La era de las aves imaginarias

Colombia  ·  24 agosto 2025  ·  Editorial

Entre la belleza del engaño y la erosión de la confianza

Por Niky Carrera Levy

Angel Gorgiturmalina/Tourmaline Sunangel/Heliangelus Exortis (CE) https://birdscolombia.com/2016/04/12/angel-gorgiturmalina/

“Quizá me pasa porque llevo años trabajando con aves. He recorrido el país, escuchado a sus comunidades, caminado trochas hechas a pico y pala. He visto cómo las aves tejen procesos de transformación. Por eso me duele ver titulares vacíos que reducen todo ese esfuerzo a un slogan de temporada.”

Al principio pensé que era una sensación extraña, pero pronto entendí que lo que me invadía era indignación: el cansancio que me producen los titulares que prometen demasiado y no cumplen nada. Es como si cada día nos ofrecieran una verdad envuelta en papel brillante, pero al abrirla no encontramos más que vacío. Quizá me pasa porque llevo años trabajando con aves, años recorriendo el país y sus realidades, horas acumuladas de historias de transformación gracias a las aves, horas acumuladas de trochas recónditas hechas a pico y pala por los locales, oídos sensibles por las realidades que se tejen en cada rincón de esa Colombia que para mucho es lejana, minutos y horas de historias de vida reales donde se han tejido procesos de perdón, ojos de ilusión a lugares donde antes no podíamos asomarnos y que ahora son reservas para la conservación de las aves, pero cuando hablamos de favorecer a las aves, lo que no entiende el citadino es que nos favorecemos todos los humanos que habitamos la tierra. He sido testigo del proceso de las comunidades, de la paciencia de los guías para entender a profundidad las problemáticas locales, de lo largo que es tejer este camino, todo lo que envuelve hacer el trabajo desde la solidaridad en conveniencia de la comunidad, horas de trabajo, capacitaciones y horas de campo para poder acumular bitácoras que les puedan hablar del bosque y el comportamiento de las aves; tengo profundo respeto y admiración por los que entregan horas de su vida a la conservación.

Ahora, hablando de la rigurosidad de la información, y como dice el refrán, “al César lo que es del César”, vemos a muchas personas creando contenido sin tener idea real de lo que están comunicando. Y debo decirlo con orgullo: hemos abierto el camino para que muchos brillen. Cuando digo “hemos”, hablo de una comunidad enorme: guías, fotógrafos, naturalistas, biólogos, ecólogos, videógrafos, médicos pajareros, abogados pajareros, publicistas pajareros… cientos de profesionales y aficionados que amamos la naturaleza desde lo más profundo de nuestras entrañas.

Pero me pregunto: detrás de todo ese contenido, muchas veces impulsado por el mal uso de la inteligencia artificial, ¿hay realmente un propósito? ¿existe un sentido profundo? ¿se generan acciones en cadena que aporten a la evolución de la humanidad? O, más bien, ¿se hace solo por acumular likes y obtener retribución económica?

Porque hay una diferencia abismal entre quienes hacemos contenido para conectar e inspirar, y quienes lo hacen únicamente para monetizar y ganar seguidores. Es aquí donde empieza la verdadera desviación de la coherencia.

“Cuando las aves que nunca existieron vuelan en redes: la verdad detrás del espejismo digital”

En febrero del 2024 circulo en redes un video que mostraba aves con plumajes de colores tan intensos que parecían salidas de un sueño. En cuestión de horas, un video de la artista Kelly Boesch desató una ola de fascinación en redes sociales: aves creadas con inteligencia artificial que jamás han existido en nuestro planeta se compartieron miles de veces, como si fueran descubrimientos reales. Muchos, sin detenerse a pensar, reaccionaron con asombro y admiración.

El material se volvió viral, “la belleza de la naturaleza”. Sin embargo, una verificación de Factly reveló que esas aves no existen: fueron creadas con inteligencia artificial por la artista Kelly Boesch a través de una publicación en Tik Tok el 20 de enero de 2024 con mas de 24 millones de visualizaciones, pero una de las cosas mas tristes es la pereza mental de los que ven videos es redes sociales, queremos que nos den todo masticado para no leer: en el texto que acompaña este video dice claramente: » Hice algunos pájaros hermosos AI, intente hacer algunos que no existen, pero quien sabe, si existen. Hay tantos tipos diferentes de pájaros. Supongo que podría preguntarle a David Attenborough jajajaja, el color y el detalle de estos son una locura, y la profundidad de enfoque es hermosa» adicional con comentarios como por ejemplo: «Dios mio, que es esa hermosura, nunca en mi vida había visto tanta belleza de aves, todo lo que hace Dios, siempre me sorprende». Definitivamente; su difusión masiva expone cómo lo visual, cuando es emocionalmente impactante, puede propagarse rápidamente y contribuir a la normalización de lo ficticio como si fuera real. Este episodio ilustra un fenómeno inquietante: lo falso viaja más rápido que la verdad. La emoción del asombro pesa más que la verificación, y terminamos celebrando una ilusión mientras nuestra confianza en la realidad se erosiona poco a poco.

Pero, ¿qué hay detrás de este espejismo digital?

Las noticias falsas y las imágenes sensacionalistas ya se difunden hasta diez veces más rápido que los contenidos reales y verificados. Y aunque parezcan inofensivas, generan confusión, erosionan la confianza pública y, en este caso, hacen que personas cercanas a nosotros celebren como cierto algo que nunca existió. Esa sensación, ver a amigos y familiares compartir con emoción lo que sabemos que es falso, no solo preocupa, sino que duele.

La paradoja es evidente: mientras fotógrafos, científicos y observadores de aves dedican años de trabajo a documentar la riqueza real de la biodiversidad, una imagen generada en segundos puede opacar esa labor y volverse viral. Y no hablamos solo de aves inventadas: hace poco circularon “búhos gigantes” falsos, polillas fluorescentes que parecían sacados de un cuento de ciencia ficción y hasta paisajes imposibles que engañaron a millones.

Por eso, más allá de la anécdota, este episodio revela un desafío urgente: aprender a mirar con ojos críticos. Ver no siempre es creer. En un mundo donde la IA puede fabricar realidades alternas con un par de clics, necesitamos recuperar la pausa, el cuestionamiento y la verificación.

Los que amamos las aves sabemos que no necesitamos inventarlas para maravillarnos: las reales son infinitamente más hermosas, sorprendentes y frágiles. Y ahí radica nuestra responsabilidad: ser guardianes de la verdad tanto como de la naturaleza.

La pregunta que queda en el aire es inevitable:
¿Seguiremos celebrando lo ficticio como si fuera real, o seremos capaces de detenernos a mirar con conciencia aquello que compartimos?

Visuals of colourful AI-generated birds are being shared as real birds.

No se trata de un caso aislado: el titular reciclado que circula por las redes en este momento es una muestra más de cómo noticias viejas se disfrazan de novedades, cuando en realidad son periódico de ayer.

Por ejemplo, EL TIEMPO publicó el 18 de agosto de este año: “Colombia, destino líder en avistamiento de aves”. Lo mismo ocurrió con la historia del Global Big Day, que reapareció con otro titular: “¡El país de la belleza! Colombia lidera el avistamiento mundial de aves con 1.560 especies registradas”. Esta nota, publicada en la semana del 17 de agosto en múltiples medios digitales, desató una ola mediática entre portales locales y nacionales, cuando en realidad hacía eco de una noticia de mayo de 2025.

Por fortuna, cada año este evento vuelve a escribir la historia: una celebración nacida de la pasión de miles de pajareros que han logrado posicionar a Colombia como líder mundial en el conteo de aves.

Así nació el Global Big Day Colombia: La historia del movimiento que unió al país en torno a sus aves: aqui te dejo la historia que merece ser contada: https://birdscolombia.com/cronicas-de-viaje/#asi-nacio-el-global-big-day-colombia-la-historia-del-movimiento-que-unio-al-pais-en-torno-a-sus-aves

Esa historia, en lugar de contarse con todo su trasfondo y valor, suele quedar reducida a frases vacías que se repiten año tras año. Detrás de este acontecimiento hay un verdadero milagro: la organización minuciosa, el compromiso de las comunidades, la unión de personas en torno a la conservación y el esfuerzo silencioso de quienes trabajan entre bastidores para que Colombia brille cada año en el escenario mundial. Todo eso rara vez aparece en los titulares. Lo que casi nunca se muestra son las realidades detrás de los resultados, ni lo que este evento significa realmente para la conservación. Una de las cosas más valiosas es que se ha convertido en una estrategia para sumar cada vez más personas conectadas con la naturaleza, más pajareros conscientes y coherentes con el planeta.

Por otro lado, lo único que parece crecer en las noticias, con titulares que parecen de ayer, es la admiración por “el país de la belleza”. Leo comentarios de personas que expresan orgullo por la tierra que tenemos, y aunque parezca pequeño, eso para mí es una gota de esperanza. Porque la educación pública no nos enseña quiénes somos, de dónde venimos, por qué somos uno de los países más biodiversos del planeta, qué significa el endemismo, ni nos conecta con nuestras aves, nuestras comunidades, sus costumbres, lenguas y raíces. En cambio, nos “educan” con historias europeas, religiones e ideales que poco tienen que ver con el verdadero sentido de pertenencia a esta Colombia herida. Por eso, si algo rescatable tienen esos titulares superficiales y alarmistas, es que al menos despiertan en los colombianos una valoración más genuina por su tierra.

Ahora hablemos de la inteligencia artificial, que parece estar superando la inteligencia natural del ser humano. El uso excesivo de los celulares ha debilitado nuestra materia gris: esa que nos permite diferenciar la realidad de la ficción, formar criterio propio y pensar con autonomía. El daño comenzó desde la academia, cuando se empezó a restringir nuestra capacidad de pensamiento crítico y cognitivo. Quienes nacimos en los 70 y 80 vivimos una transición profunda: pasamos de un mundo analógico a uno digital, y aunque hemos sido testigos privilegiados de este cambio, también comprendimos desde el primer día que la humanidad no estaba preparada para semejante salto tecnológico. Y ahora, con la inteligencia artificial avanzando a pasos agigantados, pareciera que estamos en un punto de quiebre: auxilio… ¡sálvese quien pueda!

Empecemos con este video de la «Tangara Multicolor» https://www.instagram.com/reel/DMVe0DxRvnp/?igsh=Z3didm9sOWowcWxo

Sinceramente, esto es un insulto a la biodiversidad y a la ciencia. Los científicos dedican años de su vida a estudiar las aves para generar conocimiento que nos permita proteger los ecosistemas y la flora nativa de la cual dependen. La Tangara Multicolor, una de las aves más emblemáticas y endémicas de Colombia, fue distorsionada con colores que no le pertenecen y con características que no son suyas. Alterarla de esa manera es irrespetar su esencia. Eso sí, hay que reconocer algo: sigue siendo, sin lugar a dudas, una de las aves más hermosas del mundo.

Aquí te dejo información de esta especie, que todos los Colombianos debériamos identificar reconocer y sentirnos privilegiados de tener una especie de estas en nuestros bosques, Esta es la verdadera Tángara multicolor: https://birdscolombia.com/2025/02/01/tangara-multicolor-multicolored-tanager-chlorochrysa-nitidissima-e/
Tangará Multicolor/Multicolored Tanager/Chlorochrysa nitidissima [E]

La tángara multicolor solía ser común, pero sus poblaciones han disminuido en los últimos años debido a la destrucción de su hábitat, y ahora sólo se registra en fragmentos de bosque remanentes.​ Pérdida y fragmentación del hábitat son las amenazas principales de la especie: aproximadamente 81% de su hábitat se ha perdido hasta la fecha.

¿Tan fàcil caer?

Casos documentados de engaños visuales

En redes sociales circulan constantemente videos de supuestas aves sorprendentes. Uno de los más comentados fue el del Giga Owl: un búho ficticio, del tamaño de un oso, que según el video alcanzaba una envergadura de más de seis metros. La imagen se viralizó rápidamente, pero en realidad era un montaje creado con inteligencia artificial y animación digital, sin ningún sustento científico., tanto así que ante estas olas de desinformación, Diego Calderón Biólogo, guía de aves y host de The Birders Show, ha sido una voz clave. Con humor y claridad, nos recuerda la importancia del sentido común y de verificar antes de compartir. Su mensaje es contundente: no existen búhos de ese tamaño, y detrás de estas piezas virales se esconde un peligro mayor, pues lo ficticio está ganando terreno frente a lo real. Como él lo señala, la pausa crítica que exige la ciencia es cada vez menos practicada en nuestras redes sociales.”

Video Aqui:https://www.instagram.com/reel/DA1uVxGRVBS/?igsh=OXI0aWt3aHBjczE3

No hay búhos tan grandes, es Inteligencia artificial. Ese instante fragmentado en nuestras redes, revela el peligro real: lo ficticio gana terreno. Lo real necesita una pausa, que no estamos practicando.”

El tamaño real de los cóndores

Casos recientes en redes mostraron aves enormes en Perú, presentadas como cóndores del tamaño de un humano. En realidad, este tipo de imágenes suelen ser desinformación visual o montajes digitales, no aves reales

La realidad es otra: el cóndor andino puede tener una envergadura de hasta 3.3 metros y pesar entre 10 y 12 kg en promedio, lo cual es impresionante, pero nada fuera de lo plausible. https://birdscolombia.com/2016/04/25/condor-andino/

Estos videos virales nos recuerdan lo fácil que es confundir ficción con realidad en la era digital. Si compartimos sin verificar, estamos alentando una cultura visual que prefiere el impacto inmediato a la verdad. Y aunque la imaginación es maravillosa, necesitamos cultivar la mirada crítica para no perder el asombro auténtico por lo que realmente sí existe.

La inteligencia artificial se ha colado en la narrativa visual. Hoy circulan sin control fotografías que jamás existieron, incluidas aves creadas por algoritmos que no habitan ni en el paraíso más exuberante ni en el supuesto “edén” digital. Lo más preocupante es que estas imágenes falsas acumulan miles de likes y comentarios, como si fueran auténticas. Mientras tanto, quienes hacemos fotografía de naturaleza pasamos horas, días, incluso años, esperando pacientemente una sola toma real. Nuestro trabajo muchas veces queda invisible o relegado, a menos que tengamos conexiones en redes o medios que decidan impulsarlo. Porque la fotografía no es “mostrar por mostrar”: detrás hay sentido, historia, fondo y narrativa. Sin embargo, todo eso suele quedar enterrado bajo el asfalto de un ecosistema mediático dominado por el clickbait y lo sensacionalista.

(Explicación del clickbait) La palabra viene de dos términos en inglés:

  • Click = clic.
  • Bait = carnada.

Es decir, “carnada para el clic”. Se refiere a los títulos, imágenes o frases diseñados para generar curiosidad extrema y hacer que las personas entren a un enlace, video o publicación, incluso si el contenido no cumple lo prometido.

Ejemplos típicos

“Mira este video antes de que lo borren…”

“No vas a creer lo que hizo esta celebridad…”

“El secreto que nadie quiere que sepas sobre …”

El patrón común es exagerar, ocultar información o generar morbo para que el usuario no resista la tentación de hacer clic.

¿Por qué funciona?

Activa la curiosidad → juega con el llamado “gap de información”: nuestro cerebro odia quedarse con una duda y busca completarla.

Apela a emociones fuertes → sorpresa, miedo, indignación, morbo o esperanza.

Promete exclusividad o urgencia → “solo hoy”, “nadie te lo contó”, “última oportunidad”

El problema del clickbait

Muchas veces no cumple lo prometido: el contenido es pobre, engañoso o irrelevante. genera pérdida de confianza en los medios y creadores. Favorece la desinformación y la viralización de noticias falsas, porque lo importante no es la verdad, sino el clic.

Diferencia con un buen título atractivo: no todo título llamativo es clickbait. Un buen titular puede ser creativo, intrigante y emocional siempre que cumpla con lo que promete.
El clickbait, en cambio, es cuando el titular traiciona la expectativa del lector

Diferencia con un buen título atractivo Me pregunto: ¿qué estamos valorando como sociedad? ¿La perfección artificial que engaña o la autenticidad imperfecta que nos conecta?

En una frase:
El clickbait es como un anzuelo brillante que parece comida… pero al morderlo, descubres que no hay nada nutritivo detrás.

No escribo esto desde la nostalgia ni desde el rechazo absoluto a la tecnología. La Inteligencia artificial tiene potencial para muchas cosas, incluso para la educación y la ciencia. Pero también creo que estamos en una línea peligrosa cuando dejamos de preguntarnos si lo que vemos es real, si perdemos la capacidad de dudar, de indagar, de reconocer, de preguntar , de pensar si hago bien en compartir, la diferencia entre un ave inventada y una que realmente habita nuestros bosques, nos hace ceder un terreno irremplazable: la confianza.

De hecho me paso escribiendo este articulo, cuando vi una imagen de un pàjaro carpintero Colaptes melanochloros del Brasil, donde con manchas en forma de Corazón en su plumaje, mi primera impresión fue decir esto es photoshop y es aqui el punto de la desconfinza que ya me creo la intelgencia artificial y los clickbait, asi y aproveche las guias de aves de mi biblioteca para buscar en el libro Aves Do Brasil y no era muy clara la imagen de los corazones, asì que, me fui wikiaves Brasil y oh sorpresa, era real, eso me dio la satisfacción de haber hecho la tarea de manera correcta, aprendi sobre esta especie y volvi a ese lugar que me llevan las aves y por que la mayoría nos quedamos: Asombro y contemplación, eso mismo que se pierde cuando con la irrealidad.

Colaptes melanochloros: https://www.wikiaves.com.br/wiki/pica-pau-verde-barrado

Al final, me aferro a una certeza: la vida real siempre supera la ficción. La historia de las aves de Colombia, con toda su diversidad, sus retos y su belleza, la resiliencia de un paisaje que años atrás no veía a las aves, y es infinitamente más poderosa que cualquier imagen generada por una máquina.

¿Y dónde quedan los titulares que hablen de lo verdaderamente transformador? De las comunidades que protegen su territorio, de los niños que madrugan para contar aves y de los Guardianes de las Aves que dedican su tiempo a la conservación a través de charlas, salidas al campo, juegos creativos y acciones invisibles que sostienen un cambio profundo. De esos mismos niños que dejaron atrás juegos vacíos para sumarse a la ciencia participativa, enriqueciéndose intelectualmente. De los clubes infantiles, las fundaciones, las sociedades ornitológicas, los grupos y parches pajareros que logran registrar especies que hacía años no se veían. De quienes lo hacen por hobbie, buscando bienestar y calidad de vida, y de aquellos a quienes las aves les revelaron un propósito de vida, como a mi, rescatándonos incluso de la sensación de que la existencia no tenía valor.

¿Dónde están los titulares para los investigadores y biólogos que, con sacrificio y amor, descubren nuevas especies en rincones apartados? Para los ilustradores científicos que están marcando historia al tender puentes entre el conocimiento y las narrativas que nos conectan con las aves. Para las comunidades que transformaron su cotidianidad en torno a ellas, creando economías circulares que sostienen guías, artesanos, cocineras y familias enteras, mientras los abuelos observan en su mecedora cómo sus nietos crecen alrededor de las aves, asegurando un futuro más luminoso en un país donde, de otro modo, la minería y la explotación serían vistas como las únicas opciones para sobrevivir.

Hoy digo: esos biólogos que hoy se han convertido en influenciadores, en voces que inspiran y speakers que comparten conocimiento verdadero… esas son las narrativas que merecen titulares.

Barranquero Pechicastaño/Rufous Motmot/Baryphthengus martii

Aquí voy a tocar algunas fibras, pero alguien tiene que decirlo: ahora todos “somos expertos” y, en ese afán, nos estamos saltando lo esencial: la experiencia, el monte, las charlas largas con la comunidad, las historias compartidas alrededor del fogón, las horas de escucha paciente. Nos saltamos ese camino que implica llegar a un territorio, ganarse la confianza de la gente, explicar con calma la importancia de las aves que habitan allí. He sido testigo de procesos pedagógicos que toman meses, donde guías, fotógrafos y pajareros nos sentamos por horas con las comunidades para mostrar que detrás de una fotografía no hay solo un ave bonita, sino oportunidades de ingreso, de conservación y de orgullo local.

Un ejemplo claro de esa dedicación es el del guía y naturalista Diego Espitia, a quien nombro como representante de tantos procesos y guías de Colombia que han dejado el lomo en el campo y que han hecho de las aves una escuela de vida. Conocí a Diego hace más de diez años, cuando aún cultivaba café y realizaba diferentes labores para sostenerse. Ernesto Obando, oriundo de Anaime (Tolima), Gran amigo y Fotografo de Naturaleza, supo reconocer en él, un potencial enorme: convertir ese territorio en un destino de Aviturismo. Desde entonces fuimos testigos de su evolución, primero con el conocimiento profundo del Loro Orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis) y, sobre todo, con su pasión por el Loro Coroniazul (Hapalopsittaca fuertesi), especie endémica y en peligro crítico, que hoy es un emblema de la conservación en Colombia.

Con los años, esa dedicación se transformó en un proyecto inspirador: “El Retorno de los Colibríes”, un lugar que combina fotografía de aves, Observación de aves, historia y gastronomía. Allí, la sazón de doña Martha, madre de Diego, se volvió parte de la experiencia, al igual que la hospitalidad de don Fernando y el trabajo en familia. Hoy los Espitia viven del aviturismo, recibiendo observadores de todos los niveles, de todas partes del mundo, fotógrafos profesionales y aficionados, y compartiendo con ellos no solo especies, sino también historias y resistencias.

Porque no se puede hablar de Anaime sin mencionar que este territorio fue escenario de una lucha ejemplar: la resistencia campesina que expulsó a la multinacional AngloGold Ashanti y que convirtió a Cajamarca en símbolo de defensa del territorio. Sin embargo, hoy enfrentan otro desafío: el llamado “oro verde”. La expansión del aguacate Hass ha arrasado con miles de palmas de cera (Ceroxylon quindiuense), nuestro árbol nacional y especie endémica de los Andes, vital para el ecosistema y para aves emblemáticas como el Loro Orejiamarillo. La palma de cera, de crecimiento lento y con graves problemas de regeneración, está en riesgo crítico debido a la deforestación, la agricultura extensiva, la ganadería y la extracción ilegal para ramos en Semana Santa.

La historia de Diego Espitia no es solo la de un guía de aves. Es la muestra de lo que significa construir con paciencia, con amor por la naturaleza y con un compromiso real hacia las comunidades. Es también un espejo de las tensiones que vivimos como país: entre conservación y destrucción, entre narrativas vacías y procesos reales que merecen ser contados.

Esta breve historia es apenas una chispa dentro del gran fuego que el aviturismo ha encendido en Colombia. Nuestro país está tejido de relatos de reconciliación, resiliencia y paz; de comunidades que encontraron en las aves un motivo para sanar, convivir en armonía y liderar procesos transformadores. Son historias habitadas por hombres, mujeres y niños que, en silencio y con una entrega inmensa, han dedicado su vida a proteger lo que nos pertenece a todos. Y es allí donde insisto: son esas historias auténticas, humanas y trascendentes, las que merecen ser contadas y compartidas.

Loro Orejiamarillo/Yellow-eared Parrot/Ognorhynchus icterotis (CE)
https://birdscolombia.com/2019/04/14/loro-orejiamarillo-yellow-eared-parrot-ognorhynchus-icterotis/

Por eso, mi invitación es simple pero urgente: aprendamos a elegir lo que creemos y lo que compartimos. Demos valor al periodismo con propósito, a los titulares responsables, a las imágenes auténticas. Valoremos también a las personas que trabajan desde el corazón, desde el propósito y el altruismo, construyendo una sociedad más equilibrada y armónica con el planeta. Porque detrás de cada historia real late un pulso vivo que ninguna ilusión puede imitar.

La verdad, aunque a veces no grite tan fuerte como lo falso, tiene una fuerza que permanece, una fuerza que nos conecta. Y hoy, más que nunca, necesitamos sostenerla.

Como observadores de aves, fotógrafos o simplemente amantes de la naturaleza, también llevamos una responsabilidad: ser guardianes de la verdad, no solo de las aves. Porque lo que compartimos en redes tiene el poder de construir o de confundir, de sumar luz o de sembrar sombras.

Y ahora te pregunto:
¿Eres consciente de lo que compartes?
¿Qué tan seguido verificas antes de dar clic en “reenviar”?

«Escribo para recordar que la vida, como las aves, se sostiene en la coherencia»
Niky Carrera Levy

Fuente: Birds Colombia - Niky Carrera Levy