conocen su historia, les recomiendo ver el documental La sal de la tierra. Ahí entenderán que la fotografía puede ser mucho más que estética: puede ser memoria, denuncia, testimonio, poesía.
Pensando en su legado, hoy me hice una pregunta incómoda qué hace múcho ronda en mi cabeza:
¿Qué estamos haciendo hoy los fotógrafos de aves?
Y más aún, ¿quiénes son realmente fotógrafos?
Hoy cualquiera con una cámara —o incluso con un celular— se autoproclama fotógrafo. En el mundo de la fotografía de aves, esta tendencia se ha multiplicado. Vemos imágenes técnicamente perfectas, con aves hermosas congeladas en vuelos, perchas limpias, fondos cremosos. Son bellas, sí. Pero muchas veces no cuentan nada más. Son retratos de seres hermosos, y no mucho más.
Me he preguntado si acaso nos hemos convertido en retratadores de aves más que en fotógrafos. ¿Dónde están las historias detrás de esas especies? ¿Dónde está el mensaje? ¿Dónde está el alma?
Crear una composición en una fotografía de un ave es mucho más que tener un buen equipo; es un verdadero arte que requiere conocimiento, sensibilidad y un entendimiento profundo de la fotografía como lenguaje.
En la era digital, donde la tecnología avanza rápidamente y el acceso a cámaras y equipos de alta gama está al alcance de muchos, a veces se olvida que la esencia de una fotografía no está solo en la nitidez, la velocidad o el tamaño del sensor. La fotografía es una forma de comunicación visual que debe ser estudiada, practicada y sentida.
La composición es la base de esta comunicación. No es solo encuadrar un ave bonita en un fondo difuminado o capturar un instante congelado en vuelo. Es organizar los elementos dentro del cuadro para guiar la mirada del espectador, transmitir emociones y, sobre todo, contar una historia.
Esto implica comprender la luz, el color, las líneas, los contrastes, el espacio y el momento. También implica paciencia y observación para esperar ese instante en que el sujeto y el entorno dialogan, en que la imagen trasciende la belleza y se convierte en una experiencia para quien la ve.
Entender qué es la fotografía implica saber que cada imagen lleva una intención, un mensaje, una voz. Cuando esa intención está clara, la composición deja de ser una simple técnica para convertirse en un vehículo de conexión y significado.
Vivimos en un mundo donde está primando lo estético, lo rápido, lo superficial. Todo se vuelve contenido inmediato. Scroll infinito. Reacciones fáciles. Pero yo soy de los que prefiere andar despacio, sin prisa. Donde el camino hace parte del viaje. Buscando siempre más tiempo de valor: tiempo para detenernos, para observar con atención, para contar historias, para la narrativa y la profundidad. Porque lo que permanece no siempre es lo más impactante, sino lo más verdadero. Eso es lo que le enseñamos a nuestros guardianes de las aves que se están formando como fotógrafos.
Hace poco, con mi amigo Martín y con Niky, fuimos a Anaime, Tolima, a buscar al loro orejiamarillo. Una especie amenazada porque le han destruido su hábitat: las palmas de cera. Esas mismas que son nuestro árbol nacional y que también están desapareciendo. En el camino, le íbamos contando a Martín la historia del loro y cómo su hogar está en riesgo. Porque mirar a un ave también es contarle a alguien lo que estamos perdiendo.
Estuvimos en un lugar donde se posaban decenas de loros. Era el paraíso para cualquier fotógrafo. Todos buscábamos la mejor foto. Pero Martín, al mostrarme su imagen, me dijo:
“En esta foto quise mostrar cómo las palmas de cera y los loros están desapareciendo.”

Ahí entendí. Eso es una gran fotografía. Una imagen que no solo muestra, sino que dice. Que habla de un problema, que toca una fibra. Que no se queda en la belleza del sujeto, sino que propone una mirada.
Yo mismo he estado en conflicto con mi fotografía de aves. Vengo de una mirada más reporteril. Me gustaba salir a la calle y buscar instantes que contaran historias cotidianas. Esa primera etapa aún vive en los comienzos de mi perfil de Instagram. Luego llegaron las aves. Y me deslumbraron. Como a todos, su rareza, sus colores, su belleza me atraparon.
He tomado miles de fotos. He buscado la esencia. Pero muchas veces, después de subirlas, las bajo. Porque me doy cuenta de que, más allá de lo bonito, no me dicen nada. No hay un relato. No hay una emoción. Y eso me inquieta.
Realmente no soy el mejor fotógrafo de aves. Cada que salgo a fotografiarlas, busco mi esencia. Ese es el gran reto. Sigo en la búsqueda. Porque más allá del ave, busco lo que hay detrás: la historia, la emoción, la verdad que muchas veces no se ve, pero se siente.
Últimamente, me siento peleado con mi fotografía de aves. Como si me faltara algo. Tal vez por eso he volteado la mirada hacia lo diminuto. Como quien hace una pausa. Como quien necesita reaprender a ver.
Cada vez quedan menos fotos de aves en mi perfil.
Seguiré en la búsqueda de cuáles son las historias que quisiera contar con mi lente.
A veces me pregunto cuándo fue que empecé a amar la fotografía. Y siempre vuelvo a esos días en la universidad, cuando recibí mis primeras clases, cuando entrábamos al cuarto oscuro a revelar. Eran momentos mágicos. Había algo ritual, casi místico, en ver cómo, después del proceso químico, comenzaban a emerger las imágenes. Era como si las historias salieran de la nada, como si lo invisible cobrara forma.
Tuve grandes maestros. Uno de ellos fue Rodrigo Grajales, quien alguna vez nos dijo:

“Si la fotografía que hago no le sirve a la comunidad, tampoco me puede servir a mí.”
Foto: mauroossa
Esa frase me marcó. Con él entendí que la cámara no es solo una herramienta para capturar el mundo, sino para transformarlo. Que la imagen, por muy personal que sea, cobra sentido cuando se convierte en un aporte colectivo.
También quiero rendir homenaje a otro gran maestro en mi camino: Luis Carlos Ayala. Fotógrafo que ha dedicado su vida a documentar las realidades más crudas y auténticas de Colombia, especialmente en las calles de Bogotá. Su trabajo no busca generar lástima, sino provocar reflexión. Como él mismo ha dicho:

“Lograr mostrar algo tan visceral y que la gente no sienta compasión ni pesar, sino solidaridad y que logre entender esas decisiones de vida.”
Foto: mauroossa
Luis Carlos ha retratado la protesta social, los barrios invisibles, las injusticias que muchos prefieren no ver. Pero lo hace desde la empatía, desde la humanidad, sin explotar el dolor, sino tratando de comprenderlo. Su mirada es valiente, honesta y profundamente humana.
Ellos me enseñaron que una fotografía no es solo lo que se ve. Es lo que se quiere decir.
Es la intención detrás del obturador. Es la historia antes y después del clic.
Hoy, en medio de la avalancha de imágenes, quiero seguir buscando las que de verdad significan algo. Las que provocan, las que cuentan, las que resisten.
Porque, al final, eso es realmente una fotografía:
Una forma de mirar el mundo, y de invitar a otros a mirarlo también.
Fotos de aves hermosas hay millones. ¿Cuántas cuentan una historia? ¿Cuántas invitan a la reflexión? ¿Cuántas transforman un territorio? ¿Cuántas le suman a la conservación? ¿Y cuántas son solo retratos?
Un ave por día desde 2016: Todas las aves de Colombia en un solo lugar.
Birds Colombia acaba de completar en su portal el álbum de fotografía con todas las especies de aves de Colombia, esta idea nace en cabeza de dos publicistas Mauricio Ossa y Niky Carrera Levy, cuando en 2015 se preguntaron, como hacer visible al país con mas aves del mundo y mostrar la belleza de todas las aves de Colombia, comenzaron con la meta de compartir todos los días una especie, #UnAvePorDía, bautizaron la campaña y así fue como publicaron la primera especie el 18 de Marzo de 2016, el Barranquero andino fue el elegido.

Barranquero andino (Momotus aequatorialis) fue la primera especie publicada el 18 de marzo de 2016 (foto Leandro Vargas)
Colombia, 7 de septiembre de 2023.- Birds Colombia, es el primer medio de comunicación del aviturismo en Colombia, “La Voz de las Aves” desde su creación en 2016 tiene el propósito de promover el amor por las aves contribuyendo al desarrollo del Aviturismo y aportar en la construcción de un mejor país.
“UnAvePorDía» llamaron la estrategia creada desde marzo de 2016, compartir un ave diferente cada día con la meta de algún día agrupar en una sola pagina web, todas las aves de Colombia.
Entrando a la pagina http://www.birdscolombia.com se van desplegando todas las fotografías de las aves, haciendo click en la fotografía se encuentra toda la información de cada especie, acompañada de su canto, información en ingles y español, mapa de ubicación geográfica de los lugares donde se observa y algunos datos de interés, para que todos conozcamos la belleza de nuestras aves y contar que somos el país con más aves del planeta, 1966 especies registradas que representan cerca del 20% de las especies que existen.
Durante estos 7 años de compartir un ave todos los días han sido muy estrictos cumpliendo esta meta diaria, solo dejaron de subir en el año 2021 cuando Niky y Mauro se fueron durante ese año a recorrer los 32 departamentos de Colombia en 365 días y se dieron cuenta que subir la especie de cada día sería imposible, después de terminar este increíble viaje continuaron subiendo la especie día por día.
El 7 de septiembre de 2023 se publica la última especie, han seleccionado para terminar una especie muy significativa, el Zambullidor Colombiano (Podices andinus), esta es la única especie de ave extinta en Colombia, fue vista por última vez en el Lago de Tota en Boyacá en el año 1.977, su extinción ocurrió por causa de la cacería, el deterioro de su hábitat, deforestación, sequía de humedales, uso de pesticidas y la introducción de trucha arcoíris, esta especie esta representada en la letra S de Birds Colombia, han convertido su imagen como un símbolo para crear conciencia de la importancia de las aves para los ecosistemas y la vida y en un mensaje contundente para que no se repita esta historia con las otras especies que tiene Colombia en Peligro critico como el Cóndor de los Andes, el Cucarachero de pantano, el Pato negro, el Águila solitaria, el Guardabosque antioqueño, el Montañerito paisa, el Doradito lagunero, el Paujil piquiazul ó el Loro coroniazul, entre otras.

Podices Andinus (ilustración Paula Romero Arte y Conservación)
En la página web de Birds Colombia encontraran un total de 2054 especies de aves, de las cuales 1.966 están registradas en Colombia más 88 especies hipotéticas, aves que tienen distribución potencial para el país sin registros confirmados como una base de información para que los observadores de aves estén atentos a nuevos registros, 125 especies migratorias, 235 especies amenazadas, 87 especies endémicas, 170 especies de colibríes, 28 especies de búhos y una infinidad de datos que se pueden extraer del portal, pues la página cuenta con un buscador dónde se pueden hacer consultas agrupando por diferentes tipos de categorías como: grados de amenaza, temas asociados a endemismo, migratorias, aves emblemáticas, especies hipotéticas ó erráticas para Colombia, por géneros y familias.
Este trabajo se pudo completar gracias al apoyo de 134 fotógrafos que han autorizado el uso de sus imágenes a Birds Colombia. Birds Colombia es un proyecto creado por Niky Carrera Levy y Mauricio Ossa: Niky&Mauro, una pareja de publicistas y fotógrafos que en 2021 hicieron el primer Big Year en Colombia recorrieron los 32 departamentos de Colombia en 365 días.
“A través de Birds Colombia anhelamos crear conciencia de la importancia de las aves para los ecosistemas y la vida, también queremos que los Colombianos se sientan orgullosos de ser “el país de las aves”. Destacó Niky Carrera Levy – Fundadora de Birds Colombia
El portal de Birds Colombia esta cumpliendo su objetivo, ya tiene a la fecha más de 1 millón 300 mil visitas de 650 mil visitantes de 205 países, los países con más visitas son USA, México, Perú, Ecuador, España, la especie con mayor número de vistas es el Cóndor Andino con más de 22 mil entradas.
Mauricio Ossa, Co-Fundador de Birds Colombia, comenta: “Ha sido un trabajado increíble, durante todos estos años levantarse a primera hora de la mañana para subir #UnAvePorDía, un buen ejemplo de como de gota en gota se llena el vaso, estamos felices y orgullosos de mostrar el País de la belleza, el país con mas aves del planeta»
Todos los que quieran disfrutar de nuestras aves pueden ingresar a http:// http://www.birdscolombia.com y conocer más de cada una de las aves de Colombia.
Vuelo a Tierra
Colombia, junio 12 de 2022

La tierra y las aves me llevan a muchas reflexiones, preguntas con y sin respuestas, a inmersas vivencias que se quedaron en la memoria de un recorrido por la vida que adorna los paisajes con alas de la tierra que nos vio nacer.
Con las lluvias que acompañan este 2022 y una taza de Café cultivado en Planadas Tolima, en compañía de un jazz de Sant Germain que inspira, empiezo mi retrospección; hace un tiempo entendí que la mejor auto sicología es la escritura como proceso de fortalecimineto.
¿Hay qué encajar? desconozco este sentimiento nuevo que me acompaña, y espero tener la respuesta al final de estas letras.
Luego de conocer con profundidad la esencia de la vida, metida en la piel, es imposible volver a una normalidad después de tener el cuero en Colombia y vivir 365 días inmersa en la naturaleza y en las realidades que normalmente no se ven. Es casi imposible tener un dialogo tranquilo, cuando no se habla el mismo idioma de la tierra, del olor, de las fibras que mueven el campo, de la memoria, de las secuelas del país, del odio, del perdón, y es aquí donde hago mas énfasis, no se puede hablar en paz sin procesos de regeneración y reconciliación con la naturaleza, con la vida, con nosotros mismos, con Colombia, con nuestros errores como sociedad, como país y con nuestras realidades.
La decisión: Dejarlo todo para recorrer Colombia en un año, 365 días conociendo los 32 departamentos de Colombia a través de las aves. Una determinación que implico una mezcla de aceptaciones y de oídos sordos, pues estamos acostumbrados a opinar todo, a cuestionar, a juzgar y señalar las decisiones o acciones de otros; esto implico entender que el peso de una decisión como esta, origino un mundo nuevo, por que como en el amor, nadie te enseña las consecuencias de dejarlo todo, y tampoco había un manual de dos personas que renunciaron a su vida cotidiana para recorrer el país de las aves, y empezar a romper los esquemas de nuestro circulo cotidiano enseñando con el ejemplo lo que es vivir la vida buscando ser feliz día por día, por eso el día que renuncie a mi trabajo para irme a recorrer Colombia «buscando aves», algo se rompió para siempre, nunca olvidare lo que sentí cuando entregue mi carta de renuncia, esa liberación cargada de adrenalina fue la respuesta que nunca quise aceptar por mis inseguridades, por no creer en mi, por el detestable que dirán, esta decisión fue el dictamen final, fue el punto seguido de una circunstancia que postergue por años, pues dure mas de 18 años intentando durar mas de 2 años en una oficina y no lo lograba, tuve que vivir un «Big Year» para afirmar el alma libre y autónoma con la que nací.
El vacío se apropia de mi mente y los miedos salen a flote, la incertidumbre se apodera del tiempo y llegan los dolores físicos, 3 días con un espasmo que no me dejo mover, entendí que el miedo era mas grande que yo, y que uno de los días mas importantes de mi vida, los celebre postrada en una cama, sin poder moverme. Entre médicos, recetas caseras y pensamientos recupere mi falta de confianza y faltando 21 días para recorrer Colombia en 1 año calendario, y asimilar que ya era un hecho, empece a desafiarme como si mi mente supiera que 21 amaneceres fueran suficientes para la preparación de la mejor experiencia de mi vida.
Con una lista enorme, durmiendo poco, pensando mucho, explicándole a mi familia que no me había enloquecido por la decisión que tome, deduje que el tiempo no iba ser suficiente para hacerle entender a los que me rodean que no estaba lunática, que iba tras un sueño mancomunado, y que lo hechos a través del tiempo iban a explicar las decisiones, y que la única que tenia que creer en mi, era yo.
Revisando el listado y despejando punto por punto llego la hora de empacar, ¿Qué vamos a llevar? y empieza la odisea, de escoger seleccionar y ser prácticos, solo en ese instante empece a entender la magnitud de mi decisión y de lo que se venia, muy conmocionada de darme cuenta que tenia muchas cosas que llevaba años sin usar, empaque bolsas para regalar y hacer felices a otras personas, siempre he creído en la ley de la compensación, así que empezamos hacer cosas que nunca había pensado que encajaran en nuestra sociedad (como si el manual de la vida exigiera hacerlo de alguna manera). Cuando empezamos a contar la decisión, muchas personas alucinaban con la causa y nos decían palabras que nos motivaban a seguir, teníamos una tarea tremenda, el reto de conseguir una persona que arrendara el apartamento para cederle el contrato y no pagar multa, había que reducir costos por todos los lados posibles, así que nos conquistamos al señor de la portería y el nos ayudo a poner un mensaje en la entrada, que nos ayudo a cumplir exactamente la necesidad que teníamos, a cambio le dimos una cama sencilla con nido y el microondas, muy agradecido nos siguió ayudando en todo, el reto siguiente era entregar el apartamento pintado a bajo costo, así que hablamos con el señor de mantenimiento del edificio, compramos la pintura y a cambio le dimos la nevera, reto superado, cada cosa que iba pasando afirmaba nuestro sueño. La tarea siguiente, encontrar un proveedor económico en pleno 24 de diciembre para viajar, Pereira – Manizales, entre llamadas y preguntas un primo de Mauro le dice llame a Orejas y dígale que va de mi parte, al otro día Orejas llego muy puntual, cuando yo vi el «camión» decidí huir, solo le dije a Mauro ¿como va hacer orejas para meter todo en ese carrito? Orejas ya había dicho frescos que eso lo hacemos caber, en resumen, ese día entendí que la magia existe, es creer, poder y contemplar que si es posible, el precio lo ameritaba. Muy a las 3 de la tarde del 24 de diciembre de 2020 ya estábamos en Manizales con trasteo a bordo y una nueva vida.
El desprendimiento y las artes marciales mentales

Soy mujer de 41 años, con síndrome de ovarios poliquísticos y también hipotiroidismo con una cereza en el pastel que da como resultado hirsutismo, (una afección muy incomoda para vivir en sociedad) un 3×1 que no tiene cura, solo un control excesivo con alta dosis de positivismo, alimentación sana, y mucho deporte, este mix son las secuelas de mi Bulimia en los años 90´s (capitulo pendiente por escribir) una de las épocas mas difíciles de mi vida.
Mi preocupación mayor era: la alimentación, el deporte y los controles cada 6 meses, ¿Cómo me iba a enfrentar a esto?cerré mis ojos, respire profundo y entendí que iba ser una prueba más de la vida para terminar de conocer mi cuerpo, mi alma y mi espíritu, que no podía dejar de vivir una experiencia por el miedo que invadió mi cerebro, de algo que no sabia como iba ser. Prepare mis medicamentos, investigue un poco, pero tampoco sabia como hacerlo, así que decidí vivir el día a día con todos sus matices y lo mas importante estar en el hoy, no en el ayer y no el mañana, esa fue una de las tareas mas duras al principio, cuando me di cuenta cuanto tiempo invierto pensando en el mañana, entendí que vivir el hoy hace mas liviano el andar y ayuda a equilibrar los pensamientos para vivir el presente.
Y fue así como empece a empoderar mi rol, la mente estaba tan ocupada que no había tiempo, ni espacio para pensar, con el control en la mano como mujer, esposa, como hija, tía, sobrina, como líder de proyecto y lo mas importante como ser humano, empece a sentir que llevaba muchos años preparándome para vivir esta historia, esta versión de mi, poniendo a prueba mis habilidades, valores y todo lo que mi familia sembró en mi.
Era el momento de sacar el oro, ponerlo a brillar, entender la ley de la fluidez, aprender a entender los sentimientos para equilibrar la mente y racionalizar rápidamente, fue mi momento para curar, depurar, circular y surcar por mi patria.
Conexión
Pensar en pajarear 365 días seguidos, era una locura, entre el trasteo, las maletas del viaje, contar la historia de dejarlo todo y ver las caras de asombro, celebrar navidad y un año nuevo anticipado, entender la dinámica de algo inexplorado, con sentimientos de asombro, en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en el primer día del año mas maravilloso de mi vida, llegamos a mi ciudad natal, para así luego trasladarnos, a Honda pueblo patrimonio de Colombia al barrio; Arrancaplumas donde empezamos el *Big Year, con una pajareada mágica a orillas del rio Magdalena, ese que conecta el corazón del país con la esencia de la historia, allí, sentada en el mismo lugar donde había tirado las cenizas de mi abuelita meses atrás, empezó una leyenda de esa mejor versión de mi en la mas profunda libertad de mi ser.
Si contara el día a día de esta travesía me quedaría escribiendo un año entero, con el pasar de los días, en silencios profundos, en conexión recóndita conmigo misma y con la naturaleza, en una meditación trascendental. logrando poner mi mente en blanco a través de las aves, pude tener alcances inimaginables de autoconexión, reflexión, autoperdón, aceptación y hasta lenguaje de señas con mi esposo, una nutrición absoluta de crecimiento personal y espiritual increíble, como el mejor curso coaching de evolución del ser humano.
Mientras pasaban los días y con una mirada en retrospectiva para tener el hallazgo de que estaba inmersa en el consumismo, pero no a profundidad, me hizo deducir la gran ventaja de mi posición en la que estar maquillada o no, tener las uñas pintadas o no, paso a ser irrelevante, aquí entendí que tan ciegos estamos como sociedad, en las prioridades dentro de la escala de valores de la vida, la convivencia y la comunidad.
El poder de las aves
Ya perdí la cuenta de todos los ejemplos de vida, reinserción, reconciliación, perdón, evolución y paz que encontramos en el camino, donde las aves son las protagonistas, las aves tienen el poder de curación, esto no lo digo yo, esto lo experimente y lo comprobé, como dice el parcero Diego Calderón, las aves nos conectan, y es que ellas fueron las excusa para rodar por toda Colombia, ellas nos llevaron a los rincones mas increíbles donde siempre había alguien encargado de cuidar un territorio para la conservación de ellas, las aves fueron las mensajes de nuestro legado, ellas nos llevaron desde Leticia hasta Punta Gallinas, nos trasladaron, desde Guainia a Chocó, ellas nos hicieron cruzar fronteras y aprender de aves divisorias, nos pusieron alas para creer en nosotros, nos dieron la libertad para alzar el vuelo y mostrarle a Colombia la cara positiva y solidaria de nuestro país, gracias a las aves, conozco el territorio, su gente, sus colores, la herencia cultural, la bondad de los pueblos, la clemencia, la lejanía, sus fronteras, sus entrañas, las historias no contadas, sus ríos, sus mares, sus conexiones y la tierra.
Gracias a las aves conocí el amor verdadero, cuando empece a pajarear lo menos que me imagine fue encontrar un compañero de vida para la vida, el complemento, el compinche y amigo con el que un día soñamos algo grande y hoy ya estoy contando como fue hacerlo realidad, y para l@s que me han preguntado como fue viajar 24/7 con mi esposo, pues la respuesta es: fue volver a reafirmar los votos, como renovar un contrato y afirmar que ese si era, fue la prueba de vida más bonita, todo era nuevo, para los dos fueron 365 conociendo nuevas personas, aprendiendo nuestro propio lenguaje, hablando con los ojos, riéndonos de nosotros mismos, y encajando todas fichas del ajedrez de la vida.

La tierra
Nada más con mirar la tierra para cruzar las fronteras entre departamentos, es posible entender los parecidos, las raíces, la tierra a través de sus colores característicos logra tener distinción y reconocimiento, los rojos entre Santanderes, que se vuelven a encontrar en el Cesar y entre más se sube las montañas más cruces de fronteras culturales se encuentran, es el campesino el que cuenta la historia, el que mezcla la raza y sigue trabajando la tierra, es el o ella los que nos cuentan la historia verdadera de la Colombia intensa, los colores afirman tradiciones, la tierra narra, los cultivos característicos de cada región cuentan relatos, el color de la tierra simboliza la región, el estilo de vida, el carácter, la vida, las aves, el patrón, el clima, la gama de verdes, el endemismo, las costumbres, los platos típicos, los destinos, los parques protegidos, los bosques, las texturas y los ancestros.
El suelo habla por cada departamento, la tierra nos acopla, nos vio nacer, nos alimenta, nos conecta, nos enseña, nos narra historias, se recupera, florece, se extiende, cuenta leyendas, la tierra, nace, vive, sobrevive, nos sustenta y muere.
Si todavía no crees que somos de la tierra, no encontraría mejor argumento que; ella fue la que te vio nacer a ti y a mi, por qué estés donde estés, estás pisando tierra.
Lo material
Saber vivir con 5000 pesos en el bolsillo rendirlos, multiplicarlos y no angustiarse por el mañana, ha sido una de las lecciones más grandes, a pesar que ya pase la época de arroz con huevo por muchos días, tener la angustia de un sueño que necesita dinero para llevarse a cabo hacia que la maleta pesara más, pero con los días aprendi a pensar en el hoy y entender que el dinero es una manera y un modo, que también hace parte del mercantilismo en el que estamos inmersos por inercia, hubo días que odie el dinero, muchos momentos tuve mucha rabia de no tenerlo para poder ayudar a tantas personas en el camino, si pudiera devolverme a la era del trueque me encantaría saber como era la vida en ese entonces.
El Big Year se hizo con bajo presupuesto, entregamos nuestras liquidaciones de trabajo, y desde el día uno sabíamos que el presupuesto nos alcanzaba para máximo 6 meses, y aun así nos lanzamos con mucha fé. Finalmente nunca llego el patrocinio ideal, llegaron ayudas de marcas, trueques de publicaciones, pero el gran año fue posible gracias al trabajo sembrado con Birds Colombia y Guardián de las aves durante 7 años y muchas gracias a la solidaridad de la comunidad pajarera, nuestra familia y las personas que nos recibieron sin conocernos.
Muchas cosas cambiaron, de afuera hacia adentro, nuevos retos llegaron, cuando acabe el Big year y después de unos días, tuve la oportunidad de mirarme desnuda a frente a un espejo, vi un cuerpo con mas de 10 kilos encima, me probé alguna ropa y no cabía, hoy puedo decir que tuve la madurez y la calma, de enfrentar un reto mas, en 365 días aprendi a escuchar mi cuerpo, asimile que eran kilos momentáneos y que tenia un compromiso conmigo misma, confieso que me sorprendió mi serenidad para enfrentar una rutina rígida, en 3 meses ya había perdido esos 10 kilos de mas, una vez más, me demostré a mi misma de lo que soy capaz, pero lo mejor es que miro atrás y tengo la capacidad de entender que fueron 10 kilos de amor, bondad, y solidaridad, que mi cuerpo hizo lo que pudo bajo sus propias condiciones
Las Respuestas
Todas las respuestas empiezan a salir en el camino, pues siempre hay un antes y un después, y aquí es cuando empiezo a entender lo que si es relevante en la vida, una canción te conmueve, un atardecer es la serotonina perfecta, repetir un ave llena de colores es el mejor regalo del día, respirar aire puro en plena pandemia no tiene precio, contemplar amaneceres en compañía de un paisaje sonoro es único, abrazar sin conocer, te devuelve la credibilidad, abrazar el dolor me ha hecho asimilar el enternecimiento, estrechar la mano del acuerdo de paz, enciende la luz de la esperanza, enseñarle a pajarear a niños y niñas hace que esta vida valga la pena.
Una de las mejores respuestas es comprender que tuve que viajar por toda Colombia, para descifrar que puedo vivir ligera de equipaje, liviana de pensamientos destructivos, con la certeza que acumular riquezas no es mi finalidad, descubrí que mi mayor patrimonio es la tranquilidad, que el dinero desafortunadamente es importante pero la lucha para conseguirlo se hace desde la autodeterminación, por eso tomar el mando de la vida sin maquillaje, sin esmaltes, no incrementa mi autovalor y percepción, al que miro mis canas y se angustio le digo que: mis canas no son dejadez, y que las manchas de mi cara son las huellas del sol Colombiano que toco mi alma, pues hoy mas que nunca descifro mi patria, la entiendo, la sufro, la huelo, la siento, me duele, pero perdone la memoria de ese pasado y presente que padecemos.
Hoy
Hoy vivo la vida ligeramente libre, feliz, sin remordimientos, sin apegos y prejuicios, el exceso de vanidad paso a un segundo plano, cada día me preocupó mas por la huella de carbono que cada ser humano estamos dejando en el planeta, me inquieta el cambio climático, me quita el sueño las personas que viven en zonas de riesgo, me decepciona la apatía, me invade la zozobra las imágenes de deforestación, me retumba en los oídos las historias de los campesinos que nunca tuvieron respuesta de una promesa, me conmocionan las historias del perdón y de la memoria reconstruida, me inquieta la desinformación, ver como estamos de sesgados y aturdidos de comunicación segmentada, definitivamente la ciudad no entiende el campo, constantemente me pasan imágenes en serie de la ausencia de gobierno en los rincones de Colombia, me arde el alma haber evidenciado la perdida del patrimonio cultural y la influencia del reguetón en las comunidades indigenas, me desvela las aves en Jaula y los cormoranes asados a la venta en la Mojana, en compañía de las tortugas morrocoy patas arriba esperando su comprador, hay cosas que antes para mi eran muy relevantes y que hoy las miro como insignificantes, haber vivido la realidad de mi país me hizo cambiar mis prioridades de vida.
Hoy, hay muchas preguntas que ya tienen sus respuestas, vivi la carencia de amor que esta invadiendo el mundo, y la falta de cercanía hacia el calor humano, por todo lo anterior quiero compartir esta vivencia, este sentimiento que habita en mi, estas letras no tienen sesgos, son simplemente los 365 días de mi vida mas felices dentro de todos los matices de la tierra, fueron la verdad absoluta, la realidad detrás y adelante de las aves.
Hoy después de un punto y coma, de un aterrizaje en picada a la realidad de la ciudad, luego de muchas conversaciones y pensamientos sigo en la lucha de la independencia, sobreviviendo y con la disposición absoluta para poder seguir volando con la autonomía de unas alas fuera de oficinas, dandole secuencia a la felicidad del día a día.
En busca del Orejiamarillo
Enero 13 de 2020, Anaime, Cajamarca, Tolima

Suena mi despertador, son las 2:50 am, estoy en Ibague y mi cita es en el Parque de Cajamarca donde debo encontrarme con Juan Carlos, el conductor de la camioneta que nos llevara a recorrer el Cañon de Anaime en busca del Loro Orejiamarillo, Anaime es un corregimiento de Cajamarca municipio que en marzo de 2017 le dijo NO a la minería a través de una consulta popular, esta zona es conocida como la «Depensa Agricola del Tolima», alrededor de un 16 por ciento de su territorio se dedica a la actividad agrícola, especialmente al cultivo de la arracacha, también se cultiva frijol, café, frutales y hortalizas.
A unos 10 minutos en la ruta llegamos a Anaime, allí pasamos por la casa de Diego Espitia, un campesino de la región y una de las personas que más sé conoce este territorio, es investigador de loro orejiamarillo en las cordilleras central y occidental y actualmente esta desarrollando proyectos de conservación y actividades para fortalecer la propuesta Ecoturistica enfocada especialmente en el Aviturismo.
Continuamos por la ruta y de paso entramos al EcoHotel Urapanes del Bosque, una bella cabaña en madera en medio de este bosque lo transporta a uno a una escena como de cuento de hadas, toda la comida que ofrecen es hecha con ingredientes de la región, allí recogimos a mi buen amigo Ernesto Obando a quien considero uno de los mejores fotógrafos de naturaleza de Colombia, embajador para Colombia de Olympus y quien ademas es nacido acá en Anaime.
Continuamos el camino ya se comenzaba a ver la luz del amanecer con un cielo despejado que nos presagiaba un día maravilloso: la meta, estar antes de las 7:00 en la parte alta para buscar el Loro Coroniazul/Blue-headed Parrot/Hapalopsittaca fuertesi, llegamos a unos bosques de Palma de Cera un poco más arriba de Potosi, vemos en el horizonte el imponente Nevado del Tolima, no nos resistimos la tentación de hacer un alto en el camino y sacar nuestras cámaras para tomar esta imagen con la luz del amanecer, «nunca me había tocado un día con el nevado tan despejado» me decía Ernesto.

A medida que iban saliendo los rayos del sol, una postal se iba construyendo ante nuestras miradas emocionadas, allí nos quedamos maravillados ante la imponencia del paisaje, el presagio de un buen día.
Continuamos nuestro recorrido hacia la reserva Giles Fuertesi de Proaves, quienes han venido hace años trabajando por la conservación de esta especie, llegamos un poco después de la hora planeada pero con una gran emoción por las imágenes logradas del amanecer, comenzamos una caminada de unos 20 minutos hacia la parte alta donde hacen su primera parada de alimentación los loros, cuando estábamos llegando muy sigilosos vimos como un grupo de unos 8 loros salen de este bosque, llegamos unos minutos tarde, allí desayunamos y nos quedamos un rato contemplando el paisaje, viendo unos Terlaque Andino/Gray-breasted Mountain-Toucan/Andigena hypoglauca que pasaban haciendo sus sonidos característicos en el bosque que teníamos al frente.
Rapidamente nos bajamos hacia el bosque donde los loros continuan su recorrido de alimentación que Diego se conoce de memoria pues trabajo unos meses en esta reserva, en la ruta nuevamente nos encontramos la majestuosa vista del Nevado del Tolima y Ernesto me propone elevar el dron para hacer unas imágenes de este bello paisaje, mientras Diego se adelantaba para ubicar el lugar donde se habían bajado los loros.

Unos minutos después regresa Diego ya con la ubicación de los loros y nos vamos hacia el lugar, llegan un grupo de loros y rápidamente se instalan en un árbol que teníamos justo al frente, pero como casi siempre, esta especie es bien esquiva se ubica en la parte más alta y justo del otro lado donde nos encontrábamos, el grupo más grande se fue para un bosque más lejano, pero un par de loros se tiro hacia la parte mas baja, probamos suerte y nos bajamos a buscarlos.

Allí en este bosque nos encontramos la pareja de loros alimentándose, no logramos foto, pero pudimos observarlos con nuestros binoculares con más detalle, es una especie realmente muy bella y muy difícil de fotografiar, tengo la fortuna de haberlo visto y registrado muchas veces en el sector de Cortaderal en Santa Rosa de Cabal (Risaralda)
Saliendo del bosque ya de regreso nos encontramos una buena bandada de aves con Clorornis Patirrojo/Grass-green tanager/Chlorornis riefferii, Tangara Escarlata/Scarlet-bellied Mountain-tanager/Anisognathus igniventris.
La primera misión no nos dejo fotografía de Hapalopsittaca fuertesi pero a cambio nos dejo esta postal:

Ya en la tarde la misión más especial para mi era ir en busca del loro orejiamarillo a uno de los lugares muy especiales que ha descubierto Diego para verlo, de subida un Cernícalo Americano/American Kestrel/Falco sparverius nos da la bienvenida con una bella percha sobre el tallo de una palma de cera.

Ya en lugar indicado Diego nos muestra las palmas de cera donde llegan los loros al final de la tarde en busca de su refugio para dormir, nos instalamos exactamente al frente de las palmeras, una espera ansiosa ya que el día anterior Ernesto y Diego habían estado en el lugar y solamente llegaron unos pocos que se metieron rápidamente a los nidos y no les dieron opción de hacer fotos, le dije bromeando a Ernesto: «tranquilo, que hoy vienes conmigo y a mi me acompaña siempre la buena suerte».
Un rato de espera buscando el lugar más indicado y de pronto sentimos sus cantos a la distancia, llegan un par de parejas y se meten inmediatamente a sus nidos en la parte más alta sin posibilidad de hacerles un buen registro, yo me quedo paciente tratando de hacer un video de la pareja que tenia más cerca y Ernesto se va a probar suerte con la otra pareja que estaba en un nido en una parte más alta, de repente escucho que se acerca otro grupo, esta vez se escuchaban más y comienza a partir de ese momento una imagen que no se me borrara nunca de mi memoria, un grupo de 22 loros que comienzan a volar en frente nuestro, llegaban a los nidos, se colgaban de las palmeras, volvían a volar, estábamos sentados disfrutando uno de esos espectáculos maravillosos que la naturaleza nos ofrece, realmente es un momento indescriptible y el espectáculo que nos dieron calcularía yo se prolongo unos 20 ó 30 minutos, lo más curioso es que la gran mayoría del grupo finalmente se va hacia un bosque que esta al frente al otro lado de la montaña y queda solo la primera pareja que había llegado primero al nido, como si nos hubieran dando un premio al venir todos a darnos este momento maravilloso.

Agradecimiento muy especial a Diego Espitia, Urapanes del Bosque, Proaves y Ernesto Obando.
Gracias a la alcaldía de Cajamarca que esta muy interesada en apoyar estas iniciativas de turismo como la de Diego Espitia, y gracias por la invitación a conocer este bello Cañon de Anaime.

Al compás de Doña Dora
Noviembre 3 de 2019, Alto Anchicaya, Valle del Cauca

Hace unos días nos fuimos a pasar un fin de semana en el Avistamiento de Aves Doña Dora, en la noche nos sentamos en su cocina y ella nos hizo el relato de toda esta historia, unas memorias como la de tantas familias campesinas en Colombia, llena de dificultades, viviendo en medio de situaciones complejas como se ha vivido en muchas zonas rurales de nuestro país, Doña Dora siempre con una gran emoción y orgullo cuenta como las aves fueron transformando su vida y como hoy los ingresos que les dejan, han servido para ayudar en el diario vivir y a mejorar su entorno.

En el mundo de «La Pajarería» Doña Dora se ha convertido en un buen ejemplo de amor por las aves, ella una persona noble y de buen corazón, un día, a comienzos de los años 90, Doña Dora y su familia dejaron los Llanos Orientales huyéndole a la violencia, se fueron a vivir a Pradera en el Valle del Cauca donde la situación no era mucho mejor, en el año 1.999 huyendo otra vez de la violencia de este lugar, un familiar los invito a irse a un pequeño lote que tenia en el Alto Anchicaya a unos 7 km más abajo de El Queremal, allí llegaron con las esperanzas de rehacer su vida, estuvieron durante mucho tiempo «jornaliando» les pagaban en esa época a 5.000 pesos el día, para poder levantar su propia casita en este lugar, las cosas en esta zona tampoco eran fáciles en temas de seguridad, sin embargo allí junto a Don Luis su esposo y sus hijos mantuvieron esperanza que algún día las cosas serian mejores y fue así, a pulso y trabajo como construyerón su casa en bahareque, allí permanecieron muchos años cocinando a leña, sin servicio de energía, rogándole a todos los ingenieros de la represa que pasaban por allí que le ayudaran con el servicio.

Alrededor del año 2007 comenzaron a vender cosas en su casa, vendía Quesos que le tocaba dejarlos en una nevera donde se los guardaban a unos 2 km, vendió bananos, pollos, un día unos contratistas Pastusos que llegaron a la Zona «los Olarte» le enseñaron a hacer las empanadas de queso, le costo mucho trabajo hacerlas, un ingeniero le regalo un rodillo y una cajita con el molde para hacerlas, de Anchicaya también le prestaban el Trigo y el aceite para poder prepararlas, se convirtió en un lugar de parada obligada, con llantas usadas que le regalaban hacia Loras, Tucanes, que luego les vendía, así nació «El descanso» el nombre que escogieron para su negocio, un lugar que ofrece comida con la buena sazón de Doña Dora.

El Odontologo Gilberto Collazos que trabajaba como contratista en la represa fue la primera persona que le dijo a Doña Dora que adaptara una tablita con bananos para las aves, pues por la zona se veían unas muy especiales , así fue como ella empezó a preparar el sitio y efectivamente comenzaron a llegar las aves, «los primeros que llegaron fueron Azulejos y Asomas, después llegaron las primaveras y los clarineros y más contenta yo» dice Doña Dora.

Pajareros frecuentes en la región como Carlos Mario Wagner en compañía de Jose Luna y unos pajareros extranjeros vieron como había mucho revoloteo de pájaros, el movimiento estaba en el ficus que tenían adentro de la casa, estaban llegando buenas aves a alimentarse, así fue como Doña Dora se animo a rebuscar recursos para comenzar a construir y mejorar el espacio para que los pajareros pudieran estar más cerca de este árbol.

Sin saber que estos arboles especialmente el ficus son los que traen las aves al lugar, una de las personas que estaba haciendo la construcción de los siguientes pisos de la casa, le sugirió a Doña Dora cortar los arboles para tener mejor vista, otras personas le han propuesto incluso comprarle el lugar.

Por donde Doña Dora han pasado todos los pajareros que uno se pueda imaginar, es un lugar obligado para visitar, personas de todos los lugares del mundo han disfrutado de los pájaros y también de las ya famosas y deliciosas empanadas de queso.

Doña Dora poco a poco fue contagiando y convenciendo a toda su familia del amor por las aves, al comienzo no le creían que fuera buena idea, Don Luis ayuda hoy en las labores diarias, Heiner se encarga de los comederos y mantener bien el lugar, Elber es el encargado de decorar su casa con pinturas de todas las especies y de manejar las redes sociales, Daisy y Daniela su nieta ayudan a atender los clientes.

El Descanso, un lugar construido a pulso, con toda la humildad y la amabilidad de una familia maravillosa, Doña Dora, Don Luis, sus 4 hijos y nietos, ellos nos llenan el corazón de aves, buena sazón y momentos inolvidables.

Con este video cerramos nuestra historia de Doña Dora, un sitio muy recomendado para los amantes de las aves.
Compartimos algunas fotos de las especies que llegan a la casa de Doña Dora, como este «Compás» que se ha convertido en su símbolo y su consentido.











Del puente para allá esta Kimi

Septiembre 17 de 2019, Vereda Puente Velez, Jamundi, Valle del Cauca

Estuvimos de parche en la Vereda Puente Vélez al sur del Valle del Cauca, vía Jamundi, fuimos a conocer la familia de Kimi Bañol, Nos recibieron con una sonrisa de oreja a oreja y nos invitaron a su mesa donde un suculento sancocho de gallina nos esperaba, mientras almorzábamos oíamos algunas aves que Kimi identificaba rápidamente, a ritmo de carrilera y birra terminamos el gran sancocho echo por doña Yolima, mama de Kimi.

Entre historias del papa de Kimi pasamos la tarde en la vereda, con calor y paisaje fotografiamos algunas aves como Thamnophilus multistriatus, Ramphocelus flammigerus, Euphonia laniirostris, Picumnus granadensis,

y comimos mandarinas del campo Valluno recogidas por Don Josefino Bis abuelo de Kimi, A Kimi lo llevamos en el corazón como esa sonrisa que permanece serena pues Kimi tiene historia, pajarero de 10 Años, influenciador de las montañas del Sur Del Valle del Cauca, en Puente Velez, a través de las aves 🐦 enseña a otros, cómo cuidarlas, admirarlas y entender sobre ellas.

Kimi es su marca favorita; siempre con una sonrisa y conversaciones llenas de incógnitas, Kimi pícaro, alegre, amante de las aves, caminante de la montaña, encantado con el río Jamundi que baña su Cuenca y con las alas que envuelven su hábitat, Kimi artista; feliz dibujante, fotógrafo de aves y aprendiz de la vida.

Los Ariscos

Septiembre 14 de 2019, Vereda La Esperanza arriba de Bruselas, corregimiento Pitalito, Huila

En estos días tomando pola por ahí con gente después de dar mi charla “Pajariando con FARC” he estao hablando bastante y pensando en “la burbuja” y citando a Juan Miguel Álvarez cuando habla de ella en su libro Verde Tierra Calcinada. Pues bien, hoy llegué a la Vereda La Esperanza arriba de Bruselas, un corregimiento de Pitalito en el Huila; veníamos medio perdidos porque el conductor que me mandaron no recordaba bien el camino, pero pues, preguntando en la casa de campesinos bonitos buena gente de tierra cafetera, se llega a Roma o a Los Ariscos. Después de un “siiii, aquí es, sígase no más” mientras Luis sonreía con la mayor suavidad, me encontré de un momento a otro, lo más naturalmente del mundo, sintiéndome parte de esta familia en este departamento al cual no venía hace como quince años.

Sin dame cuenta, estaba sentao en una de estas cocinas de un sólo bombillo donde todo está milimétricamente ubicado dentro de una anarquía cuadriculada, ordenaita, sutil, encantadora. La gente me hablaba y me hacía preguntas como si hubiera llegao el primo que no veían hace días, como si nos conociéramos de años atrás; yo, sin tener que esforzarme mucho la verdad, respondía, les mamaba gallo y preguntaba como si fuera ese primo paisa que finalmente vino a visitalos. No tenía señal y mi cel había estao placenteramente silencioso en modo avión desde que llegué; se dejó venir el tinto con aguapanela después de las risotadas de todos gozándome por gustame el tinto maluco cerrero sin dulce según ellos, mientras Olga me fritaba algo pa la comida.

Me contaron con esa serenidad privilegiada que pocos campesinos colombianos ostentan, como por aquí en la verdad, desde el M19 hace más de 30 años, no se vive el desasosiego guerrilleruno propiamente dicho. Olga me sirvió mi media trucha frita con un copioso morro de arroz y papitas, mientras todos me gozaban de nuevo, y no poquito, porque Edwin el hijo les había avisado que yo no comía carne y yo pa dales lora, les dije que si, “yo no como vaca, pero si carne de res”. Algunos se fueron yendo graniaitos a dormir y Olga, Javier y yo nos quedamos hablando en su cocina, en la cocina de la finca donde han vivido por más de 40 años desde que se vinieron de Nariño. Nos hicimos más cerquita al fogón de leña pa calentanos una pizca y cuando por alguna razón me distraía de la conversación, no podía dejar de asombrame que justo en menos de 24 horas, yo había tomado un servicio de uber usando los datos y el gps de mi teléfono celular, había ido a comer con una amiga un domingo en la noche a un sitio de esos que no cierra nunca sus puertas ni apaga sus luces en la gran ciudad, le había hablado varias veces a un aparato plástico blanco amorfo diciéndole “Alexa, play some music by Edward Sharpe and The Magnetic Zeros”, y había pagao un par de tintos de aeropuerto de esos de más de 4 mil pesos cada uno… yo venía hoy de “la burbuja”. ¡Que loco! ¡que engallete!…

La verdad aquí en la simplicidad de esta cocina de techo con tejas de barro renegridas ahumadas por los años de historias y comidas pa toda la familia, me sentí donde los tíos: había un amor en la atmósfera de esta cocina, que era imposible de describir o entender, pero imposible de no sentir y adorar. Justo antes de ime a dormir deliciosamente temprano, me enteré que este sitio se llama “Los Ariscos” que porque hace un tiempo cuando el primer gringo pajarero vino a visitalos, casi que se va sin ver un par de pajaritos que le dieron mucha lidia y que son unas especies bien raras en el resto de Colombia… “es que esos pajaritos por aquí son muy ariscos” me dicen Javier y Olga con su acento montañero nariñense de tierra fría divino, sin saber que aquí, su montaña, es el sitio más fácil del mundo mundial pa ver los ariscos…
Los Ariscos: Pipreola lubomirskii (Black-chested Fruiteater) en este post y la Drymophila caudata (East Andean Antbird) endémica que no pude coger… otros, como el endémico Atlapetes fuscoolivaceus (Dusky-headed Brushfinch) y la subespecie endémica chapmani de la Pyrrhura melanura (Maroon-tailed Parakeet) son pájaros que no veía hace 14 años!

Alas para Cuidar

En Agosto de 2018 recibí un mensaje de Maria del Rosario Cortez de la Reserva Bonanza de Jamundi donde me contaba que un niño que vive en la zona había estado en una salida de observación de aves con Cristian de Aves La Cumbre, el mensaje era que el niño había quedado muy emocionado con el tema de las aves y que el vivía en una zona donde en una época el conflicto armado y hoy la deforestación y la minería son el pan de cada día.
Inmediatamente redacte un mensaje por los grupos de whatsapp, gracias al apoyo de Luis Urueña y Cristopher Calonje en menos de 1 hora ya teníamos ofertas para darle binóculos y guía a Kimi.
Adicional a este material, le pedí a los de estos grupos que el que quisiera le enviara un mensaje de bienvenida al mundo del pajareo, muchas personas nos enviaron saludos.
A la semana siguiente aprovechando un taller de Aves dictado por la CVC en un lugar cercano, le hicimos entrega a Kimi y su mamá de los saludos y de todos los obsequios que le enviaron, Libro de Aves de Rodrigo Gaviria y entrada a la Colombia Bird Fair donado por Carlos Mario Wagner, más la Guia Avifauna Colombiana y los binóculos donados por Cristopher Calonje.
La historia de Kimi gracias a Julian Guerrero llego hasta la Bird Fair en UK desde donde llego un bonito mensaje
Kimi muy juicioso después de la escuela comenzó a aprenderse las aves que hay en su territorio, a los días Procolombia nos dio una cortesia para llevarlo a la Feria Sudamericana de Aves en Manziales, allí fue toda una estrella, todos querían foto con el .





















Luego en Febrero participo muy activamente en Colombia Bird Fair
Kimi todo un personaje que comienza a transitar desde muy pequeño en el mundo de las aves.
Que piedra del Condor

Octubre 28 de 2017, Piedra del Condor, PNN Purace, Cauca
Un grupo de pajareros conformados por Niky Carrera Levy, Mariam Cortez, Ferney Salgado, Daniel Orozco y Mauricio Ossa, comenzamos nuestra aventura «Expedición Condor» hacia el PNN Purace en el departamento del Cauca en busca de «La Piedra del Condor», partimos en ruta desde Cali a Popayán y luego hacia Purace para un recorrido de 170 km, llegamos al cruce de la mina hacia las 9:30 de la mañana hora indicada para llegar a este lugar, pues el avistamiento esta programado hacia las 10 am, allí en este cruce nos recibe el líder del cabildo indígena de Purace encargado del ingreso, el día tenia mucha neblina y la recomendación de ellos fue no subir por que las condiciones de visibilidad eran muy bajas.

La decisión ahora era quedarnos para regresar al siguiente día o regresar a Cali ese día, como estaba planeado inicialmente, la decisión, unánime, nos quedamos esa noche en Popayán para regresar nuevamente al siguiente día.En el recorrido de regreso aprovechamos para recorrer la ruta pajariando, comenzando por una linda vista del Rio Cauca, que en esta parte de la geografía todavía tiene poco caudal.

Un poco frustrados nos devolvimos pajariando la ruta hacia Popayán, buscando alguna buena especie que se nos pueda aparecer en el camino:


Sentimos una bandada de loras Leptosittaca branickii que llegaban a un árbol al lado del puente de la quebrada Chisvar.

Vamos que se bajaron para el puente, en el dosel como para una «percha» soñada


Allí la tienes Leptosittaca branickii

Nuestra cara comenzaba a cambiar

También encontramos allí en este mismo lugar una muy especial Thlypopsis ornata



Y también nos salió en este mismo lugar Atlapetes latinuchus


Ya con esta recompensa continuamos nuestro camino hacia la ciudad «Blanca» Popayán:






Una ciudad ideal para fotografiarAl siguiente día comenzamos nuevamente nuestra ruta hacia Purace, nos encontramos en el camino Euphonia cyanocephala

Pipraeidea melanonota

EL monumento al Rey de los Andes en Purace


Continuamos el recorrido hacia el PNN Purace


Llegamos nuevamente al sector de la mina con un buen clima, allí el representante del cabildo que coordina el ingreso al lugar, nos dio las instrucciones, los costos $40.000 por persona más 35.000 del guía

Allí nos toco esperar media hora mientras el guía iba a traer la «ofrenda» para el Condor, hagamos fotos para calmar la ansiedad de la espera

Hasta unos «Ken» que tenían en la caseta «tienda» sirvieron de modelos




Por fin se acabo la espera vamos para la «Piedra Sagrada»

Y allí esta, la piedra y el paisaje imponente


El guía prepara el terreno, la ofrenda para el «Rey de los Andes» higados en descomposición

Llegan los primeros visitantes


Miren allá esta el Condor volando (allí donde esta la A en la foto, seguro allí se ve)

Vemos a lo lejos que viene su majestad «El Condor», la hembra pasa por un lado y nos da mucha emoción verla


Cambio de clima, llega la lluvia, la neblina…

El macho que venia acercándose se posa en la montaña y se queda allí, hasta que lo perdemos de vista por la neblina, al rato ya no están, se han ido…

Los gallinazos terminan el banquete, el clima no mejora ya la hora hace predecir que el Condor no llegaría ese día…

Alla quedaron nuestras ganas de ver esta ave majestuosa, al final fue un viaje donde compartimos muy buenos momentos, ya nos estaremos programando para volver otro día nuevamente a buscarlo.

Kauai La isla Jardín
Kauai, Hawaii, marzo 9 de 2017

Niky y yo comenzamos nuestra relación a finales de 2016, terminando el año me cuenta que tiene planeado un viaje a Hawaii, un destino soñado, algo que me recordaba mi infancia de la “isla de la fantasía», Niky me cuenta que tiene una tía que vive en la isla de Kauaii y que el plan es viajar junto a su madre cerca de 2 meses, yo obviamente comencé a alucinar con ir y estar con ella en ese paraíso, comencé a buscar tiquetes para ver si podría ir al menos unos días, y así fue, encontré tiquetes a buen precio, programe mis vacaciones para ir 20 días.
Ya con la emoción del viaje, busque información de la Isla y empece con la primera tarea: mirar en eBird que aves había para conocer, la especie que más nos llamó la atención fue el ‘i’iwi (Drepanis cochinea) una especie muy llamativa por su color rojo intenso y su gran pico curvo adaptado para livar néctar.

Asi que Marcamos en google los lugares para ir a buscarla, mientras Niky hacia la tarea directamente desde Kauai de averiguar sobre el destino; Koke’e state park, yo preparaba todo para el viaje, encontré un tiquete que me daba la posibilidad de hacer una escala en Dallas para pasar un fin de semana donde mi hermano Luis, y además de la visita aproveche para ir a pajarear al Lewisville lake park a 30 minutos de su casa, allí me emocione mucho viendo águilas pescadoras en plena acción y los senderos increíbles que terminan en un bello lago acompañado de un hide para observar miles de patos.


Llegó la hora de seguir para Kauai, cuando aterrizo el avión en el Aeropuerto de Lihue, pude dimensionar por que le dicen la isla jardín, el recibimiento fue muy hawaiano al estilo de Niky y familia.



Dicen que Kauai es la isla más hermosa de Hawaii, la “Isla Jardin” , como es conocida, es un lugar que ha servido de localización para grabar exteriores de muchas películas y series de televisión como Jurasic Park, la serie Perdidos, películas como: en busca del arca perdida, Piratas del Caribe y King Kong.
Los primeros días en la isla nos dedicamos a recorrer lugares maravillosos como el Jardin Botanico “Allerton Garden» donde conocimos árboles con raíces gigantes donde grabaron Jurasic Park y piratas del caribe, también conocimos Kilawea light House, un faro en una esquina de la isla lleno de albatros, Sulas y muchas aves marinas, de vuelta pasamos por Hanalei pier un romántico muelle con atardeceres inolvidables muy apto para fotógrafos, esta es la bahía más grande en la costa norte de la isla Kauai en Hawái, de allí cruzamos hacia el Waioli Park donde caminamos por el Kalalau trail; El sendero Kalalau es un sendero a lo largo de la costa de Nā Pali de aproximadamente 11 millas a lo largo de la costa norte de la isla desde la playa de Keʻe hasta el valle de Kalalau, esta es una de las rutas mas buscadas por los amantes del trekking, y es considerado por National Geographic como una de las mejores rutas de hiking de Norte del Mundo.













De vuelta y al caer la tarde visitamos la imponente cascada de Wailua, esta cascada ocupa un lugar destacado en los créditos iniciales de la serie de televisión Fantasy Island, esta fuente de agua tiene la característica que con los rayos del sol, se forma un bello arco iris que combina con el paso de muchas aves que habitan en las rocas de Wailua.



Una de las atracciones de la isla es encontrar miles de gallos y gallinas salvajes que están por toda la isla adornando los rincones con imponentes estilos y colores, estos fueron introducidos en la isla por los polinesios hace unos 800 años, en lugar de una amenaza esto se ha convertido en un símbolo de la isla, otra especie fácil de ver son los cerdos salvajes.








Visitamos también la tienda de Kauai coffee, el mayor productor de café de la isla, Hawaii es uno de los pocos estados productores de Café en los Estados Unidos, una visita que nos abrió el olfato a través de la diversidad de sabores y variedades de café.



Se llegó el día de irnos a buscar el ‘i’iwi (Drepanis cochinea), una especie endémica de Hawaii y en estado de amenaza Vulnerable, previamente reservamos para ir a acampar al Koke’e state park, llegamos en una camioneta que nos presto, Bruce el esposo de la tía de Niky, Koke’e es uno de los lugares más altos de la isla ubicado a 1.200 msnm, llegamos a la casa principal donde nos ofrecieron información del lugar y donde se encuentra el museo y la tienda, en el allí vimos la exposición de las aves nativas y las aves introducidas en la isla y nos contaron que existían 71 especies endémicas de la isla de las cuales 23 ya no existen, están extintas, y de las 48 restantes, 30 están amenazadas, especialmente por la perdida de habitat, enfermedades aviarías de aves introducidas, una de ellas era nuestro objetivo. También conocimos la historia del pájaro ʻōʻō de Kauai (Moho braccatus) una de las últimas extintas y que fue avistada por última vez en 1985, la última grabación de su canto fue en 1987 por David Boynton para el Laboratorio de Ornitología de Cornell. El triste canto de un macho realizando una llamada de apareamiento…que nunca fue respondida.
No existe una única causa de su extinción, se trata de una sucesión de hechos que la ocasionaron. Las enfermedades transmitidas por mosquitos, que hicieron que se retiraran a terrenos cada vez más altos para evitarlos, allí se encontraron con árboles que no eran adecuados para la construcción de sus nidos. Menos miembros más una reducida capacidad para construir nidos, redujeron aún más la población. El hecho definitivo fueron dos huracanes, Iwa y Iniki, los dos que más daños han provocado en la historia y cuyo epicentro fue la isla de Kauai.




Nos fuimos del museo para el lugar donde estaba el camping, que ya habíamos reservado y pagado con varios días de anticipación, allí armamos nuestra carpa, tomamos fotos y a dormir temprano por que al otro día nos esperaba nuestra travesía.



En la mañana salimos temprano para buscar el punto donde el ‘i’iwi tenia los registros más recientes, lo primero que encontramos en la vía fue la maravillosa vista al Waimea Canyon, este cañón brinda una vista panorámica de pronunciadas colinas, peñascos escarpados y desfiladeros profundos. Las grandiosas vistas abarcan muchos kilómetros.






Después de fotografiar este majestuoso lugar, continuamos por el Honopu trail, alrededor de una hora y media de camino llegamos al punto que habíamos marcado, ya habíamos estudiado su canto y nos pusimos a buscarlo, después de algunos minutos escuchamos su canto y allí estaba, una pareja de esta bella especie, los disfrutamos por un largo rato, fue sublime, tratamos de hacer una fotografía que salió terrible y después no los volvimos a ver, estuvimos caminando todo este sector y nada, nos regresamos al campamento muy felices por haberlos visto pero con la incógnita de saber si esta especie logrará sobrevivir en este ecosistema tan fragmentado.







Volvimos a casa ya nos quedaban pocos días en la isla para terminar de disfrutar el tradicional baile del Hula y comer el tipico cerdo Kalua, un plato hawaiano que se produce asando lentamente un cerdo en un pozo subterráneo. Uno de los atractivos en las playas de la isla al amanecer y durante del día es ver la llegada de los animales marinos en las playas, focas, tortugas, es todo un espectáculo educativo en donde cada sector tiene guardianes que cuidan de estas especies y enseñan a los turísticas a conservar una distancia prudente, Montar en bicicleta por la isla es otro atractivo, pues se respeta la via, y los ciclistas disfrutan de los senderos para llegar a todos los destinos turísticos. Sentarse a contemplar el atardecer es uno de los planes preferidos de locales y turistas que legan a sitios específicos para ver los colores y esa luz especial del ocaso, en una de las despedidas después de deleitarnos con el atardecer fuimos a ver la llegada de cientos de cotorras de Kramer (Psittacula krameri) el periquito rosado, es una especie originaria del África y el sur de Asia, en la década de 1960 se convirtió en una mascota doméstica común en todo el mundo, en 1968 se liberó accidentalmente una pareja en la isla que junto a los destrozos del huracán Iwa en 1982, liberaron más periquitos en la naturaleza, lo que les permitió establecer una población creciente, de la que ahora ha alcanzado alrededor de 7000 individuos.




























Con muchos colores de recuerdo, verdes montañas, mucha cultura, historias alegres y desgarradoras por la extinción, termina una de nuestras aventuras maravillosas que queríamos recordar como uno de los destinos mas increíbles que hemos visitado y que nos incita algún día a volver.















Una de las cosas que más nos gustó de Kauai fue la alegría de todas las personas, siempre hay una sonrisa y el famoso saludo «Shaka», un gesto de saludo con la mano extendiendo el meñique y el pulgar, es el saludo más cool y relajado del planeta, es un auténtico simbolo de pasarla bien, expresa alegría y satisfacción, nosotros utilizamos este saludo después de este viaje y en nuestro año del Big Year lo adapdamos como un símbolo de «Lanzarnos a volar» 🤙

También tuvimos una buena lista de Aves además del ‘i’iwi





















La isla también es un lugar maravilloso para hacer fotografías
Uno de nuestros viajes más maravillosos, un lugar mágico al que algún día vamos a volver, gracias a Bruce, Cuqui, Kawika y Giyi por recibirnos y hacernos pasar tan bien, ¡Aloha!

La siguiente es una lista de las especies de aves endémicas de las Islas Hawái:
Branta sandvicensis, Barnacla nené (VU)
Anas wyvilliana, Ánade Hawaiano (EN)
Anas laysanensis, Ánade de Laysan (CR)
Buteo solitarius, Busardo Hawaiano (NT)
Fulica alai, Focha Hawaiana (VU)
Corvus hawaiiensis, Cuervo Hawaiano (Extinta en libertad)
Chasiempis sandwichensis, Monarca Elepaio (3 subespecies: sandwichensis, sclater y ibidis) (EN)
Acrocephalus familiaris, Carricero Hawaiano (2 subespecies: familiaris y kingi) (CR)
Myadestes lanaiensis, Solitario Olomao (CR)
Myadestes obscurus, Solitario Omao (VU)
Myadestes palmeri, Solitario Puaiohi (CR)
Telespiza cantans, Certiola de Laysan (VU)
Telespiza ultima, Certiola de Nihoa (CR)
Psittirostra psittacea, Ou (CR)
Loxioides bailleui, Palila (EN)
Pseudonestor xanthophrys, Pinzón Loro de Maui (CR)
Hemignathus virens, Amakiji Hawaiano
Hemignathus flavus, Amakiji de Oahu (VU)
Hemignathus kauaiensis, Amakiji de Kauai (VU)
Hemignathus lucidus, Nukupu (EX)
Hemignathus munroi, Akiapolau (EN)
Oreomystis bairdi, Akikiki (CR)
Magumma parva, Anianiau (VU)
Oreomystis mana, Trepador Hawaiano (EN)
Paroreomyza maculata, Alauajio de Oahu (CR)
Paroreomyza montana, Alauajio de Maui (EN)
Loxops caeruleirostris, Akekos (EN)
Loxops coccineus, Akepa (EN)
Vestiaria coccinea, Iwi (NT)
Palmeria dolei, Akojekoje (CR)
Himatione sanguinea, Apapane
Melamprosops phaeosoma, Puli (EX)
Especies con endemismo reproductivo
Pterodroma sandwichensis, Petrel Hawaiano (VU)
Puffinus newelli, {Pardela de Newell} (EN)
Subespecies endémicas
Gallinula chloropus sandwichensis, Gallineta Común
Himantopus mexicanus knudseni, {Cigüeñuela Cuellinegra}
Anous minutus melanogenys, Tiñosa Menuda
Asio flammeus sandwichensis, Búho Campestre
Especies endémicas extintas
Porzana palmeri †, {Polluela de Laysan}
Porzana sandwichensis †, {Polluela de Hawái}
Moho braccatus †, {Mojo de Kauai}
Moho apicalis †, {Mojo de Oahu}
Moho bishopi †, {Mojo de Molokai}
Moho nobilis †, {Mojo de Hawái}
Chaetoptila angustipluma †, {Kioea}
Myadestes myadestinus †, Solitario Kamao
Myadestes woahensis †, {Solitario Amaui}
Dysmorodrepanis munroi †, {Piquigancho de Lanai}
Rhodacanthis flaviceps †, {Koa Chico}
Rhodacanthis palmeri †, {Coa Grande}
Chloridops kona †, {Kona Piquigrueso}
Akialoa ellisiana o Hemignathus ellisianus †, {Akialoa Grande}
Akialoa obscura o Hemignathus obscurus †, {Akialoa Chico}
Hemignathus sagittirostris †, {Amakiji Grande}
Paroreomyza flammea †, {Kakawahie}
Drepanis pacifica †, {Mamo de Hawái}
Drepanis funerea †, {Mamo Negro}
