Nuevos registros en los Andes nororientales amplían una vez más la extraordinaria lista de aves de Colombia. El Parque Nacional Natural Tamá y su zona de influencia son protagonistas de una historia que comenzó con observaciones y fotografías en campo y que ahora llega formalmente a la literatura científica.
Colombia sigue revelando aves que, aunque habitaban muy cerca de nuestras fronteras —y probablemente llevaban mucho tiempo en nuestro territorio—, todavía no contaban con registros suficientemente documentados y publicados para formar parte de la avifauna conocida del país.
Un nuevo artículo publicado en Ornitología Colombiana, titulado “Cuatro nuevas especies para la avifauna colombiana en los Andes nororientales”, documenta registros de cuatro especies que amplían su distribución conocida hacia Colombia:
Vencejo de lomo marrón / Vaux’s Swift (Chaetura vauxi)
Amazilia bronceada / Copper-rumped Hummingbird (Saucerottia tobaci)
Periquito coronirrojo / Rose-headed Parakeet (Pyrrhura rhodocephala)
Picaflor de Mérida / Merida Flowerpiercer (Diglossa gloriosa)
La investigación fue realizada por Luis Alberto Peña, Jenner Pabón, Ebert Alfredo López, Uriel Tarazona, Josue Collazos-Cardona, Eliana Rivero Garzón, Friedman Axel Pabón, Steven José Rodríguez-González, Jorge Alexander Muñoz-García, Fernando Cediel y Sebastián Tabares-Segovia.
Tamá: una frontera que todavía guarda sorpresas
Los Andes nororientales colombianos forman parte de una región biogeográfica conectada con las montañas venezolanas. Allí, la frontera política no representa necesariamente una frontera para las aves.
El Parque Nacional Natural Tamá y las montañas de Norte de Santander constituyen precisamente uno de esos lugares donde especies conocidas principalmente de Venezuela pueden extender su distribución hacia territorio colombiano.
La publicación de estos registros demuestra también cuánto queda todavía por conocer en regiones que históricamente han sido menos exploradas ornitológicamente.
De Venezuela a Colombia
La Amazilia bronceada (Saucerottia tobaci) era conocida principalmente de Venezuela y Trinidad y Tobago. Un individuo fue fotografiado por Alberto Peña el 6 de mayo de 2019, cerca de Ragonvalia, Norte de Santander, a unos 1.550 m de elevación.
Inicialmente el ave fue identificada como Saucerottia viridigaster. Una revisión posterior de las fotografías permitió establecer en 2024 que correspondía a Saucerottia tobaci. La publicación científica de este registro permite ahora incorporar su presencia documentada en Colombia.
Birds Colombia mantenía esta especie dentro de su base como hipotética para el país desde mayo de 2024. Con la publicación del registro documentado, hemos actualizado su estatus.
Un vencejo que también dejó de ser hipotético
Una situación semejante ocurre con el Vencejo de lomo marrón (Chaetura vauxi), especie que Birds Colombia mantenía como hipotética.
El 30 de julio de 2024 fue observada y fotografiada en el sector de Orocué, Parque Nacional Natural Tamá, a aproximadamente 2.420 m de elevación.
La identificación de vencejos del género Chaetura puede representar un desafío en campo y la evidencia disponible tiene limitaciones. Sin embargo, el nuevo trabajo presenta el registro dentro de las cuatro especies reportadas para la avifauna colombiana.
A partir de esta publicación, Birds Colombia también actualizó el estatus de Chaetura vauxi en su base de especies.
El Periquito coronirrojo: una historia que venía de décadas atrás
La presencia del Periquito coronirrojo (Pyrrhura rhodocephala) en Colombia tenía antecedentes mucho más antiguos.
Existían observaciones en la región desde finales de la década de 1980 y posteriormente se produjeron nuevos avistamientos. Sin embargo, faltaba evidencia que permitiera documentar adecuadamente su presencia en el país.
El 19 de marzo de 2024, Alberto Peña y Juan D. Ramírez lograron obtener evidencia fotográfica de la especie en Norte de Santander.
Birds Colombia ya había incorporado este registro a su base de datos en 2024, con fotografías de Alberto Peña. La nueva publicación científica consolida ahora esa información dentro de la literatura ornitológica.
Un Picaflor de Mérida también estaba de este lado de la frontera
El Picaflor de Mérida (Diglossa gloriosa) era considerado una especie restringida a Venezuela.
Eso cambió con una expedición realizada en el Parque Nacional Natural Tamá.
El 31 de julio de 2024, Alberto Peña, Jorge Muñoz, Steven Rodríguez, Josué Collazos y los guardaparques Uriel Tarazona y Ebert López observaron y fotografiaron un individuo en el sector de Cruz de Piedra, a aproximadamente 2.990 m de elevación.
Birds Colombia publicó este registro el 19 de septiembre de 2024, incorporando entonces a Diglossa gloriosa dentro de las aves registradas en Colombia.
Dos años después, el registro forma parte de esta publicación científica.
Cuatro especies que Birds Colombia ya seguía
La publicación permite además reconstruir una historia interesante sobre cómo avanza el conocimiento de nuestra avifauna.
Las cuatro especies ya estaban presentes en la base de Birds Colombia antes de la publicación del artículo científico.
Pyrrhura rhodocephala y Diglossa gloriosa habían sido incorporadas como especies registradas en Colombia a partir de la evidencia obtenida en campo.
Saucerottia tobaci y Chaetura vauxi permanecían clasificadas como hipotéticas mientras se acumulaba y analizaba la evidencia disponible.
Con la publicación de estos registros en Ornitología Colombiana, Birds Colombia actualizó también el estatus de estas dos últimas especies.
Es un buen ejemplo de cómo se construye el conocimiento ornitológico: observadores, comunidades locales, guardaparques, fotógrafos e investigadores producen evidencias que posteriormente pueden ser analizadas, documentadas y publicadas científicamente.
Y apareció otro vencejo
El trabajo aporta además información sobre Chaetura meridionalis.
Esta especie ya había sido registrada previamente en Colombia, por lo que no forma parte de las cuatro nuevas para el país. Sin embargo, el registro realizado en el área del Tamá amplía considerablemente la información sobre su distribución y representa un nuevo dato para Norte de Santander.
Es otra señal del valor que tiene continuar explorando sistemáticamente esta región.
Una avifauna que todavía está en construcción
Colombia posee una de las avifaunas más diversas del planeta, pero su lista de especies nunca es completamente estática.
Nuevas exploraciones, mejores cámaras, grabaciones de sonido, plataformas de ciencia ciudadana, revisión de registros históricos y publicaciones científicas continúan modificando nuestro conocimiento sobre dónde viven las aves.
Algunas especies aparecen por movimientos ocasionales. Otras amplían sus distribuciones. Y algunas probablemente han estado siempre allí, esperando que alguien las encuentre y consiga documentarlas.
Los Andes nororientales son una buena demostración.
La frontera estaba en nuestros mapas.
Las aves nunca la vieron.