Colombia · 24 septiembre 2026 · Fotografía / Educación
Juan David Camacho fue ganador Juvenil y Camilo Sanabria recibió Mención Especial. Junto con Sergio Andrés Dueñas y Miguel Ángel Gómez, los cuatro jóvenes suman además ocho fotografías seleccionadas entre las 100 favoritas de Audubon 2026.
Hay fotografías que comienzan mucho antes de apretar el obturador.
Comienzan esperando bajo la lluvia. Quedándose atrás porque algo se mueve en un árbol. Pasando horas en el páramo hasta escuchar acercarse un colibrí. Acompañando a otros niños a descubrir las aves. O intentando durante tres años conseguir esa fotografía que uno tiene en la cabeza.
Cuatro jóvenes de Guardián de las Aves acaban de convertir muchas de esas historias en un resultado extraordinario en los Audubon Photography Awards 2026.
Juan David Camacho Márquez fue ganador de la categoría Juvenil del concurso Chile y Colombia y Camilo Sanabria Grajales recibió Mención Especial Juvenil.
Pero la historia no termina ahí.
Juan David y Camilo, junto con Sergio Andrés Dueñas Trejo y Miguel Ángel Gómez Mesa, tienen además ocho fotografías seleccionadas entre las 100 favoritas de Audubon 2026.
En total son 10 fotografías reconocidas por Audubon, realizadas por cuatro jóvenes que han encontrado en las aves y la fotografía una manera de observar, aprender y contar el mundo.
Juan David: un sueño hecho realidad
Durante tres años, Juan David Camacho había intentado conseguir una buena fotografía de la Reinita del Canadá (Cardellina canadensis).
La oportunidad apareció una mañana nublada en Queremal, Valle del Cauca.
Caminaba por el bosque con un grupo de amigos pajareros y ya había tenido un encuentro memorable: un Tororoi Torero (Grallaria haplonota) que se convirtió en lifer y que, según cuenta, ya hacía que la jornada valiera la pena.
Entonces apareció la reinita.
Juan David hizo una primera fotografía, pero algo más llamó su atención: debajo de la rama cubierta de musgo había una telaraña cubierta por pequeñas gotas de agua. Esperó el momento en el que el ave pareció detenerse frente a ella.
La composición resultante fue elegida como ganadora de la categoría Juvenil de los Audubon Photography Awards 2026 para Chile y Colombia.
“Durante tres años, intenté sacar una buena foto de esta especie, pero no lo había conseguido. Lo que ven es un sueño hecho realidad”.
El juez Sebastian Herzog destacó precisamente ese instante: un ave migratoria que raramente permanece quieta parece detenerse por un segundo frente a la geometría de una telaraña cubierta de gotas.
Camilo: insistir hasta encontrar el momento
Camilo Sanabria Grajales también llevaba años detrás de una fotografía.
En el primer intento caminó durante una larga jornada sin conseguir verlo. En el segundo tuvo que abandonar la búsqueda por una reacción alérgica. En una tercera salida tampoco consiguió encontrarlo.
Hasta que llegó una invitación para buscarlo en Guadalajara de Buga, Valle del Cauca.
Esta vez lo esperaban más de diez individuos entre las flores.
Los colibríes se movían rápidamente y conseguir que la luz revelara la iridiscencia del plumaje seguía siendo difícil. Finalmente, uno se acercó. Camilo lo enfocó y, justo antes de que se alejara, consiguió congelarlo en vuelo con la garganta iluminada y rodeado por las flores.
La imagen recibió la Mención Especial de la categoría Juvenil.
El juez Jaír F. Coll destacó no solo la capacidad de congelar el movimiento del colibrí, sino la manera en que los tonos del ave y las flores construyen juntos la escena.
Dos jóvenes. Dos historias diferentes. Y algo en común: ninguna de las fotografías ocurrió al primer intento.
Ocho fotografías más entre las favoritas de Audubon
La presencia de Guardián de las Aves continúa en el Top 100 de los Audubon Photography Awards 2026, donde los cuatro jóvenes suman ocho imágenes seleccionadas.
Camilo Sanabria Grajales aparece en el puesto #25 con un Carpintero Habado (Melanerpes rubricapillus) fotografiado en Jamundí, Valle del Cauca. Durante una salida de Colombia Birdfair, el grupo continuó hacia un humedal mientras él decidió quedarse atrás, intrigado por un movimiento en un árbol. Allí descubrió al carpintero excavando una cavidad para su nido y consiguió fotografiarlo mientras las pequeñas astillas salían disparadas.
Sergio Andrés Dueñas Trejo tiene dos fotografías. En la #46, una hembra de Chivito del Nevado del Ruiz (Oxypogon stuebelii) aparece entre las flores del páramo en el Parque Nacional Natural Los Nevados. Después de varias horas de espera y cuando finalmente llegaron los colibríes, otros fotógrafos siguieron al macho. Sergio decidió concentrarse en la hembra.
Su segunda imagen, la #64, retrata un Espiguero Capuchino o Ventriamarillo (Sporophila nigricollis) entre los pastizales de Garzón, Huila. De aquella experiencia dejó una frase que explica mucho más que una fotografía:
“Así como esta ave busca un lugar seguro en su hábitat, yo encontré el mío fotografiando aves”.
Miguel Ángel Gómez Mesa ocupa el #65 con un Picoespina Arcoíris (Chalcostigma herrani) fotografiado en Termales del Ruiz, Caldas. Estaba en campo junto con otros chicos de Guardián de las Aves. Llovía y el colibrí se movía demasiado rápido. Miguel decidió esperar. Finalmente el ave se posó sobre un árbol nativo y abrió las alas, dejando que la luz revelara los colores que hacen honor a su nombre.
Y Juan David Camacho Márquez aparece cuatro veces más.
En la #54, una Garza Patiamarilla (Egretta thula) fotografiada en el Lago de las Garzas, Valle del Cauca, durante una actividad que acercó la observación de aves a niños con pocas oportunidades de salir a pajarear debido a las condiciones de conflicto armado de su región.
En la #68, un Diamante Emperador (Heliodoxa imperatrix) fotografiado en Doña Dora Birding. Era una tarde oscura, con lluvia y niebla. En lugar de guardar la cámara, Juan David se sentó a estudiar qué podía hacer con aquellas condiciones. El resultado fue un colibrí juvenil sobre una heliconia, rodeado por gotas de lluvia.
En la #76, una Tangara Ventriescarlata (Anisognathus igniventris) fotografiada en Termales del Ruiz durante el BirdCamp Guardian de las Aves para jóvenes observadores realizado en el marco del Congreso de Aviturismo en Manizales. Juan David consiguió fotografiar especies que nunca había logrado capturar, pero cuando relató aquella jornada eligió otro recuerdo: ver a los niños fascinados y conectados con las aves.
Y en la #77, una Tucaneta Rabiroja (Aulacorhynchus haematopygus) que apareció frente a su casa en Bosque de Niebla Birding and Nature. Juan David primero decidió simplemente disfrutar el momento. Como las tucanetas permanecieron allí más tiempo de lo habitual, finalmente buscó la cámara. Días después, revisando las fotografías, encontró la imagen que terminaría entre las favoritas de Audubon.
Una cámara puede convertirse en una herramienta para conservar
Los reconocimientos tienen nombres propios, y son el resultado del talento, la sensibilidad y la persistencia de cada uno de estos jóvenes.
Pero detrás existe también un proceso.
En 2024, Sony donó diez cámaras a Guardián de las Aves. No fueron entregadas como equipos personales: las cámaras circulan entre los integrantes del Comité Educativo para que diferentes jóvenes tengan la posibilidad de aprender y practicar.
A las herramientas se han sumado capacitaciones en fotografía, experiencias de campo y el propio Concurso de Fotografía Guardián de las Aves, pensado como otro espacio para aprender a observar, construir imágenes y contar historias.
Porque el objetivo no es solamente enseñar a manejar una cámara.
Es aprender a mirar.
Y algo particularmente interesante está comenzando a ocurrir: quienes aprendieron ahora están enseñando.
De alumno a “Profe de Fotografía”
Juan David es un buen ejemplo.
Además de ser ganador Juvenil y tener cuatro fotografías dentro del Top 100 de Audubon, actualmente asumió dentro del Comité Educativo de Guardián de las Aves el papel de “Profe de Fotografía”.
Su misión es compartir con otros Guardianes lo que él mismo ha ido descubriendo: cómo hacer que una fotografía tenga sentido, intención e impacto; cómo utilizar la composición para contar una historia y cómo preguntarse, antes de disparar, qué queremos comunicar con una imagen.
Así, el conocimiento comienza a circular de la misma manera que circulan las cámaras.
Los jóvenes dejan de ser solamente quienes reciben una oportunidad y empiezan a convertirse en quienes crean oportunidades para otros.
Cuando aprendemos a mirar
Camilo insistió durante años hasta encontrar su Colibrí Rubí.
Sergio esperó durante horas en el páramo y decidió mirar al ave que los demás no estaban fotografiando.
Miguel permaneció bajo la lluvia.
Juan David descubrió que una telaraña cubierta de rocío podía transformar una fotografía que llevaba tres años buscando.
Son historias distintas, pero todas comienzan en el mismo lugar: observar.
Eso es lo que buscamos en Guardián de las Aves.
Que las aves despierten curiosidad. Que una cámara se convierta en una herramienta para contar lo que ocurre en la naturaleza. Que un joven que aprende pueda después enseñarle a otro. Y que detrás de una buena fotografía aparezca también una razón para conocer y proteger aquello que estamos fotografiando.
Cuando aprendemos a mirar, también aprendemos a cuidar.
Y cuando compartimos lo aprendido, esa mirada puede multiplicarse.