Un nuevo estudio midió las vocalizaciones de 123 especies de aves y encontró sonidos que superan los 120 decibeles. Más allá de buscar un récord, la investigación revela qué características permiten que algunas aves lleven su voz al extremo.
Hay aves que apenas podemos escuchar a unos metros y otras capaces de producir vocalizaciones tan potentes que cuesta imaginar que provengan de un animal.
Pero ¿cuál es el ave más ruidosa del mundo?
La respuesta acaba de ponerse más interesante.
Una investigación publicada el 29 de septiembre de 2026 en la revista científica Evolution analizó la intensidad de las vocalizaciones de 123 especies de aves y encontró dos nuevas candidatas a estar entre las más ruidosas conocidas por la ciencia.
El estudio, realizado por João C. T. Menezes y Jeffrey Podos, de la Universidad de Massachusetts Amherst, buscaba responder dos preguntas: cuánto varía entre las aves la intensidad máxima con la que pueden vocalizar y qué características ayudan a explicar esas diferencias.
Y los resultados fueron sorprendentes.
De 64 a más de 120 decibeles
Para poder comparar especies, los investigadores estandarizaron las mediciones a una distancia de un metro.
Las diferencias fueron enormes: las vocalizaciones máximas registradas fueron desde aproximadamente 64 decibeles hasta más de 120 decibeles.
Entre las especies estudiadas aparecieron dos protagonistas particularmente ruidosas: el campanero de garganta desnuda o campanero meridional (Procnias nudicollis) y la seriema de patas rojas o chuña patirroja (Cariama cristata).
Ambas se convierten en nuevas candidatas a estar entre las aves con las vocalizaciones más potentes conocidas.
Pero es importante hablar de candidatas y no simplemente proclamar una nueva campeona mundial. Comparar el volumen de diferentes especies no es tan sencillo como mirar un único número: el resultado puede variar dependiendo de cómo se mida la vocalización y qué parte del sonido se compare.
Campanero de garganta desnuda
El campanero de garganta desnuda (Procnias nudicollis) pertenece a una familia famosa precisamente por la extraordinaria potencia de sus voces.
Aquí podemos hacer algo que los números por sí solos no consiguen: escucharlo.

📷 Foto: Joao Quental
🔊 Escucha al campanero de garganta desnuda (Procnias nudicollis)
Grabación: Jerome Fischer
Xeno-canto: XC334830
Una voz difícil de ignorar
La otra gran protagonista es muy diferente.
La seriema de patas rojas (Cariama cristata) es una gran ave terrestre sudamericana de largas patas, cuello alargado y una característica cresta de plumas en la cabeza.
Y tiene una voz extraordinariamente potente.
Su presencia entre las especies más ruidosas estudiadas demuestra además que no existe una única forma corporal o ecológica de producir sonidos capaces de viajar a gran distancia.

📷 Foto: Nick Athanas.
🔊 Escucha a la seriema de patas rojas (Cariama cristata)
Grabación: Jerome Fischer
Xeno-canto: XC277789
Entonces, ¿cuál es realmente el ave más ruidosa?
Aquí aparece un tercer protagonista.
El campanero blanco (Procnias albus) ya había llamado la atención de la ciencia por producir algunas de las vocalizaciones de aves más intensas jamás documentadas.
Por eso el nuevo estudio no debería interpretarse simplemente como si dos especies hubieran destronado definitivamente a un campeón anterior.
Más bien amplía la conversación.
Dependiendo de la forma de medir y comparar la intensidad del sonido, distintas especies pueden ocupar lugares destacados. Por eso resulta más riguroso hablar de algunas de las aves más ruidosas conocidas.
Y ahora podemos escuchar también al famoso campanero blanco.

📷 Foto: Hector Bottai.
🔊 Escucha al campanero blanco (Procnias albus)
Grabación: Peter Boesman
Xeno-canto: XC228589
Pero el récord no era la verdadera pregunta
Encontrar al ave más ruidosa resulta llamativo, pero ese no era el objetivo más importante de la investigación.
Los científicos querían entender algo mucho más profundo:
¿Por qué algunas aves pueden producir sonidos mucho más fuertes que otras?
Para responderlo analizaron diferentes características que podrían estar relacionadas con la intensidad de las vocalizaciones.
Y encontraron dos relaciones particularmente claras.
El tamaño importa. Y el pico también
La primera parece bastante intuitiva: las especies de mayor tamaño corporal tienden a alcanzar vocalizaciones máximas más intensas.
Pero apareció una segunda relación especialmente interesante.
Las aves capaces de abrir más ampliamente el pico también tienden a producir vocalizaciones más fuertes.
El pico, por lo tanto, no es solamente una herramienta para conseguir o procesar alimento.
Cuando un ave vocaliza, la apertura de su boca interviene en la manera como el sonido se proyecta hacia el exterior. Una mayor apertura puede favorecer la transmisión de la energía acústica y contribuir a producir vocalizaciones de mayor intensidad.
Dicho de una manera sencilla: para hacerse escuchar no basta con producir un sonido poderoso.
También hay que poder sacarlo al mundo.
Algunas explicaciones parecían lógicas, pero no funcionaron
Los investigadores también analizaron otros factores que podrían explicar por qué determinadas aves vocalizan más fuerte.
Entre ellos estaban la movilidad aérea, la densidad del hábitat y el sistema de apareamiento.
Sin embargo, el estudio no encontró evidencia inequívoca de que estos factores explicaran por sí solos las diferencias en la intensidad máxima de las vocalizaciones.
Y ese resultado también es ciencia.
No siempre aquello que parece una explicación lógica termina siendo respaldado por los datos.
113 especies que nunca habían sido medidas así
Hay otro número en esta investigación que puede resultar incluso más importante que los decibeles.
De las 123 especies estudiadas, 113 aportaron mediciones originales que amplían considerablemente el conocimiento disponible sobre la intensidad de las vocalizaciones de las aves.
Sabemos muchísimo sobre cómo se comunican.
Estudiamos sus cantos, llamados, frecuencias, repertorios e incluso diferencias regionales que podríamos comparar con dialectos. Sin embargo, cuánto volumen pueden alcanzar sus voces ha recibido comparativamente mucha menos atención.
Medirlo correctamente en la naturaleza es difícil.
No basta con acercar un sonómetro a un ave. La distancia, la posición del animal, las condiciones ambientales y las características de la vocalización deben ser consideradas para poder comparar especies de manera rigurosa.
Por eso este trabajo va mucho más allá de una curiosidad sobre récords.
Ayuda a construir una base para comprender cómo evolucionó la capacidad de las aves para hacerse escuchar.
La voz también cuenta una historia evolutiva
Para un ave, producir un sonido puede significar encontrar pareja, defender un territorio, mantener contacto con otros individuos o advertir sobre un peligro.
La distancia a la que ese mensaje puede viajar importa.
Detrás de cada silbido, llamado, grito o canto existen estructuras corporales, comportamientos y millones de años de evolución que han ido moldeando diferentes maneras de comunicarse.
Algunas aves desarrollaron cantos extraordinariamente complejos.
Otras llevaron la potencia de su voz hasta extremos sorprendentes.
Y ahora sabemos un poco mejor cómo lo consiguieron.
Porque cuando escuchamos cantar a un ave, no estamos oyendo solamente un sonido.
También estamos escuchando su evolución.
Birds Colombia – La Voz de las Aves
Fuente científica: João C. T. Menezes y Jeffrey Podos (2026). Evolutionary drivers of vocal amplitude in birds. Evolution, Oxford University Press. Publicado el 29 de septiembre de 2026.
Audios: Xeno-canto. Registros XC334830 y XC277789, Jerome Fischer; XC228589, Peter Boesman.
Fotografías: Joao Quental, Nick Athanas y Hector Bottai. Los autores han autorizado a Birds Colombia para el uso de sus imagenes.