Cuando la mirada se vuelve propósito: Birds Colombia y Guardián de las Aves en el Sony Alpha Bootcamp Medellín

Colombia - Medellín  ·  6 octubre 2026  ·  Fotografía

Fotografía, video, creatividad, naturaleza y conservación se encontraron durante dos días en el Sony Alpha Bootcamp Medellín 2026. Birds Colombia y Guardián de las Aves estuvieron allí para compartir una historia construida alrededor de las aves y descubrir nuevas maneras de contarlas.

Hay encuentros que enseñan técnica y otros que terminan cambiando la manera de mirar. El 3 y 4 de octubre, el Sony Alpha Bootcamp Medellín 2026 reunió a fotógrafos, videógrafos y creadores durante dos jornadas alrededor de la imagen, las historias y las nuevas posibilidades de la creación audiovisual.

El Sony Alpha Bootcamp es un modelo nacido en Sony Colombia, concebido como un espacio de formación, experimentación y encuentro para fotógrafos, videógrafos y creadores. La experiencia comenzó a trascender fronteras y ya está siendo implementada en otros países de Latinoamérica, llevando a la región un formato creado desde Colombia.

Fotografía documental, storytelling, color, sonido, live streaming, fotografía deportiva, naturaleza, industria creativa e inteligencia artificial hicieron parte de un encuentro en el que las cámaras y la tecnología fueron protagonistas, pero en el que una idea apareció una y otra vez: detrás de cada imagen sigue existiendo una persona que decide qué mirar y qué quiere contar.

Una tarima para las aves

En medio de ese universo creativo también hubo espacio para hablar de aves. John Ruiz abrió un espacio para que Birds Colombia y Guardián de las Aves subieran a la tarima y compartieran su historia con la comunidad Sony Alpha.

Fue una oportunidad para contar cómo una pasión por observar y fotografiar aves terminó creciendo hasta convertirse en proyectos de comunicación, educación, aviturismo y conservación. Y también para mostrar un camino que Birds Colombia y Guardián de las Aves vienen construyendo desde hace varios años junto a Sony Alpha.

Una de esas experiencias ha sido el concurso internacional de fotografía de aves para menores de 18 años de Guardián de las Aves, que ha conectado a niños y jóvenes de Colombia, Argentina, Chile, México, Ecuador, Perú, Uruguay, Panamá y Guatemala alrededor de la fotografía y la conservación.

Sony también ha aportado equipos para fortalecer el trabajo del comité educativo de Guardián de las Aves y los procesos de formación de jóvenes vinculados al conocimiento y protección de la fauna y flora.

Detrás de cámaras, concursos y fotografías existe una idea mucho más sencilla: para proteger algo, primero tenemos que aprender a verlo.

Aprender a contar, no solamente a fotografiar

Uno de los grandes aprendizajes del Bootcamp llegó precisamente de encontrarnos con personas que fotografían mundos completamente diferentes al nuestro.

Juan Diego Cano, Alpha Partner, habló sobre La mirada documental desde la fotografía y el video. Allí apareció una palabra fundamental: historia.

Una imagen puede ser extraordinaria por sí sola, pero cuando entendemos qué ocurrió antes, qué está sucediendo y qué viene después, comenzamos a construir una narrativa. Para quienes fotografiamos aves, la reflexión resulta especialmente pertinente.

Podemos conseguir una fotografía técnicamente impecable de un ave. Pero alrededor de ella puede existir un bosque que está desapareciendo, una comunidad que decidió conservarlo, un guía que lleva años aprendiendo sus sonidos, un investigador que intenta comprenderla o un niño que acaba de descubrirla.

Entonces el ave deja de ser únicamente el sujeto de la fotografía. Se convierte en la puerta de entrada a una historia.

Fotografiar desde el corazón

Otra de las intervenciones que dejó huella fue la de Memo Gómez, quien llevó la conversación a un terreno mucho más íntimo: la fotografía desde el corazón, la capacidad de transmitir emociones y la importancia de reconocer que nuestras imágenes también nacen de aquello que somos.

La técnica importa. La luz importa. El equipo importa. Pero una fotografía capaz de conmover necesita algo más: intención, emoción y una mirada propia.

Quizás allí exista una de las grandes diferencias entre simplemente producir una imagen y utilizar la fotografía como una forma de expresión.

Cambiar de lugar para cambiar la fotografía

Las diferentes rutas del Bootcamp permitieron aproximarse a la creación desde perspectivas muy distintas. Felipe Oidor ZOAS exploró el color grading y el diseño sonoro; Johann Coronado mostró el potencial del live streaming para construir comunidad en tiempo real; Felipe Cano invitó a mirar más allá de la fotografía deportiva de acción; mientras otras sesiones abordaron la cotidianidad, el cuerpo, los caminos creativos y la industria que existe detrás de los creadores.

Una enseñanza apareció desde diferentes lugares: hay que moverse, cambiar el ángulo, buscar otra perspectiva y mirar hacia donde los demás no están mirando.

Es una idea sencilla que también puede transformar nuestra manera de fotografiar aves.

Tras los pasos del oso Andino

La naturaleza tuvo también un espacio propio dentro del Bootcamp. Sebastián Di Doménico, Alpha Partner, presentó Tras los pasos del oso Andino, llevando al escenario una fotografía en la que conocer al sujeto y comprender su territorio resultan inseparables de la imagen.

Para quienes fotografiamos fauna silvestre existe allí un punto de encuentro evidente. Una especie no existe aislada: tiene un territorio, unas relaciones, unas amenazas y una historia.

Cuando una fotografía logra mostrar también ese contexto, deja de ser únicamente el registro de un animal y puede convertirse en una herramienta para acercar a otras personas al conocimiento y la conservación.

El ave es apenas el comienzo

Durante mucho tiempo, fotografiar aves puede convertirse en una búsqueda por acercarnos cada vez más: más distancia focal, más detalle, más velocidad, un fondo más limpio, una fotografía más perfecta.

Pero quizá también podamos hacer el ejercicio contrario: alejarnos un poco.

Mostrar dónde vive el ave. Retratar a la persona que conoce su historia. Mirar el paisaje. Escuchar a la comunidad. Entender qué ocurre en ese territorio cuando bajamos la cámara.

Una fotografía del ave, un retrato y una imagen del territorio pueden terminar contando una historia mucho más grande.

En Birds Colombia esa búsqueda empieza a resumirse en una frase que queremos llevar cada vez más lejos:

Las aves cuentan historias.

De la tarima al podcast

Las conversaciones del Bootcamp no ocurrieron únicamente frente al público. Birds Colombia y Guardián de las Aves también tuvieron la oportunidad de grabar un podcast con Jero Digital, llevando a otro formato la conversación sobre fotografía, aves, comunicación, educación y conservación.

Y allí aparece otro de los aprendizajes del encuentro: las historias ya no pertenecen a un único formato.

Una historia puede comenzar con una fotografía y continuar en un video. Puede convertirse en un podcast, viajar por una transmisión en vivo, aparecer en una red social o terminar inspirando a alguien a salir por primera vez con unos binoculares.

Las herramientas son diferentes. La historia sigue siendo lo importante.

¿Qué queda cuando una máquina también puede crear imágenes?

La inteligencia artificial estuvo inevitablemente presente en las conversaciones. Hoy una máquina puede generar imágenes que hace pocos años habrían parecido imposibles y seguramente mañana podrá hacer mucho más.

Eso hace todavía más importante preguntarnos qué aportamos nosotros.

Nuestra experiencia, nuestra sensibilidad, nuestra relación con otras personas, las historias que hemos vivido, la emoción que sentimos frente a aquello que fotografiamos y, como recordó Memo Gómez, lo que nace del corazón y de lo que somos.

La tecnología seguirá evolucionando. También lo harán las cámaras y las formas de comunicar. Pero continuará siendo indispensable tener algo que valga la pena contar.

Cuando la mirada se vuelve propósito

Birds Colombia y Guardián de las Aves regresan del Sony Alpha Bootcamp Medellín 2026 con nuevas herramientas, conversaciones, aprendizajes y amigos, pero especialmente con una reflexión sobre nuestra propia manera de fotografiar.

Quizás el siguiente paso no sea solamente conseguir mejores fotografías de aves. Quizás sea utilizar todo lo aprendido para contar mejor sus historias.

Porque una cámara puede registrar un instante. Una fotografía puede despertar una emoción. Una historia puede cambiar una manera de pensar. Y una mirada con propósito puede convertirse en una herramienta de conservación.

Seguiremos mirando. Seguiremos contando. Y seguiremos trabajando para que cada vez más personas escuchen La Voz de las Aves.

El Espiritu de la Laguna, segundo puesto en el concurso de foto creativa

Fuente: Birds Colombia Boot Camp Sony Alpha 2026