
Un águila coliblanca y un gallinazo se recuperan después de haber sido heridos con perdigones en el Oriente antioqueño. Cornare advierte que ya son cinco las aves atendidas por este tipo de ataques durante el último año.
Una comunidad rural de El Retiro encontró un águila coliblanca (Geranoaetus albicaudatus) que no podía volar. Cuando fue trasladada al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de Cornare, los profesionales encontraron una fractura en el húmero del ala derecha y múltiples heridas provocadas por perdigones.
El ave tuvo que pasar por dos procedimientos quirúrgicos: uno para corregir la fractura y otro para retirar los proyectiles que permanecían alojados en su cuerpo.
A pocos kilómetros, en Rionegro, la historia se repitió.
Un gallinazo (Coragyps atratus) permaneció durante cuatro días en el mismo lugar sin poder volar. Cuando fue rescatado presentaba una condición corporal muy baja, deshidratación y varias lesiones perforantes en el esternón. Las radiografías confirmaron nuevamente la presencia de perdigones.
Ambas aves permanecen actualmente en rehabilitación. Si evolucionan favorablemente, pasarán a una jaula de vuelo donde se evaluará si pueden recuperar las condiciones necesarias para regresar a la vida silvestre.

No son dos casos aislados
Quizás este sea el dato más preocupante.
Con estas dos aves, ya son cinco los individuos atendidos por Cornare durante el último año debido a heridas producidas por armas de fuego o perdigones. Los casos se han presentado en El Retiro, Rionegro, San Rafael y San Vicente, en el Oriente antioqueño.
Uno de ellos tuvo un desenlace diferente. En mayo de 2026, Cornare informó que un caracara (Caracara plancus) encontrado en zona rural de San Vicente Ferrer ingresó al CAV sin capacidad para desplazarse ni volar. Había sufrido múltiples lesiones y una fractura; pese a la atención veterinaria, murió.
¿Qué lleva a alguien a dispararle a un ave?
No conocemos las circunstancias ni las motivaciones de quienes dispararon en estos casos, por lo que sería irresponsable atribuirlas.
Pero los hechos dejan una pregunta que como sociedad vale la pena hacernos.
Las aves silvestres pueden aparecer cerca de viviendas, cultivos o animales domésticos y generar conflictos o temores. La respuesta, sin embargo, no tiene que ser eliminarlas.
Cornare insiste en que estas situaciones pueden manejarse mediante alternativas que no pongan en riesgo la fauna y pide a las comunidades comunicarse con la autoridad ambiental cuando necesiten orientación.

El gallinazo también importa
El hecho de que una de las víctimas sea un gallinazo merece atención.
No tiene los colores de una tángara ni despierta la misma admiración que un águila. Pero eso no disminuye su valor como animal silvestre ni su función ecológica.
Los gallinazos forman parte de ese enorme equipo natural que elimina rápidamente materia orgánica en descomposición. Proteger las aves no puede depender únicamente de qué tan bonitas, raras o admiradas nos parezcan.
Cinco aves son cinco historias que no deberían repetirse
Detrás de cada animal que llega herido a un centro de atención hay un rescate, profesionales, cirugías, rehabilitación y, en algunos casos, meses de trabajo para intentar algo que antes del disparo el ave podía hacer naturalmente: volar.
Y algunas nunca vuelven a hacerlo.
Por eso estos casos deberían servir para algo más que indignarnos durante unos minutos.
Si una especie silvestre genera un conflicto, hay autoridades ambientales y mecanismos para buscar soluciones. Si encontramos un ave herida, debemos reportarla. Y si sabemos que alguien está atacando fauna silvestre, también debemos denunciarlo.
Porque compartir el territorio con las aves también significa aprender a resolver nuestros conflictos sin dispararles.
Birds Colombia – La Voz de las Aves
Fuente: información divulgada por Cornare y medios regionales, 2 de octubre de 2026.
Línea de atención de fauna silvestre de Cornare: 321 781 1388.