
La tierra y las aves me llevan a muchas reflexiones, preguntas con y sin respuestas, a inmersas vivencias que se quedaron en la memoria de un recorrido por la vida que adorna los paisajes con alas de la tierra que nos vio nacer.
Con las lluvias que acompañan este 2022 y una taza de Café cultivado en Planadas Tolima, en compañía de un jazz de Sant Germain que inspira, empiezo mi retrospección; hace un tiempo entendí que la mejor auto sicología es la escritura como proceso de fortalecimineto.
¿Hay qué encajar? desconozco este sentimiento nuevo que me acompaña, y espero tener la respuesta al final de estas letras.
Luego de conocer con profundidad la esencia de la vida, metida en la piel, es imposible volver a una normalidad después de tener el cuero en Colombia y vivir 365 días inmersa en la naturaleza y en las realidades que normalmente no se ven. Es casi imposible tener un dialogo tranquilo, cuando no se habla el mismo idioma de la tierra, del olor, de las fibras que mueven el campo, de la memoria, de las secuelas del país, del odio, del perdón, y es aquí donde hago mas énfasis, no se puede hablar en paz sin procesos de regeneración y reconciliación con la naturaleza, con la vida, con nosotros mismos, con Colombia, con nuestros errores como sociedad, como país y con nuestras realidades.
La decisión: Dejarlo todo para recorrer Colombia en un año, 365 días conociendo los 32 departamentos de Colombia a través de las aves. Una determinación que implico una mezcla de aceptaciones y de oídos sordos, pues estamos acostumbrados a opinar todo, a cuestionar, a juzgar y señalar las decisiones o acciones de otros; esto implico entender que el peso de una decisión como esta, origino un mundo nuevo, por que como en el amor, nadie te enseña las consecuencias de dejarlo todo, y tampoco había un manual de dos personas que renunciaron a su vida cotidiana para recorrer el país de las aves, y empezar a romper los esquemas de nuestro circulo cotidiano enseñando con el ejemplo lo que es vivir la vida buscando ser feliz día por día, por eso el día que renuncie a mi trabajo para irme a recorrer Colombia «buscando aves», algo se rompió para siempre, nunca olvidare lo que sentí cuando entregue mi carta de renuncia, esa liberación cargada de adrenalina fue la respuesta que nunca quise aceptar por mis inseguridades, por no creer en mi, por el detestable que dirán, esta decisión fue el dictamen final, fue el punto seguido de una circunstancia que postergue por años, pues dure mas de 18 años intentando durar mas de 2 años en una oficina y no lo lograba, tuve que vivir un «Big Year» para afirmar el alma libre y autónoma con la que nací.
El vacío se apropia de mi mente y los miedos salen a flote, la incertidumbre se apodera del tiempo y llegan los dolores físicos, 3 días con un espasmo que no me dejo mover, entendí que el miedo era mas grande que yo, y que uno de los días mas importantes de mi vida, los celebre postrada en una cama, sin poder moverme. Entre médicos, recetas caseras y pensamientos recupere mi falta de confianza y faltando 21 días para recorrer Colombia en 1 año calendario, y asimilar que ya era un hecho, empece a desafiarme como si mi mente supiera que 21 amaneceres fueran suficientes para la preparación de la mejor experiencia de mi vida.
Con una lista enorme, durmiendo poco, pensando mucho, explicándole a mi familia que no me había enloquecido por la decisión que tome, deduje que el tiempo no iba ser suficiente para hacerle entender a los que me rodean que no estaba lunática, que iba tras un sueño mancomunado, y que lo hechos a través del tiempo iban a explicar las decisiones, y que la única que tenia que creer en mi, era yo.
Revisando el listado y despejando punto por punto llego la hora de empacar, ¿Qué vamos a llevar? y empieza la odisea, de escoger seleccionar y ser prácticos, solo en ese instante empece a entender la magnitud de mi decisión y de lo que se venia, muy conmocionada de darme cuenta que tenia muchas cosas que llevaba años sin usar, empaque bolsas para regalar y hacer felices a otras personas, siempre he creído en la ley de la compensación, así que empezamos hacer cosas que nunca había pensado que encajaran en nuestra sociedad (como si el manual de la vida exigiera hacerlo de alguna manera). Cuando empezamos a contar la decisión, muchas personas alucinaban con la causa y nos decían palabras que nos motivaban a seguir, teníamos una tarea tremenda, el reto de conseguir una persona que arrendara el apartamento para cederle el contrato y no pagar multa, había que reducir costos por todos los lados posibles, así que nos conquistamos al señor de la portería y el nos ayudo a poner un mensaje en la entrada, que nos ayudo a cumplir exactamente la necesidad que teníamos, a cambio le dimos una cama sencilla con nido y el microondas, muy agradecido nos siguió ayudando en todo, el reto siguiente era entregar el apartamento pintado a bajo costo, así que hablamos con el señor de mantenimiento del edificio, compramos la pintura y a cambio le dimos la nevera, reto superado, cada cosa que iba pasando afirmaba nuestro sueño. La tarea siguiente, encontrar un proveedor económico en pleno 24 de diciembre para viajar, Pereira – Manizales, entre llamadas y preguntas un primo de Mauro le dice llame a Orejas y dígale que va de mi parte, al otro día Orejas llego muy puntual, cuando yo vi el «camión» decidí huir, solo le dije a Mauro ¿como va hacer orejas para meter todo en ese carrito? Orejas ya había dicho frescos que eso lo hacemos caber, en resumen, ese día entendí que la magia existe, es creer, poder y contemplar que si es posible, el precio lo ameritaba. Muy a las 3 de la tarde del 24 de diciembre de 2020 ya estábamos en Manizales con trasteo a bordo y una nueva vida.
El desprendimiento y las artes marciales mentales

Soy mujer de 41 años, con síndrome de ovarios poliquísticos y también hipotiroidismo con una cereza en el pastel que da como resultado hirsutismo, (una afección muy incomoda para vivir en sociedad) un 3×1 que no tiene cura, solo un control excesivo con alta dosis de positivismo, alimentación sana, y mucho deporte, este mix son las secuelas de mi Bulimia en los años 90´s (capitulo pendiente por escribir) una de las épocas mas difíciles de mi vida.
Mi preocupación mayor era: la alimentación, el deporte y los controles cada 6 meses, ¿Cómo me iba a enfrentar a esto?cerré mis ojos, respire profundo y entendí que iba ser una prueba más de la vida para terminar de conocer mi cuerpo, mi alma y mi espíritu, que no podía dejar de vivir una experiencia por el miedo que invadió mi cerebro, de algo que no sabia como iba ser. Prepare mis medicamentos, investigue un poco, pero tampoco sabia como hacerlo, así que decidí vivir el día a día con todos sus matices y lo mas importante estar en el hoy, no en el ayer y no el mañana, esa fue una de las tareas mas duras al principio, cuando me di cuenta cuanto tiempo invierto pensando en el mañana, entendí que vivir el hoy hace mas liviano el andar y ayuda a equilibrar los pensamientos para vivir el presente.
Y fue así como empece a empoderar mi rol, la mente estaba tan ocupada que no había tiempo, ni espacio para pensar, con el control en la mano como mujer, esposa, como hija, tía, sobrina, como líder de proyecto y lo mas importante como ser humano, empece a sentir que llevaba muchos años preparándome para vivir esta historia, esta versión de mi, poniendo a prueba mis habilidades, valores y todo lo que mi familia sembró en mi.
Era el momento de sacar el oro, ponerlo a brillar, entender la ley de la fluidez, aprender a entender los sentimientos para equilibrar la mente y racionalizar rápidamente, fue mi momento para curar, depurar, circular y surcar por mi patria.
Conexión
Pensar en pajarear 365 días seguidos, era una locura, entre el trasteo, las maletas del viaje, contar la historia de dejarlo todo y ver las caras de asombro, celebrar navidad y un año nuevo anticipado, entender la dinámica de algo inexplorado, con sentimientos de asombro, en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en el primer día del año mas maravilloso de mi vida, llegamos a mi ciudad natal, para así luego trasladarnos, a Honda pueblo patrimonio de Colombia al barrio; Arrancaplumas donde empezamos el *Big Year, con una pajareada mágica a orillas del rio Magdalena, ese que conecta el corazón del país con la esencia de la historia, allí, sentada en el mismo lugar donde había tirado las cenizas de mi abuelita meses atrás, empezó una leyenda de esa mejor versión de mi en la mas profunda libertad de mi ser.
Si contara el día a día de esta travesía me quedaría escribiendo un año entero, con el pasar de los días, en silencios profundos, en conexión recóndita conmigo misma y con la naturaleza, en una meditación trascendental. logrando poner mi mente en blanco a través de las aves, pude tener alcances inimaginables de autoconexión, reflexión, autoperdón, aceptación y hasta lenguaje de señas con mi esposo, una nutrición absoluta de crecimiento personal y espiritual increíble, como el mejor curso coaching de evolución del ser humano.
Mientras pasaban los días y con una mirada en retrospectiva para tener el hallazgo de que estaba inmersa en el consumismo, pero no a profundidad, me hizo deducir la gran ventaja de mi posición en la que estar maquillada o no, tener las uñas pintadas o no, paso a ser irrelevante, aquí entendí que tan ciegos estamos como sociedad, en las prioridades dentro de la escala de valores de la vida, la convivencia y la comunidad.
El poder de las aves
Ya perdí la cuenta de todos los ejemplos de vida, reinserción, reconciliación, perdón, evolución y paz que encontramos en el camino, donde las aves son las protagonistas, las aves tienen el poder de curación, esto no lo digo yo, esto lo experimente y lo comprobé, como dice el parcero Diego Calderón, las aves nos conectan, y es que ellas fueron las excusa para rodar por toda Colombia, ellas nos llevaron a los rincones mas increíbles donde siempre había alguien encargado de cuidar un territorio para la conservación de ellas, las aves fueron las mensajes de nuestro legado, ellas nos llevaron desde Leticia hasta Punta Gallinas, nos trasladaron, desde Guainia a Chocó, ellas nos hicieron cruzar fronteras y aprender de aves divisorias, nos pusieron alas para creer en nosotros, nos dieron la libertad para alzar el vuelo y mostrarle a Colombia la cara positiva y solidaria de nuestro país, gracias a las aves, conozco el territorio, su gente, sus colores, la herencia cultural, la bondad de los pueblos, la clemencia, la lejanía, sus fronteras, sus entrañas, las historias no contadas, sus ríos, sus mares, sus conexiones y la tierra.
Gracias a las aves conocí el amor verdadero, cuando empece a pajarear lo menos que me imagine fue encontrar un compañero de vida para la vida, el complemento, el compinche y amigo con el que un día soñamos algo grande y hoy ya estoy contando como fue hacerlo realidad, y para l@s que me han preguntado como fue viajar 24/7 con mi esposo, pues la respuesta es: fue volver a reafirmar los votos, como renovar un contrato y afirmar que ese si era, fue la prueba de vida más bonita, todo era nuevo, para los dos fueron 365 conociendo nuevas personas, aprendiendo nuestro propio lenguaje, hablando con los ojos, riéndonos de nosotros mismos, y encajando todas fichas del ajedrez de la vida.

La tierra
Nada más con mirar la tierra para cruzar las fronteras entre departamentos, es posible entender los parecidos, las raíces, la tierra a través de sus colores característicos logra tener distinción y reconocimiento, los rojos entre Santanderes, que se vuelven a encontrar en el Cesar y entre más se sube las montañas más cruces de fronteras culturales se encuentran, es el campesino el que cuenta la historia, el que mezcla la raza y sigue trabajando la tierra, es el o ella los que nos cuentan la historia verdadera de la Colombia intensa, los colores afirman tradiciones, la tierra narra, los cultivos característicos de cada región cuentan relatos, el color de la tierra simboliza la región, el estilo de vida, el carácter, la vida, las aves, el patrón, el clima, la gama de verdes, el endemismo, las costumbres, los platos típicos, los destinos, los parques protegidos, los bosques, las texturas y los ancestros.
El suelo habla por cada departamento, la tierra nos acopla, nos vio nacer, nos alimenta, nos conecta, nos enseña, nos narra historias, se recupera, florece, se extiende, cuenta leyendas, la tierra, nace, vive, sobrevive, nos sustenta y muere.
Si todavía no crees que somos de la tierra, no encontraría mejor argumento que; ella fue la que te vio nacer a ti y a mi, por qué estés donde estés, estás pisando tierra.
Lo material
Saber vivir con 5000 pesos en el bolsillo rendirlos, multiplicarlos y no angustiarse por el mañana, ha sido una de las lecciones más grandes, a pesar que ya pase la época de arroz con huevo por muchos días, tener la angustia de un sueño que necesita dinero para llevarse a cabo hacia que la maleta pesara más, pero con los días aprendi a pensar en el hoy y entender que el dinero es una manera y un modo, que también hace parte del mercantilismo en el que estamos inmersos por inercia, hubo días que odie el dinero, muchos momentos tuve mucha rabia de no tenerlo para poder ayudar a tantas personas en el camino, si pudiera devolverme a la era del trueque me encantaría saber como era la vida en ese entonces.
El Big Year se hizo con bajo presupuesto, entregamos nuestras liquidaciones de trabajo, y desde el día uno sabíamos que el presupuesto nos alcanzaba para máximo 6 meses, y aun así nos lanzamos con mucha fé. Finalmente nunca llego el patrocinio ideal, llegaron ayudas de marcas, trueques de publicaciones, pero el gran año fue posible gracias al trabajo sembrado con Birds Colombia y Guardián de las aves durante 7 años y muchas gracias a la solidaridad de la comunidad pajarera, nuestra familia y las personas que nos recibieron sin conocernos.
Muchas cosas cambiaron, de afuera hacia adentro, nuevos retos llegaron, cuando acabe el Big year y después de unos días, tuve la oportunidad de mirarme desnuda a frente a un espejo, vi un cuerpo con mas de 10 kilos encima, me probé alguna ropa y no cabía, hoy puedo decir que tuve la madurez y la calma, de enfrentar un reto mas, en 365 días aprendi a escuchar mi cuerpo, asimile que eran kilos momentáneos y que tenia un compromiso conmigo misma, confieso que me sorprendió mi serenidad para enfrentar una rutina rígida, en 3 meses ya había perdido esos 10 kilos de mas, una vez más, me demostré a mi misma de lo que soy capaz, pero lo mejor es que miro atrás y tengo la capacidad de entender que fueron 10 kilos de amor, bondad, y solidaridad, que mi cuerpo hizo lo que pudo bajo sus propias condiciones
Las Respuestas
Todas las respuestas empiezan a salir en el camino, pues siempre hay un antes y un después, y aquí es cuando empiezo a entender lo que si es relevante en la vida, una canción te conmueve, un atardecer es la serotonina perfecta, repetir un ave llena de colores es el mejor regalo del día, respirar aire puro en plena pandemia no tiene precio, contemplar amaneceres en compañía de un paisaje sonoro es único, abrazar sin conocer, te devuelve la credibilidad, abrazar el dolor me ha hecho asimilar el enternecimiento, estrechar la mano del acuerdo de paz, enciende la luz de la esperanza, enseñarle a pajarear a niños y niñas hace que esta vida valga la pena.
Una de las mejores respuestas es comprender que tuve que viajar por toda Colombia, para descifrar que puedo vivir ligera de equipaje, liviana de pensamientos destructivos, con la certeza que acumular riquezas no es mi finalidad, descubrí que mi mayor patrimonio es la tranquilidad, que el dinero desafortunadamente es importante pero la lucha para conseguirlo se hace desde la autodeterminación, por eso tomar el mando de la vida sin maquillaje, sin esmaltes, no incrementa mi autovalor y percepción, al que miro mis canas y se angustio le digo que: mis canas no son dejadez, y que las manchas de mi cara son las huellas del sol Colombiano que toco mi alma, pues hoy mas que nunca descifro mi patria, la entiendo, la sufro, la huelo, la siento, me duele, pero perdone la memoria de ese pasado y presente que padecemos.
Hoy
Hoy vivo la vida ligeramente libre, feliz, sin remordimientos, sin apegos y prejuicios, el exceso de vanidad paso a un segundo plano, cada día me preocupó mas por la huella de carbono que cada ser humano estamos dejando en el planeta, me inquieta el cambio climático, me quita el sueño las personas que viven en zonas de riesgo, me decepciona la apatía, me invade la zozobra las imágenes de deforestación, me retumba en los oídos las historias de los campesinos que nunca tuvieron respuesta de una promesa, me conmocionan las historias del perdón y de la memoria reconstruida, me inquieta la desinformación, ver como estamos de sesgados y aturdidos de comunicación segmentada, definitivamente la ciudad no entiende el campo, constantemente me pasan imágenes en serie de la ausencia de gobierno en los rincones de Colombia, me arde el alma haber evidenciado la perdida del patrimonio cultural y la influencia del reguetón en las comunidades indigenas, me desvela las aves en Jaula y los cormoranes asados a la venta en la Mojana, en compañía de las tortugas morrocoy patas arriba esperando su comprador, hay cosas que antes para mi eran muy relevantes y que hoy las miro como insignificantes, haber vivido la realidad de mi país me hizo cambiar mis prioridades de vida.
Hoy, hay muchas preguntas que ya tienen sus respuestas, vivi la carencia de amor que esta invadiendo el mundo, y la falta de cercanía hacia el calor humano, por todo lo anterior quiero compartir esta vivencia, este sentimiento que habita en mi, estas letras no tienen sesgos, son simplemente los 365 días de mi vida mas felices dentro de todos los matices de la tierra, fueron la verdad absoluta, la realidad detrás y adelante de las aves.
Hoy después de un punto y coma, de un aterrizaje en picada a la realidad de la ciudad, luego de muchas conversaciones y pensamientos sigo en la lucha de la independencia, sobreviviendo y con la disposición absoluta para poder seguir volando con la autonomía de unas alas fuera de oficinas, dandole secuencia a la felicidad del día a día.