Rey de los Gallinazos/King Vulture/Sarcoramphus papa

Sarcoramphus papaSarcoramphus papa1

 

Nombre en español: Rey de los Gallinazos

Nombre en ingles: King Vulture

Nombre científico: Sarcoramphus papa

Familia: Cathartidae

Fotos: Carlos Mario Bran

El zopilote rey (Sarcoramphus papa), también llamado cóndor de la selva, cóndor real, chom, cuervo realjote realrey de los gallinazosrey zopezopilote real o rey zamuro,​ es una especie de ave de la familiaCathartidae, que vive predominantemente en los bosques tropicales de tierras bajas, desde el sur de México hasta el norte de Argentina. Es el único miembro superviviente del género Sarcoramphus, que incluye también miembros fósiles. No se reconocen subespecies. Es un ave carroñera que a menudo hace el corte inicial en los cadáveres de animales grandes. Por su tamaño, desplaza a las especies de buitres americanos más pequeñas cuando se encuentran cerca de un cadáver. Puede vivir hasta 30 años en cautiverio.

Distribución

Su área de distribución geográfica se extiende sobre una superficie de aproximadamente 14 millones de km², desde el sur de México hasta el norte de Argentina.​ En América del Sur, no es encontrada al oeste de los Andes,​ excepto el oeste de Ecuador,​ el noroeste de Colombia y el extremo noroueste de Venezuela.

En Perú se encuentra en toda su Amazonía, en los departamentos de Loreto, San Martín, Ucayali, Madre de Dios, Amazonas y Cajamarca; y en el Bosque seco ecuatorial, departamentos de Lambayeque, Piura y Tumbes.

En Argentina, la especie se distribuye en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Chaco, norte de Santa Fe, Salta, Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero, este de Catamarca, este de La Rioja, este de San Juan, norte de Córdoba, y raramente en el delta del Paraná en el nordeste de Buenos Aires.10​ En la provincia de Buenos Airesfueron recuperados restos correspondientes a esta especie, datados del Pleistoceno.

Hábitats

Habita principalmente los bosques tropicales de tierras bajas no perturbados, así como sabanas y praderas que se encuentran en la cercanía de estos bosques.​ A menudo se los puede ver cerca de pantanos, o en las zonas pantanosas de los bosques.

En los bosques primarios de tierras bajas de su área de distribución suele ser el buitre más numeroso, sino el único. Sin embargo, en la selva amazónica su número es por lo general superado por el aura selvática (Cathartes melambrotus), mientras que en zonas más abiertas, es por lo general superado en número por el aura sabanera (Cathartes burrovianus), buitre americano cabecirrojo (Cathartes aura) y el buitre negro americano (Coragyps atratus).

En general, no vive por encima de 1500 msnm, aunque al este de los Andes se los puede encontrar a una altitud de 2500 msnm; En raras ocasiones han sido observados a altitudes hasta 3300 msnm. Habitan en el ámbito forestal emergente, o por encima de la canopea.

Descripción

 

En tamaño, es el tercer buitre americano más grande. Su tamaño varía entre 67 y 81 cm de longitud, con una envergadura de entre 1,2 a 2 m y tiene un peso que oscila entre 2,7 a 4,5 kg.

El plumaje de los adultos es predominantemente blanco con un ligero matiz de rosa-amarillo.​ En contraste, las coberteras de las alas, las plumas de vuelo y la cola son de color gris oscuro hasta negro, como lo es también el grueso y prominente collar del cuello. La cabeza y el cuello carecen de plumas y la piel tiene tonos de rojo y morado en la cabeza, naranja profundo en el cuello y amarillo en la garganta. La piel de la cabeza es arrugada y doblada, y hay una muy notable cresta dorada e irregular adjunta a la cera por encima de su pico; esta carúncula no está totalmente desarrollada hasta en el cuarto año de su vida.

Tiene el cráneo más grande y el pico más fuerte de todos los buitres americanos.​ El pico es de color naranja con una base negra, y tiene una punta enganchada y los bordes afilados.​ El ave tiene alas anchas y una cola corta, ancha y cuadrada.​ El iris de sus ojos es blanco y rodeado de una esclerótica de color rojo brillante. A diferencia de algunos otros buitres americanos, carece de pestañas.​ Tiene piernas largas de color gris y garras gruesas. El dimorfismo sexual es mínimo; no existen diferencias en el plumaje, solo una pequeña diferencia de tamaño entre machos y hembras.​ Los juveniles tienen el pico y los ojos oscuros, y el cuello con plumas suaves de color gris, las que mudan en el color naranja del ave adulta. Los juveniles tienen un color grisáceo y aunque tienen una apariencia similar a la del adulto al cumplir tres años, no completan la muda al plumaje adulto hasta tener cinco o seis años de edad.

Un estudio del plumaje de ejemplares en cautiverio de distintas edades descubrió que las plumas ventrales fueron las primeras en ponerse blanco desde los dos años de edad en adelante, seguido por las plumas de las alas, hasta completamente transformarse en el plumaje de un ave adulto. En el estado pre-adulto final, su plumaje solo tiene negro esparcido en las cubiertas blancas de las alas.

La cabeza y el cuello del buitre carecen de plumas, siendo una adaptación para la higiene, aunque hay cerdas negras en partes de la cabeza; ésta ausencia de plumas impide que bacterias provenientes de la carroña que come, puedan arruinar sus plumas y expone la piel a los efectos esterilizadores del sol.

Los juveniles, con su plumaje oscuro, pueden confundirse con el buitre americano cabecirrojo (Cathartes aura), pero vuelan con las alas planas, mientras que los adultos con su plumaje pálido podrían ser confundidos con la cigüeña de cabeza pelada (Mycteria americana),​ a pesar de que este último tiene el cuello largo y las piernas largas que deberían permitir una fácil identificación desde lejos.

Comportamiento

El zopilote rey puede planear durante horas sin esfuerzo, batiendo las alas con poca frecuencia. Mantiene sus alas en posición horizontal con la puntas ligeramente elevadas durante el vuelo; desde alguna distancia el buitre puede parecer como si no tuviera cabeza mientras en vuelo. Sus aleteos son profundos y fuertes. En dos ocasiones en Venezuela, las aves han sido observados participando en vuelo gemelo por la naturalista Marsha Schlee, que sugirió que podría formar parte de la conducta de cortejo.

A pesar de su gran tamaño y su coloración llamativa, este buitre es muy discreto cuando está sentado en los árboles.​ Mientras sentado, mantiene su cabeza baja y hacia adelante.​ Es un ave no migratoria que, a diferencia del aura sabanera (Cathartes burrovianus), del buitre americano cabecirrojo (Cathartes aura) y del buitre negro americano (Coragyps atratus), por lo general vive solo o en pequeños grupos familiares. Grupos de hasta 12 aves han sido observados, bañándose y bebiendo en un charco sobre una cascada en Belice.

En general uno o dos aves bajan para alimentarse de un cadáver, aunque en ocasiones hasta diez o más pueden congregar cuando hay suficiente carroña. Zopilotes rey pueden llegar a vivir hasta 30 años en cautiverio, aunque se desconoce su esperanza de vida en un ambiente silvestre.​ Utiliza urohidrosis, defecando sobre sus patas, para reducir su temperatura corporal. A pesar de su gran tamaño y pico fuerte, suele ser poco agresivo cuando se alimenta. El zopilote rey carece de una siringe, aunque puede emitir gruñidos bajos y silbidos durante el cortejo, y traquetear con el pico cuando se siente amenazado. Sus depredadores naturales son las serpientes, que saquean los nidos para alimentarse de los huevos o polluelos, y los grandes felinos como el jaguar, que puede sorprender y matar a un ave adulto cuando este está alimentándose en el suelo.

Alimentación

El zopilote rey se alimenta de todo tipo de carroña, desde cadáveres de ganado hasta peces varados y lagartijas muertas. Aunque es principalmente un ave carroñero, hay algunos informes aislados mencionando que atacó a animales heridos, terneros recién nacidos y pequeños lagartos.

Aunque localiza los animales muertos por la visión, el papel que pueda tener el olor en la localización de carroña ha sido objeto de debate. El consenso ha sido que no detecta los olores y que sigue los buitres que tienen un sentido del olfato, como el aura selvática (Cathartes melambrotus) y el aura gallipavo (Cathartes aura), cuando estos se dirigen al animal muerto.​ Sin embargo, en un estudio que data de 1991, se comprobó que tiene la capacidad de localizar carroña en el bosque sin la ayuda de otros buitres, lo que parece indicar que utiliza el sentido del olfato para localizarla.

Se alimenta principalmente de carroña que encuentra en la foresta, aunque puede también vagar hacia las sabanas cercanas en busca de alimento. Al encontrar un animal muerto, desplaza a los otros buitres que se congregan alrededor de la carroña debido a su gran tamaño y su pico fuerte. Solo puede ser desplazado, cuando se acercan a la misma carroña, por el cóndor andino, al ser este último más grande, aunque son muy raros los encuentros de ambas especies por diferencias de hábitats en que se distribuyen.

Por lo general, sólo se come la piel y las partes más duras del tejido del animal.​ Hay también informes de que el zopilote rey come la fruta caída de la palma moriche, cuando la carroña es escasa, hecho observado en el estado de Bolívar, Venezuela.

Reproducción

No se sabe mucho sobre su comportamiento reproductivo en un ambiente silvestre; mucho de la información ha sido recopilada observando las aves en cautiverio, en particular en el jardín zoológico de París. Alcanza la madurez sexual cuando cumple cuatro o cinco años, con las hembras madurando un poco antes que los machos.​ Se reproduce principalmente durante la estación seca.​ Forman parejas de por vida. En general por temporada de cría ponen un solo huevo sin marcas; el nido lo hacen en el hueco de un árbol. El nido tiene un olor fétido, lo que sirve para protegerse de depredadores potenciales. Ambos padres incuban el huevo durante 52 a 58 días. Si el huevo se pierde, a menudo será puesto un segundo huevo después de seis semanas. Los padres comparten las tareas de incubación hasta que el polluelo cumple aproximadamente una semana, después de lo cual a menudo montan guardia en lugar de empollar.

La cría es semi-altricial, es decir, está indefensa al nacer, pero ya cubierta de plumón y sus ojos están abiertos; las aves realmente altriciales nacen desnudas y ciegas. Se desarrollan rápidamente, el polluelo ya está totalmente alerta al segundo día y es capaz de pedir alimentos y retorcerse en el nido. Al tercer día empieza a acicalarse a sí mismo y a picotear. Al décimo día comienza a crecer su segunda capa de plumón blanco, y pueden pararse en puntas de pie al vigésimo día. Cuando tiene entre 1 y 3 meses de edad, los polluelos caminan y exploran los alrededores del nido. A los 3 meses de edad realizan sus primeros vuelos.

Conservación

 

El zopilote rey es una especie que se encuentra bajo preocupación menor de acuerdo a la UICN,​ ya que tiene una población estimada de entre 10.000 y 100.000 individuos silvestres. También tiene una amplia distribución geográfica, que se extiende sobre una superficie de 14 millones de kilómetros cuadrados.

Sin embargo, hay evidencia que sugiere una disminución de la población, aunque no parece ser suficientemente significativo para que sea incluida en la lista de especies vulnerables. Esta disminución se debe principalmente a la destrucción del hábitat y a la caza furtiva.​ Aunque distintivo, su costumbre de posarse en los árboles altos y volar a una gran altitud dificultan el monitoreo de esta especie.

 

Relación con el hombre

 

Es una de las especies de aves más frecuentemente representadas en los códices mayas. Su glifo es fácilmente distinguible por la carúncula en la base del pico y por los círculos concéntricos que forman los ojos del ave. A veces es retratado como un dios con cuerpo humano y una cabeza de ave.​ Según la mitología maya, este dios a menudo servía de mensajero entre los seres humanos y otros dioses. También representaba a Cozcaquauhtli, la trecena número 16 del calendario maya (13 Reed). Aunque se consideró también la posibilidad de que podría representar un pavo ocelado (Meleagris ocellata), el pico enganchado y la carúncula apuntan en la dirección del Sarcoramphus papa.​ En la medicina tradicional, la sangre y las plumas del ave fueron utilizadas para curar enfermedades.​ Es también un tema popular en la filatelia de los países dentro de su área de distribución. Apareció en sellos de El Salvador en 1963, Belice en 1978, Guatemala en 1979, Honduras en 1997, Bolivia en 1998, y Nicaragua en 1999.

Debido a su gran tamaño y su belleza, es una atracción popular en los parques zoológicos del mundo entero. Es una de varias especies de aves que tienen un registro genealógico de la Asociación de Zoológicos y Acuarios (AZA), que se mantiene en el parque zoológico de Fort Worth en los Estados Unidos.

Nombres populares

Por causa de tan extensa área de distribución, posee numerosos nombres vulgares; según cada país de norte a sur los más frecuentes son: zamuro rey, rey zamuro o zopilote rey (México, Venezuela),​ rey zope (Honduras), zopilote real(Nicaragua), rey gallote (Panamá), rey de los gallinazos (Colombia), cóndor de los llanos (Venezuela), cóndor de la selva (Perú), cuervo real (Paraguay),​ y jote real o cóndor real (Argentina).

Hay dos teorías que explican el origen de la denominación «rey» en muchas de sus denominaciones populares. La primera mantiene que se trata de una referencia a su hábito de desplazar los buitres más pequeños de un cadáver y comer mientras esperan los demás. Una teoría alternativa es que el nombre se deriva de leyendas Mayas, en las que el ave era un rey que servía de mensajero entre los humanos y los dioses. Esta ave es también conocida como «cuervo blanco» en la población española de Paraguay.​ Se llamaba cozcacuauhtli en náhuatl, una derivación de las palabras cozcatl («cuello») y cuauhtli («aves de rapiña»).

Taxonomía

Sarcoramphus papa fue originalmente descrito como Vultur papa por Carlos Linneo en 1758 en la décima edición de Systema Naturae,​ el espécimen tipo fue capturado en Surinam.16​ Fue reasignado al género Sarcoramphus en 1805 por el zoólogo francés André Marie Constant Duméril. El nombre genérico es un compuesto neolatín formado a partir de las palabras griegas σάρξ (sarx, «carne», cuya forma combinada es σαρκο) y ῥάμφος (rhamphos, «pico torcido de aves de rapiña»).​ El nombre del género es a menudo mal escrito como Sarcorhamphus, manteniendo equivocadamente el espíritu áspero griego a pesar de la aglutinación con la palabra anterior.

Fue también asignado al género Gyparchus por Constantin Wilhelm Lambert Gloger en 1841, pero este nombre pasó a la sinonimia de Sarcoramphus pues este último tiene prioridad por ser el nombre con mayor antigüedad.​ El nombre de la especie se deriva de la palabra latín papa que significa «obispo», en alusión al plumaje del ave que tiene alguna semejanza con la túnica de obispos.​ Genéticamente, su pariente más cercano es el cóndor andino (Vultur gryphus).​ Algunos autores han incluso colocado estas especies en una subfamilia separada de los demás buitres americanos, aunque la mayoría de los autores no consideran necesaria esta subdivisión.

Al igual que las otros 6 especies de buitres americanos, no existe claridad sobre su exacta ubicación taxonómica.​ A pesar de que los buitres americanos y los buitres eurasiáticos y africanos tienen una apariencia y funciones ecológicas semejantes, ambos grupos evolucionaron de ancestros diferentes en diferentes partes del mundo. La medida en que son diferentes es actualmente el enfoque del debate, con algunas autoridades sugiriendo que los buitres americanos pueden ser Ciconiiformes por lo que estarían más estrechamente relacionados con las cigüeñas. Autoridades taxonómicas más recientes colocan a los buitres americanos en el orden Accipitriformes junto con los buitres del Viejo Mundo,​ o los colocan en su propio orden: Cathartiformes. Esta es la posición del Comité de Clasificación de América del Sur que ha retirado los buitres americanos del orden Ciconiiformes para trasladarlos al orden Cathartiformes.

Registro fósil y evolución

El género Sarcoramphus, que hoy sólo contiene a esta especie, tenía una distribución más amplia en el pasado. La especie Sarcoramphus kernense, vivió en el suroeste de América del Norte a mediados del Plioceno (Piacenziense), hace 3,5 hasta 2,5 millones de años. Era un componente poco conocido de la etapa faunaldel periodo Blancano/Delmontiano. El único material es un húmero distal fósil quebrado, hallado en Pozo Creek, en el Condado de Kern, California. De acuerdo con la descripción original de Loye H. Miller: «[c]omparado con [S. papa] el tipo se conforma en su forma y curvatura general a excepción de su mayor tamaño y robustez». El largo lapso de tiempo entre la existencia de ambas especies puede indicar que Sarcoramphus kernense podría ser distinta, pero como el fósil está algo dañado y no muy apto para fines diagnósticos, la asignación a este género no es del todo cierto. Durante el Pleistoceno, hubo en Perú otra especie que probablemente es asignable al mismo género: Sarcoramphus fisheri.​ Los restos fósiles de otro supuesto pariente, hallados de los depósitos cuaternarios de una cueva en Cuba, resultaron ser los huesos del Gavilán de Borrás, Buteogallus borrasi (antes en Titanohierax).

Poco se puede decir de la historia evolutiva del género Sarcoramphus, sobre todo porque los restos fósiles de otros buitres americanos neógenos suelen ser más jóvenes o aún más fragmentarios. Los teratornítidos (Teratornithidae) dominaron el nicho ecológico de los grupos existentes, especialmente en América del Norte. Sarcoramphus kernense parece preceder ligeramente el choque principal del Gran Intercambio Americano, y es notable que la diversidad de los buitres americanosvivos parece haberse originado en América Central.​ S. kernense, por lo tanto, podría representar una divergencia hacia el norte, posiblemente hermana al linaje de S. fisheri – S. papa. El registro fósil, aunque escaso, apoya la teoría de que los Sarcoramphus ancestrales y los cóndores de América del Sur del género Vulturse separaron desde hace por lo menos unos 5 millones de años.

El «buitre pintado» de Bartram

 

Un «buitre pintado» (Sarcoramphus sacra o S. papa sacra) fue descrito por William Bartram en el relato de sus viajes en Floridadurante la década de 1770. La descripción de esta ave coincide con la apariencia de Sarcoramphus papa, con la excepción de la cola que era blanca, y no de color negro. Bartram describe que la especie era relativamente común en Florida, e incluso afirmó haber capturado a una. Sin embargo, ningún otro naturalista pudo confirmar la existencia del buitre pintado en la Florida, y después de sesenta años del registro original, su validez comenzó a ser cuestionada, dando lugar a lo que John Cassin describió como el problema más atractivo de la ornitología de América del Norte.

Aunque al principio la mayoría de los ornitólogos defendió la honestidad de Bartram, Joel Asaf Allen argumentó que el buitre pintado era un ave mítica y que Bartram mezclaba elementos de diferentes especies para crear esta ave.​ Allen señaló que el comportamiento de las aves, según lo registrado por Bartram, era en total acuerdo con el del caracara; por ejemplo, Bartram observó que la aves seguían incendios para recoger los insectos y las tortugas caja quemadas. Tal comportamiento es típico de los caranchos, pero Sarcoramphus papa, por su tamaño grande y sus patas más cortas, no está bien adaptado para caminar. Esta ave, se creía, era común y muy visible en los días de Bartram, pero su ausencia en el relato de Bartram es notable, si se acepta el buitre pintado como un Sarcoramphus. Sin embargo, Francis Harper argumenta que el ave podría, como en la década de 1930, haber sido poco común en la zona que Bartram visitó y se podría haberle pasado por alto.

Harper advirtió que las notas de Bartram fueron alteradas y ampliadas considerablemente en la edición impresa, y el detalle de la cola blanca apareció por primera vez impresa en este relato revisado. Harper cree que Bartram podría haber tratado de completar los detalles de las aves de memoria y que se equivocó en la coloración de la cola.​ En esta fecha tardía, Harper y otros investigadores han intentado comprobar la existencia anterior en la Florida de un pariente del Sarcoramphus papa, sugiriendo que su población estaba en proceso de extinción y que finalmente desapareció durante una ola de frío.​ Además, William McAtee, teniendo en cuenta la tendencia de las aves en la Florida de formar subespecies, sugirió que la cola blanca podría interpretarse como una indicación de que el buitre pintado representaba una subespecie de Sarcoramphus papa.

King vulture

The king vulture (Sarcoramphus papa) is a large bird found in Central and South America. It is a member of the New World vulture family Cathartidae. This vulture lives predominantly in tropical lowland forests stretching from southern Mexico to northern Argentina. It is the only surviving member of the genus Sarcoramphus, although fossil members are known.

Large and predominantly white, the king vulture has gray to black ruff, flight, and tail feathers. The head and neck are bald, with the skin color varying, including yellow, orange, blue, purple, and red. The king vulture has a very noticeable orange fleshy caruncle on its beak. This vulture is a scavenger and it often makes the initial cut into a fresh carcass. It also displaces smaller New World vulture species from a carcass. King vultures have been known to live for up to 30 years in captivity.

King vultures were popular figures in the Mayan codices as well as in local folklore and medicine. Although currently listed as least concern by the IUCN, they are decreasing in number, due primarily to habitat loss.

Taxonomy and systematics

The king vulture was originally described by Carl Linnaeus in 1758 in the tenth edition of his Systema Naturae as Vultur papa, the type specimen originally collected in Suriname. It was reassigned to the genus Sarcoramphus in 1805 by French zoologist André Marie Constant Duméril. The generic name is a New Latin compound formed from the Greek words σάρξ (sarx, “flesh”, the combining form of which is σαρκο-) and ῥάμφος (rhamphos, “crooked beak of bird of prey”). The genus name is often misspelled as Sarcorhamphus, improperly retaining the Greek rough breathing despite agglutinationwith the previous word-element. The bird was also assigned to the genus Gyparchus by Constantin Wilhelm Lambert Glogerin 1841, but this classification is not used in modern literature since Sarcoramphus has priority as the earlier name. The species name is derived from Latin word papa “bishop”, alluding the bird’s plumage resembling the clothing of one. The king vulture’s closest living relative is the Andean condor, Vultur gryphus. Some authors have even put these species in a separate subfamily from the other New World vultures, though most authors consider this subdivision unnecessary.

There are two theories on how the king vulture earned the “king” part of its common name. The first is that the name is a reference to its habit of displacing smaller vultures from a carcass and eating its fill while they wait. An alternative theory reports that the name is derived from Mayan legends, in which the bird was a king who served as a messenger between humans and the gods. This bird was also known as the “white crow” by the Spanish in Paraguay. It was called cozcacuauhtli in Nahuatl, derived from cozcatl “collar” and cuauhtli “bird of prey”.

The exact systematic placement of the king vulture and the remaining six species of New World vultures remains unclear. Though both are similar in appearance and have similar ecological roles, the New World and Old World vultures evolved from different ancestors in different parts of the world. Just how different the two are is currently under debate, with some earlier authorities suggesting that the New World vultures are more closely related to storks. More recent authorities maintain their overall position in the order Falconiformes along with the Old World vultures or place them in their own order, Cathartiformes. The South American Classification Committee has removed the New World vultures from Ciconiiformes and instead placed them in Incertae sedis, but notes that a move to Falconiformes or Cathartiformes is possible. Like other New World vultures, the king vulture has a diploid chromosome number of 80.

Fossil record and evolution

The genus Sarcoramphus, which today contains only the king vulture, had a wider distribution in the past. The Kern vulture (Sarcoramphus kernense), lived in southwestern North America during the mid-Pliocene (Piacenzian), some 3.5–2.5 million years ago). It was a little-known component of the Blancan/Delmontianfaunal stages. The only material is a broken distal humerus fossil, found at Pozo Creek, Kern County, California. As per Loye H. Miller’s original description, “[c]ompared with [S. papa] the type conforms in general form and curvature except for its greater size and robustness.” The large span in time between the existence of the two species suggests that the Kern vulture might be distinct, but as the fossil is somewhat damaged and rather non-diagnostic, even assignment to this genus is not completely certain. During the Late Pleistocene, another species probably assignable to the genus, Sarcoramphus fisheri, occurred in Peru. A supposed king vulture relative from Quaternary cave deposits on Cuba turned out to be bones of the eagle-sized hawk Buteogallus borrasi (formerly in Titanohierax).

Little can be said of the evolutionary history of the genus, mainly because remains of other Neogene New World vultures are usually younger or even more fragmentary. The teratorns held sway over the ecological niche of the extant group especially in North America. The Kern vulture seems to slightly precede the main bout of the Great American Interchange, and it is notable that the living diversity of New World vultures seems to have originated in Central America. The Kern vulture would therefore represent a northwards divergence possibly sister to the S. fisheri – S. papa lineage. The fossil record, though scant, supports the theory that the ancestral king vultures and South American condors separated at least some 5 mya.

Bartram’s “painted vulture”

 

 

Eleazar Albin’s 1734 drawing which has sometimes been identified as a “painted vulture”

A “painted vulture” (“Sarcoramphus sacra” or “S. papa sacra“) is described in William Bartram’s notes of his travels in Floridaduring the 1770s. This bird’s description matches the appearance of the king vulture except that it had a white, not black, tail. Bartram describes the bird as being relatively common and even claimed to have collected one. However, no other naturalists record the painted vulture in Florida and sixty years after the sighting its validity began to be questioned, leading to what John Cassin described as the most inviting problem in North American ornithology. An independent account and painting was made of a similar bird by Eleazar Albin in 1734.

While most early ornithologists defended Bartram’s honesty, Joel Asaph Allen argued that the painted vulture was mythical and that Bartram mixed elements of different species to create this bird. Allen pointed out that the birds’ behavior, as recorded by Bartram, is in complete agreement with the caracara’s. For example, Bartram observed the birds following wildfires to scavenge for burned insects and box turtles. Such behavior is typical of caracaras, but the larger and shorter-legged king vultures are not well adapted for walking. The northern crested caracara (Caracara cheriway) was believed to be common and conspicuous in Bartram’s days, but it is notably absent from Bartram’s notes if the painted vulture is accepted as a Sarcoramphus. However, Francis Harper argued that the bird could, as in the 1930s, have been rare in the area Bartram visited and could have been missed.

Harper noticed that Bartram’s notes were considerably altered and expanded in the printed edition, and the detail of the white tail appeared in print for the first time in this revised account. Harper believed that Bartram could have tried to fill in details of the bird from memory and got the tail coloration wrong. Harper and several other researchers have attempted to prove the former existence of a king vulture relative in Florida at this late date, suggesting that the population was in the process of extinction and finally disappeared during a cold spell. Additionally, William McAtee, noting the tendency of birds to form Floridian subspecies, suggested that the white tail could be a sign that the painted vulture was a subspecies of the king vulture.

Description

 
 

Excluding the two species of condors, the king vulture is the largest of the New World vultures. Its overall length ranges from 67 to 81 cm (26–32 in) and its wingspan is 1.2 to 2 m (4–7 ft). Its weight ranges from 2.7 to 4.5 kg (6–10 lb). An imposing bird, the adult king vulture has predominantly white plumage, which has a slight rose-yellow tinge to it. In stark contrast, the wing coverts, flight feathers and tail are dark grey to black, as is the prominent thick neck ruff. The head and neck are devoid of feathers, the skin shades of red and purple on the head, vivid orange on the neck and yellow on the throat. On the head, the skin is wrinkled and folded, and there is a highly noticeable irregular golden crest attached on the cere above its orange and black bill; this caruncle does not fully form until the bird’s fourth year.

The king vulture has, relative to its size, the largest skull and braincase, and strongest bill of the New World vultures. This bill has a hooked tip and a sharp cutting edge. The bird has broad wings and a short, broad, and square tail. The irises of its eyes are white and bordered by bright red sclera. Unlike some New World vultures, the king vulture lacks eyelashes. It also has gray legs and long, thick claws.

 

The vulture is minimally sexually dimorphic, with no difference in plumage and little in size between males and females. The juvenile vulture has a dark bill and eyes, and a downy, gray neck that soon begins to turn the orange of an adult. Younger vultures are a slate gray overall, and, while they look similar to the adult by the third year, they do not completely molt into adult plumage until they are around five or six years of age. Jack Eitniear of the Center for the Study of Tropical Birds in San Antonio, Texas reviewed the plumage of birds in captivity of various ages and found that ventral feathers were the first to begin turning white from two years of age onwards, followed by wing feathers, until the full adult plumage was achieved. The final immature stages being a scattered black feathers in the otherwise white lesser wing coverts.

The vulture’s head and neck are featherless as an adaptation for hygiene, though there are black bristles on parts of the head; this lack of feathers prevents bacteria from the carrion it eats from ruining its feathers and exposes the skin to the sterilizing effects of the sun.

Dark-plumaged immature birds may be confused with turkey vultures, but soar with flat wings, while the pale plumaged adults could feasibly be confused with the wood stork, although the latter’s long neck and legs allow for easy recognition from afar.

Distribution and habitat

The king vulture inhabits an estimated 14 million square kilometres (5,400,000 sq mi) between southern Mexico and northern Argentina. In South America, it does not live west of the Andes, except in western Ecuador, north-western Colombia and far north-western Venezuela. It primarily inhabits undisturbed tropical lowland forests as well as savannas and grasslands with these forests nearby. It is often seen near swamps or marshy places in the forests. This bird is often the most numerous or only vulture present in primary lowland forests in its range, but in the Amazon rainforest it is typically outnumbered by the greater yellow-headed vulture, while typically outnumbered by the lesser yellow-headed, turkey and American black vulture in more open habitats. King vultures generally do not live above 1,500 m (5,000 ft), although are found in places at 2,500 m (8,000 ft) altitude east of the Andes, and have been rarely recorded up to 3,300 m (11,000 ft) They inhabit the emergent forest level, or above the canopy. Pleistocene remains have been recovered from Buenos Aires Province in central Argentina, over 700 km (450 miles) south of its current range, giving rise to speculation on the habitat there at the time which had not been thought to be suitable.

Ecology and behavior

 

The king vulture soars for hours effortlessly, only flapping its wings infrequently. While in flight, its wings are held flat with slightly raised tips, and from a distance the vulture can appear to be headless while in flight. Its wing beats are deep and strong. Birds have been observed engaging in tandem flight on two occasions in Venezuela by naturalist Marsha Schlee, who has proposed it could be a part of courtship behaviour.

Despite its size and gaudy coloration, this vulture is quite inconspicuous when it is perched in trees. While perched, it holds its head lowered and thrust forward. It is non-migratory and, unlike the turkey, lesser yellow-headed and American black vulture, it generally lives alone or in small family groups. Groups of up to 12 birds have been observed bathing and drinking in a pool above a waterfall in Belize. One or two birds generally descend to feed at a carcass, although occasionally up to ten or so may gather if there is significant amount of food. King vultures have lived up to 30 years in captivity, though their lifespan in the wild is unknown. This vulture uses urohidrosis, defecating on its legs, to lower its body temperature. Despite its bill and large size, it is relatively unaggressive at a kill. The king vulture lacks a voice box, although it can make low croaking noises and wheezing sounds in courtship, and bill-snapping noises when threatened. Its only natural predators are snakes, which will prey upon the vulture’s eggs and young, and large cats such as jaguars, which may surprise and kill an adult vulture at a carcass.

Breeding

 

The reproductive behaviour of the king vulture in the wild is poorly known, and much knowledge has been gained from observing birds in captivity, particularly at the Paris Menagerie. An adult king vulture sexually matures when it is about four or five years old, with females maturing slightly earlier than males. The birds mainly breed during the dry season. King vultures mate for life and generally lay a single unmarked white egg in its nest in a hollow in a tree. To ward off potential predators, the vultures keep their nests foul-smelling. Both parents incubate the egg for the 52 to 58 days before it hatches. If the egg is lost, it will often be replaced after about six weeks. The parents share incubating and brooding duties until the chick is about a week old, after which they often stand guard rather than brood. The young are semi-altricial—they are helpless when born but are covered in downy feathers (truly altricial birds are born naked), and their eyes are open at birth. Developing quickly, the chicks are fully alert by their second day, and able to beg and wriggle around the nest, and preen themselves and peck by their third day. They start growing their second coat of white down by day 10, and stand on their toes by day 20. From one to three months of age, chicks walk around and explore the vicinity of the nest, and take their first flights at about three months of age.

Feeding

The king vulture eats anything from cattle carcasses to beached fish and dead lizards. Principally a carrion eater, there are isolated reports of it killing and eating injured animals, newborn calves and small lizards. Although it locates food by vision, the role smell has in how it specifically finds carrion has been debated. Consensus has been that it does not detect odours, and instead follows the smaller turkey and greater yellow-headed vultures, which do have a sense of smell, to a carcass, but a 1991 study demonstrated that the king vulture could find carrion in the forest without the aid of other vultures, suggesting that it locates food using an olfactory sense. The king vulture primarily eats carrion found in the forest, though it is known to venture onto nearby savannas in search of food. Once it has found a carcass, the king vulture displaces the other vultures because of its large size and strong bill. However, when it is at the same kill as the larger Andean condor, the king vulture always defers to it. Using its bill to tear, it makes the initial cut in a fresh carcass. This allows the smaller, weaker-beaked vultures, which can not open the hide of a carcass, access to the carcass after the king vulture has fed. The vulture’s tongue is rasp-like, which allows it to pull flesh off of the carcass’s bones. Generally, it only eats the skin and harder parts of the tissue of its meal. The king vulture has also been recorded eating fallen fruit of the moriche palm when carrion is scarce in Bolívar state, Venezuela.

Conservation

This bird is a species of least concern to the IUCN, with an estimated range of 14 million square kilometres (5,400,000 sq mi) and between 10,000 and 100,000 wild individuals. However, there is evidence that suggests a decline in population, though it is not significant enough to cause it to be listed. This decline is due primarily to habitat destruction and poaching. Although distinctive, its habit of perching in tall trees and flying at altitude render it difficult to monitor.

Relationship with humans

 

 

Cozcacuauhtli from the Codex Laud

The king vulture is one of the most common species of birds represented in the Maya codices. Its glyph is easily distinguishable by the knob on the bird’s beak and by the concentric circles that make up the bird’s eyes. Sometimes the bird is portrayed as a god with a human body and a bird head. According to Maya mythology, this god often carried messages between humans and the other gods. It may also be used to represent Cozcacuauhtli, the thirteenth day of the month in the Aztec calendar (13 Reed). An ocellated turkey (Meleagris ocellata) was also considered to be the bird depicted, but the hooked bill and wattle point to the raptor.

The bird’s blood and feathers were also used to cure diseases. The king vulture is also a popular subject on the stamps of the countries within its range. It appeared on a stamp for El Salvador in 1963, Belize in 1978, Guatemala in 1979, Honduras in 1997, Bolivia in 1998, and Nicaragua in 1999.

Because of its large size and beauty, the king vulture is an attraction at zoos around the world. The king vulture is one of several bird species with an AZA studbook, which is kept by Shelly Collinsworth of the Fort Worth Zoo.

Sarcoramphus papa

Wikipedia/Ebird

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