Descubren un ave de hace 150 millones de años que probablemente no podía volar

China  ·  19 octubre 2026  ·  Ciencia
Fósil de Yuezhuornis yangyuanensis, ave del Jurásico tardío descubierta en China.
Fósil de Yuezhuornis yangyuanensis, un ave primitiva que vivió hace aproximadamente 150 millones de años en lo que hoy es China. Sus características anatómicas sugieren que estaba adaptada principalmente a la vida terrestre.

Un fósil encontrado en China revela que algunas de las primeras aves tenían alas pequeñas, dientes y garras semejantes a las de los dinosaurios depredadores. El hallazgo, publicado en la revista Nature, muestra que la evolución de las aves fue mucho más diversa de lo que imaginábamos.

Hace aproximadamente 150 millones de años, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, un extraño animal recorría los paisajes de lo que hoy es China.

Tenía el tamaño aproximado de un cuervo, una larga cola ósea, dientes aserrados y unas patas que parecían diseñadas para desplazarse por el suelo. También tenía alas, pero eran demasiado pequeñas, en proporción con su cuerpo, para permitirle un vuelo potente.

Lo sorprendente es que no se trataba simplemente de un pequeño dinosaurio terrestre. Era uno de los representantes más antiguos conocidos del linaje evolutivo de las aves.

Su nombre es Yuezhuornis yangyuanensis, y su descubrimiento está cambiando la manera en que los científicos comprenden los primeros capítulos de la historia de las aves.

Un fósil que cuenta una historia inesperada

El ejemplar fue encontrado en la provincia de Fujian, al sureste de China, en depósitos correspondientes al Jurásico tardío.

Un equipo de investigadores de la Academia China de Ciencias y del Instituto de Ciencias Geológicas de Fujian estudió sus características anatómicas y publicó los resultados el 14 de octubre de 2026 en la revista científica Nature.

El fósil conserva una combinación extraordinaria de rasgos.

Por un lado, presenta características propias de las primeras aves, como ciertos elementos del cráneo y la pelvis. Por otro, mantiene estructuras que recuerdan a sus antepasados dinosaurianos: dientes serrados, una cola formada por numerosas vértebras y un segundo dedo del pie capaz de extenderse considerablemente, semejante al de algunos dinosaurios depredadores.

Sin embargo, lo que más llamó la atención de los científicos fue la proporción de sus extremidades.

Sus alas eran notablemente cortas, mientras que sus patas posteriores tenían características asociadas con aves que pasan buena parte de su vida caminando o corriendo.

La evidencia sugiere que Yuezhuornis llevaba una vida principalmente terrestre y que probablemente había perdido, o nunca desarrollado plenamente, la capacidad de volar.

¿Y si volar no fue el único camino?

Durante décadas, uno de los grandes interrogantes de la paleontología ha sido comprender cómo los pequeños dinosaurios emplumados dieron origen a las aves.

El descubrimiento de Archaeopteryx en Alemania, durante el siglo XIX, proporcionó una de las primeras evidencias de esa transición evolutiva.

Este animal, que también vivió hace aproximadamente 150 millones de años, reunía características de dinosaurios y aves, pero poseía alas mucho más desarrolladas que las de Yuezhuornis.

La comparación entre ambos resulta especialmente reveladora.

Mientras Archaeopteryx presentaba adaptaciones relacionadas con el desplazamiento aéreo, Yuezhuornis parece haber seguido una trayectoria diferente, más vinculada con la vida sobre el suelo.

Esto sugiere que, desde etapas muy tempranas, el linaje de las aves experimentó distintas formas de ocupar los ambientes disponibles.

La evolución no estaba produciendo únicamente animales cada vez mejor adaptados para volar. También estaba generando especies con cuerpos, capacidades y comportamientos diferentes.

Un ave con características de depredador

Otro de los aspectos más llamativos del fósil son sus dientes.

A diferencia de las aves actuales, que poseen picos sin dientes, Yuezhuornis tenía mandíbulas provistas de dientes relativamente grandes, juntos y con bordes aserrados.

También presentaba una garra especializada en el segundo dedo del pie, comparable en algunos aspectos con las de dinosaurios carnívoros como Velociraptor y Deinonychus.

Estas características llevaron a los investigadores a plantear que pudo haber sido un depredador terrestre.

Aunque no es posible reconstruir con certeza su dieta ni su comportamiento, su anatomía indica que ocupaba un lugar ecológico muy diferente al que solemos imaginar para las primeras aves.

Ilustración científica de Yuezhuornis yangyuanensis, ave primitiva de hace 150 millones de años con alas cortas y cola larga.
Reconstrucción artística de Yuezhuornis yangyuanensis. Esta antigua ave tenía alas proporcionalmente pequeñas, una larga cola ósea y dientes aserrados, características que aportan nuevas pistas sobre la evolución temprana de las aves.

Lo que las aves actuales nos ayudan a comprender

Para estudiar cómo se desplazaba Yuezhuornis, los científicos compararon las proporciones de sus extremidades con las de cientos de ejemplares de aves actuales.

Los resultados mostraron semejanzas con especies de hábitos terrestres, como los faisanes.

Esta comparación no significa que el animal fuera un faisán primitivo ni que estuviera directamente emparentado con ellos. Significa que ciertas proporciones corporales pueden estar relacionadas con formas semejantes de desplazamiento.

Hoy conocemos numerosas aves que han reducido o perdido su capacidad de volar, entre ellas los avestruces, los emúes y los kiwis.

Sin embargo, Yuezhuornis vivió muchísimo antes que estas especies modernas.

Su descubrimiento indica que la diversidad de formas de vida terrestres y aéreas ya estaba presente cerca del origen de las aves.

Una historia evolutiva que todavía estamos descubriendo

El hallazgo no significa que todas las primeras aves fueran incapaces de volar, ni demuestra que el vuelo surgiera varias veces de manera independiente dentro de su linaje.

Lo que sí aporta es evidencia de que la evolución temprana de las aves fue más compleja de lo que sugerían las interpretaciones tradicionales.

Los investigadores todavía deben resolver preguntas fundamentales: ¿Yuezhuornis descendía de antepasados capaces de volar y posteriormente perdió esa capacidad? ¿O pertenecía a una rama evolutiva en la que el vuelo nunca llegó a desarrollarse plenamente?

Por ahora, ambas posibilidades forman parte del debate científico.

Cada nuevo fósil permite reconstruir una pequeña parte de una historia que comenzó mucho antes de la aparición de las aves que conocemos.

Y este descubrimiento nos deja una idea fascinante: para comprender el origen de las aves, no basta con estudiar cómo conquistaron el cielo. También debemos descubrir cómo algunas encontraron su lugar en la tierra.

Fuente: Revista científica Nature  ·  Leer publicación original →