El canto que regresó después de 60 años: científicos recuperan una melodía olvidada por las aves

Argentina  ·  13 octubre 2026  ·  Ciencia / Conservación
Copetón (Zonotrichia capensis) posado entre vegetación andina, fotografiado por Mauricio Ossa.
Copetón (Zonotrichia capensis), especie protagonista de una investigación sobre la recuperación de cantos perdidos en Argentina. Fotografía: Mauricio Ossa / Birds Colombia, octubre de 2026.

En Argentina, investigadores lograron que aves silvestres aprendieran fragmentos de un canto que había desaparecido de su población. El experimento abre una nueva perspectiva sobre la conservación: proteger no solo a las especies, sino también sus tradiciones sonoras.

Las aves no nacen sabiendo todas sus canciones. En muchas especies, los jóvenes aprenden a cantar escuchando a los adultos, de una manera que recuerda cómo los seres humanos aprendemos el lenguaje. Y, como ocurre con nuestras tradiciones, algunas melodías pueden desaparecer cuando dejan de transmitirse de una generación a otra.

Pero ¿qué pasaría si fuera posible devolverles a las aves una canción que sus antepasados cantaban hace más de medio siglo?

Esa pregunta llevó a un equipo de científicos argentinos a desarrollar un experimento con el chingolo o copetón (Zonotrichia capensis), una de las aves más conocidas de Suramérica.

Una canción guardada en el pasado

Durante la década de 1960, el ornitólogo Fernando Nottebohm estudió los cantos de los chingolos en Argentina y dejó registros detallados de sus melodías. Aquellas anotaciones conservaron algo más que información científica: documentaron parte del patrimonio sonoro de una población de aves.

Con el paso de las décadas, algunas de esas variantes dejaron de escucharse en los lugares donde habían sido registradas.

Los investigadores Roberto Bistel, Ana Amador y Gabriel Mindlin, vinculados a la Universidad de Buenos Aires, se propusieron reconstruir una de aquellas melodías mediante herramientas computacionales y modelos de producción vocal.

El objetivo no era simplemente reproducir un sonido antiguo. Querían saber si las aves actuales podrían aprenderlo y volver a incorporarlo a su repertorio.

Cuando una melodía vuelve a escucharse

El equipo utilizó cantos sintéticos como modelos de aprendizaje para aves silvestres en Buenos Aires.

El resultado fue sorprendente: algunos individuos jóvenes incorporaron elementos de las melodías reproducidas por los investigadores. De esta manera, fragmentos de un canto documentado décadas atrás volvieron a escucharse en una población viva.

No se trató de recuperar íntegramente una canción perdida ni de demostrar que las aves recordaran conscientemente el pasado. Lo que los científicos comprobaron fue que una tradición vocal podía ser reintroducida experimentalmente mediante el aprendizaje.

La investigación fue publicada en marzo de 2025 en la revista científica Physica D: Nonlinear Phenomena, bajo el título Conservation of avian vocal heritage through synthetic song reintroduction.

El 13 de octubre de 2026, el periódico británico The Guardian retomó la historia mediante un reportaje y el documental Dream of Birds: The Lost Songs of Argentina, acercando este experimento a una audiencia internacional.

Escuchar los cantos que regresaron

El documental Dream of Birds: The Lost Songs of Argentina presenta la investigación de los científicos argentinos que buscan recuperar melodías desaparecidas del repertorio de los chingolos. A través de los registros históricos, las reconstrucciones sonoras y el trabajo de campo, permite conocer cómo una antigua tradición vocal puede encontrar nuevas voces.

Mira el documental y descubre la historia detrás de los cantos perdidos.

Las aves también tienen cultura

Cuando pensamos en la conservación de las aves, normalmente hablamos de proteger bosques, restaurar ecosistemas, reducir amenazas o recuperar poblaciones.

Sin embargo, algunas especies también poseen tradiciones que se transmiten socialmente.

Los cantos aprendidos pueden variar entre regiones e incluso entre poblaciones cercanas, formando dialectos que cambian con el tiempo. Estas diferencias son parte de su diversidad cultural.

Cuando desaparece una población, o cuando se interrumpe la transmisión de sus cantos, no necesariamente se pierde solo un conjunto de individuos. También puede desaparecer una forma particular de comunicarse.

El experimento argentino plantea así una pregunta fascinante: ¿debería la conservación preocuparse también por preservar las tradiciones vocales de las aves?

Una nueva dimensión de la conservación

La posibilidad de recuperar cantos antiguos todavía está en una etapa experimental. No sabemos si las melodías reintroducidas permanecerán durante muchas generaciones ni si esta estrategia podría aplicarse a otras especies.

Tampoco significa que las herramientas tecnológicas puedan reemplazar la protección de los hábitats o la recuperación de poblaciones amenazadas.

Pero sí abre un camino de investigación que amplía nuestra manera de entender la biodiversidad.

Los archivos sonoros, las grabaciones históricas y los estudios del comportamiento podrían convertirse en recursos valiosos no solo para conocer cómo cantaban las aves, sino también para comprender qué parte de ese patrimonio se ha perdido.

Conservar también es escuchar

En Birds Colombia hemos defendido una idea que hoy encuentra una nueva dimensión en esta investigación: la voz de las aves también hace parte de nuestro patrimonio natural.

Cada canto nos habla de una especie, de un territorio y, en ocasiones, de una tradición aprendida durante generaciones.

La historia de los chingolos argentinos nos recuerda que la naturaleza tiene memoria, aunque esa memoria no siempre se conserve en los mismos lugares ni de la misma manera.

Y que, a veces, una melodía que parecía haberse perdido puede encontrar una nueva voz.

Fuente: The Guardian  ·  Leer publicación original →