Alerta por el futuro de la colección de aves más grande de Colombia

Colombia – Bogotá  ·  18 septiembre 2026  ·  Ciencia / Conservación / Educación / Infraestructura

La Colección Nacional de Aves, con cerca de 45.000 ejemplares que documentan la historia de la avifauna colombiana, espera una nueva casa. La Etapa II del nuevo Instituto de Ciencias Naturales está diseñada y priorizada, pero los $53.201 millones previstos aún requieren ser asignados para que la obra pueda comenzar, según explica el director del ICN, Gonzalo Andrade.

En una sala del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia se conserva uno de los archivos más extraordinarios de la biodiversidad del país: cerca de 45.000 ejemplares de aves, correspondientes a unas 1.700 especies.

Es la colección de aves más grande y completa de Colombia, según la Universidad Nacional. Allí reposan ejemplares recolectados durante décadas que permiten conocer dónde estuvieron las especies, cómo eran sus poblaciones y cómo ha cambiado la avifauna colombiana con el paso del tiempo.

Entre ellos se encuentra una especie que ya no podemos observar en libertad: el zambullidor colombiano (Podiceps andinus), ave endémica de los humedales del altiplano cundiboyacense que hoy está extinta.

Birds Colombia pudo fotografiar uno de esos ejemplares conservados en el ICN. Su cuerpo permanece acompañado por una pequeña etiqueta que registra información de procedencia y colecta. Es precisamente allí donde se entiende el verdadero significado de una colección científica: un ejemplar puede convertirse en un testimonio irreemplazable de una especie y de un momento de la historia natural de Colombia.

Ejemplar de Podiceps andinus conservado en la Colección Nacional de Aves del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia.

Pero esta colección necesita una nueva casa.

Una infraestructura que necesita renovarse

El Instituto de Ciencias Naturales conserva más de 3,5 millones de ejemplares biológicos entre sus colecciones científicas, incluyendo materiales históricos asociados con figuras como José Celestino Mutis y Alexander von Humboldt.

Durante años el crecimiento de las colecciones ha aumentado las necesidades de almacenamiento, conservación e investigación. La propia Universidad ha documentado problemas de infraestructura en el edificio actual y la necesidad de contar con instalaciones modernas capaces de proteger adecuadamente este patrimonio científico.

Gonzalo Andrade, director del Instituto de Ciencias Naturales, explicó a Birds Colombia que las colecciones de flora y fauna constituyen patrimonio de la Nación y contienen información histórica y actual sobre la biodiversidad colombiana.

“Las colecciones de flora y fauna son un patrimonio de la Nación […] y necesitamos seguir conservando esa información”.

La necesidad de una nueva infraestructura dejó de ser solamente un proyecto. La primera parte ya se está construyendo.

Una obra dividida en dos etapas

En enero de 2026 la Universidad Nacional inició formalmente la ejecución de la primera etapa del nuevo edificio del Instituto de Ciencias Naturales.

Esta fase estará destinada principalmente al Herbario Nacional Colombiano y cuenta con una financiación de $46.000 millones, aportados por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible a través del Fondo para la Vida y la Biodiversidad.

Pero existe una segunda etapa fundamental.

La Etapa II está proyectada para albergar las colecciones zoológicas, paleontológicas y arqueológicas del Instituto. Allí deberá quedar también la nueva casa de la Colección Nacional de Aves.

En enero de 2026 el Ministerio de Educación Nacional anunció una inversión de $53.201 millones para la Etapa II del Instituto de Ciencias Naturales, dentro de un conjunto de proyectos de infraestructura de educación superior asociados al CONPES 4181.

Sin embargo, ocho meses después, esa segunda etapa todavía no puede comenzar.

Según explicó Andrade a Birds Colombia, el proyecto ya alcanzó la fase 3 de diseño y estaría preparado para avanzar hacia el trámite de licencia una vez estén disponibles los recursos necesarios para ejecutar la obra.

“Lo que tendría que ocurrir en este momento es que el Gobierno nos apoye para que esos recursos sean asignados para poder comenzar la obra de la Etapa II, que está lista en fase 3”.

Aquí está precisamente el punto central de la alerta: los $53.201 millones no corresponden a una nueva solicitud del Instituto. El monto ya había sido anunciado oficialmente para la Etapa II. Lo que el ICN plantea ahora es la necesidad de que esos recursos se materialicen en la asignación que permita iniciar la construcción.

3,5 millones de ejemplares que cuentan la historia de Colombia

La importancia del nuevo edificio va mucho más allá de disponer de espacio adicional.

Cada ejemplar de una colección científica contiene información. Tiene una especie, un lugar, una fecha y una historia asociada. Y nuevas tecnologías permiten volver sobre especímenes recolectados décadas atrás para hacer preguntas científicas que ni siquiera existían cuando fueron incorporados a la colección.

Andrade explica que los ejemplares históricos pueden aportar incluso información genética y permitir comparaciones con poblaciones actuales, ayudando a investigar los cambios y pérdidas de biodiversidad ocurridos en el territorio colombiano.

“Es muy importante para el país, es muy importante para continuar haciendo investigación sobre biodiversidad en el territorio colombiano”.

Las colecciones son consultadas por investigadores colombianos y extranjeros y sirven de base para trabajos de pregrado, maestría y doctorado. Son, en esencia, una biblioteca de biodiversidad en la que los libros son especímenes.

La memoria de las aves de Colombia

En el caso de las aves, esa memoria reúne cerca de 45.000 ejemplares y alrededor de 1.700 especies de las casi 2.000 registradas en Colombia.

Allí pueden estudiarse variaciones geográficas, plumajes, morfología, distribución y otros aspectos de especies recolectadas en diferentes regiones y momentos de la historia.

Y allí permanece también Podiceps andinus.

El zambullidor colombiano es quizá uno de los ejemplos más contundentes del valor de estas colecciones. La especie desapareció, pero los ejemplares preservados permiten que siga siendo estudiada por la ciencia.

Durante una conversación con Birds Colombia, el investigador y curador Andrés Cuervo resumió la situación actual de la infraestructura:

“Si tú vienes al ICN, vas a ver que hay un edificio muy grande en construcción, que es el Herbario. La primera parte ya va en plena ejecución. La segunda parte es la que quedó en veremos, que es donde vamos nosotros”.

La construcción que hoy puede observarse en la Universidad demuestra que el proceso ya comenzó. El desafío es que pueda continuar con la segunda etapa.

Una nueva casa para un patrimonio nacional

La Etapa II no es solamente otro edificio universitario.

Será la infraestructura encargada de proteger durante las próximas décadas una parte fundamental de la memoria natural de Colombia: millones de ejemplares que documentan la extraordinaria biodiversidad del país y que continúan generando conocimiento científico.

En el caso de las aves, esa responsabilidad tiene además un significado especial para Colombia, uno de los países con mayor diversidad de especies de aves del planeta.

La primera etapa del nuevo ICN ya está en construcción. La segunda está diseñada. Los $53.201 millones fueron anunciados oficialmente. El paso pendiente, según el director del Instituto, es contar con la asignación que permita convertir esos planos en una obra.

Porque cuando desaparece una especie, un ejemplar científico puede convertirse en uno de los últimos lugares donde permanece parte de su historia.

Y proteger la colección que documenta esa historia también es conservar la memoria de las aves de Colombia.

Fotografías de Podiceps andinus y de la Colección Nacional de Aves: Mauricio Ossa / Birds Colombia.

Fuente: Birds Colombia – entrevista con Gonzalo Andrade, director del Instituto de Ciencias Naturales, y Andrés Cuervo, investigador y curador de la Colección de Aves  ·  Leer publicación original →